OPINION: «Tristes reflexiones al alba» por Aurora Bilbao

OPINION: «Tristes reflexiones al alba» por Aurora Bilbao

Nota de Redacción: Vivimos momentos de inestabilidad económica, ambiental, social, política. Tiempos de incertidumbre, recomposición del orden geopolítico, amenazas de las élites oligárquicas autoritarias, conmoción en las relaciones comerciales y lucha por la colonización hasta el exterminio para la extracción de unos recursos naturales cada vez más necesarios y escasos. Abandono de las instituciones de paz, como la ONU o la OMS, creadas para dejar atrás la barbarie y avanzar hacia la convivencia pacífica de los diferentes en la casa común de la humanidad. Momentos que recuerdan tiempos de guerra no tan lejanos, pero aparentemente ya olvidados. OSALDE es una institución de paz, de un derecho tan básico como la salud, que es como es decir, la vida. No la vida sin más, una vida digna para todos. Por eso hablamos de condicionantes de la salud y salud en todas las políticas. Por eso hablamos de combatir la desigualdad, de promover la convivencia, la diplomacia, por la paz y contra guerra. Porque es una prioridad, no ya el Estado de Bienestar, sino evitar la barbarie de la guerra, que tan obscenamente se nos proyecta hoy ante los ojos. Publicamos ésta opinión de nuestra compañera Aurora Bilbao, una acreditada activista contra la guerra nuclear, pero ésta vez como ciudadana del común al que pertenecemos todos y todas. Su opinión es digna de ocupar un lugar en nuestra adhesión a las múltiples apuestas por la paz y contra una guerra que amenaza nuevamente a la Humanidad.

TRISTES REFLEXIONES AL ALBA

Que la Humanidad está caminando hacia su autodestrucción es tan evidente como que si no hacemos algo YA, el abismo se abre a nuestros pies.

Las amenazas que penden sobre nuestras cabezas son muchas y todas ellas nos las hemos colgado nosotros mismos, por acción u omisión, (como se definían antes los pecados), y por supuesto de nuestros gobiernos, igualmente por acción u omisión.

La proliferación armas nucleares, la crisis climática, las guerras, los conflictos, el genocidio perpetrado por Israel en Gaza, las amenazas biológicas, las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial … todas ellas nos ponen a los pies de los caballos, que no dudarán en pisarnos si nos ponemos delante.

Una de las amenazas más grave que se cierne sobre el mundo es la que constituye el triunvirato Putin – Trump -­ Netanyahu. Es una combinación asesina, anómica, de alto riesgo … Inimaginable (e inaceptable) que pudieran traspasarse las líneas rojas de lo que consideramos inhumano. Pues, lo han hecho y sin ningún rubor … Cada uno aportará a la Historia su página de crueldad propia.

Putin, dictador, violador de los derechos humanos, prepotente, megalómano, insensiblemente despiadado … con los suyos y con los demás. No respetará ninguna de las leyes internacionales que le vayan a impedir su “sueño delirante” de convertirse en el “nuevo zar”, de un resucitado “imperio ruso”. Sus orígenes (KGB) le delatan en cada decisión que toma y en cada acción que emprende. Sus opositores han sido literalmente “liquidados”, Alexéi Navalny no fue el único. El intento de anexionarse Ucrania ha conducido a una guerra cruel y sinsentido. Aunque es muy difícil proporcionar datos fiables, las víctimas mortales podrían acercarse a las 150.000. Ha obligado a 6,3 millones de personas a refugiarse en Europa y a desplazarse a 3,7 millones dentro de Ucrania.

EE.UU ha financiado el conflicto con 300.000 millones de dólares, (financiación robada de otras partidas presupuestarias).

Y todo este sufrimiento … ¿para qué?.

¿Qué pretende Putin? Algunas de las razones que hay detrás de la invasión de Ucrania son el control de la zona y anexionar territorios (que no le corresponden), evitar que se expanda la OTAN, e intentar dejar atrás a China, (meta difícil de alcanzar). Da igual si para ello tiene que aliarse con “el maligno”, (Trump).

Trump es el paradigma de la corrupción, del “poder omnímodo”, de la inmoralidad hecha “persona”. Es un personaje que provoca una repulsión sin disimulos. Su juego es provocar, en eso es un maestro. De su pasado y de su presente sólo se pueden extraer conclusiones de bajeza moral, que dejan vislumbrar algún problema de índole “conductual” de macho alfa en la esfera social y política. Es incapaz de “vivir” otra realidad que no sea la suya. Su realidad es homófoba, misógina, racista, belicista, arcaica, mercantilista, instalada en el odio y la intolerancia. ¿De verdad se considera a sí mismo el nuevo cristo, el enviado de dios destinado a salvar el mundo?. Lo que está fuera de toda duda es que quiere construir su propio modelo de orden mundial, fuera del marco de los derechos humanos, de hecho, ya lo está haciendo. Gravísimo y muy preocupante. Y nosotros mirando de reojo y nuestros gobernantes igual.

No hay ningún decreto, de los muchos que ha firmado desde que asumió la presidencia de los EE.UU., que contemple el más mínimo beneficio para el pueblo americano. Pero … sus decisiones nos alcanzan a todos. La complejidad de su firma refleja un carácter “psicópata”. Lo que ahora asoma no es otra cosa que la punta del iceberg, aún veremos más. Es un depredador de los derechos humanos. Pero el tiempo suele hacer justicia. ¿Demasiado tarde?, quizá.

Es increíble pensar que un individuo con varios temas pendientes con la justicia haya podido salir elegido. ¿Qué capacidad crítica tiene el pueblo americano?. Es la perversión de la “democracia”. Por cierto, la misma que permite a EE.UU. vetar resoluciones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, como “premio” por poseer armas nucleares.

Ningún dirigente en toda la historia de los EE.UU. ha resultado tan ridículo, patético, miserable, ni tan impunemente cruel.

Netanyahu es la fiel imagen del odio “ancestral”, de la impiedad, la brutalidad, el victimismo perpetuo, la ley del talión más vengadora y malévola … Nadie puede entender que un pueblo que sufrió la brutalidad del nazismo, reproduzca aquel horror contra otro pueblo, el palestino. Netanyahu no ha dudado en provocar la muerte de niños, mujeres y personas mayores sin que le tiemble el pulso, bombardeando, escuelas, hospitales, campos de refugiados, casas … como represalia por las 1.200 personas asesinadas y las 251 secuestradas durante el ataque de Hamás en octubre de 2023. El genocidio perpetrado como respuesta contra el pueblo palestino ya se ha cobrado 50.000 víctimas. Pero, Netanyahu no tiene ninguna intención de detener la masacre de los palestinos. Será porque lo que verdaderamente quiere es que no quede ningún palestino … Porque ellos y sólo ellos, los judíos, son el pueblo elegido y dios les prometió esas tierras. Esta idea errónea de la pertenencia de las tierras a un lado y otro del río Jordán, alimentada por la religión y el sionismo, ha causado no pocos conflictos a lo largo de los siglos, desde que Jacob (luego llamado Israel) cruzó el río Jordán desde Mesopotamia y comenzó, según el relato bíblico, el asentamiento en lo que se conocía como Palestina, reclamando esta tierra como la de sus ancestros.

Llegó 1948 y un cúmulo de acontecimientos (la culpabilidad por el holocausto, entre otros …) desencadenaron la proclamación del estado de Israel, marcando el camino hacia el exterminio de los palestinos. Pero, a todas luces, fue una injusticia, de la que quedará constancia en los manuales de Historia. Los palestinos fueron desalojados de sus territorios y de sus casas. Desde entonces, Israel ha ido “invadiendo” más y más territorios. Siempre bajo la excusa de frenar al grupo terrorista Hamas, cuya creación fue decidido por Israel.

La cosa nacía mal y no va a acabar mejor.

¿Cabe este argumento en pleno siglo XXI? Pues claramente no.

Esto será lo que retrate a Netanyahu en los anales de la Historia, como el asesino que es.

Y la pregunta que las “personas de bien” nos hacemos es ¿por qué sucede todo esto?. De una forma simplista, la respuesta es el control territorial geoestratégico y de sus recursos naturales.

*El agua y el petróleo han ocupado siempre el primer lugar y han sido el motivo de muchos conflictos que han acabado en guerra.

El uranio, el litio, el coltán, las tierras raras … Todos estos recursos son fundamentales para el desarrollo de tecnologías de alto rendimiento, la industria aeroespacial y militar, médica (resonancia magnética nuclear), en hornos autolimpiables, automóviles eléctricos, lámparas LED y fluorescentes, fibra óptica, discos duros, móviles inteligentes … No es de extrañar que sean tan preciados. El caso concreto del coltán es especialmente dramático. El Congo es su principal y casi único proveedor. Su explotación ha sumido al pueblo congoleño en una sangrienta guerra, de difícil gestión.

Y, ¿dónde se encuentran estos recursos?. Curiosa paradoja, algunos de los países más empobrecidos son ricos en esos recursos naturales. Y ahí comienza el problema.

La gestión de los recursos del planeta, dista mucho de seguir los códigos de justicia, equidad y solidaridad que debieran hacer de esta Tierra un lugar digno de ser habitado y vivido por todos sus habitantes.

Los países más poderosos y “ricos” que no los tienen y los necesitan para mantener su “status”, harán todo lo posible para obteneros, aunque “lo posible” se aparte de las leyes internacionales y de una conducta ética.

La explotación/usurpación de los recursos abre una brecha cada vez mayor entre los países ricos y los países empobrecidos. Las desigualdades creadas son la espoleta que hace estallar conflictos y guerras. Y la industria armamentista se encarga de encender la mecha.

Y ¿dónde está la Europa de los derechos humanos, de la Paz, de la diplomacia y el dialogo, de la democracia, de la ecología, de la cooperación, de la lucha contra el cambio climático, de la defensa de las libertades, de la acogida? … O ¿es que acaso nunca ha existido?. Pues si ha existido, pero sólo en el “papel”.

Hoy, la Sociedad está siendo conducida, de forma muy sutil, hacia lo que podríamos denominar, la anulación de los valores que han definido a la Humanidad: respeto, solidaridad, bondad, tolerancia, honestidad, empatía, humildad, responsabilidad, igualdad, justicia, libertad, paz …

Nada de esto interesa en las cumbres de los gobiernos de todo el mundo. Los vientos huracanados soplan a favor de la violencia y la resolución de los conflictos a través de las armas.

En las relaciones internacionales y en la economía mundial prevalece la avaricia, (uno de los siete “pecados capitales”). Si lo que se busca es la armonía entre las personas y las naciones, y de éstas, con el medio ambiente, parece que no vamos en la dirección adecuada.

Hay tres pilares que sustentan la economía mundial: la prostitución, las drogas y el comercio de armas. No por casualidad suele ir de la mano

Putin, Netayahu y Trump están jugando a los “soldaditos” y provocando la escalada armamentista, están sembrando el miedo entre la población, con el único objetivo de allanar el camino a los presupuestos de rearme para beneficio de la industria armamentista.

Europa no ha estado haciendo los deberes a tiempo y ahora se esmera en recuperar el tiempo perdido. La propuesta de “rearme” es falaz. Lo que se consigue con las armas deberá mantenerse con ellas. Las armas nunca conseguirán la paz duradera y la seguridad para la Humanidad.

Por mucho que se aferren a la doctrina de la disuasión, ésta no se sostiene. La disuasión supone que las armas deben estar “listas” para ser utilizadas, y … como las armas las carga el diablo, terminarán usándose. Por eso, ni para defenderme, como dicen los cuáqueros.

Habrá que buscar otro camino. La protección de la ciudadanía no debe ser exclusivamente militarizada. Hay que recorrer un largo camino para asimilar que la defensa debe descansar en la justicia social, la solidaridad, en combatir las injusticias y las desigualdades y todo aquello que coloque en situación de vulnerabilidad a determinados grupos humanos. No hay que ser equidistante sino empático. Algunos somos conscientes de que es difícil desafiar el miedo, aun así, seguimos apostando por las negociaciones transparentes y honestas y la delicada diplomacia al más alto nivel. Se puede y se debe y aún más, tenemos la obligación de intentarlo.

Por consiguiente, “si quieres la paz … trabaja para conseguirla”.

Bilbao a 25 de abril de 2025

Dra. Aurora Bilbao Soto

Ciudadana indignada

 

One Comment

  • Redacción web

    Me parece una buena síntesis de la situación actual, momento histórico de gran inestabilidad, amenazas, incertidumbre y miedo. Las élites del poder, con problemas económicos se preparan para la guerra, primero en el mercado, las fronteras, la preparación de recursos naturales, etc. Y para ello se desprenden de esa «basura» ética o democrática, como los DDHH, la justicia social, la solidaridad, la diplomacia, etc y recurren a fomentar el odio, la ortodoxia intolerante de los radicalismos ideológicos o religiosos.., todo sirve para sus guerras. Los neofascistas, como siempre, dicen «nosotros somos el pueblo» y el pueblo ignorante y desmemoriado, adulado por el nacionalismo, el racismo y los mitos supremacistas, pica el anzuelo. Vuelta a lo mismo, hasta el autoexterminio de la especie humana. Creo que uno de sus planes es precisamente el exterminio del 80% de la población, para la que no habrá trabajo ni recursos, excluida por la tecnología. Y hacer de la tierra un paraíso solo para las élites. («1984» Orwell?)

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