Sensibilidad electromagnética: Una entidad poco reconocida

Sensibilidad electromagnética: Una entidad poco reconocida

El juzgado de lo Social número 16 de València ha reconocido la incapacidad permanentecon el grado de “gran invalidez” a un hombre que padecía fatiga crónica y fibromialgia, dolencias que sufre desde 2013 y a las que sumó posteriormente una sensibilidad electromagnética y un síndrome de sensibilidad química múltiple.

Fuente: eldiario.es/desalambre

El afectado, según consta en la sentencia en un caso defendido por el despacho de Domingo Monforte Abogados, se encuentra aislado socialmente y vive en una casa en una zona rural, en compañía de su pareja, aquejada igualmente de sensibilidad química múltiple.

Ambos deben restringir el uso de la electricidad al máximo, tener el aseo fuera de la vivienda y se ve obligado a recibir ayuda puntual de una vecina, que se encarga de las gestiones más cotidianas, como la compra y de la limpieza, siempre en condiciones especiales.

En la resolución, el juzgado le reconoce el derecho del demandante a la prestación, equivalente al 100% de la base reguladora que le corresponde, y al complemento de gran invalidez, y pagas extras y mínimos que procedan desde julio de 2017.

El afectado, de 52 años y analista de sistemas, había sido declarado en situación de incapacidad permanente total para su profesión desde 2013, por sus circunstancias anteriores, aunque pidió revisión de grado en 2017 por los síndromes nuevos.

En julio de 2017, se le denegó la petición. El Instituto Nacional de la Seguridad Social se opuso a su solicitud al considerar que el informe del equipo de valoración de incapacidades no reflejaba una agravación de las lesiones.

Sin embargo, de acuerdo con el juez, los hechos probados suponen “sin lugar a dudas” una agravación del estado, y de ello existe una “abundante y clara documentación”.

Para el juez, con estas dolencias, “es más que evidente” que su estado se ha agravado y que no está capacitado para realizar ningún tipo de actividad laboral”.

Así, añade que si bien es cierto que no se le puede considerar como dependiente total, por su patología tiene “grandes dificultades” para actividades cotidianas y sin la ayuda de otra persona, su calidad de vida “se ve notablemente reducida, por no decir prácticamente anulada y, con ello, su propia dignidad”.

Para el despacho, este fallo judicial “supone una nueva esperanza a los enfermos afectados por esta patología considerada rara” ya que supone “la segunda vez que los tribunales reconocen a los enfermos con sensibilidad electromagnética y síndrome de sensibilidad química múltiple, una enfermedad considerada rara, el derecho a percibir, además de una prestación del 100% de su base reguladora”.

Electrosensibilidad

La electrosensibilidad forma parte de las nuevas enfermedades surgidas en el seno de las sociedades desarrolladas. Se trata de una enfermedad notoria recurrente provocada por la exposición a campos electromagnéticos. Ser eléctricamente sensible significa poseer un conjunto de síntomas (dolor de cabeza, cansancio crónico, dificultad para dormir…) que se activan o se intensifican al encontrarse cerca de aparatos eléctricos, transformadores, antenas de telefonía móvil y/u otras fuentes de radiaciones. Sin embargo, la persona afectada no aparenta tener problema alguno mientras no se exponga a los campos eléctricos. Toda enfermedad recurrente que sea producida por radiaciones, y que disminuya o desaparezca cuando uno se aleja de la fuente que los genera, constituye un caso de hipersensibilidad electromagnética. El también llamado Síndrome de las Microondas afecta sobretodo a personas con el sistema inmunitario debilitado, o en fase de desarrollo (ancianos, enfermos, niños…) aunque cualquier persona con buen estado de salud puede llegar a padecerla si su exposición a las radiaciones se hace intensa y prolongada.  No es mortal, aunque podría acabar degenerando en enfermedades como el cáncer así como provocar diversos trastornos neurológicos en caso de no reducirse la exposición.

Según las últimas estimaciones para las sociedades modernas la población electrosensible oscila ya entre el 3 y el 5%, lo que eleva a unos 13 millones el número de europeos que sufren este mal. En Suecia, primer país que aceptó la electrosensibilidad como causa de baja laboral (invalidez física), la cifra de afectados se eleva a 290.000.

El Parlamento Europeo a través de sus recientes resoluciones de 2 de abril de 2009 y de 27 de Mayo de 2011, ha solicitado a todos los estados miembros que sigan el ejemplo de Suecia y reconozcan la hipersensibilidad electromagnética a fin de proporcionar una protección adecuada y garantizar la igualdad de oportunidades entre quienes la padecen.

Sensibilidad Química Múltiple

La persona afectada pierde la tolerancia a sustancias químicas presentes en el medio ambiente y que habitualmente son toleradas por otras personas. Por eso se considera una patología de “dosis bajas”. Esta patología se desencadena en personas con una predisposición genética similar a la de la Fibromialgia y el Sindrome de Fatiga Crónica a partir de la exposición a sustancias químicas, casi siempre en concentraciones que no son consideradas tóxicas por la toxicología clásica (…)

Los síntomas de las SQM pueden ser desde leves hasta graves y discapacitantes. Los más comunes son: fatiga, afectación cognitiva (problemas de memoria, falta de concentración, etc.), dolor muscular y problemas gastrointestinales. Otros síntomas incluyen: problemas respiratorios, dermatológicos, cefaleas, sensibilidad visual y auditiva y muchos otros.

Aparte de estos síntomas invalidantes, las personas con SQM tienen un alto riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes de la tiroides y otras como el lupus, la artritis reumatoide o la esclerosis múltiple (Clara Valverde, Iñaki Markez y Cristina Visiers. Editorial OM, colección Prometeo / 2010/ Manual de comunicación para la consulta:FM,SFC,SQM)​

ASOCIACIÓN DE FIBROMIALGIA Y SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA   Eman Eskua (Asociación de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica ), nace el día 20 de Enero del 2004 de un grupo de afectadas de la Comunidad Autónoma del P  aís Vasco, con la necesidad de hacer una llamada de atención a las Instituciones Públicas, Osakidetza y Sociedad en general ante la falta de interés en el diagnóstico, tratamiento e investigación de ambas enfermedades. Ofrecemos nuestra ayuda, ideas y experiencia para no sentirnos nunca más en soledad ante las dificultades que nuestra propia enfermedad nos plantea y las añadidas por aquellos que no pueden o no quieren entendernos y ayudarnos. Tenemos derecho a una mejor atención médica, social, laboral, etc.