FADSP comenta la carta de la Comisión Lancet Covid-19

FADSP comenta la carta de la Comisión Lancet Covid-19

Fuente: Federación de Asociaciones de Defensa de la Salud Pública FADSP  (Las negritas son nuestras)

The Lancet es una revista médica prestigiosa e influyente, y su opinión debe ser tomada en consideración en los momentos de pandemia que vivimos, por eso debe ser enormemente escrupulosa, no solo en cuanto al respaldo científico de sus recomendaciones sino también en cuanto a su independencia y ausencia de conflictos de interés de sus miembros y sus colaboradores externos

La comisión Lancet Covid-19 fue creada con motivo de la pandemia Covid-19, con el objetivo declarado de ayudar no solo a los profesionales sanitarios, sino a los gobiernos, la sociedad civil y a las propias instituciones de la ONU para responder a esta pandemia de manera efectiva.

No es posible estar en desacuerdo con algunas de las recomendaciones de la comisión, como el incremento de la fuerza laboral sanitaria pública de los distintos países y la disminución de las desigualdades, en cuanto a riqueza, protección social, alimentación y atención médica, exacerbadas por la pandemia, aunque ya intolerables antes de su desarrollo.

La comisión insta a abordar estas inequidades, con especial protección de las personas vulnerables, las poblaciones indígenas o los refugiados. Para ello recomienda:

1-Satisfacer las necesidades fiscales urgentes de estos países en desarrollo, mediante donaciones y préstamos “a bajo interés” del FMI y Banco Mundial, reestructurando su deuda soberana con “acreedores públicos y privados”

2-Recuperación verde, en base a economías sostenibles, con inversiones en energía limpia y economía digital, impulsando para ello las inversiones privadas

3-Abordar la brecha digital, acelerando el acceso universal a los servicios digitales de calidad mediante la financiación público-privada

4-Facilitar el acceso a las vacunas a los países en desarrollo, a través de COVAX Facility (organismo creado por parte de GAVI -la alianza público-privada internacional de vacunas de la fundación Bill y Melinda Gates y de la fundación Rockefeller- para impulsar la vacuna del coronavirus)

5-Evitar las “interferencias políticas” en la introducción de las nuevas vacunas y terapias, que deben basarse únicamente en los resultados de los ensayos clínicos

La comisión está patrocinada por las fundaciones de grandes magnates y grandes empresas vinculadas a la sanidad privada, grandes laboratorios farmacéuticos, y la gestión privada de los servicios básicos, lo que sin duda explica el sentido de sus recomendaciones (1):

El respaldo al FMI y BM además de impropio de una comisión “científico-Médica” se contradice con su objetivo declarado de lucha contra las desigualdades en salud y la pobreza, que estas instituciones financieras incrementaron en base a sus exigencias a los países endeudados de liberalización del comercio, recortes sociales y privatización de los servicios públicos. Las recetas neoliberales del BM y FMI apoyadas por la comisión The lancet-Covid son además contrarias a la evidencia existente. Según el “informe sobre la Desiguadad Global de 2018 “Se observa desde 1980 y en prácticamente todos los países, tanto ricos como emergentes, transformaciones de gran tamaño en la propiedad de la riqueza, que pasa del dominio público al privado. Esto limita la capacidad de los gobiernos para reducir la desigualdad”. Po otra parte “La combinación de privatizaciones a gran escala con el incremento de la desigualdad de ingresos ha potenciado la concentración de la riqueza. De continuar las mismas políticas, las desigualdades seguirán incrementándose en las próximas décadas”.

Sería necesario explicar a lo que se refiere el documento con Recuperación verde y economía sostenible, tras el fracaso de las dos “revoluciones verdes de África” implantadas por las fundaciones Gates y Rockefeller, que no solo no lograron incrementar la producción agrícola y la economía sostenible, sino que han disparado un 30% de media la población desnutrida en los 13 países incluidos en la 2ª “revolución” finalizada este año 2020, y basada en el monocultivo a base de fertilizantes, herbicidas y pesticidas derivados del petróleo.

No parece apropiado que la comisión The Lancet-Covid 19 apoye la creación COVAX-Facility, organismo costoso y plagado de conflictos de intereses, para acelerar la vacunación de los países en desarrollo, ya que no existe tal vacuna ni es posible asegurar si algún día dispondremos de ella y si en ese caso, será ya necesaria. Además, muchos de estos países han resistido mejor la pandemia que el primer mundo, y padecen problemas prioritarios sin solución en décadas, como la falta de acceso mayoritario a los servicios de salud esenciales, situación que no hace más que empeorar en lo que supone un estrepitoso fracaso global, incluyendo a la propia ONU y a su brazo sanitario, la OMS.

Se echa de menos en el documento una necesaria autocrítica sobre la actuación de los sistemas sanitarios en muchos países, especialmente los más desarrollados, generalizando terapias sin base científica y fuera de ensayos clínicos, con consentimientos muy poco informados, que posteriormente se demostraron no solo ineficaces sino incluso perjudiciales para la recuperación de los pacientes.

Con respecto a la recomendación de la comisión de evitar las interferencias políticas en la introducción de nuevas vacunas y terapias. Aunque las actuaciones sanitarias deben basarse en la ciencia y en ensayos clínicos de calidad, las decisiones sanitarias son también decisiones políticas. No podemos generalizar la desconfianza en los gobiernos y en la democracia en base a gobernantes estrambóticos o dictatoriales, como Trump, Bolsonaro o Duterte. Por otra parte, la mayor parte de los ensayos clínicos están gestionados por las propias empresas farmacéuticas comercializadoras, y es necesario control gubernamental antes de generalizar nuevos tratamientos, para proteger la seguridad de la población.

El apoyo manifiesto en el documento a la Colaboración Público-Privada (CPP) en las políticas sanitarias es especialmente rechazable por provenir de The Lancet, no solo por la ausencia de base científica de esta recomendación, sino por tratarse de una revista del Reino Unido, donde la CPP y las iniciativas de financiación privada (PFI) por parte de Margaret Thatcher dieron al traste con el Sistema de Salud más desarrollado, más eficaz y mejor valorado a nivel mundial

En resumen, el informe de la comisión es decepcionante y preocupante, ya que carece de independencia, lo que incrementa la desconfianza de los profesionales en las publicaciones médicas, incluso de revistas prestigiosas como The Lancet, y en parte explica la falta de liderazgo, el desorden en el manejo de los pacientes y las recetas contradictorias a la población durante la pandemia.

Las recomendaciones de la comisión se contradicen con sus supuestos objetivos, apoyando las mismas políticas que han generado crisis económica y desigualdades crecientes en las últimas décadas, con fuerte impacto en la salud de las personas.

Por otra parte, es poco respetuoso con la autonomía y la capacidad de los pueblos menos desarrollados, que han demostrado en muchos casos un control de la pandemia muy superior a la de países ricos, incluyendo España

Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, 6 de Octubre de 2020

Patrocinan y Colaboran con la Comisión The Lancet-Covid

  • Covax Facility: De la fundación Rockefeller y de la Fundación Bill y Melinda Gates (vinculada a Bayer y Monsato). Aunque muchos años después, la fundación Rockefeller por fin ha sido demandada en 2019 por la justicia de EEUU por un experimento que provocó sífilis y gonorrea a miles de guatemaltecos en la década de 1940
  • La Fundación Reliance, 2ª empresa de la India en capitalización bursatil, formada por un conglomerado de empresas petroquímicas, textiles, de recursos naturales y de telecomunicaciones
  • La fundación Nizama Ganjavi, vinculada al “Club de Roma”, cuyos miembros institucionales en España representan asimismo a las empresas de telecomunicaciones, de explotación de los recursos naturales, sanidad privada, la banca y las grandes constructoras

 

 

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