Etiqueta: Agua

Archive Posts Listed On This Page

Barcelona: Remunicipalizar el servicio del agua

La gestión del agua, el otro referéndum en Barcelona

Una campaña promueve la celebración en Barcelona de una consulta para decidir el modelo de gestión del suministro del agua, en manos de la empresa público-privada Aigües de Barcelona, cuya concesión de este servicio fue anulada en 2016 por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.

Fuente: elsaltodiario.com

La campaña Remunicipalitzem l’Aigua a Barcelona ha presentado una iniciativa ciudadana, con más de 45 colectivos y entidades adheridas, que pretende celebrar una consulta para decidir, de forma participativa, el futuro de la gestión del suministro de agua en la Ciudad Condal.

En el horizonte, explica a El Salto Miriam Planas, portavoz de Aigua és vida, una de las plataformas impulsoras de la campaña, conseguir que la gestión del agua sea pública.

“El objetivo es acercarnos a una situación similar a la que hay en el resto de Europa, donde la gestión del agua es mayoritariamente pública. En Catalunya, más del 80 % de la gestión del agua es privada”, apunta Planas.

La iniciativa, reconocen sus promotores, se inspira en experiencias previas de consultas populares impulsadas por movimientos sociales en ciudades como Berlín o Madrid, y en países como Italia y Uruguay.

Los colectivos promotores de la consulta entienden esta como un proceso democrático en el que la ciudadanía tendrá la capacidad de decidir qué modelo de gestión del agua quiere, mediante la respuesta a la pregunta: ¿Quiere usted que la gestión del agua en Barcelona sea pública y con participación ciudadana?

Para ello han de reunir 15.000 firmas antes del 15 de febrero, que permitan a la iniciativa ciudadana instar al Pleno municipal a discutir la organización de la consulta. “Ponemos a los vecinos en el centro para decidir el modelo de gestión del agua que quieren. A partir de la consulta –vaticina Planas–, el Ayuntamiento tendrá que decidir las medidas necesarias para remunicipalizar el suministro de agua, ya que hasta ahora no se ha tomado ninguna medida concreta sobre esto”.

En 2010, una sentencia judicial y una serie de investigaciones periodísticas confirmaron que durante 140 años, la empresa privada Aguas de Barcelona (Agbar) realizó el suministro a la Ciudad Condal sin que mediase ningún tipo de contrato.

Dos años después, se cerró sin licitación pública una “adjudicación exprés” que convirtió a Agbar en socia mayoritaria de una empresa público-privada a la que se otorgó la concesión de este servicio, blindada hasta 2037.

En marzo de 2016, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) anuló la concesión del suministro a Aigües de Barcelona, la empresa dominada por Agbar, que recurrió esta decisión al Tribunal Supremo.

Hasta que el Supremo se pronuncie, Planas considera que “desde la ciudadanía hay que prepararse para recuperar la gestión, porque los procesos de remunicipalización son lentos. Se ha cedido mucha información sobre el suministro a una empresa, que debía estar en manos del Ayuntamiento”.

(más…)

Ver

2017, un año en el que el cambio climático ha sido muy evidente

Una vez finalizado 2017, toca hacer balance de lo que ha sido el mismo, en todo lo relativo a la climatología y los efectos derivados de ésta. Este año en España ha sido en general bastante seco, pues ha llovido un 28,95% por debajo de la media de precipitaciones del periodo 1981-2010, según datos de AEMET. Ello nos empuja a pensar que estamos inmersos en un periodo de sequía plurianual, que empezó en 2014, y que se ha agudizado durante 2017.

Fuente: Santiago Martín Barajas publico.es

Estos periodos de sequía plurianuales se suelen producir cada cierto tiempo en nuestro país. Sin embargo, los efectos de esta sequía aparentemente “normal”, se están viendo agudizados por otros factores, ligados directamente al cambio climático que estamos sufriendo.

Uno de los principales efectos derivados del cambio climático, al menos en nuestras latitudes, es la subida de las temperaturas medias, y eso mismo es lo que ha ocurrido en España durante 2017. La temperatura media durante este año ha sido nada menos que 1,2 grados centígrados superior a la media del periodo 1981-2010, también según datos de AEMET. Esta subida de la temperatura media conlleva una mayor evapotranspiración, reduciéndose de esa manera el agua que circula por los cauces o va a los acuíferos, que es la que podemos aprovechar. Es decir, que para un nivel similar de precipitaciones, el agua disponible, la que podemos captar y utilizar, es bastante menor. Efectivamente, según cálculos realizados desde Ecologistas en Acción, utilizando datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, las aportaciones de los ríos en régimen natural, es decir, el agua que va a parar a los cauces, se ha reducido aproximadamente una media del 20% en los últimos 25 años. Además, y aunque todavía no disponemos de los datos de 2017, la reducción de las aportaciones a los cauces que se ha producido durante este año, ha sido previsiblemente muy significativa.

Otro de los efectos del cambio climático es la sucesión de fenómenos climáticos extremos. Fuera de nuestras latitudes, en muchas zonas se produce una mayor frecuencia de huracanes, mientras que en España, y en general en todos los países mediterráneos, las olas de calor y temperaturas extremas son cada vez son más frecuentes. Por ejemplo, durante 2017, en la ciudad de Córdoba se superaron nada menos que en 37 días los 40 grados centígrados.

Las consecuencias ambientales y sociales de estas olas de calor y temperaturas extremas son especialmente graves. Según el Instituto de Salud Carlos III, más de 13.000 personas murieron en España a causa del calor en el periodo 2000-2009. La ola de calor que tuvo lugar en la segunda quincena de junio de 2017, tuvo un efecto devastador sobre un gran número de especies de insectos, cuyo ciclo reproductor se vio totalmente alterado, lo que produjo a su vez efectos muy negativos sobre muchas especies de aves, reptiles y anfibios. Asimismo, las altas temperaturas que han tenido lugar este verano, hicieron que los incendios forestales fuesen mucho más virulentos y difíciles de apagar, con el consiguiente mayor riesgo para la vida de las personas, como ocurrió en Portugal y Galicia; y afectando gravemente a zonas de gran interés natural, como pasó con el incendio de Doñana o los incendios de algunas zonas oseras de León y Asturias.

En definitiva, los efectos derivados del cambio climático están siendo cada vez más evidentes en España, y muy especialmente durante 2017.

Lo siguiente que cabe preguntarnos es, ¿qué están haciendo las autoridades al respecto? La respuesta es bien sencilla: prácticamente nada. A pesar de que las disponibilidades hídricas se están viendo progresivamente reducidas en nuestro país a causa del cambio climático, tanto el gobierno central como la mayoría de los gobiernos autonómicos, siguen autorizando y favoreciendo la expansión del regadío, que actualmente supone el 85% del consumo total de agua en España. De hecho, en los últimos 20 años, la superficie de regadío en España se ha incrementado en más del 20%, siendo las regiones donde más ha crecido Castilla-La Mancha (46,5%) seguida de Andalucía (38,3%) y Extremadura (27,1%).

El desprecio por parte del gobierno a todo lo relativo al cambio climático llega al extremo de que ni siquiera el presidente Rajoy se dignara a asistir a la Cumbre de Cambio Climático, celebrada en Bonn el pasado mes de noviembre.

Tal y como están las cosas, desde los movimientos sociales y la ciudadanía en general, lo que nos toca es presionar a nuestros gobernantes para que lleven a cabo todas las medidas necesarias para frenar en la medida de lo posible el cambio climático. También es necesario que inicien una adaptación de nuestro país a la nueva situación climática, que condiciona algunos aspectos tan esenciales como por ejemplo la disponibilidad de agua. En este sentido, debería frenarse la creación de nuevos regadíos, y llevar a cabo una reducción progresiva de los existentes hasta niveles sostenibles. En el caso de no hacerse, será el propio clima el que lo haga, y de forma mucho mas traumática, pues si no se limita el riego, podría estar poniéndose en riesgo incluso algo tan esencial como es el abastecimiento de agua potable a muchas poblaciones, y no en un futuro lejano, sino incluso en el próximo verano.

*Santiago Martín Barajas es Coordinador del área de Agua de Ecologistas en Acción

 


 

Ver

Movimiento Europeo del Agua

El Movimiento Europeo del Agua es una red abierta, inclusiva y pluralista cuyo objetivo es reforzar el reconocimiento del agua como un bien común y un derecho fundamental universal. Estamos unidos para luchar contra la privatización y mercantilización de este bien vital, y la construcción de una gestión pública y comunitaria del agua, basada en la participación democrática de los ciudadanos y de los trabajadores.

Fuente: europeanwater.org

El manifiesto de Nápoles

El Manifiesto de Nápoles es nuestro documento fundacional. Refleja nuestros objetivos, principios y campos de acción.

El Manifiesto de Nápoles del Movimiento Europeo para el Agua como un bien común

  1. Objetivos

Decidimos unirnos, dando vida a una red continental, en un momento de fuerza y victorias de numerosos movimientos del agua de toda Europa. Ha llegado el momento de dar este paso juntos.

Decidimos unirnos en este momento decisivo, durante una grave crisis del sistema que ha sacudido el mundo y Europa hasta la médula, convencidos de que una gestión participativa del agua y de los bienes comunes puede ser un camino para salir de esta crisis generada por las políticas neoliberales y que podría actuar como una base para la creación de un nuevo modelo social europeo cooperativo, justo, inclusivo y solidario.

Decidimos unirnos porque somos conscientes de que nuestros esfuerzos locales en nuestros respectivos países, aunque fundamentales y esenciales para cada campaña europea, por sí solos no son suficientes. Por un lado, los grandes capitales se mueven cada vez más hacia un terreno supranacional; y por otro, la mano de la Comisión Europea y el Banco Central Europeo se están convirtiendo en los portavoces del mundo financiero, exigiendo la privatización de los bienes comunes, los servicios y el patrimonio público.

Para hacer frente a los desafíos de nuestro tiempo, tenemos que construir relaciones estables y campañas coordinadas a nivel europeo, para defender el agua como un bien común.

  1. Principios

El Movimiento Europeo del Agua es una red abierta, inclusiva y pluralista cuyo objetivo es reforzar el reconocimiento del agua como un bien común y un derecho fundamental universal. Estamos unidos para luchar contra la privatización y mercantilización de este bien vital, y la construcción de una gestión pública y comunitaria del agua, basada en la participación democrática de los ciudadanos y de los trabajadores.

La Coalición Europea reconoce, junto con el movimiento global por la justicia del agua, ciertos principios fundamentales y peticiones a Europa :

  1. El reconocimiento y la aplicación del derecho humano al agua potable y el saneamiento como un derecho necesario para la vida. En todas las constituciones de los estados miembros, en sus principios básicos y en los actos de la Unión Europea, debe incluirse el acceso al agua como un derecho humano universal.
  2. El agua debe excluirse de todos los acuerdos comerciales internacionales, incluidos los tratados de la Organización Mundial del Comercio y de las reglas de mercado dentro de la Unión Europea.
  3. La Comisión Europea, el Consejo Europeo y los distintos gobiernos europeos deben retirar su apoyo al Foro Mundial del Agua, que es un marco defectuoso para la toma de decisiones sobre el agua. Tal como se aprobó en una resolución del Parlamento Europeo en marzo de 2006, no es apropiado que al Consejo Mundial del Agua, que es un organismo privado sin ningún tipo de legitimidad democrática, se le permita tener tal influencia sobre las políticas globales del agua.
  4. La Unión Europea y los Estados miembros deben afirmar que el agua es un bien común esencial para la vida y que, como tal, no puede ser calificado como una mercancía cualquiera con la que comerciar. La propiedad y la gestión del ciclo integral del agua debe ser pública, democrática y participativa a nivel comunitario. Los principios de participación pública, la transparencia y la rendición de cuentas democrática debe ser respetada.
  5. La Unión Europea y los Estados miembros deben garantizar el derecho al agua de buena calidad, reconociendo que esto sólo puede garantizarse bajo control público.
  6. Se deben apoyar financiera y políticamente las diversas formas de asociación público-pública, a través del desarrollo internacional y la cooperación financiera para garantizar el acceso al agua, a través del intercambio de buenas prácticas entre las empresas públicas y los entes locales en los modelos de participación y de solidaridad entre los ciudadanos y las comunidades de diferentes países y regiones, incluyendo aquellos que sufren de sequías.
  7. Garantizar un suministro de agua de calidad y sostenible para todas las personas en Europa y en todo el mundo es una responsabilidad colectiva. Por tanto, los fondos necesarios para realizar las inversiones que lo hagan posible deben partir de los impuestos generales.
  8. Prohibir los contratos industriales para la explotación de agua embotellada, a fin de proteger y conservar este recurso para las generaciones futuras.
  9. Fomentar las prácticas sostenibles de gestión que protejan la ecología de los ciclos naturales del agua y mantener la calidad del agua de nuestros ríos y acuíferos. Este modelo de gestión también debe evitar la construcción de grandes proyectos de infraestructuras (presas, interconexiones fluviales, etc.)
  10. La promoción de la conservación y la preservación del ciclo del agua como una “estrategia de mitigación” fundamental contra el cambio climático deben integrarse en las negociaciones de la UNFCCC (United Nations Framework Convention on Climate Change). No es aceptable que se destruya el ciclo del agua a través de la construcción de grandes centrales hidroeléctricas para producir supuestamente energía “limpia”.
  11. Buenas condiciones de trabajo para los empleados de las empresas públicas de agua. Los trabajadores también deben integrarse plenamente en la toma de decisiones democráticas de los procesos de desarrollo de los servicios de agua.
  12. Una firme oposición a la UE y los gobiernos europeos respecto a la transformación del agua en un nuevo activo financiero, en el marco de la “economía verde” para la implementación de un mercado mundial de agua dulce.

 

Ver