Ha muerto Luis Montes

Ha muerto Luis Montes

Ha muerto Luis Montes, el anestesista del Hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid), que fué víctima de gravísimas acusaciones de oscura procedencia (a través de una denuncia anónima), pretexto para ser apartado de su trabajo junto a 17 compañeros y compañeras más, siendo  Consejero del gobierno de Esperanza Aguirre, Manuel Lamela Fernández (PP). Hoy, Lamela, está contratado por Ambulancias Alerta S.A, empresa a la que adjudicó millones de euros para su servicio durante 2004 y 2005, (según informa Cadena Ser)

Fuente: eldiario.es

Luis Montes estuvo en el centro de un caso de denuncias de sedaciones terminales irregulares en el hospital público Severo Ochoa de Leganés (Madrid).  En 2005, una denuncia anónima disparó la investigación de la Consejería de Sanidad dirigida por Manuel Lamela (PP) durante el Gobierno de Esperanza Aguirre.

Sanidad aseguró tras una inspección que la tasa de fallecimientos en esta unidad triplicaba la media. Aseguró que había detectado 73 muertes sospechosas de enfermos terminales y llevó el caso a los tribunales. También suspendió de su cargo a Montes y su compañero López Varas. En 2007, la justicia decretó el sobreseimiento del caso que se confirmó un año después por no poder establecer que las sedaciones fueran la causa de los fallecimientos.

Montes ha sido un abanderado público del derecho a una muerte digna. “ En España te mueres bien o mal, según el médico que te toque”, contaba a eldiario.es cuando ya era presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente. Abogaba por aprobar legalmente la sedación terminal “a demanda” con idea de evitar el sufrimiento en los momentos finales de la vida.

Vinculado más tarde a Podemos, su muerte ha suscitado muchos mensajes de condolencia de miembros de la formación como el diputado regional de Madrid, José Manuel López, quien ha dicho que “gracias a él tenemos una ley de muerte digna en Madrid”. Su compañero Hugo Martínez Abarca ha hecho referencia al proceso judicial que debió soportar: “ Un compañero, un ciudadano ejemplar que hizo el bien a seres humanos en sus momentos más duros y al que trataron de destrozar la vida unos desalmados sin escrúpulos”.

En su conversación con eldiario.es, Luis Montes expresaba que “deseo que mi muerte sea inevitable, breve porque no necesito prolongar la agonía, que me pille dormido y acompañado por la gente a la que quiero”. No ha tenido la oportunidad.

Nota de Marciano Sánchez-Bayle, de la Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública FADSP

Acaba de fallecer Luis Montes que fue medico del Hospital Severo Ochoa y que, a su pesar, se hizo famoso por la acusación del Consejero de Sanidad madrileño Sr Lamela de haber practicado numerosas sedaciones irregulares, algunos incluso hablaron de homicidios en el Hospital Severo Ochoa de cuya unidad de urgencias era coordinador.

Luis, especialista en anestesia fue uno de los jóvenes médicos que participaron en la puesta en marcha del hospital Severo Ochoa de Leganés en la idea de que había que acercar la medicina de calidad a la población, especialmente a la zona sur de la Comunidad de Madrid donde existían significativas carencias asistenciales. Allí acabo siendo coordinador de la urgencia del hospital y consciente de los graves problemas que afrontaban las personas al final de su vida y la inexistencia de un dispositivo asistencial que les permitiera un transito digno e indoloro organizo una unidad de cuidados paliativos, con un gran aporte de dedicación y voluntariedad en unas condiciones nada favorables.

En 2005 la Consejería de Sanidad de Madrid encabezada por Manuel Lamela y ante unas supuestas denuncias anónimas pone en marcha una caza de brujas en el centro, desmantela el recurso asistencial de paliativos del centro, cesa a Luis Montes como coordinador y lleva el caso a la fiscalía en un intento de imponer sanciones penales contra los acusados. No obstante las cosas no les salen tan bien como pensaban a los nuevos inquisidores, porque los tribunales acaban dándole la razón a Luis Montes e incluso sancionan a algún villano que no se corto en insultarle en los medios de comunicación.

Es muy importante el gran apoyo que consiguieron Luis y sus compañeros entre el personal del hospital, entre los profesionales madrileños y en la propia ciudadanía que entendió que estábamos ante una operación de desprestigio de la Sanidad Pública puesta en marcha por quienes querían privatizarla y desmantelarla, así como la lucha de anteponer los derechos de las personas las imposiciones ideológicas de quienes se creen en posesión de la única y verdadera fe y de los fanáticos religiosos.

Luis siguió desarrollando una gran actividad en la Asociación Derecho a Morir Dignamente, que ha logrado avances significativos en los derechos de las personas para gestionar su propia muerte, aunque aun queda mucho por hacer como demuestra el reciente caso de Canarias, y por la defensa de la Sanidad Pública en la que el creía y a la que dedico su vida profesional.

Cuando sucedieron los hechos de de 2005 Luis estaba centrado en su actividad profesional, aunque siempre había estado implicado en una política genéricamente de izquierdas, de golpe se vio arrojado a la vorágine del foco mediático y pudo comprobar como se les gastan los nacional católicos del PP y como utilizan el acoso y el desprestigio hacia quienes luchan por los derechos humanos (en una conversación de hace 1-2 años me comentaba como al principio de estallar el “caso Leganés” habían llegado a increparle en un supermercado mientras hacia la compra, y lo mal que lo paso), aunque obviamente también tuvo el apoyo y el cariño de tantas y tantas personas a cuyos familiares había ayudado a morir como con la dignidad que todos desearíamos en esos momentos.

Luis falleció sin abandonar su lucha, camino de unas jornadas, sin lugar a dudas era uno de los “imprescindibles”. La mejor manera de recordarle es seguir en su lucha por la Sanidad Pública y los derechos de las personas, también al final de la vida.[/vc_column_text]

Entrevista a Luis Montes, Presidente Federal de Derecho a Morir Dignamente