Medidas (y contramedidas) de Salud Pública para Navidades 2020

Medidas (y contramedidas) de Salud Pública para Navidades 2020

por Jorge Barrón, microbiólogo y miembro de Osalde

Ya lo tenemos: Acuerdo por el que se prevén medidas de salud pública frente al Covid-19 para la celebración de las fiestas navideñas. (PDF)

Y sus buenas intenciones: “El documento de referencia señala que estas recomendaciones requieren una labor de coordinación entre todos los niveles, nacional, autonómico y local y trabajar conjuntamente con los municipios y las organizaciones de comerciantes, agentes sociales, culturales y deportivos”

La Comisión Interterritorial de Sanidad nos tiene acostumbrados a no esperar grandes directrices en los asuntos que en materia de Salud Pública deberían ser tratados de igual forma en todas las Comunidades Autónomas independientemente de la orientación politica de sus gobiernos respectivos.

Al final de cada sesión, pocos acuerdos garantizan una deseable homologación entre las políticas de salud que garantice una mínima igualdad entre toda la ciudadanía del Estado, viva donde viva.

En esta grave situación de pandemia la falta de cohesión resulta especialmente inoperante en la formulación de consensos coherentes. El resultado ha sido un documento Frankenstein cuya lectura permite a cada cual sacar las conclusiones que más le convengan según su propia preferencia. Una resolución tan contradictoria emanada del Consejo Interterritorial de Salud, que lejos de dictar políticas compartidas garantistas de la igualdad de derechos en materia de Salud, reflejan la debilidad del Gobierno de la Nación e incapacidad de los de las Comunidades Autónomas en lograr la necesaria unión de fuerzas que la dramática situación actual de pandemia exige.

La segunda ola está respondiendo a las medidas que ante el inminente colapso sanitario forzó a las administraciones más reacias a tomar. Este fenómeno hace evidente la eficacia de las medidas cuando éstas tienen la suficiente capacidad para evitar la transmisión, actuando en aquellas actividades sociales, comerciales, etc que más exponen a la comunidad.

Pero, dada la debilidad manifestada en esta Interterritorial con su reparto de ambigüedad e incertidumbre, todo hace suponer que la relajación social en éstas fiestas de navidad van a reproducir lo que ya se ha vivido durante el verano, un pasaporte a la tercera ola.

La profecía vacunal induce al rebaño (así se llama en vacunología) a la pasividad, a la espera de la llegada del remedio universal que, como un angel exterminador, borre al maldito coronavirus de nuestro mundo.

Cada día, desde marzo, los medios nos inundan de datos sobre contagios, ingresos hospitalarios, situaciones de gran dramatismo en las UCIs y fallecimientos sin fin. Pero no hemos aprendido nada, no queremos creerlo, nuestra conducta no tiene ninguna influencia sobre tales fenómenos. El espíritu individualista neoliberal nos ha invadido y no tiene marcha atrás, porque nos ha arrebatado la capacidad de pensar por nosotros mismos, porque nos ha seducido con la superficialidad del paraíso consumista y las luces de la ciudad.

Este año, familiares y allegados, jugaremos a la ruleta rusa con la abuelita. Unas semanas después, la tercera ola se llevará para siempre a algunas personas más de las que lograron salvarse de la segunda. Así sea.