Faltan recursos para la detección y atención temprana de psicosis

Faltan recursos para la detección y atención temprana de psicosis

Las principales entidades de salud mental reclaman más recursos para la detección y atención temprana de psicosis.

Con motivo del Día Mundial de la Esquizofrenia, las principales entidades de salud mental de España se han unido para solicitar a la Administración más recursos en la detección y la atención temprana de la psicosis, con la finalidad de “mejorar el pronóstico de estas personas y asegurar una mejora en su calidad de vida”. La petición está recogida en el ‘Posicionamiento por la implementación de programas de intervención temprana en Psicosis‘, un documento …

Fuente: aeesme.org


El documento está firmado por las siguientes entidades:

La Asociación Española de Psiquiatría del Niño y el Adolescente (AEPNyA), la Asociación Madrileña de Amigos y Familiares de Personas con Esquizofrenia (AMAFE), el Centro de Investigación Biomédica en Red Salud Mental (CIBERSAM), la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y el Movimiento Rethinking.

Una de cada cuatro personas sufrirá algún tipo de problema de salud mental a lo largo de su vida. La Comisión Europea en su Libro Verde ha reclamado que la Salud Mental se convierta en prioridad estratégica en todos los países. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional de Psicosis Temprana (IEPA) recomiendan la conveniencia de un abordaje precoz y preventivo dirigido a las poblaciones en alto riesgo.

Las razones:

  1. Los trastornos psicóticos afectan al 3% de la población, iniciándose generalmente en personas jóvenes (entre 15-25 años).
  2. Al margen del impacto sobre la salud mental y física de las personas afectadas y también de familiares y personas cuidadoras, estos
    trastornos suponen un coste anual de 94.000 millones de euros en Europa (incluyendo los costes sanitarios directos e indirectos y los gastos por incapacidades temporales en los puestos de trabajo).
  3. Las personas que cuidan de estos jóvenes deben ser consideradas un elemento crucial en el abordaje terapéutico integral de los trastornos psicóticos, tanto por su papel de apoyo en el tratamiento como por el riesgo elevado de sufrir algún trastorno mental.
  4. Los síntomas, en la mayoría de casos, presentan un desarrollo lento y gradual lo que hace factible una detección precoz de los mismos.
  5. No obstante en la actualidad pueden transcurrir dos años entre la aparición de los primeros síntomas y el primer
    contacto terapéutico.
  6. Acortar el periodo que transcurre entre la aparición de los primeros síntomas y el primer contacto terapéutico contribuye, como se ha demostrado repetidamente, a una más rápida recuperación, un mejor pronóstico, un menor deterioro funcional y cognitivo, un mejor desarrollo psicológico y social, una menor interrupción de los estudios y/o actividad laboral así como el incremento de la expectativa de vida
  7. Numerosos estudios basados en la experiencia de programas de intervención temprana en países como Australia, Dinamarca, Estados Unidos, Italia, Noruega y Reino Unido, así como iniciativas aisladas en Cantabria, Cataluña, Comunidad Valenciana,
    Madrid, y País Vasco, han demostrado su eficacia, eficiencia y el ahorro de costes sanitarios y sociales
  8. Más 200 entidades de todo el territorio español han manifestado en el Proyecto VOZ que el tratamiento médico, psicoterapéutico y programas de rehabilitación llegan tarde para 1 de cada 3 personas con esquizofrenia
  9. La insuficiente inversión y apoyo político para la priorización de la salud mental, y en concreto en relación a las personas jóvenes, a pesar de los compromisos adquiridos por la Declaración de Helsinki y Plan de Acción de la OMS (2005), por el Pacto Europeo
    por la Salud Mental y el Bienestar (2009) y la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud (2009-2013).

Las propuestas:

Para poder implementar, de forma sostenida en el tiempo, las medidas de promoción, prevención y mejora de la Atención Socio-sanitaria necesarias en intervención temprana en psicosis es indispensable que la Administración salde la deuda histórica derivada del incumplimiento de los acuerdos suscritos en la Declaración de Helsinki y Plan de Acción de la OMS (2005), el Pacto Europeo por la Salud Mental y el Bienestar (2009) y la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud (2009-2013). En este contexto, consideramos prioritario dotar de los recursos necesarios a las siguientes medidas:

PARA LA PREVENCIÓN Y DETECCION DE LA PSICOSIS EN SUS FASES INICIALES
1.1. Implementación de Programas Formativos de Prevención y Detección Temprana de la Psicosis: campañas de sensibilización en medios de comunicación y redes sociales adaptados al lenguaje de la infancia y la juventud (participación de líderes deportivos, cinematográficos y musicales, software para teléfonos móviles, videojuegos, etc.) y destinados tanto a ellos como a familiares y profesionales de la educación, atención primaria y los servicios sociales.
1.2. Incremento del conocimiento de los trastornos mentales a nivel de diagnóstico, detección precoz y derivación entre los profesionales de
Atención Primaria, incluyendo la actualización y distribución de guías terapéuticas en estos centros.
1.3. Asegurar una vinculación directa y una coordinación permanente entre los profesionales de Atención Primaria y los servicios de Salud Mental.
1.4. Promoción de actividades de salud mental en los Servicios Educativos.1.5. Incluir en la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE), del Instituto Nacional de Estadística (INE), una evaluación más comprensiva y periódica de diferentes parámetros del estado de salud mental de niños, niñas, adolescentes y personas jóvenes, así como la percepción social de la salud mental y la evaluación del estigma.
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PARA MEJORAR LA ATENCIÓN SANITARIA DE LA PSICOSIS EN SUS FASES INICIALES
2.1. Creación y puesta en marcha de Programas específicos para personas con un primer episodio y sus familiares cercanos o personas cuidadoras, a cargo de equipos multidisciplinares de psiquiatras, psicólogos clínicos, enfermería especializada en salud mental, terapeutas ocupacionales, farmacéuticos, trabajadores sociales, y otros profesionales implicados en salud mental, en coordinación con centros de educación de primaria, institutos y centros de Formación Profesional y Asociaciones de Personas Afectadas.
2.2. Formación continua a los profesionales de la salud mental para ofrecer atención personalizada, flexible y adaptada a las necesidades de las personas con un primer episodio psicótico. Asegurar una visión no restrictiva del concepto de primer episodio, que en ocasiones es considerado erróneamente sinónimo de esquizofrenia, cuando, en realidad debe ser aplicado a todos los trastornos psicóticos.
2.3. Asegurar un tratamiento integrado, intensivo e individualizado con la participación de todo el equipo terapéutico, incluida la persona afectada y lafamilia, con reuniones periódicas para la toma de decisiones compartidas sobre el plan terapéutico.
2.4. Asegurar un tratamiento psicosocial y médico compatible con el proyecto de vida de las personas con psicosis.
2.5. Coordinación de los Servicios Sociales, con los de Salud, Educación y otros vinculados con la atención a niños, niñas y adolescentes con primeros síntomas o episodios psicóticos.
2.6. Atención a las necesidades de las familias, generalizando los talleres de psico-educación, terapia individual, familiar y grupos de apoyo mutuo en centros de Salud Mental y otros ámbitos.
2.7. Desarrollar estos programas en entornos físicos con recursos tecnológicos de atención adaptados a las características de las personas jóvenes, alejados delmodelo médico tradicional.
2.8. Asegurar un rápido acceso a los programas de salud mental tanto en el primer contacto, como en el seguimiento siempre garantizando la continuidad de los cuidados.
2.9. Garantizar especialmente la atención durante la transición a la vida adulta en aquellas personas que desarrollan algún síntoma en la infancia/adolescencia.
2.10. Instaurar y fomentar la atención domiciliaria, considerando la estructura y el funcionamiento del entorno familiar, y el nivel de gravedad sintomática y psicosocial del paciente.