El aumento de las ETS se relaciona con el menor uso del condón

El aumento de las ETS se relaciona con el menor uso del condón

El último Informe anual de Vigilancia Epidemiológica de las Infecciones de Transmisión Sexual en España, correspondiente a datos de 2017 revela que las enfermedades de transmisión sexual (ETS) se han multiplicado en los últimos 16 años. La tasa de incidencia de la gonorrea, que en 2001 era de apenas 2 casos por 100.000 habitantes ha sido en 2017 de 18. Los de sífilis, entre los mismos años, pasaron de 1,77 a 10,61. También se han incrementado las infecciones sexuales por clamidia, linfogranuloma y sífilis congénito.

El aumento de prevalencia de ETS es más acusado en hombres que en mujeres, salvo para un tipo de clamidia. Desde la Carlos III lo relacionan con la mayor exposición en relaciones de hombres con otros hombres (HSH) y a que, en más ocasiones, las mujeres no presentan síntomas y ellos suelen acudir más rápidamente a los servicios sanitarios para ser diagnosticados.

Responsables de la Unidad de Vigilancia de VIH e ITS del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud de la Universidad Carlos III atribuyen estos incrementos a múltiples causas, destacando el uso inconsistente o incorrecto del preservativo, el tener múltiples parejas, el uso de redes sociales que facilitan los contactos sexuales y que estas infecciones no siempre producen síntomas. También, en cierta medida, el incremento de los valores de los indicadores puede deberse a la mejora de las técnicas diagnósticas y los sistemas de vigilancia, a la mayor frecuentación de las consultas médicas y al menor prejuicio.

Uso del condón y educación sexual

La proporción de adolescentes de 15 a 18 que afirman utilizarlo en todas sus relaciones sexuales ha pasado del 84 al 75% entre 2002 y 2018. La siguiente franja de edad, de 20 a 24, es la de mayor prevalencia de gonorrea y sífilis. Coincide que años en los que sí se consiguieron reducir esas enfermedades de transmisión sexual, en parte debido a las campañas de uso del preservativo, el famoso ‘póntelo, pónselo’ que ya se remonta a 1991. El siguiente factor importante es la educación, una tarea pendiente aun no resuelta. El Ministerio de Sanidad ha lanzado la campaña #SiempreConPreservativo. Tanto la asociación de LGTBI Colegas como la Federación de Planificación Familiar están a favor de la medida que desde Sanidad se anunció que está en fase de estudio de gratuidad del acceso al preservativo. Pero hay tener en cuenta no solo darlos gratis, o a precios más reducidos o simbólicos, sino que sea accesible: en centros de salud, de juventud, educativos. En máquinas expendedoras, por ejemplo. Que no dé vergüenza, que ningún joven pueda sentirse juzgado u observado.

Gestión del miedo

La educación sexual se ha fundado excesivamente en el miedo a las ETS, acentuado por el gran impacto del SIDA. Elmiedo a contraer una infección por VIH que evolucionaba fatalmente a SIDA y muerte produjo un importante descenso de las ETS a de finales de los 90  que se observó en Reino Unido, Irlanda, Holanda o Suecia y que llegó a nuestro país con retraso. La introducción de los tratamientos antirretrovirales de alta eficacia en 1996 volvió a revertir la situación con pérdida del miedo. Las infecciones por VIH son ahora, si se dispone de los últimos tratamientos (cosa que desgraciadamente no alcanza a los enfermos de países sin acceso a los servicios médicos públicos) infecciones crónicas fácil con menor riesgo de transmisión cuando la carga es indetectable, lo que ha dado lugar al abandono de las medidas de protección, aumento de las prácticas sexuales de riesgo e incremento subsiguiente de las ETS.

Acceso al diagnóstico rápido

Las asociaciones de LGTBI, como la Confederacion Española LGTBI, piden recursos y apoyo institucional también para la educación, como realizar pruebas rápidas de ETS. El programa Drassanes Exprés de Vall d’Hebron posibilita que cualquier persona sin síntomas y con conductas sexuales de riesgo acceda a un circuito de diagnóstico rápido y acceso precoz al tratamiento de las infecciones de transmisión sexual (ITS). El objetivo de este programa es detectar los casos de ITS tan rápidamente como sea posible para evitar nuevos contagios. Una de las claves es la rapidez en la realización de las pruebas y la comunicación de los resultados.