Haití: ¿Fatalismo, corrupción o abandono? Una opinión testimonial

Haití: ¿Fatalismo, corrupción o abandono? Una opinión testimonial

por Itziar Cabiezes Ibarrondo

Cada vez que el país está a la deriva, nos ambienta desde Haiti  el periodista Saint Felix, los blancos desembarcan” y , en comparación con hace un siglo, “se quedan menos tiempo y hacen menos bien, dejando buenos sentimientos y grandes lagunas que los políticos convierten en nuevas catástrofes, y nuevas misiones reparadoras”

El ‘periodo Trump’ sosteniendo a un presidente empresario -asesinado hace poco tiempo- probadamente corrupto, según se ha investigado en el país, sobre los fondos Petro Caribe venezolanos recibidos como apoyo tras el terremoto de 2010, y que tanto ha tenido que ver con las fuertes protestas que cerraron el país durante meses conocidas en forma de  ‘4 imágenes’ recibidas por televidentes del mundo en los programas de Noticias sin los necesarios contextos explicativos, son un claro ejemplo. Ese fragor de la población por semejante robo encubierto, sistemáticamentea todo el país, en unas condiciones de tanta desgracia y vulnerabilidad, como el terremoto de 2010- lo puedo  valorar personalmente  por las 2 veces que he estado, durante ese periodo de tiempo, en Haití.

Es la 4ª vez, nos recuerda el periodista, que desembarcan los americanos desde hace 30 años, en este caso como consejeros, y ahora los problemas son más graves, y podemos pensar también que más urgentes.

Cuestiona la existencia de un” fatalismo en el aire” -que intoxica la visión general sobre este país “testaruda como un burro”, “contagiosa y envolvente”- sobre la capacidad de este pueblo de superar los desafíos existentes, por un discurso fácil reducido a las ‘eternas crisis haitianas’... Son prejuicios de desprecio sobre el pueblo haitiano.

Pero ‘hay un país real del que no se habla…mil iniciativas de jóvenes, mujeres, campesinado, gente obrera, artistas, que creen férreamente poder cambiar algo en este país y se ponen a ello…el resto son prejuicios sobre el pueblo y su cultura’

 

En estos días escuchaba, en tertulia, aquí, decir que “es un pueblo violento”… como el mexicano…. Cuando es todo lo contrario, es la violencia de grupos de poder, es la violencia que llega a todo Centroamérica y Caribe con el desplazamiento de la redes de narcotráfico a las costas y barrios pobres en toda esa región, es la corrupción de sus políticos, su policía… o la violencia económica  en los intereses de Taiwan sobre la zona, entre otros,  para su tarea extractiva valiéndose de las penurias de ésta, ofreciendo beneficios a los representantes del gobierno o la política, a través de proyectos de maquilas para la industria textil, o vía libre para expoliar la pesca de sus mares, o los minerales…

 

Si hemos visto escenas de barricadas ardiendo, también las hemos visto en nuestras calles, durante años, por las luchas duras contra el cierre de empresas/medios de vida, o desde el nacionalismo radicalizado con el paso del tiempo y la falta de avances en sus reivindicaciones:

– ¿Es nuestro pueblo : violento? ¿Es violento el pueblo mexicano, el hondureño, el nicaragüense, el haitiano?

¡La organización social es la que ha sido hostil recurrentemente contra el pueblo haitiano!… Y la violencia de las maras, gangs, narcos,… nombres diferentes en cada país para la misma violencia delincuente, sostenida por grandes intereses económicos y la pobreza de sectores sociales, a los que desde jóvenes se les acecha bajo amenaza de graves daños, propios o a las familias,  para que se incorporen a estas formas de violencia… Recuerdo haber conocido en Nicaragua a un niño de unos 12 años cuya familia nos contaba sus planes de sacarlo a una pequeña  población, por este motivo.

¿Nos hemos olvidado de la mafia italiana o norteamericana, en nuestro mundo occidental? ¿ Es violenta Italia?

 

Está lleno Haití de jóvenes que se juntan para proyectos de transformación, por un futuro mejor, que se hacen opacos por cómo se trata la información. Una  Haití real también, que se  esfuerza en dar vida al país a través de su militancia, de sus estudios, de su comercio, de sus trabajos, que “no bajan los brazos” frente al ridículo de la mediocridad y a ese “discurso antihistórico de fatalidad” .

Hay unos desafíos que en apariencia parecen estar por encima de nuestra capacidad y nuestras fuerzas. Pero qué generaciones no lo han tenido en uno u otro momento de su historia” .., “Hay una cantera hoy, que se ofrece a trabajar por crear condiciones de cambio, con toda la energía, las competencias, y la pasión por transformarse en fuerza de presión y propuestas para cambiar la dirección del Estado en su postura históricamente antinacional” nos termina diciendo Saint Felix.

Con esas luchas de los 2 años pasados en Haití lo hemos podido comprobar., también en cómo se esfuerza hoy toda la población en desenterrar o desescombrar  o ayudar a su gente

Itziar Cabiezes Ibarrondo. Osalde.

 

 

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