Violencia Obstétrica: ¿Se puede evitar la parálisis braquial obstétrica?

Violencia Obstétrica: ¿Se puede evitar la parálisis braquial obstétrica?

Ni la parálisis braquial obstétrica (PBO) es la parálisis parcial o total del miembro superior causada por un estiramiento traumático del plexo braquial durante el nacimiento. En base a los nervios dañados encontraremos distinto territorio motor afectado a nivel del brazo. En la base de datos de Osakidetza se han registrados en los ultimos cinco años, de 20 a 39 casos de PBO. Según la Asociación Española de Pediatria “No existe ninguna medida de eficacia probada para predecir o prevenir la parálisis braquial obstétrica.”

La Parálisis Braquial es una pérdida de movilidad y/o sensibilidad en el miembro superior (brazo, antebrazo y/o mano) causada por una lesión de los nervios del plexo braquial. la variedad obstétrica es la que se produce en aproximadamente 2 de cada 1.000 nacimientos y está directamente relacionada con maniobras obstétricas fuertes y/o inadecuadas. La PBO se asocia a partos complicados, por ejemplo en el momento del nacimiento, durante la expulsión, cuando la cabeza ya ha salido pero no los hombros que quedan atrapados, detenidos detrás de la sínfisis del pubis materno (distocia de hombros), y se tracciona con demasiada fuerza y de forma incorrecta. LaPBO también se puede presentar en parto de nalgas al hacer tracción hacia un lado del tronco y el cuello mientras la cabeza queda en el interior óseo. El parto vaginal instrumental (las litotomías, las inducciones, las maniobras de Kristeller, etc.) y el uso de anestesia profunda en cesárea, explican prácticamente la totalidad de los casos de recién nacidos con parálisis braquial.

Numero de casos en Pais Vasco: según los Datos de PBO de Osakidetza (Fuente: Osabide Global (OBI). Dirección de Asistencia Sanitaria Osakidetza) en los años 2013 a 2019 se ha registrado una media de 28,85 casos anuales.

Clínica:

  • Neuroapraxia: Consiste en un estiramiento del nervio que produce un bloqueo transitorio de la función del mismo. Se resuelve sin secuelas en el plazo aproximado de dos semanas. El 80-90 % de las PBO pertenecen a este tipo.
  • Axonotmesis: Rotura del nervio periférico sin daño de la vaina que lo recubre. La recuperación espontánea es posible ya que el nervio tiene capacidad de regenerarse y la conservación de la vaina guía el crecimiento axonal en la dirección correcta. (Se debe tener en cuenta que en algunos casos es posible que el proceso de regeneración espontánea de lugar a un neuroma (tejido cicatrizal) que dificulte parcialmente la conducción nerviosa)
  • Neurotmesis: Desgarro del nervio incluyendo la vaina. La recuperación espontánea será pobre. Los cabos del nervio crecerán hasta encontrarse pero en el camino se producirá un fenómeno de dispersión axonal que se traducirá en una conducción de la señal nerviosa muy deficiente.
  • Avulsión: Arrancamiento de la raíz nerviosa directamente de su nacimiento en la médula. No existe posibilidad de recuperación espontánea (ya que la médula no tiene capacidad de regenerarse en ningún caso). Precisa intervención quirúrgica primaria en todos los casos.

Pueden asociarse otras lesiones, como fractura humeral,  cefalohematoma, parálisis facial, luxación de cadera, Síndrome de Horner o lesión del nervio frénico. Pudiendo presentarse una, varias o ninguna de estas lesiones asociadas. Depende de la intensidad de la fuerza traumatizante que causara la PBO.

¿Puede prevenirse?

Tristemente, la gran mayoría de estas lesiones pueden prevenirse. Existen factores que incrementan el riesgo de producirse la misma, tales como el parto prolongado, contractura de los músculos pélvicos maternos, relajación de los músculos del feto debido al uso de anestesia profunda (explica la aparición de PBO en niños nacidos por cesáreas), exceso de aumento del peso de la madre, exceso del peso del feto (macrosómicos), madres diabéticas, parto instrumentado, obesidad materna, postérmino, etc.

A pesar de que algunas asociaciones de profesionales de la pediatria declaran que “No existe ninguna medida de eficacia probada para predecir o prevenir la parálisis braquial obstétrica” existen maniobras tendentes a evitar esta dificultad en la extracción de los hombros, la primera sería la maniobra de McRoberts, dado que en un 60% de los casos la realización de la misma solventa la distocia, consiste en la flexión de las piernas de la madre sobre el abdomen y libera el sacro para que el diámetro de la zona pélvica aumente. A la par se puede ayudar mediante la presión suprapúbica, en que se ejerce presión sobre el pubis de la madre para hacer que el hombro del bebé baje un poco y se dirija de nuevo hacia el canal del parto. Nada que ver con la maniobra de Kristeller, consistente en presionar el abdomen de la madre porque provoca el efecto contrario que el hombro impacte todavía más en la pelvis de la madre.

Junto a estas existe la denominada maniobra de Woods, consistente en rotar los hombros, la de Jacquemier, consistente en extraer el hombro posterior y la de Gaskin, que supone poner a la madre apoyándose sobre sus rodillas y manos.

También existen dos maniobras no exentas de riesgos graves tales como la rotura intencionada de clavícula que provoca que se reduzca notablemente el diámetro del hombro y la última la de Zavanelli que introduce de nuevo la cabeza del bebé y procede a realizar cesárea.

Diversas asociaciones de padres de afectados por PBO reclaman de los equipos obstétricos que traten de evitar estas complicaciones, ya que una lesión del plexo braquial puede implicar una discapacidad para toda la vida, dolor físico y dificultades emocionales.

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