DECLARACIÓN FINAL DEL XVII CONGRESO LATINOAMERICANO DE MEDICINA SOCIAL Y SALUD COLECTIVA

DECLARACIÓN FINAL DEL XVII CONGRESO LATINOAMERICANO DE MEDICINA SOCIAL Y SALUD COLECTIVA

Fuente: Asociación Latinoamericana de Medicina Social (ALAMES)

Celebrado en Buenos Aires, del 17 al 21 de julio 2023 bajo el tema: «Sindemia, reconfiguración en el mundo y lucha por el buen vivir»

Texto de la convocatoria: «Las transformaciones políticas, económicas y culturales acaecidas en las últimas décadas con el ímpetu neoliberal, profundizaron la desigualdad social en nuestra región. En ese contexto, la pandemia de Covid-19 desnudó la vulnerabilidad de la población subsumida a la lógica del mercado, el capitalismo financiero y el esfuerzo individual en detrimento del derecho a la salud.

La actual crisis mundial, económica, ideológica, política, ecológica y cultural a la que asistimos nos interpela a repensar la reconfiguración del mundo. Por ello consideramos que estamos en un momento propicio para reencontrarnos, compartir nuestras experiencias, revisar nuestro andar y proponer nuevas alternativas para alcanzar el efectivo derecho a la salud para todas y todos.»

Celebrado durante la semana del 17 al 21 de julio de 2023, adjuntamos el acceso a la Declaración Final.
DECLARACIÓN FINAL DEL XVII CONGRESO LATINOAMERICANO DE MEDICINA SOCIAL Y SALUD COLECTIVA

Reunidos del 17 al 21 de julio del 2023 en la ciudad de Buenos Aires. Con la participación de más de 1000 personas de 15 países de América Latina convocados bajo el lema Sindemia, Reconfiguración en el Mundo y Lucha por el Buen Vivir.

Declaramos:

Nos referimos a Sindemia por los varios acontecimientos que sucedieron simultáneamente en sinergia con la pandemia de la covid-19, dejando en evidencia las profundas desigualdades existentes. La pandemia visibilizó las poblaciones vulneradas como por ejemplo las y los adultos mayores, las cárceles, distintas formas de marginalidades como villas, favelas, etc., es decir, toda la población no productiva para este sistema mercantilista fue la primera en sufrir las consecuencias de la enfermedad.

La sola aparición del covid-19 obedeció, entre otros factores, a un desprecio por la Madre Tierra. La contaminación, el extractivismo, las fumigaciones y un interminable listado de las formas de producción y expoliación que ejerce el capitalismo conducen al mundo a una catástrofe que se acelera cada vez más.

No fue sólo la crisis sanitaria que la humanidad sufrió, sino la lógica mercantil que profundizó la inequitativa distribución de recursos, insumos, vacunas para nombrar sólo algunos puntos. La concentración de la riqueza se exacerbó, mientras que la complejidad de la vida y el sufrimiento de las mayorías aumentó progresivamente.

El capitalismo genera el conflicto, recurre a la ciencia para su desenlace, pero no pierde tiempo en mercantilizar esa solución, por medio de los derechos de propiedad intelectual, para seguir en este perverso proceso de concentración de riquezas.

Reconfiguración en el Mundo:

El mundo se está reconfigurando. En una primera etapa, la globalización económica levantó muros a los ciudadanos y abrió fronteras a las mercancías. Esto determinó un mayor empobrecimiento de regiones como África. El Mediterráneo cubrió su fondo de cadáveres, de personas que intentaron llegar a los países que ocasionaron el detrimento. Los que lograron llegar fueron recibidos en refugios tapizados de odios y racismo.

Caído el socialismo real en Europa, un imperio que se resiste en perder su posición dominante, se enfrenta a la aparición de nuevos actores. Llegamos a una guerra de Rusia contra la OTAN, con sus consecuencias en la pérdida de vidas principalmente, pero también en alimentos, energía y por sobre todo en esa variable que el capitalismo suele echar manos en las crisis, la industria armamentista.

Repudiamos la persistencia del bloqueo a los países hermanos Cuba y Venezuela. Este injusto bloqueo no solo constituye una indebida injerencia en los asuntos soberanos, sino que genera padecimientos humanos inadmisibles.

Otro punto que se expresa, ya en varios de nuestros encuentros, es la persistente crisis humanitaria en Haití, donde el irrespeto a la cultura y la economía del pueblo haitiano conduce a las peores prácticas del esclavismo y racismo, generadas por los imperialismos francés y  norteamericano.

La dictadura en la República de El Salvador, con un personaje siniestro, que viene con el autoritario discurso del “orden” y el manejo de las mal llamadas “redes sociales” como forma de contacto con el Pueblo. Es otra de las cuñas del imperialismo en América Latina

En el caso argentino, no podemos dejar de mencionar la criminalización de la protesta, el avasallamiento de derechos a través de una expresión hipócrita, disfrazada de un cambio en la constitución provincial que da pie a la usurpación y expropiación de las tierras de los pueblos originarios. No se puede ocultar la presencia de aves rapaces para saquear el litio. Hablamos de Jujuy, un laboratorio de los proyectos de la extrema derecha.

El Buen Vivir:

La categoría neoliberalismo no da cuenta de la situación contemporánea de destrucción del tejido social. Necesitamos construir nuevas categorías para su comprensión. La derecha se apropia de las palabras para darle un uso que las vacías de contenidos. La libertad no es un asunto del mercado. La solidaridad ha sido destrozada para dar lugar a un individualismo exacerbado. En ese contexto, el odio es una moneda corriente. Como bien se sabe, el que piensa con odio, no piensa, odia.

Los algoritmos no deben organizarnos socialmente. Ellos son una nueva forma de expresión del colonialismo. El vacío de sentido que generan producen una incertidumbre en el vivir que le facilita al poder económico su ejercicio de explotación. Este capitalismo informacional controla nuestras vidas y nos explota, mientras creemos que somos libres y autónomos.

En estas condiciones, el buen vivir se nos presenta como una nueva comprensión de la realidad que acude a la memoria y a la cosmovisión ancestral y espiritual, mística, de nuestros pueblos para construir el horizonte de sentido común que podamos compartir. Somos interdependientes, entre humanos y no humanos, entre seres múltiples que habitan esto que llamamos mundo compartido.

Tenemos enfrente el desafío de caminar juntos en este sentido. Transformar nuestra comprensión de la realidad dinámica que no detiene y no se deja reducir a formas estáticas. El pensamiento científico técnico colonial, racializado y patriarcal debe ser abandonado en nuestros procesos educativos en salud. Aunque el reto es enorme, ya estamos caminando. No hay espacio para el pesimismo. La utopía, de pueblo para sí, nos permitirá hacer camino al andar.

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