Piden más atención a la Enfermedad de Chagas en España

Piden más atención a la Enfermedad de Chagas en España

Unas 7.000 personas mueren al año por enfermedad de Chagas y, de los 7 millones de enfermos estimados en el planeta, solo un 1 % recibe el tratamiento que salvaría sus vidas, lo que ha convertido a esta patología en símbolo de las “enfermedades olvidadas” por “falta de inversión y desatención política”.

El crecimiento exponencial del número de inmigrantes que ha tenido lugar durante la primera década del siglo xxi y el origen de los mismos (aproximadamente un tercio de ellos latinoamericanos) ha condicionado que España sea en la actualidad el país del mundo en el que se describen más casos de enfermedad de Chagas fuera de áreas endémicas. Por esta razón, en el Congreso de los Diputados Se ha registrado una proposición no de ley (PNL) en la que se pide al Ejecutivo que refuerce la prevención y la atención clínica en todo el país, a través de un protocolo en colaboración con las comunidades.

La enfermedad de Chagas o tripanosomosis americana es una zoonosis ocasionada por un protozoo flagelado Trypanosoma cruzi  que se transmite en las áreas endémicas de latinoamérica por picadura de los chinches triatomas, que eliminan en sus heces tripanosomas que penetran por rascado. Tras una fase aguda de la enfermedad, sintomática o no, que habitualmente se resuelve sin tratamiento específico, se desarrolla la «fase indeterminada» en la que no existen manifestaciones clínicas, siendo únicamente posible reconocer la infección protozoaria mediante técnicas serológicas y/o moleculares. A pesar de que más de la mitad de los pacientes infectados no presentan síntomas, se estima que una tercera parte sufrirá una afectación cardíaca y un 10 %, alteraciones digestivas o neurológicas. La enfermedad también se puede transmitir a través de transfusiones de sangre, trasplantes de órganos o de madre a hijo en el embarazo o el parto.

La Proposición no de Ley (PNL) presentada por el PSOE en el Congreso incluye reforzar las políticas de cribado de las mujeres embarazadas y el seguimiento de los recién nacidos, el diagnóstico a los familiares de primer y segundo grado de las embarazadas con la enfermedad de Chagas, y la integración de los servicios de diagnóstico en los centros de atención primaria.

El PSOE ha destacado que España es el país de Europa con más personas afectadas por esta enfermedad y ha sido pionera en el diagnóstico y tratamiento.

Sin embargo ha denunciado que “no existe una política nacional de cribado completo de la población de riesgo, ni una normativa general para el control de la transmisión”.

Además, ha subrayado que “la actividad investigadora precisa de mayores recursos” y es necesario “un compromiso de la cooperación” en este ámbito.

Asimismo, ha reclamado que se extienda la experiencia en el diagnóstico y tratamiento del Sistema Nacional de Salud español al conjunto de la UE, “contribuyendo así a lograr cambios en las políticas de salud y los protocolos para el control de la enfermedad de Chagas”. La propuesta también solicita reforzar el compromiso de la cooperación española en este ámbito, en particular los programas desarrollados en los países endémicos y a través de las ONG, y los fondos e iniciativas científicas que han demostrado mayor eficacia en la lucha contra el Chagas.

La Enfermedad de Chagas en Euskadi.

En los países no endémicos la vía de transmisión es fundamentalmente materno-fetal. En 2016 los laboratorios de Bizkaia declararon al Servicio de Información Microbiológica del Departamento de Sanidad 146 resultados positivos a enfermedad de Chagas en residentes en Bizkaia. En el gráfico siguiente se puede observar la evolución experimentada desde 2007, año en el que se comenzó a registrar las serologías positivas.

Como parte del cribado de la enfermedad de Chagas en embarazadas originarias de países endémicos, en 2016 se estudiaron 636 mujeres, de las cuales veinte tuvieron una serología positiva (3%): el 90% eran mujeres procedentes de Bolivia (18 casos), una de Nicaragua y una de Paraguay. Por otra parte, en 2016 se estudiaron 28 recién nacidos, ninguno de los cuales resultó positivo a infección por T. cruzi.