Un acuerdo comercial Reino Unido-USA podría acabar con el NHS

Un acuerdo comercial Reino Unido-USA podría acabar con el NHS

En un reciente debate televisivo, el laborista Jeremy Corbyn acusó al primer ministro del RU Boris Johnson de tener planes secretos para privatizar el Servicio Nacional de Salud (NHS). 

Las declaraciones del lider laborista británico adviertian de los riesgos que supondría un tratado comercial con Estados Unidos que incluyera a los Servicios Públicos de Salud. Para el líder del opositor Partido Laborista de Reino Unido, los planes del primer ministro, Boris Johnson, serían secuestrar la salida del bloque comunitario para liberalizar la economía incluyendo el Servicio Nacional de Salud (NHS). Una operación de absolutismo neoliberal que Corbyn a llamado “tacherismo con esteroides”. Corbyn acusa a Boris Johnson de querer secuestrar el Brexit para vender el NHS llevandole a un modelo americano más liberal y eliminando los derechos de los trabajadores.

El NHS (National Health Service) se estableció en 1948 y convirtiéndose en el mayor servicio de salud financiado con fondos públicos en el mundo entero. Aunque hay muchas críticas a la gestión del NHS y la forma en que se ha desarrollado a lo largo de los años, no hay duda de que el NHS sigue siendo una de las organizaciones más importantes en el Reino Unido y está muy bien considerado en todo el mundo, da trabajo a más de 1,7 millones de personas, está financiado por los impuestos y el Parlamento concede este dinero para el Departamento de Salud. Pero, en los últimos años, hay una gran cantidad de presión ejercida sobre el NHS acerca de la necesidad de reducir costos, lo que ha conducido a un progresivo deterioro. Con un déficit subyacente de 4.300 millones de libras, el NHS británico sufre de insuficiencia financiera y humana. A partir de las reformas estructurales emprendidas por Margaret Thatcher y tras nueve años de austeridad, está al borde del colapso. El NHS se deteriora a velocidad asombrosa. Sus propios datos muestran que ya no son solo las esperas y aglomeraciones en urgencias o la falta de camas para ingresos. Más 18.000 pacientes sufren cada mes demoras superiores a las que fijan las normas internas, que son 14 días para la primera visita del especialista y 31 para iniciar el tratamiento tras la confirmación del diagnóstico. Entre abril y noviembre pasados, el número de casos en los que no se cumplieron los plazos fue de 124.000, más que en todo el año anterior.

El personal también ha sido víctima de los recortes. La caída prevista del PIB reducirá los ingresos públicos y la nueva situación dificultará la movilidad profesional. Ya ahora la sanidad británica se sostiene en gran parte por los profesionales extranjeros, que en algunos hospitales alcanzan el 30% de la plantilla. El cuerpo de enfermería del NHS tiene un agujero de 24.000 empleados, era el mayor importador de la UE antes del Brexit y lleva años con el sueldo congelado. Recientemente se está produciendo en el NHS una progresiva uberización del trabajo, en referencia a la externalización de los empleados, que realizarían sus tareas bajo demanda mediante una app, de una forma tan flexible como inestable. Durante una reciente conferencia del Partido Conservador británico, el ministro de Sanidad, Jeremy Hunt, anunció que el año que viene se pondrá en marcha un programa piloto por medio de “una nueva oferta de trabajo flexible basada en apps para su personal”.

Corbyn, ha reprochado a Johnson: -Usted va a vender nuestro NHS a los americanos-, mostrando transcripciones de supuestas conversaciones de representantes del Gobierno británico con sus homólogos estadounidenses en las que se habla de acceso completo al mercado sanitario del Reino Unido.

Ya en 2011 la revista The Lancet advirtió en un editorial sobre la peligrosa deriva en la que podía entrar el sistema público de salud. Hoy, las perspectivas de los Sistemas Públicos de Salud europeos, con o sin Brexit, con o sin acuerdos comerciales con Estados Unidos, son alarmantes y merecen toda nuestra atención para poner todo nuestro empeño en la Defensa de los Servicios Públicos frente a las dinámicas liberalizadoras que a diferentes ritmos progresan en las administraciones del Estado y las Comunidades.

 

 

 

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