{"id":9425,"date":"2020-02-16T09:33:27","date_gmt":"2020-02-16T08:33:27","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=9425"},"modified":"2020-02-17T09:13:56","modified_gmt":"2020-02-17T08:13:56","slug":"opinion-cambios-hacia-una-nueva-psiquiatria-alternativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/opinion-cambios-hacia-una-nueva-psiquiatria-alternativa\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n: Cambios hacia una nueva psiquiatr\u00eda alternativa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>por<a href=\"https:\/\/osalde.org\/team\/inaki-markez-alonso\/\"> I\u00f1aki M\u00e1rkez<\/a>, Psiquiatra y miembro de la Junta de Osalde<\/strong><br \/>\n<!--more--><\/p>\n<p>En el \u00faltimo medio siglo se ha construido y afianzado la dicotom\u00eda normal-patol\u00f3gico, la diferencia, con diferentes teor\u00edas explicativas de distintos procesos de enfermedad: el delirio, la histeria, la neurosis, la psicosis, la esquizofrenia&#8230; Todo aquello que no pudiera estar en un contexto entendido como normal quedaba excluido y se\u00f1alado como patol\u00f3gico. Nos hemos ido encontrando con no pocos posicionamientos y actuaciones autoritarias en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica y en las teor\u00edas psiqui\u00e1tricas y psicol\u00f3gicas, pero tambi\u00e9n encontraremos discursos emancipatorios, de protesta, con pr\u00e1cticas reflexivas que permiten introducir pistas para pensar y actuar de modo diferente ante la enfermedad mental y las personas con trastorno mental. Desde los tiempos de la antipsiquiatr\u00eda hasta corrientes cercanas como la postpsiquiatr\u00eda o la psiquiatr\u00eda cr\u00edtica, y la siempre presente biopsiquiatr\u00eda (Markez, 2017). En la actualidad \u00bfser\u00e1 posible una nueva psiquiatr\u00eda alternativa?<\/p>\n<h3>La Antipsiquiatr\u00eda<\/h3>\n<p>Esta corriente trat\u00f3 de reformar el manicomio y transformar las relaciones entre el personal y los internados mediante una gran apertura a \u201cla locura\u201d, eliminando la propia noci\u00f3n de enfermedad mental. Recuerdo que para Thomas Szasz, psiquiatra, fil\u00f3sofo y cr\u00edtico pol\u00edtico de la psiquiatr\u00eda, esta no formaba parte de la medicina sino de la filosof\u00eda, la sociolog\u00eda y la psicolog\u00eda. Con posicionamientos cr\u00edticos hacia la nosolog\u00eda psiqui\u00e1trica, considerando que los diagn\u00f3sticos psiqui\u00e1tricos no tienen justificaci\u00f3n desde un punto de vista cient\u00edfico pues son juicios formulados por el profesional sobre la conducta del paciente y no s\u00edndromes cl\u00ednico-m\u00e9dicos como se presentan en los escritos de psiquiatr\u00eda. Si la principal fuente de informaci\u00f3n es el relato del paciente sobre sus s\u00edntomas, \u00bfc\u00f3mo puede saber que este no miente? Claro que si miente tambi\u00e9n se le asignar\u00e1 otras categor\u00edas diagn\u00f3sticas. Los diagn\u00f3sticos psiqui\u00e1tricos de los fen\u00f3menos mentales son subjetivos. El propio Szasz (1974) dir\u00eda que la psiquiatr\u00eda inventa sus propias enfermedades al margen de un m\u00e9todo cient\u00edfico, lo que no ocurre en ninguna otra rama de la medicina. Si la enfermedad mental carece de evidencia objetiva, los psiquiatras, con sus diagn\u00f3sticos, medican problemas de la vida cotidiana, lo que le llev\u00f3 a plantear la abolici\u00f3n de la psiquiatr\u00eda institucional. La psiquiatr\u00eda institucional no va a desaparecer pues cumple una funci\u00f3n social, muchas veces de dif\u00edcil justificaci\u00f3n, pero necesaria. Szasz prefiri\u00f3 la cr\u00edtica pol\u00edtica a la labor educativa en los \u00e1mbitos sociales y profesionales, y abog\u00f3 por la abolici\u00f3n de la psiquiatr\u00eda coercitiva, de la hospitalizaci\u00f3n y tratamiento psiqui\u00e1trico involuntario.<\/p>\n<p>Baste recordar que cuando alguien se acerca a conocer sobre la antipsiquiatr\u00eda, aparecen nombres como Szasz, Laing, Cooper (quien primero utiliz\u00f3 el t\u00e9rmino), Goffman, Basaglia o Foucault, poco conocidos entre s\u00ed en sus primeras publicaciones y, por cierto, algunos de ellos como Goffman, Szasz y Foucault, sin conocer directamente hospital psiqui\u00e1trico alguno. Todo para aludir a un amplio colectivo de psiquiatras y psic\u00f3logos que, a finales de los a\u00f1os 60 y en los 70, rechaz\u00f3 la psiquiatr\u00eda m\u00e9dica hegem\u00f3nica, y propuso otra psiquiatr\u00eda alternativa m\u00e1s social y comunitaria, con una gran resonancia en una \u00e9poca de cr\u00edtica generalizada a la autoridad y a la represi\u00f3n, era el Mayo 68, donde la reclusi\u00f3n psiqui\u00e1trica es el paradigma de una represi\u00f3n legitimada por el \u201csaber-poder\u201d psiqui\u00e1trico con t\u00f3picos reduccionistas como la idea de que la Antipsiquiatr\u00eda sostuvo que la Psiquiatr\u00eda es esencialmente represiva y basada en una ideolog\u00eda m\u00e9dica equivocada.<\/p>\n<h3>La Postpsiquiatr\u00eda<\/h3>\n<p>La Postpsiquiatr\u00eda intenta sobrepasar el conflicto entre la psiquiatr\u00eda y antipsiquiatr\u00eda. Seg\u00fan desaparec\u00eda el movimiento antipsiqui\u00e1trico, fue surgiendo un movimiento de usuarios de la psiquiatr\u00eda contra la estigmatizaci\u00f3n que provocan los diagn\u00f3sticos psiqui\u00e1tricos y contra las pr\u00e1cticas psiqui\u00e1tricas coercitivas, a trav\u00e9s de los tratamientos farmacol\u00f3gicos indiscriminados y las hospitalizaciones involuntarias. Postpsiquiatr\u00eda es la corriente psiqui\u00e1trica que apoya estos postulados reivindicativos, es la propuesta que se presenta como posmoderna y renovadora de la psiquiatr\u00eda, inspirada en la tesis seg\u00fan la cual el surgimiento de la psiquiatr\u00eda moderna, no es resultado de un hecho cient\u00edfico sino pol\u00edtico: el internamiento de gente considerada \u201cirracional\u201d en los manicomios (Foucault, 1976). El prop\u00f3sito de los postpsiquiatras ser\u00eda que se preste atenci\u00f3n a las demandas de sus protagonistas, ciudadanos con todos los derechos y no son personas molestas que deben ser apartadas de la sociedad. Siendo consecuentes, los psiquiatras debieran abandonar el modelo m\u00e9dico tradicional en el que se formaron, aunque no se trata de sustituir las t\u00e9cnicas m\u00e9dicas de la psiquiatr\u00eda con otras terapias hacia la \u201cliberaci\u00f3n\u201d, m\u00e1s es un conjunto de iniciativas que nos pueden ayudar a superar la realidad actual, es una oportunidad para repensar nuestros objetivos, funciones y responsabilidades. Adem\u00e1s de los tratamientos institucionales y biom\u00e9dicos hay que prestar atenci\u00f3n a los aspectos psicosociales y a la comunidad misma. Pacientes, familias y grupos sociales son expertos en su saber sobre la salud mental.<\/p>\n<p>Desde la postpsiquiatr\u00eda se propone el debate cr\u00edtico sobre las pr\u00e1cticas psiqui\u00e1tricas con la participaci\u00f3n de m\u00e9dicos y usuarios en igualdad de condiciones. Los postpsiquiatras cuestionan, como hicieron los cr\u00edticos de la antipsiquiatr\u00eda, las pol\u00edticas psiqui\u00e1tricas coercitivas, con el poder y el rol de la psiquiatr\u00eda en el etiquetaje y la estigmatizaci\u00f3n en la sociedad. A diferencia de la antipsiquiatr\u00eda, la postpsiquiatr\u00eda no aboga por la abolici\u00f3n de la psiquiatr\u00eda institucional, sino que mantienen una posici\u00f3n ambigua. Critican las justificaciones del poder psiqui\u00e1trico mientras admiten que haya excepciones que justifican el empleo ocasional de la fuerza y la coacci\u00f3n. Tomando a Moncrieff (2013) encontramos un pu\u00f1ado de trabajos sobre el efecto placebo y los antidepresivos, la atrofia cerebral por antipsic\u00f3ticos, las resistencias de sectores de psiquiatras a admitir las hip\u00f3tesis no demostradas: el d\u00e9ficit de serotonina en la depresi\u00f3n, la carencia de s\u00edndrome de abstinencia debido a psicof\u00e1rmacos neurol\u00e9pticos o antidepresivos, el exceso de dopamina en la esquizofrenia, la necesidad incuestionable de tratamiento farmacol\u00f3gico precoz para evitar el deterioro en la psicosis, la ausencia de efectos secundarios a largo plazo de los psicof\u00e1rmacos, etc. Hemos de reflexionar sobre una dicotom\u00eda entre dos modelos de entender el funcionamiento de los f\u00e1rmacos psiqui\u00e1tricos: el \u201cmodelo centrado en la enfermedad\u201d que hegemoniza la intervenci\u00f3n cl\u00ednica y supone que el f\u00e1rmaco corrige el desequilibrio bioqu\u00edmico, base del trastorno psiqui\u00e1trico; o el \u201cmodelo centrado en el f\u00e1rmaco\u201d centrado en el efecto del psicof\u00e1rmaco sobre el sistema nervioso central y sobre todo el organismo con sus repercusiones positivas o negativas ante un posible trastorno.<\/p>\n<p>Expresan tambi\u00e9n sus cr\u00edticas a los intentos de etiquetar la desviaci\u00f3n del comportamiento, se\u00f1alado como enfermedad mental, con el Manual diagn\u00f3stico y estad\u00edstico (DSM), con sus m\u00e1s de 300 enfermedades, muchas identificadas en las \u00faltimas d\u00e9cadas, y que ha tenido un gran efecto sobre la psiquiatr\u00eda y la psicolog\u00eda, hasta hacer que sea la Biblia de Psiquiatr\u00eda, con categor\u00edas que han sido creadas para reorientar nuestro pensamiento sobre importantes asuntos sociales. La Postpsiquiatr\u00eda fue un intento de democratizar en campo de la salud mental a trav\u00e9s del debate sobre los contextos, las intervenciones, los valores y las asociaciones.<\/p>\n<h3>La Psiquiatr\u00eda Cr\u00edtica<\/h3>\n<p>De la mano de la Psiquiatr\u00eda social, italiana sobre todo, con Franco Basaglia, Giovanni Jervis, Franco Rotelli y otros al frente, fue progresiva la transformaci\u00f3n de la atenci\u00f3n psiqui\u00e1trica institucional desde los hospitales psiqui\u00e1tricos hacia el hospital general y la atenci\u00f3n comunitaria, as\u00ed como la reducci\u00f3n y eliminaci\u00f3n de los m\u00e9todos m\u00e1s traum\u00e1ticos (lobotom\u00eda, electroshock, choques de insulina\u2026) utilizados ya durante varias d\u00e9cadas. Desde los a\u00f1os 80, se produjeron notorios \u201cavances\u201d psiqui\u00e1tricos, supuestamente revolucionarios, tales como la clasificaci\u00f3n diagn\u00f3stica iniciada por el DSM-III, la aparici\u00f3n de nuevos psicof\u00e1rmacos que garantizaban efectividad terap\u00e9utica con menos efectos secundarios que los precedentes y las t\u00e9cnicas de neuroimagen que, dec\u00edan, confirmaba etiolog\u00eda cerebral del trastorno ps\u00edquico. Esta presunta revoluci\u00f3n cient\u00edfica fue pol\u00edtica y econ\u00f3micamente respaldada con la declaraci\u00f3n oficial de los a\u00f1os noventa como \u201cla d\u00e9cada del cerebro\u201d. Al tiempo, en estas \u00faltimas d\u00e9cadas ha surgido una corriente que cuestiona con el positivismo y el organicismo en psiquiatr\u00eda, que ha sido llamada \u201cpsiquiatr\u00eda cr\u00edtica\u201d, una corriente que no es homog\u00e9nea sino m\u00e1s bien diversa que les une el cuestionamiento del reduccionismo cientificista en la psiquiatr\u00eda y del paradigma biom\u00e9dico o neokraepeliniano muy propios de la ense\u00f1anza acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>Destacados cr\u00edticos con el modelo biom\u00e9dico de la psiquiatr\u00eda han opinado, algunos muy reconocidos como David Ingleby, Germ\u00e1n Berrios y Allen Frances. El primero acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u201cpsiquiatr\u00eda cr\u00edtica\u201d y desarroll\u00f3 un acertado an\u00e1lisis cr\u00edtico del positivismo psiqui\u00e1trico; Berrios es quiz\u00e1 el m\u00e1s conocido internacionalmente en el campo de la epistemolog\u00eda psiqui\u00e1trica. Consultor de los DSM, editados por la Asociaci\u00f3n Psiqui\u00e1trica Americana (APA), no lo ha convertido en devoto de los mismos. \u201cSon una especie de compromiso adecuado a la econom\u00eda, a la pol\u00edtica y a la sociolog\u00eda de los Estados Unidos, un pa\u00eds complejo y dif\u00edcil, donde las compa\u00f1\u00edas de seguros m\u00e9dicos y las farmac\u00e9uticas tienen injerencia en qu\u00e9 entra y qu\u00e9 no en la lista de ese manual\u201d (Berrios, 2014); Frances, que fue director del comit\u00e9 de diagn\u00f3stico de la APA en 1987 y director del Manual diagn\u00f3stico DSM-IV, por lo que su opini\u00f3n sobre los usos y abusos diagn\u00f3sticos y farmacol\u00f3gicos desde la psiquiatr\u00eda es especialmente valiosa, m\u00e1s tras la preocupaci\u00f3n que le gener\u00f3 la inminente publicaci\u00f3n de la siguiente versi\u00f3n del DSM: \u201cel DSM-5 lleva la diagnosis en direcci\u00f3n equivocada, crear\u00e1 nuevas epidemias falsas y favorece a\u00fan m\u00e1s el abuso de medicaci\u00f3n\u201d. A pesar de la alta tecnolog\u00eda en la investigaci\u00f3n neuropsiqui\u00e1trica, no hay pruebas de laboratorio sobre el origen biol\u00f3gico de los trastornos mentales (Frances, 2014). Critican los intentos de superar la ilusi\u00f3n epistemol\u00f3gica de la psiquiatr\u00eda biol\u00f3gica: el mito de que la ciencia llegar\u00e1 a descubrir los elementos org\u00e1nicos que permitir\u00e1n resolver la duda sobre el origen del trastorno ps\u00edquico, conocer la realidad de la enfermedad mental y la pertenencia de la psiquiatr\u00eda a la ciencia m\u00e9dica, a las ciencias naturales objetivables.<\/p>\n<h3>La Biopsiquiatr\u00eda<\/h3>\n<p>Una de las principales consecuencias de la asociaci\u00f3n entre la Psiquiatr\u00eda y la medicina en su conjunto ha sido la creaci\u00f3n o aparici\u00f3n de nuevas categor\u00edas diagn\u00f3sticas, algo que no ocurre en otras especialidades m\u00e9dicas. El \u00e1mbito de la salud mental es m\u00e1s proclive a esto, pues los problemas mentales se basan en criterios m\u00e1s subjetivos. Estos hechos se han reflejado en el incremento de 203 etiquetas diagn\u00f3sticas entre 1980 y el 2000; y en el DSM-5, el n\u00famero ha aumentado. En este \u00faltimo manual, se han incluido diagn\u00f3sticos de \u201cprecursores de las enfermedades\u201d, como es \u201cel s\u00edndrome del riesgo de psicosis\u201d y, para esc\u00e1ndalo y oposici\u00f3n de muchos profesionales de la salud mental, se ha conocido que se debati\u00f3 la propuesta de convertir la timidez y la rebeld\u00eda en posible trastorno mental.<\/p>\n<p>Todo ha abocado a una patologizaci\u00f3n y medicalizaci\u00f3n de los problemas de salud mental, pues desde el momento que un problema se diagnostica como enfermedad, la persona queda etiquetada y habitualmente quedar\u00e1 justificada la asignaci\u00f3n de un f\u00e1rmaco. El DSM se reformul\u00f3, pasando a definir los trastornos mentales en base a sus s\u00edntomas a identificar que, tras el diagn\u00f3stico, tendr\u00eda asignados f\u00e1rmacos adecuados. Con cr\u00edticas a este manual como que sus conclusiones no est\u00e1n basadas en estudios cient\u00edficos ni experimentales, sino en el consenso de sus autores en los criterios diagn\u00f3sticos. Un cambio de paradigma impulsado desde sectores con fuertes intereses econ\u00f3micos, un gran negocio est\u00e1 en juego en esta alianza entre la psiquiatr\u00eda y la industria farmac\u00e9utica.<\/p>\n<p>Ser\u00eda injusto no reconocer la gran inversi\u00f3n investigadora y los progresos cient\u00edficos impulsados desde la empresa privada y que han colaborado con la psiquiatr\u00eda. Sabemos de la escasa inversi\u00f3n desde las administraciones p\u00fablicas en I+D+i, pero no es el lugar de su valoraci\u00f3n. La industria farmac\u00e9utica supo sacar partido de la perspectiva biol\u00f3gica de la psiquiatr\u00eda y opt\u00f3 por realizar grandes inversiones en la creaci\u00f3n de f\u00e1rmacos para los diferentes diagn\u00f3sticos y la criticable divulgaci\u00f3n en el sector m\u00e9dico. Como la financiaci\u00f3n de asociaciones y profesionales que proven\u00eda de las compa\u00f1\u00edas farmac\u00e9uticas.<\/p>\n<p>Se ha observado el cuestionamiento de la eficacia de algunos f\u00e1rmacos antidepresivos. Comparados estos f\u00e1rmacos con placebos y con psicoterapias, se\u00f1alan que estos segundos son tan eficaces como los primeros en cuanto a lograr mejor\u00edas en el estado de \u00e1nimo, seg\u00fan la dosis, incluso con mayor eficacia en la combinaci\u00f3n de medicaci\u00f3n antidepresiva y psicoterapia. Esto cuestiona la hip\u00f3tesis neuroqu\u00edmica como causa de la depresi\u00f3n, debido a un desequilibrio qu\u00edmico cerebral, pues la acci\u00f3n neuroqu\u00edmica del f\u00e1rmaco sobre los receptores serotonin\u00e9rgicos determina que no siempre es responsable de la mejor\u00eda del paciente. Todo esto sintoniza con la cr\u00edtica del modelo de atenci\u00f3n en salud mental imperante en la actualidad, modelo hegemonizado por la medicalizaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Hacia una nueva psiquiatr\u00eda alternativa<\/h3>\n<p>Es necesario ofrecer una alternativa a la medicalizaci\u00f3n una vez constatado que los resultados cient\u00edficos de los \u00faltimos tiempos evidencian que la teor\u00eda del desequilibrio neuroqu\u00edmico para explicar la enfermedad mental no se sostiene.<\/p>\n<p>Contamos con un excelente trabajo de Alberto Ortiz Lobo (2014), \u2018Hacia una psiquiatr\u00eda cr\u00edtica\u2019 Psiquiatr\u00edas cr\u00edticas, salud mental alternativa, magn\u00edfico recurso para ayudarnos en la reflexi\u00f3n para haci\u00e9ndonos preguntas llegar a actuar de otra manera. Este autor, interesado por las corrientes de la \u201cpsiquiatr\u00eda cr\u00edtica\u201d, \u201cpostpsiquiatr\u00eda\u201d, \u201coidores de voces\u201d u otras que cuestionen el paradigma dominante, trata de aportar m\u00e1s informaci\u00f3n acerca de lo que sucede en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica, en la investigaci\u00f3n y en las iniciativas de prevenci\u00f3n con resultados evaluables, de modo que conozcamos las debilidades y plantear elementos de mejora desde todos los agentes: terapeuta, paciente, entorno social\u2026 Y es que la salud es responsabilidad individual y lo es colectiva e institucional, con determinantes sociales del sistema en que vivimos. La psiquiatrizaci\u00f3n de la vida cotidiana y entender el malestar psicosocial como cuesti\u00f3n a cambiar y mejorar en su salud deben ser desmontadas y resignificadas en el contexto de la atenci\u00f3n sanitaria p\u00fablica lo que abre el debate social que posiblemente se prolongue en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Esa situaci\u00f3n ha llevado a tratamiento de personas sanas, con consecuencias negativas de producir diagn\u00f3sticos categoriales, iatrogenia del tratamiento farmacol\u00f3gico o psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Todo ello sin reducir la salud mental a un dilema psiquiatr\u00eda s\u00ed\/no o psicof\u00e1rmacos s\u00ed\/no pues la realidad cl\u00ednica es mucho m\u00e1s compleja. Podemos llegar a enfermar, por elementos end\u00f3genos o ex\u00f3genos, los medicamentos pueden paliar dolencias y en algunas ocasiones tener repercusiones no deseables, en entornos psicosociales, entornos familiares, sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos. Ah\u00ed est\u00e1n los desahucios, el desempleo, y todo tipo de calamidades y acontecimientos vitales que no est\u00e1n en el cerebro, tampoco lo est\u00e1 la injusticia social, ni el dolor que siente el que ha sufrido alguna expresi\u00f3n de violencia. Los acontecimientos vitales, los factores predisponentes o de protecci\u00f3n juegan su importante rol.<\/p>\n<p>Si preguntamos a pol\u00edticos, gestores, instituciones, profesionales, usuarios de los recursos de salud mental comprobaremos que hay consenso sobre el modelo del sistema de atenci\u00f3n a la salud mental, que ha de ser universal, p\u00fablico, integral, comunitario, eficaz, equitativo y evaluable. Al hablar de Modelo comunitario de atenci\u00f3n nos referimos a aqu\u00e9l cuyos objetivos se orientan a la inclusi\u00f3n social, a la participaci\u00f3n activa de la comunidad y en las redes sociales, as\u00ed como a la mejora de la calidad de vida y de las relaciones interpersonales de quienes tienen una enfermedad mental. El proceso de desinstitucionalizaci\u00f3n, exige este modelo de atenci\u00f3n en el que la participaci\u00f3n social, las respuestas individualizadas, la continuidad de los cuidados, o la corresponsabilidad y la coordinaci\u00f3n sectores y servicios son condiciones indispensables. Los dispositivos de atenci\u00f3n han de estar pensados no desde la condici\u00f3n de enfermo con su etiquetaje diagn\u00f3stico sino desde sus derechos como persona en igualdad de condiciones para el acceso a los recursos normalizados, eso es la atenci\u00f3n comunitaria de la enfermedad mental. Ocurre que las personas con trastorno mental cr\u00f3nico viven, en general, en peores condiciones que el conjunto de la poblaci\u00f3n: con necesidades sanitarias y tambi\u00e9n de residencia, de ocupaci\u00f3n, de desarrollo personal, de integraci\u00f3n social, etc. as\u00ed como bajos niveles de ingresos y de ocupaci\u00f3n laboral, peor salud, relaciones sociales m\u00e1s limitadas (sobre todo las personas de mayor edad y con enfermedades cr\u00f3nicas), una vida menos aut\u00f3noma y satisfactoria.<\/p>\n<p>Las personas con enfermedad mental precisan recursos suficientes y estar adaptados a sus necesidades; la coordinaci\u00f3n entre las diferentes redes y servicios de atenci\u00f3n es imprescindible; y, como no, mayor desarrollo del espacio sociosanitario, entendido como un espacio de colaboraci\u00f3n intensa y estructurada entre los servicios de salud y los servicios sociales. No es solo cuesti\u00f3n de mayor capacitaci\u00f3n, tambi\u00e9n mejorar la sensibilidad en torno a la salud mental, tanto de sus profesionales como de l\u00edderes sociales, organizaciones de la comunidad, instituciones educativas y poblaci\u00f3n general, y las instituciones mismas. Tenemos que cambiar la percepci\u00f3n sobre la enfermedad mental y con ello el estigma que subyace, creando una sensibilidad hacia quienes est\u00e1n sufriendo el estigma, los prejuicios y los estereotipos relacionados con el trastorno mental.<\/p>\n<p>Es el momento de reorientar las miradas hacia los derechos humanos de tantas personas afectadas por las persecuciones, el hambre, las guerras, la pobreza\u2026 o acontecimientos vitales mucho m\u00e1s cercanos y cotidianos en nuestro entorno; paliar los sesgos que lastran la investigaci\u00f3n y nuestro conocimiento; interrogarnos y preocuparnos por los saberes profanos, los saberes compartidos y la escucha. Necesitamos una psiquiatr\u00eda y una psicolog\u00eda que consideren y est\u00e9n atentas al saber acumulado por las ciencias de la salud, la historia, la sociolog\u00eda, la antropolog\u00eda y otras ramas del conocimiento pues posiblemente nos ayuden a comprender el sufrimiento humano, mucho mejor que las concentraciones de serotonina o noradrenalina en sangre.<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<ol>\n<li>Berrios G. (2014). Historia de los S\u00edntomas de los Trastornos Mentales. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<br \/>\n2. Foucault M. (1976). Historia de la locura en la edad cl\u00e1sica. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<br \/>\n3. Frances A J. (2014). \u00bfSomos todos enfermos mentales? Manifiesto contra los abusos de la psiquiatr\u00eda. Ariel: Barcelona.<br \/>\n4. Markez I. (2017). Ayer y hoy, en la Psiquiatr\u00eda, \u00e9pocas de cambio posible. Cuadernos de Psiquiatr\u00eda Comunitaria Vol. 14, n\u00ba 1: 53-65.<br \/>\n5. Moncrieff J (2013). Hablando claro. Una introducci\u00f3n a los f\u00e1rmacos psiqui\u00e1tricos. Edit. Herder.<br \/>\n6. Ort\u00edz Lobo A (2014). Hacia una psiquiatr\u00eda cr\u00edtica. Psiquiatr\u00edas cr\u00edticas, salud mental alternativa. Grupo 5. Madrid.<br \/>\n7. Szasz T. (1974). El Mito de la Enfermedad Mental. Amorrortu, Buenos Aires<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por I\u00f1aki M\u00e1rkez, Psiquiatra y miembro de la Junta de Osalde<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9427,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1287,1284,1271,967,885,1266,795],"tags":[126],"class_list":["post-9425","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1287","category-ano","category-articulo-osalde","category-epistemologia","category-opiniones","category-original","category-salud-mental","tag-salud-mental"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9425","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9425"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9425\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9427"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}