De los determinantes sociales a la salud mental colectiva

De los determinantes sociales a la salud mental colectiva

 

Fuente: Ander Retolaza. Tienda Online de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.

Este libro solo está disponible en venta virtual descargable. Autor: Ander Retolaza. Año: 2024. ISBN: 978-84-95287-99-1 Número en la colección: 68. N. Páginas: 218.

 

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Poco tiempo atrás se consideraba al hecho de padecer una enfermedad como un asunto casi democrático, en el sentido de que parecía tratarse de una lotería que le podía tocar a cualquiera. Pero la epidemiología y los avances en materia de prevención han puesto de manifiesto que no todo el mundo tiene las mismas probabilidades de enfermar o de vivir el mismo número de años. Según en qué país o barrio vivamos, en qué familia hayamos nacido, cómo nos alimentemos, cuáles sean las condiciones de nuestra vivienda o nuestro trabajo, tendremos más o menos probabilidades de caer enfermos. Pero no solo eso, sino que, si las cartas juegan en nuestra contra, también tendremos más dificultad para encontrar un médico accesible que nos atienda de manera adecuada. La llamada Ley de Cuidados Inversos, formulada hace 50 años (Tudor Hart, 1971), establece que la disponibilidad de atención médica se distribuye socialmente de manera inversa a su necesidad. Y esto ocurre tanto más, cuanto mayores sean las fuerzas del mercado.
Lo mencionado afecta también de una manera clara a los trastornos mentales que no están separados del resto de enfermedades. Numerosos estudios muestran cómo la depresión, los trastornos de ansiedad, la dependencia de sustancias o los trastornos psicóticos, entre los que la esquizofrenia es el más grave y conocido, están condicionados en su origen y evolución por múltiples factores de carácter social, entre los que el género es uno de los más importantes. Estudios muy consistentes (Silva y otros, 2016) señalan que el paro o las malas condiciones de trabajo, el hecho de no disponer de vivienda o que ésta sea insalubre y escasa de espacio, residir en barrios deteriorados o inseguros, tener pocos años de escolarización, etc. se asocian con mayores tasas de depresión, suicidio o consumo peligroso de sustancias, entre las que el alcohol, el tabaco y, ahora también el cannabis, siguen siendo las más cotidianas.

-Tudor Hart J. The inverse care law. Lancet. 1971; 27;1(7696):405-12. -Silva M., Loureiro A., Cardoso G.: Social Determinants of Metal Health: a review of the evidence. Eur J. Psychiat; 2016;30, (4): 259-292.

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