{"id":9900,"date":"2020-04-05T09:00:54","date_gmt":"2020-04-05T08:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=9900"},"modified":"2020-04-06T07:49:24","modified_gmt":"2020-04-06T06:49:24","slug":"malestares-de-la-vida-cotidiana-en-situaciones-de-crisis-por-el-coronavirus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/malestares-de-la-vida-cotidiana-en-situaciones-de-crisis-por-el-coronavirus\/","title":{"rendered":"Malestares de la vida cotidiana en situaciones de crisis por el coronavirus"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fuente:\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/www.procc.org\/desarrollos\/centro-marie-langer-madrid\/\">Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria \u2018Marie Langer\u2019<\/a>\u00a0 \u00a0Diversas autoras en <strong><a href=\"http:\/\/El torbellino adolescente en confinamiento, por Ana S\u00e1ez Bermejillo Estos d\u00edas vivimos una realidad atravesada por el dolor, la tragedia y los mayores niveles de incertidumbre. Cuesta poner la mirada en aspectos cotidianos, como son algunas cuestiones de la convivencia con adolescentes, en tiempos de &quot;quedarse en casa&quot;. Sin embargo, son temas que tambi\u00e9n preocupan y requieren de nuestra reflexi\u00f3n. Al inicio del confinamiento, algunas madres y padres pensaron que podr\u00eda ser la ocasi\u00f3n para compartir m\u00e1s con sus hijos e hijas adolescentes; otros se llevaron las manos a la cabeza, imaginando largas discusiones absurdas o, simplemente, el mutismo por respuesta. \u00bfConvivencia con adolescentes en el confinamiento? Igual, igual\u2026 o sea, poca&quot;. &quot;\u00bfC\u00f3mo lo llevamos? A punto de explotar&quot;. &quot;Pens\u00e9 que no soportar\u00eda todo el d\u00eda con mi madre, pero seguimos vivos&quot;. &quot;Esto tiene su parte buena, mis hijos en casa, sin posibilidad de escape&quot;. publicidad Un peque\u00f1o an\u00e1lisis sobre esta etapa de la vida, tan vilipendiada como idealizada, puede ayudarnos a evitar algunos malestares cotidianos con adolescentes, que se daban antes del encierro forzoso y que pueden darse exacerbados estos d\u00edas. Existe la idea bastante generalizada en nuestra sociedad de que la adolescencia es una mala edad, algo as\u00ed como un sarampi\u00f3n que hay que pasar y aguantar. Al haber malestares en la mayor\u00eda de las familias, se normalizan como algo inevitable, cuando en realidad muchos de ellos son consecuencia del modelo hegem\u00f3nico de familia. Este conlleva pautas de crianza encaminadas a generar m\u00e1s dependencia que autonom\u00eda y un desconocimiento de lo que significa esta etapa. La adolescencia no es una mala edad. Es un tiempo en el que ocurren procesos cruciales en la vida de una persona implicando cambios importantes en la din\u00e1mica familiar. &quot;\u00a1Est\u00e1n insoportables!... \u00a1y ahora todo el d\u00eda en casa!&quot;. &quot;No me cuenta nada. Parece que todo lo que le digo le molesta&quot;. El despertar bullicioso de las hormonas sexuales en la pubertad anuncia, nada m\u00e1s y nada menos, que la adquisici\u00f3n de la capacidad de procrear y la habilitaci\u00f3n de la sexualidad genital. Esto marca un cambio importante en la relaci\u00f3n con adultas primordiales que acompa\u00f1aron y guiaron los a\u00f1os de la infancia. Desde el modelo hegem\u00f3nico de madre y padre, centrado en la vida de los hijos e hijas, cuesta despedirse del ni\u00f1o y la ni\u00f1a que fueron, aceptar que no controlan como antes y asumir el nuevo lugar, necesario por ambas partes. Es importante elaborar estos cambios, hacer el duelo de lo que ya no es y sostener los temores frente a lo adolescente. As\u00ed mismo, es imprescindible que los adultos centren la mirada en sus propios proyectos vitales. &quot;Solo lo veo en las comidas. No sale de su habitaci\u00f3n-b\u00fanker&quot;. A partir de la pubertad, SALIR del &quot;adentro&quot; familiar es toda una asignatura, tan importante como las matem\u00e1ticas. Nuevos v\u00ednculos significativos, nuevos espacios donde aprender a tomar decisiones, a estar con otros\/otras, &quot;ligar&quot;, esbozar proyectos, entre otras cosas. De alguna manera, durante el confinamiento, ese &quot;afuera&quot; tan necesario en esta etapa, es esa habitaci\u00f3n &quot;b\u00fanker&quot;. Si se comprende esta necesidad, se evitar\u00e1n reproches, se facilitar\u00e1 una mejor convivencia, el y la adolescente se sentir\u00e1n comprendidos, y ser\u00e1 tambi\u00e9n m\u00e1s f\u00e1cil la puesta de l\u00edmites necesaria en esta edad. &quot;Ahora s\u00ed, en el confinamiento, \u00a1deseando sacar la basura!&quot;. Compartir las necesidades del cuidado familiar es algo que se va construyendo desde la primera infancia. Pero este sistema social favorece generalmente que los adultos primordiales asuman las tareas dom\u00e9sticas y de cuidados, sobreprotegiendo y dificultando la autonom\u00eda y protagonismo de hijos e hijas. Paralelamente se reclaman &quot;responsabilidades&quot;. Esto puede exacerbarse en la situaci\u00f3n de confinamiento. Entender que hay que salir de la sobreprotecci\u00f3n y la dependencia facilitar\u00e1 la comunicaci\u00f3n y la posibilidad de compartir cuidados. &quot;No lo llevo mal, tengo suerte, mi hija me lo cuenta todo, somos muy amigas&quot;. Huyendo de modelos familiares autoritarios, muchas veces se da un lugar al adolescente que no corresponde, cayendo en situaciones de paridad que confunden y dificultan el crecimiento saludable. En ocasiones se plantean largas negociaciones cuando no se tienen claras cu\u00e1les son las necesidades en juego. Las y los adolescentes necesitan el lugar adulto como contenci\u00f3n y referencia. Las actuales condiciones de aislamiento implican grandes desaf\u00edos para toda la familia. No nos exijamos m\u00e1s de lo que era posible antes del aislamiento. Intentemos tener calma, sostener el lugar adulto y aprovechar las oportunidades que nos brinden las circunstancias para ir construyendo camino hacia la autonom\u00eda, en ambas partes del v\u00ednculo.\">blogs de Publico.es\u00a0<\/a><\/strong><!--more--><\/p>\n<h3 class=\"entry-title\">El individualismo contra las cuerdas<\/h3>\n<div class=\"author-content\">\n<div class=\"author-item\">\n<p class=\"author\"><a href=\"https:\/\/blogs.publico.es\/dominiopublico\/author\/opinion\/\">Mirtha Cucco<\/a>\u00a0Autora de la Metodolog\u00eda ProCC. <a href=\"https:\/\/www.procc.org\/desarrollos\/centro-marie-langer-madrid\/\">Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria &#8216;Marie Langer&#8217;.<\/a><\/p>\n<p>Ante el impacto de la dura realidad de enfrentar una pandemia se generan sentimientos inevitables propios de tan in\u00e9dito proceso: miedo y sensaci\u00f3n de peligro; incertidumbres frente a los cambios permanentes; impotencia al no poder medir consecuencias; desconcierto por informaciones ciertas que se entrelazan con falsas noticias.<\/p>\n<p>Esto es as\u00ed como parte de un proceso que hay que transitar. Y son de agradecer las informaciones sobre el virus y las medidas a tener en cuenta, las orientaciones para los dif\u00edciles momentos de p\u00e9rdida de seres queridos, los cientos de consejos de rutinas necesarias para mantener la calma en el confinamiento, los links a pel\u00edculas y otros entretenimientos, los videos para mantenerse en forma.<\/p>\n<p>Pero\u2026 aqu\u00ed se pone en juego algo m\u00e1s profundo que se da por sentado y sobre lo que es importante reflexionar.<\/p>\n<p>Se pone en juego la confianza en los y las dem\u00e1s; queda muy visible lo que en otros casos se soslaya, que es la interdependencia entre los seres humanos. Se pone en juego el bien com\u00fan desde la responsabilidad colectiva, la cooperaci\u00f3n, el abrazo social. Se requiere que seamos protagonistas activos en decisiones y acciones. Y podr\u00edamos decir que, en todo esto, la pandemia nos encuentra, como sociedad, un tanto &#8220;desnutridos&#8221; y urge fortalecernos.<\/p>\n<p>En el sistema social en el que vivimos se plantea el progreso individual como fruto del desarrollo de un ser aislado, ajeno a las necesidades comunes. Sin embargo, se promueve su dependencia &#8220;natural&#8221; del mercado, cuya l\u00f3gica impiadosa de acumulaci\u00f3n, cargada de &#8220;recortes&#8221;, no sirve para cuidar nuestras vidas. La contracara, que se hace m\u00e1s evidente en situaciones como esta es la soledad y los sentimientos de indefensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Una de las m\u00e1ximas del individualismo es que la felicidad consiste en &#8220;maximizar mi placer y minimizar mi dolor&#8221;. Enga\u00f1osamente parece adecuado, pero\u2026 \u00bfqu\u00e9 pasa si, en un momento de restricciones en el uso del agua, alguien llena su piscina y dice estar en su derecho, mientras una parte importante de la poblaci\u00f3n, en el marco de las desigualdades, enferma de diarreas por falta de agua?<\/p>\n<p>Algo parecido a cuando alguien se siente con derecho a dar un peque\u00f1o paseo, como si a nadir m\u00e1s se le pudiese ocurrir, pero \u00bfqu\u00e9 sucede si todo el barrio sale a pasear? Sencillamente se rompen los fines del confinamiento y perdemos todas y todos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n lo podemos observar cuando se saltan las medidas de evitar desplazamientos: &#8220;hab\u00eda un control policial, pero busqu\u00e9 un camino secundario y consegu\u00ed llegar al pueblo&#8221;; o cuando se busca la rentabilidad individual vendiendo geles y mascarillas y tantas cosas m\u00e1s a precios exorbitantes. Esto, por poner ejemplos a peque\u00f1a escala.<\/p>\n<p>Y lo peor es que solo reprochamos conductas individuales del vecino o vecina, sin reparar en que es un problema social.<\/p>\n<p>Siendo individual es social, porque el sistema en que vivimos, en el marco del neoliberalismo, incide y hace &#8220;recortes&#8221; en aspectos de nuestra propia subjetividad. Se construyen v\u00ednculos m\u00e1s fr\u00e1giles que nunca. La autoestima se juega en los &#8220;me gusta&#8221;. Se nos empuja a ser seres &#8220;conectados-desconectados&#8221;. Se exacerba la omnipotencia, se nos expropia la idea de proceso con la inmediatez del &#8220;todo ya&#8221;. Una vulnerabilidad no consciente nos apega a nosotros mismos y se nos debilita el v\u00ednculo con el semejante. Esto nos hace m\u00e1s indefensos y es importante trabajarlo.<\/p>\n<p>Ello implica desandar el individualismo, recuperar el lazo social como seres sociales que somos, no solo para enfrentar la pandemia, sino para recuperar humanidad. En el hacer con los dem\u00e1s est\u00e1 la fuerza del estar bien, del bien-estar.<\/p>\n<p>Ese desandar no es tarea f\u00e1cil. Podemos empezar por algo muy a nuestro alcance.<\/p>\n<p>Vamos a recuperar autonom\u00eda. La fragilidad est\u00e1 en la dependencia que niega nuestras capacidades. Sin darnos cuenta hemos ido regalando nuestra capacidad de decidir, porque el mercado decide por nosotros y nosotras.<\/p>\n<p>Sint\u00e1monos parte. No nos quedemos en la falsa sensaci\u00f3n de &#8220;alivio&#8221; cuando decimos: &#8220;se tomar\u00e1n medidas&#8221;, &#8220;a ver los de arriba qu\u00e9 deciden&#8221;. Rompamos la fantas\u00eda de que un criterio a tomar est\u00e1 ya construido en alg\u00fan lugar. Cada persona contribuye a crear los criterios en un proceso y desde los saberes de cada una.<\/p>\n<p>Filtremos la informaci\u00f3n. No nos quedemos sin ella por saturaci\u00f3n, esto ser\u00eda una forma de anularnos.<\/p>\n<p>Entendamos las medidas. Asumirlas desde la comprensi\u00f3n hace que su cumplimiento no sea una sumisi\u00f3n obediente y &#8220;ajena&#8221;, que nos hace sentir pasivos en el afrontamiento de la realidad. No es lo mismo decir: &#8220;a ver cu\u00e1ndo nos dejan salir&#8221; que &#8220;a ver cu\u00e1ndo podemos salir&#8221;.<\/p>\n<p>Trabajemos en la educaci\u00f3n de ni\u00f1os y ni\u00f1as. La sobreprotecci\u00f3n, la paridad y la dejaci\u00f3n del lugar adulto solamente generan dependencia. Contribuyamos a desarrollar autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Es con otros y otras con quienes nos salvamos. La verdadera fortaleza est\u00e1 cuando pensamos nuestras necesidades en colectivo y nos ponemos manos a la obra.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<h3 class=\"entry-title\">Yo ya no veo la tele<\/h3>\n<div class=\"author-content\">\n<div class=\"author-item\">\n<p class=\"author\"><a href=\"https:\/\/blogs.publico.es\/dominiopublico\/author\/opinion\/\">In\u00e9s Barbero, Roc\u00edo Tapiador y Susana Mart\u00ednez,\u00a0\u00a0<\/a>Especialistas en Metodolog\u00eda ProCC. Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria &#8216;Marie Langer<\/p>\n<p>Un m\u00f3vil que no deja de sonar, una informaci\u00f3n que circula compulsivamente, consejos incesantes para sobrellevar los rigores del confinamiento, van dando lugar, d\u00edas despu\u00e9s, a noticias dolorosas sobre muertes sin acompa\u00f1amiento familiar, abucheos desde los balcones, c\u00f3mo abordar la necesidad de ni\u00f1os y ni\u00f1as, preocupaci\u00f3n sobre el futuro&#8230; Asistimos a un escenario de desbordamiento: &#8220;yo ya no veo la tele&#8221;; desorientaci\u00f3n: &#8220;\u00bfy este otro aplauso para qui\u00e9n es?&#8221;, propuestas de evasi\u00f3n: &#8220;ocupa tu mente, escucha m\u00fasica, lee un libro, haz ejercicio&#8221;.<\/p>\n<p>Muchas preguntas quedan en el aire, obturadas, sin poder ser pensadas; no hay espacio para tanto dato, la informaci\u00f3n no se puede procesar.\u00a0\u00bfQu\u00e9 nos supone no poder salir de casa?, \u00bfc\u00f3mo nos afecta esta situaci\u00f3n de emergencia sanitaria?, \u00bfqu\u00e9 nos pasa con el trabajo asalariado y los cuidados?, \u00bfc\u00f3mo lograr esa calma y serenidad que tanto se reclama ahora, frente a la complejidad de lo que estamos viviendo?<\/p>\n<h3><strong>Algunas consideraciones a compartir.<\/strong><\/h3>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 pasa cuando no est\u00e1n los otros y las otras?<\/strong><\/p>\n<p>La situaci\u00f3n y su relato sacuden h\u00e1bitos y formas de vida. Tambi\u00e9n inciden internamente y esto necesita ser identificado, hablado, puesto en palabras.<\/p>\n<p>La etimolog\u00eda de la palabra comunicaci\u00f3n nos remite a la idea de poner en com\u00fan,\u00a0lo que implica un otro u otra, un ir y un volver, un salir de s\u00ed mismo, subrayando la importancia de tener en cuenta al interlocutor o interlocutora de esta ecuaci\u00f3n, tan a menudo invisibilizada de la comunicaci\u00f3n humana saludable.<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n genera emociones y las emociones son tambi\u00e9n informaci\u00f3n sobre quien habla y sobre quien escucha. Sin embargo, en la cotidianidad, muchas veces la informaci\u00f3n no se emite pensando ni en la necesidad de quien la recibe, ni en las consecuencias que tiene sobre las personas. Se emite de manera unidireccional. A menudo se limita a generar un clicaumentar el n\u00famero de visitas, o como un escape a la tensi\u00f3n individual. M\u00e1s que interrelaci\u00f3n es inter-reacci\u00f3n. Se echa de menos la escucha y las preguntas &#8220;\u00bfc\u00f3mo lo llevas?, \u00bfc\u00f3mo te sientes?&#8221;, sin saltar a dar consejos, obviando las preguntas y las respuestas.<\/p>\n<p><em>El ni\u00f1o o la ni\u00f1a dice: &#8220;tengo miedo&#8221;, y el adulto le contesta: &#8220;no tienes que tener miedo&#8221;; los y las profesionales se re\u00fanen telem\u00e1ticamente, y de forma resolutiva toman decisiones sin expresar sus sentires, como si no pasara nada; los y las pol\u00edticas se dirigen a la poblaci\u00f3n sin contenci\u00f3n de lo que su informaci\u00f3n genera.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00bfElaborar? \u00bfEso qu\u00e9 es?<\/strong><\/p>\n<p><em>&#8220;\u00a1Hay que ver! la vecina sali\u00f3 a comprar tres veces hoy&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8220;Se prestan perros para pasear, a 100 \u20ac&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8220;Dos semanas en familia, \u00a1qu\u00e9 bien! Pero&#8230;&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8220;Estoy agotada\u2026, pero tienes que aguantarte, es tu profesi\u00f3n&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>Elaborar lo que est\u00e1 pasando hoy conlleva poder encontrar un sentido a lo vivido, es como un proceso de &#8220;digesti\u00f3n&#8221;, de &#8220;metabolizaci\u00f3n&#8221; que se activa a partir de las palabras, de la comunicaci\u00f3n entre personas. Es trabajar internamente para evitar respuestas reactivas, impulsivas o autom\u00e1ticas que no satisfacen las necesidades.<\/p>\n<p>Este proceso implica abrir un espacio intermedio entre lo vivido, lo escuchado y la respuesta a lo vivido. Se trata de escuchar, identificarse con el dolor del otro o la otra, validar todos los sentimientos sin censura, poder sostener lo que esto provoca, aguantar la propia movilizaci\u00f3n, tolerar el tiempo del llanto, la queja, la rabia, sin apresurar respuesta. Luego vendr\u00e1n elementos para la comprensi\u00f3n. Es importante no abrir aquello que no se puede contener. Por ejemplo, hoy podemos elaborar informaciones que desbordaban al principio de la cuarentena. Conviene tener esto en cuenta para la contenci\u00f3n en la comunicaci\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda, cuando preguntamos a alguien c\u00f3mo est\u00e1, cuando alguien pide ayuda o consuelo, cuando se recibe una informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n de cat\u00e1strofe social es necesario escuchar lo que la gente tiene que decir, c\u00f3mo recibe la informaci\u00f3n, c\u00f3mo la decodifica y digiere. Conseguir calma ser\u00e1 resultado de un proceso, no es una cuesti\u00f3n voluntarista.<\/p>\n<p>La confianza que genera elaborar la realidad juntos y juntas es fuerza y potencia para enfrentar los desaf\u00edos de estos duros momentos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<h3 class=\"entry-title\">Dolores y sentires sanitarios. Acompa\u00f1ando\u2026<\/h3>\n<div class=\"author-content\">\n<div class=\"author-item\">\n<p class=\"author\"><a href=\"https:\/\/blogs.publico.es\/dominiopublico\/author\/opinion\/\">Elena Aguil\u00f3 Pastrana<\/a>\u00a0M\u00e9dica de familia y comunidad. Especialista en Metodolog\u00eda ProCC<\/p>\n<p><em>&#8230; Es como que te pones r\u00e1pidamente en acci\u00f3n, aprendi\u00e9ndote los protocolos y tal\u2026 Pero hay un mont\u00f3n de cosas que tienes ah\u00ed por dentro, como atragantadas, y te sale como enfado, o mucha tristeza\u2026, de esto no se habla, o se explota\u2026 Pero har\u00eda falta&#8230;&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>Es clara la necesidad de los equipos de protecci\u00f3n, pero<strong>\u00a0\u00bfqu\u00e9 pasa con la protecci\u00f3n emocional?<\/strong>\u00a0Ya est\u00e1n surgiendo iniciativas y preocupaciones por la salud mental de los trabajadores y trabajadoras de la salud. Jornadas extenuantes, estr\u00e9s sostenido frente a situaciones cambiantes, gran exigencia en la toma de decisiones dif\u00edciles e implicaci\u00f3n en el dolor de las personas, repercuten sin duda en la estabilidad emocional.<\/p>\n<p>Estabilidad tanto m\u00e1s necesaria para enfrentar lo que hoy se est\u00e1 nombrando como una &#8220;medicina de guerra&#8221;. Ello, en el marco de la contradicci\u00f3n interna entre el sentirse mal y lo asignado socialmente de vocaci\u00f3n y entrega.<\/p>\n<p>En estos momentos, los y las trabajadoras del sistema sanitario son el rompeolas del afrontamiento social de esta pandemia.<\/p>\n<p>Primero fue la sorpresa; despu\u00e9s la incertidumbre al ver &#8220;lo r\u00e1pido que cambian las cosas&#8221; y estar esperando &#8220;a ver qu\u00e9 dicen los de arriba&#8221;. Enseguida se toma conciencia de la gravedad. Se comprende que hay que cambiar la organizaci\u00f3n, los procedimientos y las prioridades de los equipos y centros sanitarios; se visualiza que se afronta un n\u00famero alt\u00edsimo de personas contagiadas, de pacientes enfermos en sus casas, de ingresos hospitalarios, de pacientes cr\u00edticos, de bajas de profesionales, de fallecidos&#8230;<\/p>\n<p>Se comprende que ya no se puede hacer &#8220;la misma medicina&#8221;, ni seguir prestando la misma atenci\u00f3n sanitaria, cuyas rutinas daban seguridad y percepci\u00f3n de eficacia, tanto a profesionales como a pacientes. Tener que prestar una asistencia sanitaria propia de una cat\u00e1strofe, con recursos limitados de forma extrema,\u00a0golpea las certidumbres en que se asienta la estima profesional.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n afecta a m\u00faltiples trabajadores y trabajadoras que realizan tareas auxiliares, sanitarias y no sanitarias Celadoras, limpiadores, personal t\u00e9cnico de diversa especificidad, tienen un contacto \u00edntimo con la actividad y los pacientes, e indudablemente les llegan tambi\u00e9n sus dolores. La angustia se alimenta de conversaciones pilladas al vuelo, y discurre por canales informales y rumores con muy alto estr\u00e9s emocional.<\/p>\n<p>No estamos acostumbrados a esto. Nadie lo est\u00e1.<\/p>\n<p>El personal sanitario es un recurso humano cualificado y entrenado para afrontar incertidumbres y tensiones en su hacer profesional, pero es humano y le pasan cosas.<\/p>\n<p><em>&#8220;Verlos ingresados all\u00ed, todo tubos, nosotros vestidos, y tener que pasarles el tel\u00e9fono para que se pudieran despedir del familiar&#8230;&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8220;Se cierra el Centro de Salud, pero \u00bfqui\u00e9n seguir\u00e1 haciendo todo lo que ven\u00edamos haciendo aqu\u00ed? Yo no lo veo&#8230;&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8220;Tengo un amigo neum\u00f3logo del hospital&#8230; ingresado en la UCI\u2026 Y aqu\u00ed, en el centro ya se han contagiado m\u00e1s de la mitad de las compa\u00f1eras, menos mal que todas leves&#8230; No quieres ni pensarlo\u2026&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8220;Esto es agotador. Qui\u00e9n sabe lo que durar\u00e1 todav\u00eda&#8230; Me gusta mi trabajo, pero estoy agotada f\u00edsica y emocionalmente. Tienes que aguantarte\u2026 es tu profesi\u00f3n&#8230;&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>Las necesidades de la esfera emocional suelen quedar m\u00e1s invisibilizadas y es necesario darles entidad. Apenas hay canales de contenci\u00f3n y elaboraci\u00f3n. Es importante contar con algunos recursos.<\/p>\n<p><strong>El proceso de duelo es el mecanismo psicol\u00f3gico que permite al ser humano adaptarse al cambio.\u00a0<\/strong>Implica una primera fase de incredulidad y negaci\u00f3n; posteriormente se vivencia una tormenta de sentimientos, intensos, cambiantes y contradictorios que no deben interpretarse como defectos o debilidades personales. De hecho, identificarlos es absolutamente necesario para alcanzar la fase siguiente, de reorganizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es fundamental contar con el conocimiento de este proceso para identificar cada uno de estos tres momentos an\u00edmicos, y operar con ellos, legalizando y canalizando las emociones. No es lo mismo avalar la negaci\u00f3n que ayudar a percibir la realidad. No es lo mismo tomar como negativos un c\u00famulo de sentimientos contradictorios promoviendo su silenciamiento, que ayudar a su expresi\u00f3n no cat\u00e1rtica como algo necesario. No es lo mismo la resignaci\u00f3n que la reorganizaci\u00f3n aceptando la nueva situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La urgencia con que se trabaja hoy no permite parar, sin embargo, es necesario ir encontrando espacios de contenci\u00f3n emocional, &#8220;momentitos&#8221; y personas que proporcionen escucha para elaborar y no tragar lo que se vive. Es preciso no guardarlo para s\u00ed, silenci\u00e1ndolo, ni tampoco sacarlo en forma de catarsis. Es una medida b\u00e1sica de autocuidado en trabajos y situaciones de alto impacto emocional, que permite aligerar la carga sin negar ni disociar. Solo as\u00ed se puede integrar la entrega y el compromiso profesional con los sentires propios de la cat\u00e1strofe que socialmente compartimos.<\/p>\n<p>Comprender el mecanismo de los procesos de elaboraci\u00f3n, percibir los propios duelos y entender la dimensi\u00f3n social del duelo en una situaci\u00f3n de cat\u00e1strofe, facilita la\u00a0<strong>distancia operativa,\u00a0<\/strong>herramienta imprescindible para una intervenci\u00f3n eficaz que, a su vez, protege la salud mental de los trabajadores.<\/p>\n<p>Comunidad, participaci\u00f3n y responsabilidad colectiva, claves necesarias para avanzar.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<h3><strong>El torbellino adolescente en confinamiento, por Ana S\u00e1enz Berbejillo<\/strong><\/h3>\n<p>Estos d\u00edas vivimos una realidad atravesada por el dolor, la tragedia y los mayores niveles de incertidumbre. Cuesta poner la mirada en aspectos cotidianos, como son algunas cuestiones de la convivencia con adolescentes, en tiempos de &#8220;quedarse en casa&#8221;. Sin embargo, son temas que tambi\u00e9n preocupan y requieren de nuestra reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Al inicio del confinamiento, algunas madres y padres pensaron que podr\u00eda ser la ocasi\u00f3n para compartir m\u00e1s con sus hijos e hijas adolescentes; otros se llevaron las manos a la cabeza, imaginando largas discusiones absurdas o, simplemente, el mutismo por respuesta.<\/p>\n<p>\u00bf<em>Convivencia con adolescentes en el confinamiento? Igual, igual\u2026 o sea, poca<\/em>&#8220;.<br \/>\n<em>&#8220;\u00bfC\u00f3mo lo llevamos? A punto de explotar&#8221;.<\/em><em><br \/>\n<\/em>&#8220;<em>Pens\u00e9 que no soportar\u00eda todo el d\u00eda con mi madre, pero seguimos vivos<\/em>&#8220;.<br \/>\n&#8220;<em>Esto tiene su parte buena, mis hijos en casa, sin posibilidad de escape&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>Un peque\u00f1o an\u00e1lisis sobre esta etapa de la vida, tan vilipendiada como idealizada, puede ayudarnos a evitar algunos malestares cotidianos con adolescentes, que se daban antes del encierro forzoso y que pueden darse exacerbados estos d\u00edas.<\/p>\n<p>Existe la idea bastante generalizada en nuestra sociedad de que la adolescencia es una mala edad, algo as\u00ed como un sarampi\u00f3n que hay que pasar y aguantar. Al haber malestares en la mayor\u00eda de las familias, se normalizan como algo inevitable, cuando en realidad muchos de ellos son consecuencia del modelo hegem\u00f3nico de familia. Este conlleva pautas de crianza encaminadas a generar m\u00e1s dependencia que autonom\u00eda y un desconocimiento de lo que significa esta etapa. La adolescencia no es una mala edad. Es un tiempo en el que ocurren procesos cruciales en la vida de una persona implicando cambios importantes en la din\u00e1mica familiar.<\/p>\n<h3><em><strong>&#8220;\u00a1Est\u00e1n insoportables!&#8230; \u00a1y ahora todo el d\u00eda en casa!&#8221;.<\/strong><\/em><strong><em><br \/>\n&#8220;No me cuenta nada. Parece que todo lo que le digo le molesta&#8221;.<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>El despertar bullicioso de las hormonas sexuales en la pubertad anuncia, nada m\u00e1s y nada menos, que la adquisici\u00f3n de la capacidad de procrear y la habilitaci\u00f3n de la sexualidad genital. Esto marca un cambio importante en la relaci\u00f3n con adultas primordiales que acompa\u00f1aron y guiaron los a\u00f1os de la infancia. Desde el modelo hegem\u00f3nico de madre y padre, centrado en la vida de los hijos e hijas, cuesta despedirse del ni\u00f1o y la ni\u00f1a que fueron, aceptar que no controlan como antes y asumir el nuevo lugar, necesario por ambas partes. Es importante elaborar estos cambios, hacer el duelo de lo que ya no es y sostener los temores frente a lo adolescente. As\u00ed mismo, es imprescindible que los adultos centren la mirada en sus propios proyectos vitales.<\/p>\n<h3><em><strong>&#8220;Solo lo veo en las comidas. No sale de su habitaci\u00f3n-b\u00fanker&#8221;.<\/strong><\/em><\/h3>\n<p>A partir de la pubertad, SALIR del &#8220;adentro&#8221; familiar es toda una asignatura, tan importante como las matem\u00e1ticas. Nuevos v\u00ednculos significativos, nuevos espacios donde aprender a tomar decisiones, a estar con otros\/otras, &#8220;ligar&#8221;, esbozar proyectos, entre otras cosas. De alguna manera, durante el confinamiento, ese &#8220;afuera&#8221; tan necesario en esta etapa, es esa habitaci\u00f3n &#8220;b\u00fanker&#8221;. Si se comprende esta necesidad, se evitar\u00e1n reproches, se facilitar\u00e1 una mejor convivencia, el y la adolescente se sentir\u00e1n comprendidos, y ser\u00e1 tambi\u00e9n m\u00e1s f\u00e1cil la puesta de l\u00edmites necesaria en esta edad.<\/p>\n<h3><strong>&#8220;<\/strong><em><strong>Ahora s\u00ed, en el confinamiento, \u00a1deseando sacar la basura!<\/strong><\/em><strong>&#8220;.<\/strong><\/h3>\n<p>Compartir las necesidades del cuidado familiar es algo que se va construyendo desde la primera infancia. Pero este sistema social favorece generalmente que los adultos primordiales asuman las tareas dom\u00e9sticas y de cuidados, sobreprotegiendo y dificultando la autonom\u00eda y protagonismo de hijos e hijas. Paralelamente se reclaman &#8220;responsabilidades&#8221;. Esto puede exacerbarse en la situaci\u00f3n de confinamiento. Entender que hay que salir de la sobreprotecci\u00f3n y la dependencia facilitar\u00e1 la comunicaci\u00f3n y la posibilidad de compartir cuidados.<\/p>\n<h3><strong>&#8220;<\/strong><em><strong>No lo llevo mal, tengo suerte, mi hija me lo cuenta todo, somos muy amigas<\/strong><\/em><strong>&#8220;.<\/strong><\/h3>\n<p>Huyendo de modelos familiares autoritarios, muchas veces se da un lugar al adolescente que no corresponde, cayendo en situaciones de paridad que confunden y dificultan el crecimiento saludable. En ocasiones se plantean largas negociaciones cuando no se tienen claras cu\u00e1les son las necesidades en juego. Las y los adolescentes necesitan el lugar adulto como contenci\u00f3n y referencia.<\/p>\n<p>Las actuales condiciones de aislamiento implican grandes desaf\u00edos para toda la familia. No nos exijamos m\u00e1s de lo que era posible antes del aislamiento. Intentemos tener calma, sostener el lugar adulto y aprovechar las oportunidades que nos brinden las circunstancias para ir construyendo camino hacia la autonom\u00eda, en ambas partes del v\u00ednculo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h3>La dura experiencia de vivir una pandemia, por Elena Agull\u00f3, Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria\u00a0<a href=\"https:\/\/www.procc.org\/desarrollos\/centro-marie-langer-madrid\/\">&#8220;Marie Langer&#8221;<\/a><\/h3>\n<p>Solo ha pasado poco m\u00e1s de una semana desde que anunciaron el cierre de los colegios en distintos puntos del pa\u00eds, y en estos pocos d\u00edas parece que hubiera pasado un siglo. Nuestra vida cotidiana ha cambiado por completo, nuestras rutinas y modos de vida se han desbaratado, el dolor entra por nuestras TV y tel\u00e9fonos, contamos los d\u00edas de aislamiento, tratamos de saber, comprender y adaptarnos. Nos enfrentamos a una pandemia, algo impensable para cualquiera.<\/p>\n<p>El confinamiento en un principio pudo parecer una medida exagerada, &#8220;no me lo creo&#8221;, &#8220;se est\u00e1n pasando&#8221;, &#8220;no es para tanto&#8221; \u2026 Pero el n\u00famero de casos e ingresos iba creciendo. Cuantos m\u00e1s contactos, m\u00e1s contagios. Pronto nos dimos cuenta de la necesidad de la medida para evitar la saturaci\u00f3n de los hospitales. Ya est\u00e1bamos inmersos en una crisis.<\/p>\n<p>Una crisis de salud p\u00fablica no es s\u00f3lo el problema concreto de salud. Implica muchas otras cosas, entre ellas la emergencia social, cuyos efectos se encuentran muchas veces invisibilizados.<\/p>\n<p>La sanidad p\u00fablica, muy castigada por los recortes en los \u00faltimos a\u00f1os, tiene que adaptar su funcionamiento a las nuevas circunstancias. Las decisiones de organizaci\u00f3n del sistema sanitario han de tomarse en el marco de una crisis, lo que implica una gran incertidumbre ante un devenir poco previsible, y sin que pueda contarse con todos los datos ni recursos que se necesitan. A su vez, la situaci\u00f3n de grave peligro, de sentirnos en riesgo, nos impulsa a pedir soluciones m\u00e1gicas.<\/p>\n<p>Nos van pasando cosas, vamos enfrentando muchas situaciones en el d\u00eda a d\u00eda, sentimos miedo, inseguridad. Incertidumbre. Nos preguntamos \u00bfC\u00f3mo saldremos adelante?<\/p>\n<p>Es necesario contar con espacios de reflexi\u00f3n sobre estas cuestiones para afrontar de forma comunitaria esta crisis. Pensar en la vida cotidiana de las familias, de los equipos profesionales, de forma particular de los y las sanitarias y de las personas que tienen que trabajar en condiciones muy dif\u00edciles. Reflexionar tambi\u00e9n sobre las implicaciones emocionales que todo esto conlleva y sobre nuestro lugar de responsabilidad en la comunidad.<\/p>\n<p>Los profesionales de la salud sienten malestares. En estos momentos pueden sentir confusi\u00f3n y vivenciar intensas emociones, miedos, frustraci\u00f3n, ira, ansiedad, tristeza. Emociones que tienen que disponer de canales de reconocimiento y elaboraci\u00f3n para poder continuar con una tarea que requiere serenidad para actuar.<\/p>\n<p>En lo cotidiano tambi\u00e9n se vivencian malestares &#8220;los ni\u00f1os\/as no paran&#8221;, &#8220;tan pronto estoy triste, como me cabreo&#8221;, &#8220;no me aguanto&#8221;, &#8220;todos tenemos los nervios a flor de piel&#8221; &#8220;\u00bfcu\u00e1nto queda para salir?&#8221;, &#8220;el listillo del perro baja ocho veces al d\u00eda&#8221;, me enfada que la vecina salga a comprar a diario cuando yo como de congelados para salir una vez por semana&#8230;&#8221;. Este conjunto de malestares que afloran a cada paso de nuestra vida cotidiana no se analiza ni se cuestionan, es como que &#8220;las cosas son as\u00ed&#8221;, es cuesti\u00f3n de aguantar, se traducen en quejas, ansiedad.<\/p>\n<p>La crisis que vivimos pone m\u00e1s al descubierto dichos malestares. Estos se relacionan con la crianza, los l\u00edmites, los v\u00ednculos en tiempos de febril velocidad. El parar hace que todo aflore con m\u00e1s virulencia.<\/p>\n<p>Frente a ello se reciben mensajes con un mandato idealizado, que los ocultan m\u00e1s: &#8220;aprovecha el estar en familia&#8221;, &#8220;ahora tienes tiempo&#8221;, &#8220;tienes que ser fuerte&#8221;; como si fuese f\u00e1cil. Hay que dar espacio a la expresi\u00f3n y elaboraci\u00f3n de lo que se siente.<\/p>\n<p>Sin embargo, la expresi\u00f3n y gesti\u00f3n emocional se encuentra dificultada. Socialmente no se consideran los procesos de duelo ante los cambios. La inmediatez, la prisa y la negaci\u00f3n juegan en contra. Se exige tener siempre un pensamiento positivo.<\/p>\n<p>Ahora hay que atender lo m\u00e1s urgente y es importante tener tolerancia; ya habr\u00e1 tiempo de trabajar otras cuestiones cotidianas. De todas maneras, en pr\u00f3ximas entregas intentaremos centrar algunos criterios que puedan ayudar en este sentido.<\/p>\n<p>La crisis del coronavirus nos desvela que las l\u00f3gicas de mercado descuidan las necesidades humanas. Sin embargo, la solidaridad, lo comunitario, el cuidar lo colectivo, el reconstruir el tejido social, requiere de laboriosos esfuerzos. Hacerlo es tarea necesaria y urgente. Nadie puede atender sus necesidades, ni cuidarse o salvarse solo o sola.<\/p>\n<h3>Elaborar lo que est\u00e1 pasando.\u00a0Aurora Ch\u00eda Trigos.\u00a0Especialista en Metodolog\u00eda ProCC. Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria Marie Langer.<\/h3>\n<p>&#8220;No duermo desde que nos enteramos que nos iban a mandar al IFEMA. Todos tenemos mucha ansiedad con dejar el Centro de Salud y vernos de un d\u00eda para otro trabajando all\u00ed. Yo, la verdad, tengo temores&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Tener que decir a una persona que no se puede despedir del familiar que acaba de morir, y contenerla cuando t\u00fa est\u00e1s que no puedes m\u00e1s&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Los entierros son en soledad. Es muy duro\u2026&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Lo \u00fanico que sigue igual: el sol que sale y se pone todos los d\u00edas&#8230;&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Esto parece una peli&#8221;, &#8220;estoy como en una nebulosa&#8221;, &#8220;la intranquilidad es un peso que abruma&#8221;.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasa con todas estas cosas que se expresan en la cotidianidad y que no son recogidas por demanda alguna, porque pasan a engrosar aquellos malestares que se sufren, pero que no se analizan ni cuestionan, porque se consideran normales?<\/p>\n<p>Estamos viviendo una realidad excepcional para todos y todas. Nos cuesta salir del impacto emocional que supone. Tenemos las energ\u00edas puestas en los cambios que se suceden y que, a su vez, se modifican por momentos. Todo esto nos requiere cierta lucidez para intentar comprender y actuar.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n exige un proceso de adaptaci\u00f3n. Pero \u00bfc\u00f3mo hacerlo? Frente a tanto dolor sin abrazos, con palabras que no alcanzan, se hace muy dif\u00edcil tramitar las angustias personales, familiares, colectivas. Encontramos padres y madres desorientados e intentando reubicarse y, a veces, sin elementos para explicar a sus ni\u00f1os y ni\u00f1as por qu\u00e9 no se puede salir. Les es dif\u00edcil decir que no se puede salir a quien est\u00e1 en edad de salir o al anciano que se empe\u00f1a en ir a la plaza, donde se encuentra cada d\u00eda con sus amigos. Aparece un punto de pseudo-transgresi\u00f3n e irreverencia \u00bfy hasta d\u00f3nde esto obtura el poder pensar la situaci\u00f3n?: &#8220;Yo aqu\u00ed no me quedo, me voy al pueblo, pero ya&#8221;. Se suma a la dificultad tanto el desconocimiento como el exceso de informaci\u00f3n que generan m\u00e1s inseguridad, miedo y bloqueos<strong>.\u00a0<\/strong>La incertidumbre econ\u00f3mica, las prisas y las urgencias complican cualquier proceso de elaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero pongamos nombres. \u00bfQu\u00e9 es una emergencia social?<\/p>\n<p>Las situaciones de emergencia social suponen alteraci\u00f3n de normas y de marcos de referencia de las relaciones sociales; perturban la vida cotidiana, sus ritmos; generan situaciones de amenaza que provocan alto grado de incertidumbre y sentimientos de indefensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Al psiquismo le corresponde realizar un trabajo penoso de elaboraci\u00f3n, que es lento, paulatino, y cargado de dudas y ambivalencias. Hablamos de proceso y tiempo. Hablamos de elaborar duelos, que es el proceso de transformaci\u00f3n que permite al ser humano la adaptaci\u00f3n al cambio.<\/p>\n<p>El\u00a0<strong>proceso de duelo<\/strong>\u00a0es un trabajo interno con diferentes fases. Al principio haciendo intentos desesperados de negar lo que pasa y esperar que todo vuelva a ser como antes. Un segundo momento es el de la depresi\u00f3n o desorganizaci\u00f3n, con sentimientos muy encontrados. Implica p\u00e9rdida de fines en el mundo externo, con vivencias de desorientaci\u00f3n y apat\u00eda. Pero este momento cumple una funci\u00f3n adaptativa necesaria para pasar a la tercera fase, la de reorganizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n de emergencia social nos parece de suma importancia la comprensi\u00f3n del duelo como un hecho social.<\/p>\n<p>Sin embargo, en nuestra sociedad hay desconocimiento y negaci\u00f3n de los mecanismos del duelo. Todo lo que duele es f\u00e1cil evitarlo, taparlo: &#8220;no queremos penas&#8221;, &#8220;hay que mirar lo positivo&#8221;, &#8220;venga, hay que tirar adelante\u2026&#8221;. Frente a un dolor interno, evitamos compartirlo por la idea de no entristecer a seres queridos. Cu\u00e1ntas veces, en la consulta, m\u00e9dicos y m\u00e9dicas escuchan: &#8220;no le he dicho nada a mi hija por no preocuparla&#8230;&#8221;.<\/p>\n<p>Este desconocimiento nos deja un tanto inermes frente al dolor intenso. Igual que nos faltaron mascarillas, nos falta el escudo protector de algunos recursos de un psiquismo m\u00e1s saludable. Nos falta fortalecer la capacidad de cooperar para enfrentar la nueva realidad.<\/p>\n<p>Tengamos en cuenta que:<\/p>\n<ul>\n<li>Todo cambio conlleva p\u00e9rdida y reorganizaci\u00f3n, pero lo primero es que duele.<\/li>\n<li>Para sostener este proceso es fundamental el reconocimiento de lo que est\u00e1 pasando.<\/li>\n<li>Se congregan sentimientos diversos y a veces contradictorios.<\/li>\n<li>Surgen sentires y vivencias dolorosas que necesitan ser expresadas, escuchadas, contenidas, evitando tanto la catarsis como el silenciamiento.<\/li>\n<li>Esta elaboraci\u00f3n y reparaci\u00f3n s\u00f3lo puede hacerse con otros; somos seres sociales y esa es la fuente de nuestra esencia y nuestra esperanza.<\/li>\n<li>Es necesaria una elaboraci\u00f3n social que repercutir\u00e1 significativamente en la salud mental comunitaria.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Estamos ante una epidemia. Implica una situaci\u00f3n de emergencia social. Requiere de una participaci\u00f3n social activa que sirva de soporte para la elaboraci\u00f3n personal y social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 class=\"title\">\u201cConfinamiento, dulce confinamiento\u201d\u00a0<span class=\"author\">Francisca Romero Baena, Enfermera . Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria &#8220;Marie Langer&#8221;<\/span><\/h3>\n<div class=\"&quot;ns-w0l37-l-square-small\">\n<div id=\"square-small\" class=\"&quot;ns-w0l37-e-0\" lang=\"es\" data-google-av-adk=\"3256542065\" data-google-av-aid=\"0\" data-google-av-cxn=\"&quot;https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pcs\/activeview?xai=AKAOjsusIUuB_jibJ-mRSWSOuKXxSvZM49wfmaROHglduwPDnEsc4GGZZA6to5OkGwKgjM4xtNYF61Gr7lxiP4oJCQrOW_J8mbqTNMej_c-bmahnA_VOH18Gng77Xim9Qg&amp;amp;sai=AMfl-YSyL0TIUFHzl13YQzOJHYJ1dmo9pJ3gG_9_Y-nITWskeBSddSowaEAwEkHLvkm03LOjqzpm9DYjO4i4&amp;amp;sig=Cg0ArKJSzMA0zFFtJ61lEAE&quot;\" data-google-av-dm=\"2\" data-google-av-immediate=\"true\" data-google-av-itpl=\"22\" data-google-av-metadata=\"&quot;la=0&amp;amp;amp=1&amp;amp;&quot;\" data-google-av-naid=\"1\" data-google-av-override=\"-1\" data-google-av-rs=\"1\" data-ifc=\"[[[&amp;#34;10,10,10,10&amp;#34;,null,null,2]]]\">\n<div class=\"&quot;ns-w0l37-e-1\">\n<div class=\"&quot;ns-w0l37-e-9\"><em>Ya llevamos dos semanas desde el fat\u00eddico d\u00eda en el que, casi de la noche a la ma\u00f1ana, comenz\u00f3 el &#8220;encierro&#8221; de las familias en sus viviendas, sabemos que por el Bien Com\u00fan. Y continu\u00f3 as\u00ed la vida, cual representaci\u00f3n de la obra de teatro: &#8220;La vida cotidiana de la familia en el neoliberalismo&#8221;. Pero ahora, con todos los personajes en un solo escenario y sin intermedio, en un \u00fanico acto interminable.<\/em><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<p>Quedarse en casa la familia, confinada durante d\u00edas, puede ser un desaf\u00edo donde se juegan la salud y el bienestar. Madres y padres enfrentan esta nueva cotidianidad pregunt\u00e1ndose: \u00bfSeremos capaces de convivir en estas circunstancias sin tirarnos los trastos a la cabeza? Se<\/p>\n<p><em>&#8220;No se puede estar tanto tiempo en casa con ni\u00f1os, es imposible. No aguantas&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>Muchos de los malestares que se manifiestan estos d\u00edas de reclusi\u00f3n est\u00e1n relacionados con problem\u00e1ticas anteriores no resueltas, que trascienden a cada familia en particular, porque son inherentes al sistema social en que vivimos.<\/p>\n<p>Antes de que el mundo se pusiera patas arriba, la convivencia familiar ya mostraba muchos malestares cotidianos que, naturalizados, se viv\u00edan con resignaci\u00f3n, asumi\u00e9ndolos como &#8220;lo que toca cuando tienes hijos&#8221;. Esto es fruto, entre otras causas, del modelo de familia hegem\u00f3nico del sistema capitalista. Los roles de g\u00e9nero y los de madre y padre que de ellos se derivan, junto con los mensajes predominantes del neoliberalismo actual, dificultan construir una convivencia arm\u00f3nica y un crecimiento saludable. Sin embargo, en nuestras manos est\u00e1 cambiar el guion.<\/p>\n<p><em>&#8220;S\u00e9 que hay que tener paciencia y todo eso, pero esto es realmente complicado&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>Hoy se multiplican los mensajes, siempre bienintencionados, sobre pautas y criterios para la crianza: mantener horarios y rutinas, cuidar higiene, jugar juntos, hacer manualidades, leer, cocinar, gestionar emociones&#8230; Pero \u00bfc\u00f3mo ponerlos en pr\u00e1ctica? Ser\u00e1 necesario tener en cuenta algunas cuestiones sobre el crecer saludable para no caer en la impotencia.<\/p>\n<p>Entendemos el crecer como un camino de sucesivos desprendimientos hacia la autonom\u00eda. Este proceso siempre implica ambivalencias y contradicciones a resolver: &#8220;Qu\u00e9 alegr\u00eda, ya voy a la escuela; qu\u00e9 penita que me despido de mi pap\u00e1&#8221;. &#8220;Qu\u00e9 bien, mi hija va de colonias; qu\u00e9 penita\u2026 \u00bfla cuidar\u00e1n bien?&#8221;. Siempre hay algo que se deja, por algo nuevo que se conquista, esto significa que hay una despedida o duelo a elaborar. Nuestra tarea desde el lugar adulto, es favorecer ese proceso, sosteniendo con firmeza el l\u00edmite, que le dar\u00e1 seguridad: &#8220;Es normal que sientas pena, se te ir\u00e1 pasando, ah\u00ed est\u00e1s bien cuidada&#8221;. Implica procesar tambi\u00e9n la parte del duelo de la figura adulta.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica no es f\u00e1cil. El sistema social en que vivimos dificulta este proceso, ya que, desde un modelo de sobreprotecci\u00f3n y dependencia, se niega el dolor, imposibilitando hablarlo y elaborarlo, generando malestares que en la situaci\u00f3n de &#8220;quedarse en casa&#8221; pueden verse exacerbados. Sin embargo, si comprendemos el valor de las sucesivas separaciones, ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil.<\/p>\n<p><em>&#8220;Me noto que estoy m\u00e1s irascible. Es que no puedo ni ir al ba\u00f1o sola&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>Ni\u00f1as y ni\u00f1os no necesitan presencia adulta permanente a partir de cierta edad y en funci\u00f3n de las necesidades. Es beneficioso dejarles espacios que posibiliten conectar con su imaginaci\u00f3n creadora. El espacio propio de cada miembro de la familia es necesario y saludable; delimitarlo adecuadamente puede complicarse en estas circunstancias (no es lo mismo vivir en una casa con jard\u00edn, que en un piso de 40 m2), pero siempre es posible.<\/p>\n<p><em>&#8220;Ahora me reclama m\u00e1s; tengo que hac\u00e9rselo todo&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>A veces cuesta no sobreproteger, y se le hacen las cosas, para terminar antes, desajustando los lugares donde ni\u00f1as y ni\u00f1os &#8216;todo lo que quieren, pueden conseguirlo&#8217;. Si queremos construir una buena autoestima, es importante se\u00f1alar que &#8216;todo lo que ni\u00f1as y ni\u00f1os pueden, tienen que hacerlo&#8217; (si pueden vestirse, ba\u00f1arse, prepararse la merienda, hacer deberes&#8230;, deben hacerlo).<\/p>\n<p><em>&#8220;Se lo digo mil veces, pero no hace ni caso&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>El l\u00edmite es imprescindible para crecer. No es un castigo. Es para que crezcan, no para que obedezcan o por disciplina. Sabiendo que, como proceso saludable del crecimiento, puede que vuelvan a probar, pidiendo la confirmaci\u00f3n del l\u00edmite, la persona adulta tendr\u00e1 que evitar no justificarse, no entrar en paridad, y no repetir las cosas muchas veces.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n actual es totalmente extraordinaria, y es necesaria la contenci\u00f3n, pero sin confundirla con sobreprotecci\u00f3n y sin abdicar del papel adulto. Sabemos que cuesta, pero es posible ir dando pasos, que generar\u00e1n mucho alivio, y con ello contribuiremos a cambiar el guion hegem\u00f3nico.<\/p>\n<p><strong>Nota de Osalde:\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/re.publico.es\/unete\/datos\">Los comentarios en el blog de p\u00fablico<\/a> (<a href=\"https:\/\/re.publico.es\/unete\/datos\">Aqui<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria \u2018Marie Langer\u2019\u00a0 \u00a0Diversas autoras en blogs de Publico.es\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9901,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1287,1284,750,104,806,66,874],"tags":[125,350],"class_list":["post-9900","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1287","category-ano","category-blog-profesional","category-entrada-del-blog","category-epidemiologia","category-libros-osalde","category-salud-comunitaria","tag-atencion-primaria","tag-salud-comunitaria"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9900"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9900\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9901"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}