Juan Gervas: ¿Síndrome del recomendado? ¡Del canario!

Juan Gervas: ¿Síndrome del recomendado? ¡Del canario!

Fuente: “El mirador de Juan Gervas” en Actasanitaria.com  — MADRID 17 NOV, 2018 “Los mineros llevaban canarios enjaulados a las profundidades donde trabajaban. Mientras los canarios cantaban,  todo iba bien; pero si callaban (o morían), había que salir rápidamente pues son animales muy sensibles al metano y al monóxido de carbono y por ello dan cuenta de la contaminación peligrosa. De esa costumbre viene la expresión del “canario” como aviso de algo que no se percibe y es peligroso. En ese sentido los “recomendados” son “canarios” del sistema sanitario”.

Definición clásica

El “síndrome del recomendado” es ese conjunto de problemas que surgen durante la atención clínica a pacientes recomendados, en los que se intenta justo que no haya el menor problema.

A veces, el recomendado es alguien famoso del espectáculo, los medios de comunicación o de la política y más frecuentemente familiar, amigo o conocido de algún profesional sanitario que trabaja en el hospital y que es “enchufado” para recibir trato de favor como evitar las “colas/filas” de espera https://mireinoporuncaballo.com/2017/04/sindrome-del-recomendado/

De hecho se los conoce muchas veces al señalar que “son de la casa”, como bien se describe en este texto sobre un “recomendado”: http://medicinaenlacabecera.blogspot.com/2016/09/el-recomendado.html?m=1

Análisis clásico

El “síndrome del recomendado” es ese conjunto de problemas que surgen durante la atención clínica a pacientes recomendados, en los que se intenta justo que no haya el menor problema

“El “síndrome del recomendado” es un fenómeno que no resulta lejano a los profesionales sanitarios. Se manifiesta en la aparición de complicaciones no habituales y de imprevistos en pacientes concretos en los que la intención es llevar a cabo una atención más esmerada y personalizada. Aparte de lo que pueda ser debido al azar, hay numerosos factores de la práctica clínica habitual que facilitan la manifestación de este síndrome. Pueden ser debidos a: la actitud del propio paciente, el empleo inadecuado de los recursos sanitarios, la falta de un buen registro de datos en la historia clínica y el cambio en la conducta habitual en el uso de los medios diagnósticos y en el tratamiento de estos enfermos”.

“Es preciso tomar conciencia de esta realidad para poder ir corrigiéndola, poco a poco. El medio más eficaz para prevenir el “síndrome del recomendado” es llevar a cabo una práctica clínica fundamentada en unos conocimientos clínicos sólidos. Y, a la vez, intentar mantener las líneas de conducta habituales, similares a las que se tiene con los demás enfermos” (Ver)

El “recomendado” es el “canario” del sistema sanitario

En nuestra hipótesis el recomendado sirve de canario del sistema sanitario, de forma que los problemas que genera su atención clínica son los problemas que normalmente no se perciben, pero que afectan al común de los pacientes. El “síndrome del recomendado” no existe. En realidad es topar con la falta de calidad general en carne viva y propia (o de familiar, amigo o enchufado).

Todo se intenta hacer bien, o mejor, con el recomendado, pero es imposible hacerlo bien si habitualmente se hace mal.

El recomendado es, en realidad, un paciente que ayuda a revelar los males del sistema sanitario, pero los profesionales sanitarios prefieren la interpretación piadosa de que el recomendado tiene más problemas por el exceso de interés, por los defectos que conlleva la atención clínica afectuosa, consentidora y muchas veces fuera de los circuitos habituales.

Al aceptar el “síndrome del recomendado” se acepta una interpretación que impide reaccionar como hacían los mineros cuando el canario callaba o moría. Es decir, interpretar los problemas del recomendado como consecuencia de una atención clínica especial es perder la oportunidad de aprender de errores sistemáticos, de fallos que probablemente afectan a muchos pacientes.

Ética, colas y “síndrome del recomendado”

Los problemas que genera la atención clínica al recomendado son los problemas que normalmente no se perciben, pero que afectan al común de los pacientes

En muchos casos la atención clínica al recomendado se salta todas las normas y reglas, especialmente en torno a los tiempos de espera en la “listas/filas”. Dichas listas se administran sin transparencia, sin un control por legos y pacientes que pudieran reclamar trato justo, y por ello dan pie a inequidades frecuentes.

El recomendado lo que busca y consigue es una atención privilegiada y rápida.

Así, en España, las clases media y alta esperan menos para ser vistos por los especialistas focales y para ser ingresados en los hospitales, incluso en el sector público. Las listas de espera son para los pobres.

Las clases media y alta dominan mejor la burocracia y tienen “amigos y contactos”; en su acceso rápido contribuyen a atascar las colas, con graves consecuencias para los pacientes más enfermos, pues  las colas en España raramente tienen prioridad basada en necesidad.

Se produce, pues, un doble daño: el acceso más rápido para las clases sociales altas que muchas veces no lo necesitan y el retraso para los pacientes que más lo necesitan.

Destaca que esta «vía rápida de las pentosas» se emplea a menudo por todo el personal sanitario (y sus familiares), desde el  director del hospital hasta  el  administrativo de un centro de salud, de forma que son los profesionales los  que también contribuyen al atasco y a los retrasos en la atención a los enfermos que más lo necesitan (muchas veces pacientes de grupos marginales que sólo tienen el último recurso de las urgencias  hospitalarias) http://equipocesca.org/atencion-primaria-de-salud-politica-sanitaria-y-exclusion-social-2/

Síntesis

Quienes creen en la existencia del “síndrome del recomendado” pierden una oportunidad de oro para percibir problemas y errores que afectan a los pacientes “anónimos” que utilizan los servicios sanitarios sin enchufes, “conocidos”, ni recomendaciones. En realidad, los recomendados son canarios que avisan de problemas tan frecuentes (aunque a veces sean incluso mortales) que forman parte de la normalidad.

Se podría reducir en mucho del “síndrome del recomendado” mejorando la transparencia y gestión de las listas/colas de espera de forma que las preferencias fueran sólo por necesidad, no por clase social ni por tener “conocidos”.