Los problemas de la sanidad vasca

Los problemas de la sanidad vasca

Fuente: publicado en GALDE n 43, diciembre 2023. por Iñigo Jaca Arrizabalaga, Ex Gerente de los Hospitales Aranzazu, Cruces e Instituto Oncologico.

El Departamento de Sanidad del Consejero Javier Aguirre (1981) promovió la elaboración del Mapa Sanitario Vasco. Fue un documento de planificación que medía muy ajustadamente las necesidades del momento y del corto plazo, redactado con la participación de técnicos muy cualificados que escucharon también a los representantes sociales vascos. Ello posibilitó que recibiéramos una buena transferencia de la sanidad, pues a aquel documento de necesidades argumentadas, se le puso una cifra para negociar con el Estado.

En los 80 se inició la reforma de la Atención Primaria, se construyeron los nuevos hospitales y se remodelaron los ya existentes. Con la transferencia, la nueva andadura gestionada por el Consejero Socialista JM Freire, creó las Comisiones Asesoras Técnicas de cada  especialidad, integradas por los profesionales, asegurando asi su participación en la planificación de los Servicios. Se produjo un hecho normativo (1989) de gran relevancia: los nuevos Jefes de Servicio, responsables de planificar la actividad y de gestionar las listas de espera, debían tener la dedicación exclusiva al hospital público.

Se confiaba plenamente en el servicio de planificación, responsable del estudio de las variaciones y movimientos demográficos, que proponía con acierto las adecuaciones de recursos. Disfrutábamos de la bonanza y los buenos resultados de aquella sanidad pública bien planificada.
En los 90, el Parlamento confeccionó y aprobó el proyecto Osasuna Zainduz, también llamado Plan Azkuna. Fue el punto de inflexión de aquella sanidad planificada cuyo objetivo había sido la protección de la salud de la población. El nuevo Plan costó 700 millones de pesetas al erario público y no se implementó en su totalidad; ahora bien,pronto se comenzaron a sentir los efectos de la liberalización que proponía: se derogóel Decreto que exigía a los nuevos jefes de servicio la dedicación exclusiva al sector público, se hablaba de obviar la planificación y dejar actuar al mercado, de la complementariedad del sector privado, de la reducción de costes con la privatización de prestaciones y floreció la demagogia del “consenso” en un sistema jerarquizado dependiente de jefes de servicio con actividad privada.

La Declaración de Alma Ata de 1978 definía la salud como el estado completo de bienestar físico, mental, social y no solo la ausencia de enfermedad. Se definieron principios para la atención primaria tales como el de la longitudinalidad, o el tiempo de permanencia del mismo medico con el mismo cupo de pacientes. El efecto de mantener 3 años al mismo médico en el mismo cupo, supone una disminución del 13%
de la atención en urgencias de sus pacientes y si permanece durante 15 años lareducción es del 30%. El sistema de adjudicación de plazas, los vacios generados y cubiertos – cuando lo hacen – con sucesivos contratos eventuales de muy corta duración, atentan gravemente contra este principio.

Hoy nos alarman las noticias de falta de profesionales, cierres de servicios y el malestar de la población. Las quejas se dirigen: a la aparición de voluminosas listas de espera, a las inaceptables consultas no presenciales y consultas médicas de enfermera, a la aparición del binomio administrativa-protocolo susceptible de vulnerar el derecho a la confidencialidad y el acceso a las consultas médicas.

Pero la mayor alarma surge cuando la clase política asegura que Euskadi es la CCAA que más recursos económicos destina por habitante y año a la sanidad. Si gastamos mucho y somos ineficientes, es evidente que existen graves problemas estructurales y de gestión. También es posible que los criterios de selección de directivos y gestores de Osakidetza no sean los más idóneos.

En la estructura hospitalaria se observa que el Territorio de Bizkaia tiene tres grandes hospitales (Cruces, Basurto, Galdakao), uno intermedio de 280 camas (Urduliz), y uno pequeño de 100 camas (San Eloi). El Territorio de Araba dispone de dos grandes hospitales (Txagorritxu y Santiago) y en el Territorio de Gipuzkoa hay un solo gran hospital (Donostia) unido a 4 pequeños hospitales de 100 camas (Irún, Mendaro, Zumárraga y Alto Deba).

La clase política asegura que Euskadi es la CCAA que más recursos económicos destina por habitante y año a la sanidad. Si gastamos mucho y somos ineficientes, es evidente que existen graves problemas estructurales y de gestión. Tambien es posible que los criterios de selección de directivos y gestores de Osakidetza, al igual que su formación directiva, no sean los más idóneos

Los hospitales grandes concentran las tecnologías novedosas y un mayor número de profesionales. Los hospitales pequeños tienen problemas para dotarse de nuevos especialistas por sus carencias en tecnologías avanzadas, porque atienden procesos  menos complejos y porque sus plantillas son reducidas, con lo que la cobertura de las incidencias es más problemática.

En estos momentos de falta de especialistas los hospitales pequeños tienen mal presente y peor futuro.

Hasta 2011 la atención primaria era autónoma y tenía su propia Dirección y presupuesto. A partir de esa fecha se les hizo depender de las direcciones de los hospitales, cometiendo el gravísimo error de constituir una Organización Sanitaria Integrada (OSI) por cada hospital. Si la gestión de los hospitales de Osakidetza era muy compleja y con listas de espera, esta nueva dependencia estructural contaminó el funcionamiento de la atención primaria, no sólo privándole de sus propias plazas para ampliar las hospitalarias, también haciéndoles depender de las decisiones de la atención especializada y de las Direcciones Medicas hospitalarias. Así, la desorganización e ineficiencia hospitalarias afectan y perjudican al funcionamiento de la atención primaria, con un efecto desmotivador grave en estos médicos, a quienes
además, se les priva de su sistema de incentivos.

Si observamos la evolución de la pirámide de edad cabe destacar un envejecimiento poblacional y un aumento importante de población en las edades de mayor riesgo de enfermar y de mayor incidencia de procesos crónicos. Es tan evidente, que no se entiende que el Departamento de Planificación no se haya anticipado y formado a los médicos necesarios, además de fidelizar a los sustitutos que; cansados de lo precario
de sus contratos, muchos han acabado por marcharse a otros territorios o al extranjero.

Existe un sistema centralizado de contratación que deja en el personal administrativo la llamada a los médicos sustitutos, siguiendo unas listas pactadas entre sindicatos y direcciones, sin que los responsables de las OSIs conozcan ni mantengan una entrevista con el médico a quien responsabilizan temporalmente de un cupo depacientes. Tampoco agradecen sus servicios, ni su disponibilidad, ni garantizan la
continuidad en los contratos. Es tan fría y gélida esta falta de contacto que a nadie le sorprende que los médicos sin plaza se vayan.
En el año 2015 ya se sabía que en diez años (2020) se jubilarían el 15% de los médicos y en 2030 la cifra de jubilados seria del 50%. Nada se hizo para buscar soluciones; muy al contrario, se ocultaron 107 plazas de médicos de atención primaria que hubo que ofertar en 2017 por sentencia del TSJPV. En conclusión, menos médicos, menos enfermeras, población más envejecida, casi 200.000 personas más en edades de
mayor riesgo de enfermar, y abundantes listas de espera.

Los tres componentes sociológicos de un Servicio de Salud son: el elemento institucional, el elemento profesional, y los que reciben los cuidados. De la buena interacción de los tres dependerá la calidad del Servicio. En Euskadi el tercer componente sociológico, ni existe ni participa, porque a diferencia de otros países de la UE no hay Asociaciones de Pacientes que atiendan sus quejas, les ayuden, recojan
datos, presionen y, en definitiva, les representen. Esta “negligencia ciudadana” tiene también su responsabilidad en el deterioro que sufre la sanidad pública.

 

Fdo
Iñigo Jaca Arrizabalaga
Ex Gerente de los Hospitales Aranzazu, Cruces e Instituto Oncologico.

 

One Comment

  • Redacción web

    El articulo de Iñigo Jaca en Galde me parece bien. Bien enfocado y recoge problemas esenciales. Hay un problema que no propone soluciones, además de las “Asociaciones de pacientes“, ni en el ámbito de la Atención primaria ni en el ámbito de los hospitales. Buenos temas de debate. (Juan Luis Uría. Presidente de Osalde)

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