Autor: Redacción web

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La desigualdad sanitaria como violencia

Más allá de la genética, las mujeres sufrimos determinadas enfermedades simplemente por el hecho de serlo. En los últimos años, tanto desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), como a través de las investigaciones y estudios publicados por el Observatorio de Salud de las Mujeres (OSM) de nuestro país, se evidencian muchas de las diferencias y desigualdades en todos los aspectos relacionados con la salud de los unos y otras.

Pero a pesar de los datos, la mayoría de los profesionales de la salud no tratan a las mujeres y su salud con perspectiva de género. Vivimos en un modelo que, por ejemplo, no cuestiona la desigualdad que arrastran las mujeres por la carga extra de trabajo doméstico y cuidados que realizan. Y ese desequilibrio pasa factura en cuanto a fibromialgias, migrañas o anorexias nerviosas. Es una evidencia, el 90% de las enfermedades físicas que se dan entre las mujeres están relacionadas por no entender las cuestiones de género. 

Pero más allá de eso, de que la artrosis afecta al triple de mujeres que de hombres o de que de 9 de cada 10 personas que sufren fibromialgias o migrañas sean mujeres, en la Asociación Mujeres para la Salud (AMS) hemos acuñado también otra dolencia, lo que nosotras llamamos “depresión de género” y que utilizamos para poner nombre a los problemas psicológicos de las mujeres por el hecho de serlo, por esos factores culturales y sociales que van más allá de la genética. No son depresiones exógenas, hay unos síntomas claros que están relacionadas con la cultura en la que vivimos y tienen que ver con los roles de unos y otras, con los cuidados que siempre recaen sobre nosotras, con las relaciones de pareja que hemos aprendido… Esa carga la han sufrido las mujeres, repercute en su salud y al final es un problema público que no se ha querido ver y estudiar. Y eso sin entrar en el maltrato y el abuso de menores, un tema gravísimo y oculto durante años.

Según la concepción de una medicina patriarcal, los síntomas por los que las mujeres suelen acudir a la consulta se consideran como expresión de trastornos en el funcionamiento de un cuerpo biológico. Se invisibiliza la relación entre las condiciones de vida y los síntomas por los que consultan y se inicia un proceso “medicalización de los conflictos”. Los estudios indican que las mujeres de nivel socioeconómico bajo suelen ser más medicadas que las de otros sectores. Son mujeres que acuden, en primer lugar, a los servicios de guardia hospitalarios, o al médico general por sus dolencias, y suelen recibir un tranquilizante.

Nuestro reto pasa porque el género se incluya en la sanidad en los próximos años.

Porque no hay una formación específica dirigida a la comunidad médica, colegios de psicólogos y enfermería que tengan en cuenta, más allá de la biología, otras dolencias relacionadas con los factores sociales y culturales que afectan a las mujeres. La sociedad patriarcal solo ha estudiado, desde una mirada androcéntrica, al hombre.

Este post forma parte de una serie de entradas creadas específicamente por diversas expertas, en el marco de la campaña #MeNiegoA  de Oxfam Intermón.  Tienen como objetivo sensibilizar y generar debate acerca de la gravedad de las violencias machistas en nuestra sociedad durante los 16 Días de Activismo contra la violencia de género.

Soledad Muruaga López de Guereñu es Presidenta y cofundadora de la Asociación Mujeres para la Salud

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Campaña contra la Disfunción Sexual Permanente por Medicamentos

Fuente: nogracias.eu Los antidepresivos más frecuentemente implicados en la disfunción sexual permanente del adulto (DSPA) son los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) como paroxetina, fluoxetina, sertralina, citalopram, escitalopram o vortioxetine; inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN) como venlafaxina, desvenlafaxina o duloxetine; y antidepresivos tricíclicos como clormipramina e imipramina.

Campaña contra la Disfunción Sexual Permanente por Medicamentos. Por RxISK

 

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Los enfermos mentales indefensos ante la “contención mecánica”

02/12/2017 | Isaías Ledesma Plaza, Pedro Sanchez Soto, Isabel Sicilia Lorente, Jorge Rincon Nogales

Los enfermos mentales indefensos ante la “contención mecánica”

Versión original en catalán

A las personas con enfermedades mentales, en los hospitales psiquiátricos, en las residencias, en las unidades de hospitalización de los hospitales generales así como en la atención en urgencias, se les aplica, de forma relativamente habitual, una práctica de coacción violenta a la que se le da el nombre de contención mecánica o, de forma más maquillada, inmovilización terapéutica. Se trata de una práctica poco ortodoxa desde el punto de vista sanitario. Consiste en atar con correas a los pacientes a una cama o a una silla. No es un tema del que se hable. Es vergonzoso. Se oculta. Sin embargo, esta práctica supone riesgos graves para la persona en su salud, tanto física como psicológica, y puede producir secuelas e incluso conlleva riesgo de muerte.

El 5 de mayo de este año, una chica de 26 años, descrita como “encantadora, racional y con la cabeza en su sitio”, murió atada a la cama por una parada cardíaca en la planta de psiquiatría del Hospital Universitario de Asturias. En marzo de 2006, cinco personas con enfermedad mental fallecieron en un incendio, atrapadas e inmovilizadas, estando atadas a la cama en una residencia de Massamagrell. ¿Cuantos casos quedan sin salir a la luz?

“Recuerdo que estaba ingresado en la Unidad de Psiquiatría. Pusieron 2 paquetes de tabaco sobre el mostrador de enfermería. Era fin de año y cogí un paquete para repartirlo. Lo escondí. Preguntaron quien tenía el paquete y dije que yo. La enfermera me regañó y llamó a seguridad. Me invitaron a entrar en la sala donde se ata. Yo les dije que estaba acostumbrado. Me pincharon y me ataron. Estuve 2 días atado. Dos días en los que gritaba y amenazaba a la enfermera”.

“Estaba ingresado en la Unidad de Psiquiatría. Allí tomaban la tensión arterial con un aparato que funcionaba de forma automática. En una toma, yo veía que el manguito apretaba y apretaba, que no aflojaba … les dije alarmado eh! que algo va mal!Lo pararon y me dijeron: me parece que hay que llamar a seguridad … métete ahí (en la sala de las correas). Vinieron los de seguridad, me cogieron del cuello, me tiraron contra la pared y me ataron durante 1 día entero. No podía entender esta reacción, flipé en colores, ¿cómo podía estar ocurriendo esto?

“Tendría 25 años, iba frenético, me subieron a la planta de psiquiatría para ingresarme pero yo no quería quedarme allí. El enfermero me cogió por el cuello, vinieron dos chicos más, me cogieron de los dos brazos, me echaron al suelo y me dieron un golpe en los testículos. Me ataron. A la mañana siguiente vino un celador que es un armario y que me conoce. Me soltó. Es que cuando te dicen ’te vamos a meter aquí’ lo que te sale decir es ’dejarme!’. No es la enfermedad, es una reacción normal, no aceptas eso, y si es necesario chillas y das golpes. Te atan, y estar atado es una tortura. Gritas y tienes la boca seca por la medicación. Cuando estas atado, por la noche no van ni a visitarte, ni a darte agua, ni tienes una presencia humana, no tienes a nadie que te diga ¿cómo sigues?, ¿estás mejor?.”

En ninguno de estos ejemplos nuestros pasó el médico a ver qué pasaba. No te explicaron, no te orientaron, se limitaron a decirte viene Seguridad.

Como en este ejemplo, acabar atado es el resultado final de situaciones que te provocan ansiedad. Por ejemplo, cuando no te dejan fumar, y te pones histérico; cuando te ingresan de mala manera, involuntariamente, sin que te expliquen ni te orienten; o cuando acabas nervioso después de un mal rollo en una visita de la familia al hospital. Esa alteración hace que el médico se confunda, que crea que estamos así porque estamos enfermos y hemos empeorado, y no vea que hay cosas que nos alteran o que alterarían a cualquier persona. Y, así, acabamos atados. Acabamos atados porque el personal no mira qué ha pasado y no intenta o no sabe entender.

La práctica de atarnos no se da solo en casos de extrema necesidad y durante un tiempo mínimo como se podría suponer, sino que se utiliza también por la falta de personal, por su falta de formación, o incluso, simplemente, porque hay pacientes que se consideran molestos, que no se muestran dóciles o a los que se juzga como pesados. Tras un trato irrespetuoso por parte del personal, los pacientes, sintiéndose vejados, pueden ponerse nerviosos o agitarse. Y la respuesta ante esta alteración puede ser atarte. Una nota del personal médico en la historia clínica que diga “usar contención si precisa” hace que este procedimiento sea muy accesible y da carta blanca. El objetivo de la “contención” en estos casos es hacer a las personas sumisas, menos demandantes de sus necesidades ante el personal sanitario o de la residencia.

Es necesario evitar que recurran a atar, que recurran a la violencia. Atar es una tortura. Los profesionales necesitan actuar de forma profesional. El personal necesita formación. Es necesario que sepan escuchar, que hablen contigo, que te permitan desahogarte, que entiendan y que te ayuden a entender lo que pasa. La contención requiere un equipo especializado y no recurrir al personal de seguridad. El objetivo de este equipo es defender al paciente contra la contención mecánica (“no te vamos a atar”, “hablemos”). Mientras puedan continuar atando es obligatorio que se registre y que se informe públicamente de ello.

En Suiza recuerdo que usaban una habitación acolchada. Esta habitación es, al menos, mejor que las correas. En Oxford nos ha dicho una amiga que trabaja allí que hay diversos niveles de acompañamiento por parte del personal auxiliar y de enfermería según el estado del paciente, llegando si la necesidad lo precisa a disponer de un profesional de enfermería por paciente.

El que te aten, el que te dejen atado durante horas o días, puede considerarse tortura y un acto inhumano. Supone el olvido de que los pacientes somos también seres humanos. Indigna que prácticas que dañan tanto física como moralmente, que violan los derechos humanos más básicos, que han sido denunciadas por la Convención de la ONU de Personas con Discapacidad y también por la OMS se usen de forma tan habitual. Pero sabemos que en los países en donde se ha propuesto su eliminación completa, esta práctica ha sido erradicada.

22/11/2017

Fuente: VientoSur.info Este artículo lo firman Isaías Ledesma Plaza, Pedro Sanchez Soto, Isabel Sicilia Lorente, Jorge Rincon Nogales en representación del Grupo de Apoyo a la Esquizofrenia d´Alacant

 

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El sinhogarismo supera las dos mil personas en Euskadi

El III Estudio sobre la situación de las personas en situación de exclusión residencial grave en la CAPV, muestra los resultados del recuento en calle realizado de forma simultánea en 24 municipios vascos durante la noche del 26 al 27 de octubre de 2016, además de abarcar todos los centros con alojamiento de la CAPV dirigidos a personas en situación de exclusión residencial grave. La investigación se basa en los recuentos censales nocturnos de personas sin hogar, una experiencia que diversas ciudades de nuestro entorno como MadridBarcelona, Zaragoza o Sevilla llevan a cabo de forma periódica. Los principales objetivos de este estudio son cuantificar el número de personas que durmieron en calle o en algún recurso con alojamiento durante esa noche, conocer las características de dichas personas y analizar la evolución de estos resultados con los recuentos anteriores.

Para el recuento de personas sin hogar, se contó con la colaboración de los tres niveles de la Administración Pública Vasca –municipal, territorial y autonómica–, las entidades del tercer sector de acción social y un amplio grupo de personas voluntarias, que en esta edición ha superado el millar de personas.

Desde el punto de vista metodológico, el estudio adopta como marco conceptual la clasificación de situaciones de exclusión residencial grave definida por FEANTSA en el Observatorio Europeo sobre las Personas sin Hogar, denominada tipología ETHOS. Esta clasificación contiene cuatro grandes categorías conceptuales –sin techo, sin vivienda, vivienda insegura y vivienda inadecuada– y 13 categorías operativas referente a la situación residencial. Los resultados del estudio, al igual que en ediciones anteriores, se centran, no obstante, en la situación de las personas que se encuentran sin techo y sin vivienda, es decir, en aquellas que duermen en la calle (bien a la intemperie, en un espacio de uso público a cubierto o en cualquier otro lugar inadecuado que pueda ser observado desde la calle) y en las que permanecen alojadas en alguno de los centros o servicios con alojamiento para personas sin hogar.

En total, durante el recuento de 2016 se contabilizaron 2.009 personas, de las cuales 274 se encontraban en calle y 1.735 alojadas en algún recurso con alojamiento. Esto supone que por cada 1.000 habitantes de los municipios participantes hay 0,194 personas por cada 1.000 habitantes que pernoctan en la calle, mientras que 0,792 personas por cada 1.000 habitantes de la CAPV se encuentran alojadas en recursos con alojamiento.

Al analizar la evolución del recuento en calle de las capitales, los resultados muestran una tendencia clara de reducción en Bilbao y de cierto mantenimiento en Vitoria-Gasteiz, mientras que en Donostia, la disminución de 2016 es acusada. En el caso de las personas contabilizadas en centros y servicios con alojamiento de la CAPV, el número de personas ha ido en aumento desde 2012. No obstante, cabe señalar que el incremento observado en 2016 se ha debido, en buena medida, a la ampliación del censo de centros.

En relación a las características básicas de las personas contabilizadas, 1.268 personas proporcionaron –a través de los cuestionaros realizados durante el recuento– información más detallada sobre su situación. Según estos datos, la proporción de mujeres sin hogar se mantiene en torno al 21%, aunque se registra una presencia inferior en calle (8%) y en albergues (15%). Sin embrago, desde 2012, el peso relativo de las mujeres en otro tipo de recursos ha aumentado del 20% al 29%. Acerca de la edad de las personas sin hogar, se observa una disminución de la presencia de personas menores de 25 años –en 2012 representaban al 27% mientras que en 2016 esta cifra se sitúa en un 21%–; en cambio, la proporción de personas de 45 y más años ha aumentado del 29% al 39%. Por otra parte, ha disminuido ligeramente el peso relativo de las personas de origen extranjero durante este periodo, sobre todo en el caso de las personas localizadas en calle (del 78% al 60%). No se observan grandes cambios en cuanto a la región de procedencia de las personas extranjeras en situación exclusión residencial, salvo una cierta reducción de las personas de origen magrebí, que sigue siendo la principal región de nacimiento (51%).

En cuanto a la situación laboral de las personas sin hogar, la tasa de paro se sitúa cerca del 84% y aunque la mitad de estas personas se consideran activas desde el punto del empleo, sólo un 8% dispone de un empleo regular. La principal fuente de ingresos de las personas en situación de exclusión residencial grave son las ayudas públicas (54%), siendo la Renta de Garantía de Ingresos la prestación económica más empleada (22%). Otras fuentes de ingresos son las derivadas del trabajo, de la red social de apoyo y de las entidades del tercer sector. Sin embargo, casi dos de cada diez personas carecen de ingresos económicos y el 64% se encuentra en situación de pobreza grave.

Desde 2012, la percepción de la salud no ha variado, ya que casi el 40% señala que su salud es regular, mala o muy mala. Además, en torno a un 40% de las personas encuestadas señalan tener problemas graves o crónicos de salud, mientras que un 7% no recibe ningún tipo de tratamiento médico. Los trastornos y enfermedades mentales con los que mayor prevalencia presentan (15,8%), seguido por las enfermedades infecciosas como la hepatitis o el VIH-sida (9,3%) y las enfermedades del aparato respiratorio (9,1%).

Asimismo, los cuestionarios realizados durante la noche del recuento permiten conocer diversas circunstancias que rodean al sinhogarismo como la duración o las causas. En este sentido, los datos de evolución ponen de manifiesto un aumento de las trayectorias de sinhogarismo muy prolongadas: cerca de un tercio de las personas encuestadas llevan 5 o más años sin hogar, cuatro puntos porcentuales más que en 2012. Por otra parte, cuando se analizan las causas que generan estas situaciones de exclusión residencial, prevalecen los factores estructurales (56%), mientras que en un segundo plano se situarían los factores relacionales (30%) y los personales (28%). Cabe destacar las diferencias registradas en función del sexo, donde los factores relacionales suponen el 45% de las causas, mientras que en el caso de los hombres no alcanzan el 26%.

A pesar de la situación residencial en la que se encuentran, ocho de cada diez personas sigue manteniendo vínculos sociales, sobre todo con familiares y amigos, pero un tercio de estas personas afirman pasar la mayor parte del día solas. Dormir en la calle expone a estas personas a diversas victimizaciones como insultos, robos, o agresiones físicas, aunque las mujeres están expuestas a mayores situaciones de riesgo. La mayor diferencia se encuentra en las agresiones sexuales, donde el 20% las han sufrido frente a un 2% de los hombres.

 

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Las grandes entidades científicas dependen económicamente de la industria farmacéutica.

Fuente: CIVIO.es  En 2016, los médicos españoles recibieron 181 millones de euros de la industria farmacéutica en entradas a congresos, viajes y honorarios. La gran mayoría de sus destinatarios prefirió ocultar su nombre. Quienes no pueden hacerlo son las entidades jurídicas: la protección de datos de carácter personal no va con ellas. Sociedades médicas, universidades y hospitales públicos…aparecen en las listas de transferencias de valor realizadas por las compañías en 2016. Y suman, como mínimo, 124,7 millones de euros.

Las farmacéuticas realizaron donaciones de más de 31 millones a entidades jurídicas, patrocinaron eventos por valor de más de 80 millones y pagaron honorarios que superaron los 11. Pero, entre todas esas cantidades globales, no todas reciben lo mismo. La lista, realizada por Civio tras cruzar, limpiar y analizar los datos que publican, por separado, 151 empresas farmacéuticas, va desde los casi cuatro millones que transfirieron a la Sociedad Española de Reumatología a los 41 euros para el Hospital 9 de octubre de Valencia.

Transferencias de la industria a entidades jurídicas durante 2016

Entre las diez entidades que más transferencias recibieron el año pasado encontramos siete sociedades médicas, una academia y dos hospitales, el Clínic y el Vall d’Hebrón, de Barcelona. Universidades y hospitales públicos suman casi 23 millones de euros.

La Sociedad Española de Reumatología es la que, según las cifras de los laboratorios, recibe más dinero. Al menos un 60% de sus ingresos -y los de su Fundación de Reumatología- proviene de las farmacéuticas. No es la única de las grandes entidades que depende, económicamente, de la industria. De entre las que publican sus cuentas -que no son todas-, las principales receptoras tienen una fuerte dependencia: reciben de ellas más de la mitad de sus ingresos.

Es el caso de la Sociedad Española de Cardiología (3,7 millones, sumando donaciones, patrocinios y honorarios que ha conseguido localizar Civio). Según su Informe de Transparencia de 2016, la Sociedad ingresó 12,5 millones de euros, de los cuales un 51,7% están clasificados bajo el concepto “Farmacéutica”. El día 7 de octubre, su director, Manuel Anguita, acudió a la presentación de un medicamento producido por Novartis indicado para la insuficiencia cardica. La fundación de la Sociedad Española de Cardiología recibió de esta farmacéutica más de 600.000 euros a lo largo del 2016.

Otra de las sociedades que sí publica sus cuentas -y en la que, por tanto, podemos evaluar su nivel de dependencia- es la Sociedad Española de Oncología. En su caso, este vínculo es muy fuerte: de los más de 3 millones que ingresa la sociedad y su fundación, un 83,4% proviene de la industria farmacéutica, según su informe de transparencia del 2016. Civio ha conseguido conocer de dónde viene más de un millón y medio de esos ingresos. La farmacéutica Lilly, por ejemplo, ha declarado transferencias de valor a esta sociedad por más de 200.000 euros.

Especialidades

De hecho, los pagos que se destinan a estas sociedades específicas coincide con el peso de las cantidades invertidas en las especialidades médicas de las que forman parte. La oncología, por ejemplo, es la tercera especialidad más patrocinada (9,4 millones) por detrás de la medicina general (40,5 millones) y la investigación biomédica y sanitaria (13,7 millones). Todo esto sin contar el dinero destinado a estas mismas especialidades en concepto de I+D que, por indicaciones del Código de Buenas Prácticas de Farmaindustria, se publican en una sección a parte y que alcanzan los 209 millones de euros.

Les siguen las especialidades de cardiología (casi 6 millones) y neumología (5,5 millones). Las sociedades médicas dedicadas a estas especialidades -la Sociedad Española de Cardiología y la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica-se encuentran, de la misma forma, entre las principales receptoras.

Por farmacéuticas, Janssen es la que más invierte en sociedades médicas, fundaciones, universidades, hospitales y otras entidades del sector: 10,5 millones de euros solo en el 2016. Les siguen GlaxoSmithKline (GSK) y Novartis, ambas con 8,8 millones de euros. Podemos conocer los destinatarios de estas inversiones solo porque se trata de entidades jurídicas: en ese caso, el código de Farmaindustria obliga a identificar a cuáles se destinan las transferencias de valor. Esto, sin embargo, no ocurre con los pagos que realiza la mayoría de las farmacéuticas a médicos de forma individualizada. La mayor parte de esas cantidades sigue oculta. Al menos, hasta 2018.

Metodología

Para llegar a estas conclusiones hemos descargado los ficheros de las 151 farmacéuticas referidos a 2016, pero solo hemos tratado los datos de personas jurídicas, nunca los de profesionales sanitarios, que están afectados por protección de datos. En algunos casos, conseguimos los datos haciendo escraping o utilizando conversores. En otros, los datos tuvimos que extraerlos a mano por la mala calidad de los documentos.

Hemos intentado limpiar y consolidar todo lo posible los datos de forma automática y manual. Además, hemos prestado especial atención a hospitales y universidades, y las hemos clasificado como públicas o privadas. También hemos agrupado distintas organizaciones que dependen de un mismo ente (como la Fundación Casa del Corazón y la Asociación Española del Corazón) para poder ver los datos en su totalidad.

Los datos contienen numerosos errores en aspectos como la localización de los centros o asociaciones, por ejemplo. Hemos solucionado muchos en la limpieza, pero ese tipo de datos puede contener algún error (p.e. dónde está un hospital). Si encuentras alguno, avísanos.

Además, hemos agrupado los datos por especialidad médica. Nos hemos servido del índice de especialidades y hemos añadido algunas más como “atención primaria”, “transplantes” o “psicología”. Las que no encajan en ninguna de estas especialidades las hemos clasificado bajo “General”

Fuente: Civio.es

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Uso a largo plazo de medicamentos psiquiátricos

Joanna Moncrieff estará en el Congreso Mundial del WARP en Madrid 2018

El uso a largo plazo de medicamentos antipsicóticos es una de las discusiones contemporáneas más desafiantes en nuestro campo.

 

La idea “tradicional”, respaldada por la ” investigación tradicional ” de que esta estrategia farmacológica proporciona estabilidad al reducir las tasas de recaída, ahora es cuestionada por otro tipo de investigación que plantea eso,  considerada bajo la “perspectiva de recuperación”, es decir, vivir  una vida que merece ser vivida , citando a la filósofa española Adela Cortina, y considerando los efectos colaterales a largo plazo, estrategias que recomiendan descontinuar el uso de drogas, deben considerarse ya que me podrían ser más aconsejables o elegibles.

Hoy en día, este tema se trata de muchas maneras diferentes y atrae mucha atención en los medios. Diferentes autores consideran diferentes perspectivas. Algunos (ver Robert Whitaker, David Healy,  Peter Gøtzsche ) afirman de diferentes maneras que el comportamiento de la industria farmacéutica no ha sido correcto, por decirlo cortésmente, al diseminar información sesgada sobre los muchos pros y pocos contras de las drogas farmacéuticas. Algunas partes interesadas del lado de las personas con experiencia de vida escriben sobre cómo deshacerse de las píldoras (por ejemplo, Peter Lehman), a menudo sin tener en cuenta la posibilidad de que puedan ser útiles de alguna manera para algunas personas en algunos momentos. Incluso en una perspectiva estrictamente clínica, considerar estas perspectivas (por ejemplo,  estabilidadvs.  vida significativa)), conduce a escenarios altamente complejos, donde muchos factores diferentes deben ser cuidadosamente ponderados al considerar cuál es el mejor consejo que podemos ofrecer a nuestros pacientes. (Sin olvidar las muchas otras consideraciones que deben incluirse: la más obvia, el derecho a elegir de la persona y la prohibición  de los tratamientos forzados  derivados de una interpretación estricta de la CDPD).

 

En Madrid 2018 planeamos contribuir para la mejor discusión posible de este tema crucial. Siguiendo el principio de que “la investigación es mejor que la retórica”, hemos decidido  invitar a Joanna Moncrieff, que ha sido una parte muy visible y activa de esta discusión en los últimos años. Ella también está conectada con un grupo de investigación sobre el tema. Estamos muy contentos de anunciar que fue amablemente aceptada nuestra invitación y participará en la Conferencia.

Esta es la nota que nos ha enviado como resumen para su conferencia. Muchas gracias a ella por permitirnos agregarlo a nuestro blog.

“Las píldoras de Bitterest: considerando los pros y los contras del tratamiento antipsicótico a largo plazo”
Las drogas antipsicóticas han sido proclamadas como curas milagrosas, pero son odiadas por muchos usuarios. Sin embargo, el tratamiento antipsicótico a largo plazo sigue siendo el tratamiento habitual para la mayoría de las personas con psicosis o esquizofrenia. La charla propuesta explorará ideas sobre cómo los antipsicóticos ejercen sus efectos y presenta datos sobre la naturaleza de las alteraciones mentales y conductuales que producen. Analizará las pruebas de los beneficios y los daños del tratamiento antipsicótico a largo plazo y describirá el diseño y el progreso de un ensayo que compara un programa gradual de reducción de antipsicóticos e interrupción con el tratamiento de mantenimiento. Finalmente, la charla considerará cómo ayudar a los médicos y pacientes a abordar el uso de antipsicóticos en diferentes situaciones.

 

Quien es Joanna Moncrieff?

 

Moncrieff es psiquiatra, profesora de psiquiatría en el University College de Londres (UCL) y ejerce la práctica clínica. Es fundadora y copresidenta de la Critical Psychiatry Network, agrupación de psiquiatras opuesta al modelo biologicista y al ejercicio de la coacción sobre el paciente. Es autora de varios libros como The Myth of the Chemical Cure y “The Bitterest Pills”, aún no traducidos al castellano. Ha escrito también múltiples artículos en distintas revistas científicas, como una revisión sobre la atrofia cerebral asociada al tratamiento a largo plazo con antipsicóticos o un trabajo conjunto con un destacado grupo de psiquiatras británicos abogando por la necesidad de un cambio de paradigma en psiquiatría (traducido aquí). En fechas recientes, Moncrieff ha comenzado a escribir un blog en su página web, donde ha dejado artículos de sumo interés sobre el efecto placebo y los antidepresivos, la atrofia cerebral por antipsicóticos o las lamentables resistencias de la psiquiatría oficialista a revisar sus posturas en base al acúmulo de evidencias que las cuestionan. La labor de Moncrieff lleva a cabo un firme y sereno cuestionamiento de la actual psiquiatría biologicista (es decir, como hemos señalado otras veces: basada en una neuroquímica simplona y cortoplacista, inundada de intereses comerciales y ciega a toda evidencia contraria), representando una de las fuerzas que marcan lo que nosotros mismos hemos considerado una tendencia hacia un cambio de paradigma en nuestra disciplina.

 

El trabajo de Moncrieff, en sus diversos escritos, representa una denuncia de que, por así decirlo, el emperador está completamente desnudo. Durante ya muchos años, se nos ha vendido a los profesionales una serie de hipótesis no demostradas que luego hemos tristemente colaborado en perpetuar vendiéndolas a su vez a la gente que se ha ido formando con nosotros, así como psicoeducándolas hasta el hartazgo en nuestros pacientes y sus familiares. Que los intereses comerciales de la industria farmacéutica se han aprovechado y han fomentado estas hipótesis favorables a sus cuentas de beneficios, es evidente. Pero también lo es que nada hubiera podido hacer la industria en este sentido sin la negligencia de las administraciones sanitarias que han faltado a su deber de regulación y ordenamiento y sin la connivencia interesada de muchos profesionales (por prebendas profesionales o económicas que no son sino más o menos distinguidos sobornos).

 

 

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¿La crisis ecológica llama a la puerta?

06/12/2017 | Albert Recio Andreu (VientoSur)(Mientrastanto.org)

Hace tiempo que los ecologistas, incluidos los economistas ecológicos, llaman la atención sobre los problemas que pueden derivarse de la crisis ecológica. Pero aunque estos avisos han empezado a ser tomados en cuenta, su influencia en el diseño de la política económica es prácticamente nula. Es incluso dudoso que los problemas ecológicos hayan tenido una incidencia crucial, ni siquiera importante, en el desencadenamiento de la última crisis económica. El capitalismo tiene suficientes factores desequilibrantes para experimentar crisis recurrentes sin que los problemas ambientales tengan una influencia decisiva. Lo que no significa que los problemas ecológicos no puedan acabar sumándose a los elementos desestabilizadores de la dinámica capitalista.

Lo que es evidente es que la base de toda actividad productiva es la naturaleza; que no hay actividad económica, ni vida humana, sin la base material que proviene de la naturaleza, y que, por tanto, los límites naturales del planeta constituyen un elemento incompatible con cualquier lógica económica de crecimiento sostenido. Hay diferentes tipos de interacción entre la actividad económica humana y la naturaleza que pueden causar problemas. Destaco los que me parecen más relevantes. En primer lugar, la existencia de algunos recursos naturales que están dados en cantidades fijas y que pueden agotarse; este es el problema de los minerales. Su extracción creciente puede poner límites a la actividad económica si no es posible sustituirlos por otros productos diferentes, aunque hay que esperar que una explotación acelerada pueda acercarnos a alguno de estos límites. En segundo lugar, las especies vivas (animales y plantas), que se reproducen y es posible consumir siempre que se tengan en cuenta sus tasas de reproducción. De hecho, sobre este principio se ha basado siempre la agricultura. Pero la cuestión puede desembocar en graves problemas de forma directa si no se respeta la tasa de reproducción —el caso típico es el de la sobrepesca— o de forma indirecta si la eliminación por causas diversas de algunas especies afecta a la reproducción de otras —es lo que ocurre, por ejemplo, con la desaparición de especies que desempeñan un papel crucial en los ciclos de reproducción de otras, como en el caso de las abejas y su relación con la polinización de plantas—. En tercer lugar, está la alteración de los procesos químicos naturales por la acción de la actividad productiva. Las variantes son numerosas y están relacionadas con los subproductos que generan muchas actividades humanas; los residuos contaminantes (básicamente debidos a la generación de residuos, de productos que no existen en la naturaleza y que esta es incapaz de reciclar) y la generación de CO2 (un elemento existente en la naturaleza pero que generamos en proporciones excesivas) son dos ejemplos de libro. Y, en cuarto lugar, las limitaciones espaciales. Las dimensiones del planeta son las que son y, además, el espacio no es homogéneo. El crecimiento de muchas actividades humanas genera colapsos y la transformación del espacio afecta a muchos ciclos naturales de todo tipo.

Todos estos problemas ya están presentes en la actualidad y avisan de lo que puede ocurrir en el futuro. La cuestión es que estos se plantean de forma local y a menudo afectan a las poblaciones más pobres y menos influyentes del planeta. Tienen un impacto imperceptible (excepto cuando se manifiestan en forma de encarecimiento súbito del coste de algunas materias primas) para la dinámica capitalista global y suelen ser relegados a una condición secundaria. Las razones de esta falta de relevancia son varias. Tiene que ver tanto con los intereses económicos dominantes como con las ideas y percepciones de los responsables de las políticas económicas. Cualquier replanteamiento serio de la actividad económica en clave ecológica afecta directamente a los intereses de alguno de los grandes grupos de poder económico (las empresas energéticas, químicas, automovilísticas y alimentarias se encuentran a la cabeza de los lobbies que trabajan para frenar la implantación de regulaciones severas). La mayoría de los economistas confían en las bondades del crecimiento, y sobre todo de la innovación (impulsada por la competencia capitalista), como medio para superar estos problemas. Una confianza de la que también participan legiones de científicos naturales, ingenieros y tecnócratas de todo tipo. Todos piensan en términos de soluciones específicas de cada problema e ignoran el carácter sistémico de los problemas ecológicos. Una prueba de ello es el actual debate sobre el fin del trabajo (una profecía que renace periódicamente) a raíz de la digitalización global. Ninguno de los defensores de esta hipótesis presta mucha atención a los problemas energéticos y a la dependencia de materiales estratégicos que se generarían en la sociedad de los robots.

 

En el enfoque dominante, la ecología es vista como una ciencia ceniza, que quiere poner palos en las ruedas a la alegría del crecimiento sin fin. Por eso es importante que seamos capaces de explicar las implicaciones ecológicas en la generación de problemas económicos convencionales.

 

Y, en este sentido, los síntomas de que estamos avizorando los primeros desastres generados por el cambio climático deben explicarse también en clave económica. De sus impactos para la vida cotidiana de hoy. Y situaciones no faltan, especialmente los problemas causados por las sequías recurrentes, que afectan a la producción agraria, a los alimentos y al ciclo del agua. O los costes de la devastación por inundaciones, que no sólo repercuten gravemente en la vida de muchas personas, sino que también influyen en las necesitadas arcas públicas y están empezando a generar pérdidas al sector asegurador (no es una profecía, sino una previsión: si estos fenómenos se recrudecen, lo primero que desaparecerán serán algunas modalidades de seguro). O, a escala local, los problemas de colapso que genera el turismo masivo. Hay que actuar antes de que la proliferación de minitragedias haga inviables las políticas públicas. Y hay que partir de la base de que las regulaciones concretas sólo van a ser efectivas si se introducen dentro de un reajuste global de la actividad económica. Un reajuste que los mecanismos de mercado y las lógicas del capitalismo son incapaces de impulsar. Que requieren mucha intervención pública y mucha innovación social democrática.

30/11/2017  (Mientrastanto.org)

 

 

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Soberanía alimentaria: Las otras Berta Cáceres

En marzo del año pasado el asesinato de Berta Cáceres llevó a todos los medios de comunicación la lucha de las comunidades campesinas e indígenas contra las empresas multinacionales. Berta, líder del pueblo lenca de Honduras, llevaba años conviviendo con amenazas a causa de sus denuncias contra las concesiones de proyectos hidroeléctricos que, en caso de ejecutarse, expulsarían a las comunidades y contaminarían el medio ambiente, afectando de forma irreversible sus formas de vida. Su organización, el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), consiguió que la mayor constructora de represas a nivel mundial, la empresa de propiedad estatal china Synohidro, abandonara sus proyectos en la zona, aunque posteriormente serían retomados por empresas locales.

El caso de Berta despertó la movilización internacional contra la persecución de quienes defienden el territorio de los intereses del capital ante Estados que no solo no ofrecen protección sino que, como en el caso de Berta, son cómplices de los poderes económicos. El cálculo es angustioso: cada tres días una persona como Berta es asesinada.

La tercera semana de julio se celebra en Derio, Bizkaia, la VII Conferencia de La Vía Campesina, un movimiento internacional que, desde 1993, agrupa a 200 millones de personas de 164 organizaciones campesinas de 73 países. “Berta estará muy presente”, dice Alazne Intxauspe, una joven baserritarra que forma parte de la organización anfitriona, el sindicato agrario EHNE Bizkaia, que lleva meses participando en la preparación de este importante acontecimiento.

Está previsto que acudan 600 personas campesinas e indígenas para reflexionar sobre los desafíos a los que se enfrentan y sobre los avances en la construcción de la soberanía alimentaria mediante la agroecología, la defensa de la tierra y los derechos campesinos. “Las organizaciones de Centroamérica traerán a la asamblea la criminalización contra el campesinado como un eje central, por eso el caso de Berta será energía y reafirmación”, explica Alazne.

Como muchas familias campesinas de Euskadi, la de Alazne dejó atrás su dependencia del sector agrario pero ha mantenido una economía mixta en la que la huerta y los animales son complementarios. Alazne, como cada vez más jóvenes en Europa, es campesina a tiempo completo. “Y lo digo con mucha dignidad. De hecho, a veces me parece que aún me queda mucho para sentirme campesina, pues al lado de tantas historias de vida, esfuerzos y buenhacer, sentirse campesina son palabras muy enormes”.

En el sector agrario, como en otros ámbitos, las mujeres se enfrentan a más dificultades que los hombres, entre otras cosas por tener más complicado el acceso a los medios de producción, responsabilizarse de tareas poco valoradas como los cuidados y sufrir condiciones de violencia. La Vía Campesina es consciente de los profundos cambios que deben hacerse en sus prácticas organizativas para que se escuche y valore más la voz de las mujeres.

El cálculo es angustioso: cada tres días es asesinada una activista campesina como Berta Cáceres por luchar por el territorio

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Día Mundial de la Lucha contra el Sida

36,7 millones de personas infectadas por el VIH a finales de 2016. Unos 20,9 millones de personas en tratamiento contra el VIH a mediados de 2017. Un 76% de mujeres infectadas que están embarazadas o en periodo de lactancia están bajo tratamiento antirretrovírico.

Día Mundial del Sida 2017: cada persona cuenta

1 de diciembre de 2017   En 2015, los líderes mundiales se adhirieron a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, uno de los cuales consiste en lograr la cobertura sanitaria universal (CSU) para 2030 y ha pasado a estar en el núcleo de todos los programas de salud.

Para complementar la campaña del Día Mundial del Sida 2017, cuyo lema es «Derecho a la salud», la Organización Mundial de la Salud destacará la necesidad de que los 36,7 millones de personas infectadas por el VIH, y quienes son vulnerables o están afectados por la epidemia alcancen el objetivo de la CSU.

Bajo el lema «Cada persona cuenta», la OMS abogará por el acceso universal a servicios de atención sanitaria y a medicamentos seguros, eficaces, de calidad y asequibles, así como a medios diagnósticos y otros productos básicos para la salud, al mismo tiempo que se garantiza su protección frente a los riesgos financieros.

En España padecen SIDA 145.000 personas y de la que solo en 2016 se diagnosticaron 3.000 casos nuevos. Se trata de un gigante silencioso que parece dormido en nuestra sociedad pero que se alza con unas cifras escandalosas: el  20% de los enfermos no están diagnosticados y más de la mitad son hombres que practican sexo con otros hombres.

Mensajes clave para lograr la CSU

  • No dejar a nadie atrás.
  • Los servicios relacionados con el VIH, la tuberculosis y las hepatitis están integrados.
  • Los infectados por el VIH disponen de servicios de gran calidad.
  • Las personas infectadas por el VIH tienen acceso a una atención asequible.
  • La respuesta al VIH es firme y refuerza los sistemas de salud.

El Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria ha lamentado hoy (29/2/2017) que España no haya contribuido a sus programas en los últimos siete años, así que le ha reclamado que vuelva a ser “donante neto”.

Cerca del 93 % de los recursos del Fondo Mundial proceden de los gobiernos donantes, y el 7 % restante corresponde al sector privado.

El Estado español es el duodécimo donante histórico, con 724 millones de dólares entre 2003 y 2010. Hasta 2016, Estados Unidos aportó 12.505 millones, Francia, 4.791 y el Reino Unido, 3.066 millones.

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Viaje de Osalde a Mali

En los pasados días dos compañeros de Osalde, Maite López y Roberto Fernández de Pinedo, se han desplazado a Mali, en concreto a la village de Beleko, en la Comuna de Djedougou, donde Osalde viene trabajando en diferentes proyectos desde hace casi diez años.

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