Día: 30 de enero de 2018

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Los riesgos del presentismo en Sanidad

Fuente: http://scemergentziak.blogspot.com.es

“Cuando el que está enfermo es el que cuida”

En plena epidemia de gripe han sido muchos los medios de comunicación que han visualizado la situación de servicios de urgencias hospitalarias saturados de pacientes, hospitales sin camas libres para el ingreso de nuevos usuarios, y personal sanitario sobrepasado de trabajo.

El estrés y el síndrome de burnout o “estar quemado” han sido algunos de los riesgos más evidentes para la prensa y, aunque en alguna ocasión se habla de la precariedad de las condiciones laborales de los profesionales, un hecho relevante sigue pasando muy desapercibido: el presentismo.
La palabra presentismo se refiere a acudir a trabajar estando enfermo. Comenzó a ser estudiado por empresas privadas tras observar cómo influía en la productividad el hecho de que los trabajadores no pudieran realizar su trabajo de manera satisfactoria debido a un problema de salud. Rápidamente despertó interés en otros sectores, como el educativo y el de la salud, que comprobaron cómo la existencia de este fenómeno tenía grandes implicaciones en el entono laboral, todas ellas negativas.

¿Por qué se llega al presentismo?

Centrándonos en el entorno sanitario, han sido los profesionales de medicina y enfermería los que han protagonizado la mayoría de las investigaciones, detallando algunos motivos por los que deciden acudir a trabajar enfermos:

– Miedo a tener repercusiones negativas en la empresa. Este hecho se relaciona principalmente con tener un trabajo temporal, no estable. La incertidumbre de ser amonestado oficialmente, despedido, o cerrar la opción a futuras contrataciones juegan un papel esencial en este aspecto.

– Pérdida económica, derivada de estar en situación de incapacidad temporal. La reforma del sistema de retribuciones en esta circunstancia ha hecho que los trabajadores acudan a trabajar en malas condiciones físicas cuando consideran que el periodo de tiempo no será largo.

– No querer perjudicar a los compañeros de trabajo. La baja o nula posibilidad de sustitución hace que muchos centros sanitarios cubran las incidencias con la propia plantilla del centro, incluso forzando a los profesionales a realizar jornadas dobles.

– Compromiso con los pacientes.

– Compromiso con la empresa.

Además, percibir el trabajo como estresante, trabajar a turnos o tener personas dependientes al cargo también son factores de riesgo que propician presentismo.

¿Qué consecuencias tiene el presentismo? 

Independientemente del sector que lo estudie, la pérdida económica derivada de la disminución de la productividad es el resultado más evidente.

Sin embargo, las consecuencias del presentismo experimentado en el entorno sanitario son significativas debido a sus implicaciones:

– Errores en la administración de medicamentos.

– Aumento del riesgo de caídas de pacientes.

– Incremento de absentismo laboral debido a empeoramiento del estado de salud del trabajador.

– Agravamiento de enfermedades crónicas en los profesionales sanitarios.

– Pérdida económica y de productividad, más elevada que en el caso del absentismo laboral.

Puede que el primer pensamiento a la hora de leer sobre presentismo se dirija hacia la posibilidad de transmisión de enfermedades infectocontagiosas del profesional al paciente, sin embargo, no existe evidencia científica que corrobore este hecho.

¿Qué podemos hacer para evitar el presentismo?

El sector privado ya ha implementado medidas efectivas para disminuir el presentismo, decreciendo también los costes económicos derivados (alimentos más saludables en máquinas expendedoras, programas de salud específicos, bonos y ofertas en centros deportivos…).

Prestando atención a los motivos de su desarrollo, es evidente que la prevención debe venir de la mano de los equipos directivos del sistema sanitario.

De poco valdría concienciar a los profesionales de la salud sobre los riesgos de acudir a trabajar enfermos para su propia salud y la de los demás si su empleo está en riesgo, económicamente se ven perjudicados, o puede tener verse perjudicados en el desarrollo o mantenimiento de su empleo.

Se trata de un cambio importante en la cultura laboral, que pasa por modificar las políticas que penalizan el absentismo justificado, respetar los derechos de los trabajadores y reconsiderar los tipos de liderazgos existentes en el entorno sanitario, muchas veces ejercidos por personas sin formación, sin cualidades o sin disposición para realizar una labor tan importante.

Autora: Marta Sánchez Zaballos. Enfermera y Doctora por la Universidad de Oviedo.

Bibliografía: Sánchez-Zaballos M, Baldonedo-Mosteiro M, Mosteiro-Díaz MP. Presentismo en profesionales sanitarios de los servicios de urgencias y emergencias. Emergencias. 2018;30:35-40.

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Una campaña de Sanidad “anacrónica, machista y sexista”

Con el loable objetivo de aumentar las tasas de vacunación entre el personal sanitario, el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha una campaña en canales como YouTube en la que aparecen varios profesionales sanitarios, uno de los cuales es una enfermera ataviada con cofia, falda corta y una jeringuilla gigante en la mano.

Fuente: tribunafeminista.org

El vídeo, en clave de animación, ofrece unos mensajes para concienciar a trabajadores de centros sanitarios sobre la necesidad de inmunizarse frente a patologías transmisibles y no poner en riesgo la salud de los pacientes ni de los propios compañeros. Sin embargo, alejado de la imagen anacrónica, tópica y estereotipada de la enfermera, el médico –tanto en su versión masculina como femenina- es presentado con la dignidad que se le presume y lleva un fonendoscopio, una bata y corbata al cuello.

El Consejo General de Enfermería ha expresado su malestar e indignación con el Ministerio que dirige Dolors Montserrat al presentar a la población y a los sanitarios una imagen que no se corresponde con la realidad actual de los 274.000 enfermeros españoles y que “recuerda a una época donde el grado de desarrollo de la profesión era muy distinto. Nos retrotrae a un momento de la historia, hace casi 40 años, en los que la profesión enfermera era un mero oficio que estaba subordinado al estamento médico. Ya va siendo hora de que la máxima autoridad sanitaria en España, el Ministerio, sea consciente de que la enfermería en España ha pasado de ser una profesión universitaria regulada por ley, con definición propia, plena autonomía técnica y científica así como plenas responsabilidades– las inherentes a su trabajo – y un cuerpo de doctrina propio”. La enfermería hoy es una profesión sanitaria facultativa, sin subordinación, que valora y evalúa científicamente, basando las intervenciones en principios científicos, humanísticos y éticos, obteniendo los resultados mediante la evidencia científica y auxiliándose de medios y recursos clínicos y tecnológicos adecuados.

Para el Consejo General, la enfermería actual no puede identificarse de ninguna manera con los clichés sexistas, machistas y retrógrados contenidos en el vídeo del Ministerio. Además, supone un reduccionismo en nuestras funciones, al recurrir a otro tópico como es la jeringuilla, como si las enfermeras se limitaran a poner inyecciones. Quizá haya que recordarle a la ministra y sus colaboradores que, pese a que el Partido Popular -al que pertenece Montserrat- demuestre una y otra vez su menosprecio a la enfermería, las enfermeras en España están realizando intervenciones clínicas avanzadas, gestionando centros sanitarios y liderando equipos multidisciplinares.

Los enfermeros y enfermeras españoles son profesionales con una formación de Grado de cuatro años, con acceso a máster y doctorado, que investiga y publica en revistas científicas de primer orden y todo eso estando al lado del paciente, curando y cuidando, 24 horas, los siete días de la semana, los 365 días del año. Y, por supuesto, que nadie les impone llevar cofia ni falda. No se puede consentir que se falte al respeto a ningún profesional, aunque el objetivo inicial del vídeo sea positivo y compartamos plenamente la intención y los mensajes.

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