Más allá del dato: la realidad frente al espejismo estadístico
Réplica de Pedro Valdés (OSALDE) en El Correo al artículo de Jose María Ruiz Soroa «Dato o relato» (a su vez respuesta al artículo de Pedro Valdés «Privatización sanitaria: no es solo cuestión de porcentaje»)
Más allá del dato: la realidad frente al espejismo estadístico

En su artículo del 30 de enero, ‘Dato o relato’, José María Ruiz Soroa nos critica por referirnos a materias que él no había mencionado en su escrito previo. Si, hablamos de lo que evitaba nombrar en su artículo del 2 de enero. Con su interpretación de los datos intenta invalidar la lectura política y social de la realidad sanitaria.Y es que todas esas cuestiones están enlazadas en una relación de causa-efecto:
Si la sanidad pública deja de invertir en sus propios recursos personal, tecnología, infraestructuras) y opta por derivar pacientes o externalizar servicios (privatización de la gestión), se deriva un efecto: debilitamiento de lo público. La ‘selección de riesgos’ (quién se queda con el beneficio y quién con el riesgo) es el mecanismo que permite que la sanidad privada parezca una solución técnica eficiente, cuando es un parásito financiero que debilita la base del sistema público.
Con el tiempo, éste pierde la capacidad técnica de realizar ciertos servicios por si mismo porque ha dejado de invertir en ellos. Dependencia tecnológica que es muy difícil y costosa de revertir. Pierde así su autonomia y queda a merced de los precios y condiciones que imponga el sector privado. La privatización de la sanidad pública es el motor que dispara la privatización de la sanidad en general (el peso del sector privado en el PIB). Pero el aumento masivo de seguros privados no es un ‘alivio’ para la pública. Supone la deserción de las clases medias de un sistema que perciben degradado, y que actúa como el mejor agente comercial para las aseguradoras. El ciudadano elige la opción de salida por necesidad.
Fundamentar opiniones en datos es vital, pero Ruiz Soroa incurre en sesgos al usar cifras aisladas y descontextualizadas. El informe FADSP (2025) denuncia la opacidad administrativa para rastrear la compra de servicios privados y advierte que los datos oficiales de contratación están infravalorados. Según la OCDE (2025), la financiación pública en España (73%) es inferior a la media europea (80%), mientras los pagos directos de los hogares (21% frente al 16% de la UE) y los seguros voluntarios (6% frente al 4,5%) la superan significativamente.
El autor se atrinchera en que el porcentaje de conciertos bajo del 11% al 8% en 2024. Es un dato parcialmente cierto porque contiene una excepción contable: la integración administrativa en Osakidetza del centro Onkologikoa de Donostia, que antes computaba como concierto. Un hecho aislado que maquilla la estadística de todo lo demás.
Ruiz Soroa desprecia la percepción social como un diagnóstico popular equivocado por exceso de expectativas. Nadie niega la multicausalidad (cronicidad demografía, tecnología, medicalización.,) que presiona sobre la sanidad pública. Pero no debería utilizar estos factores para invalidar el malestar ciudadano. La percepción del deterioro no es una alucinación. Resulta paradójico que un analista de la esfera pública despache trivialmente la percepción ciudadana como algo equivocado. En su artículo, va demasiado lejos caricaturizando la existencia de un plan oculto de los grandes grupos inversores para explotar la sanidad como negocio. Pero no hace falta imaginar nada, está a la vista. La propia Asamblea del Consejo Europeo denunció en 2015 el grave daño que producen las estrategias corruptas de la industria farmaceútica sobre el conocimiento biomédico, la innovación, las decisiones de las autoridades sanitarias y el precio de los medicamentos. Negar que hay intereses que se benefician de que Osakidetza se degrade es cerrar los ojos ante lo evidente. Los problemas de lo publico emanan de la complejidad de su naturaleza, pero tambien, y de forma importante, de la calidad de sus organizaciones, supeditada al buen gobierno.
Ante su irónica alusión a Trump, recordamos que el sistema de EEUU es el peor valorado del mundo desarrollado por carecer de cobertura universal publica, y que, según Vicente Ortun, los intereses privados difícilmente renunciaran al control de mas del 10% de su PIB.
Finalmente, el autor vuelve a denostar el sesgo ideológico de nuestro punto de vista, en contraposición, se supone, a su inocente neutralidad. Frente a la displicencia, recordamos que en Osalde (a la que represento) contamos, además de profesionales de diferentes categorias, con especialistas en salud publica y gestores con décadas de servicio en Osakidetza.
Nuestro ‘relato’ se fundamenta en la experiencia, no solo en la academia.

















