{"id":8561,"date":"2019-09-27T08:04:44","date_gmt":"2019-09-27T07:04:44","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=8561"},"modified":"2019-09-27T08:04:44","modified_gmt":"2019-09-27T07:04:44","slug":"salud-alimentacion-y-cambio-climatico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/salud-alimentacion-y-cambio-climatico\/","title":{"rendered":"Salud, alimentaci\u00f3n y cambio clim\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fuente:\u00a0<\/strong>Por<a href=\"http:\/\/twitter.com\/csfinho\">\u00a0Carlos S\u00e1nchez Fern\u00e1ndez<\/a>\u00a0Miembro de la\u00a0<a href=\"http:\/\/twitter.com\/FADSPU\">Federaci\u00f3n de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad P\u00fablica<\/a><\/p>\n<p>En: <a href=\"http:\/\/www.fadsp.org\/index.php\/publicaciones\/articulos-publicados\/2021-salud-alimentacion-y-cambio-climatico\">FADSP<\/a> y <a href=\"https:\/\/nuevarevolucion.es\/salud-alimentacion-y-cambio-climatico\/\">Nueva Revoluci\u00f3n<\/a><!--more--><\/p>\n<p>El informe de la IPCC,\u00a0<em>El cambio clim\u00e1tico y la tierra<\/em>, publicado en agosto ha hecho notar la influencia de nuestros h\u00e1bitos alimenticios en el cambio clim\u00e1tico y la necesidad de cambiarlos para detener el calentamiento global.<\/p>\n<p>Desde la Antig\u00fcedad se conoce la importancia de una alimentaci\u00f3n saludable y equilibrada, pero en un entorno en el que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n pasaba hambre, o estaba en riesgo de desnutrici\u00f3n, y en la que los alimentos disponibles eran bastante limitados, sujetos a las inclemencias locales del tiempo (sequ\u00edas, inundaciones, guerras, etc) y dif\u00edciles de conservar, la b\u00fasqueda de alimentos, cualesquiera alimentos, y su consumo inmediato, eran el objetivo principal de la mayor\u00eda de las personas independientemente de que fuera mas o menos saludables porque lo importante era evitar el hambre.<\/p>\n<p>Solo a partir de mediados del siglo XX, debido al desarrollo econ\u00f3mico y social, una gran parte de la Humanidad empez\u00f3 a considerar\u00a0 el como se alimentaba y a buscar una dieta saludable, aunque conviene no olvidar que sigue habiendo una parte significativa de la misma que pasa hambre y esta desnutrida (un 10,8% en 2016 seg\u00fan la ONU), y por lo tanto tiene como objetivo prioritario el comer lo que pueda.<\/p>\n<p>La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (\u00faltima revisi\u00f3n en agosto de 2018) establece como principios de una dieta saludable:<\/p>\n<ul>\n<li><em>\u201cUna dieta saludable ayuda a protegernos de la malnutrici\u00f3n en todas sus formas, as\u00ed como de las enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las cardiopat\u00edas, los accidentes cerebrovasculares y el c\u00e1ncer.<\/em><\/li>\n<li><em>En todo el mundo, las dietas insalubres y la falta de actividad f\u00edsica est\u00e1n entre los\u00a0<\/em><em>principales factores de riesgo para la salud.<\/em><\/li>\n<li><em>Los h\u00e1bitos alimentarios sanos comienzan en los primeros a\u00f1os de vida; la lactancia\u00a0<\/em><em>materna favorece el crecimiento sano y mejora el desarrollo cognitivo; adem\u00e1s, puede\u00a0<\/em><em>proporcionar beneficios a largo plazo, entre ellos la reducci\u00f3n del riesgo de sobrepeso y obesidad y de enfermedades no transmisibles en etapas posteriores de la vida.<\/em><\/li>\n<li><em>La ingesta cal\u00f3rica debe estar equilibrada con el gasto cal\u00f3rico. Para evitar un aumento malsano de peso, las grasas no deber\u00edan superar el 30% de la ingesta cal\u00f3rica total).<\/em><\/li>\n<li><em>La ingesta de grasas saturadas deber\u00eda representar menos del 10% de la ingesta cal\u00f3rica total, y la ingesta de grasas trans, menos del 1%; para ello, el consumo de grasas se deber\u00eda modificar a fin de reducir las grasas saturadas y trans, en favor de grasas no saturadas, con el objetivo final de suprimir las grasas trans producidas industrialmente..<\/em><\/li>\n<li><em>Limitar el consumo de az\u00facar libre a menos del 10% de la ingesta cal\u00f3rica total forma parte de una dieta saludable. Para obtener mayores beneficios se recomienda reducir su consumo a menos del 5% de la ingesta cal\u00f3rica total.<\/em><\/li>\n<li><em>Mantener el consumo de sal por debajo de 5 gramos diarios (equivalentes a menos de 2 g de sodio por d\u00eda) ayuda a prevenir la hipertensi\u00f3n y reduce el riesgo de cardiopat\u00edas y accidente cerebrovascular entre la poblaci\u00f3n adulta.<\/em><\/li>\n<li><em>Los Estados Miembros de la OMS han acordado reducir el consumo de sal entre la poblaci\u00f3n mundial en un 30% para 2025; tambi\u00e9n acordaron detener el aumento de la\u00a0<\/em><em>diabetes y la obesidad en adultos y adolescentes, as\u00ed como en sobrepeso infantil de aqu\u00ed a 2025\u201d.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>En la pir\u00e1mide de la dieta sana la OMS se\u00f1ala la conveniencia de tomar \u201cocasionalmente\u201d, es decir no a diario, productos como las carnes rojas y embutidos, y solo de manera infrecuente los dulces y grasas (por ejemplo la mantequilla) y los productos que los contienen (en general la boller\u00eda industrial), y como esta dieta sana debe basarse en el consumo de verduras, hortalizas, legumbres y cereales (mejor si son integrales) y un consumo moderado de l\u00e1cteos (leche, queso, yogur), pescado y carnes blancas (pollo, conejo, pavo). Esta dieta garantiza el aporte necesario de calor\u00edas, principios inmediatos y fibra que son imprescindibles para la salud, y que han demostrado efectos preventivos sobre enfermedades muy frecuentes como la obesidad, las cardiopat\u00edas, la hipertensi\u00f3n, la diabetes y muchos tipos de c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s ahora conocemos que tambi\u00e9n es saludable para el planeta, porque el consumo excesivo de carne, que favorece la ganader\u00eda y agricultura intensiva es la responsable de una parte importante de las emisiones de C02 (el 23% si se tiene en cuenta solo la agricultura y ganader\u00eda y el 37% si se incluye la industria alimentar\u00eda).<\/p>\n<p>El consumo de carne en los pa\u00edses desarrollados es claramente excesivo, cuatro pa\u00edses (EEUU, Australia, Nueva Zelanda y Argentina) superan el consumo de 100 kg\/ habitante y a\u00f1o y el promedio de la UE supera los 80 kg, cuando lo recomendable se sit\u00faa en los 21 Kg (en Espa\u00f1a se consumieron 46,19 Kg en 2018), si bien es cierto que el \u00faltimos a\u00f1os se ha producido una disminuci\u00f3n especialmente en Europa aunque es posible que se deba solo a la crisis econ\u00f3mica (los datos internacionales son de 2013).<\/p>\n<p>Otros dos problemas relacionados con el consumo alimentario y el cambio clim\u00e1tico son las emisiones derivadas del transporte de alimentos, que pueden ser muy elevados si el consumo es de productos que provienen desde muy lejos (Am\u00e9rica, China, Australia, etc), y el derivado de los alimentos que desperdiciamos que suponen en torno al 10% del impacto de la alimentaci\u00f3n sobre los gases de efecto invernadero.<\/p>\n<p>Las cosas pues est\u00e1n claras y los expertos nos est\u00e1n avisando, hacemos globalmente un consumo irresponsable, que genera un aumento de las emisiones de C02 y de otros gases de efecto invernadero, lo que acelera el cambio clim\u00e1tico, a la vez que es peligroso a corto plazo para nuestra salud. Nuestra dieta es insalubre para nosotros mismos y para el planeta. Por eso tenemos que plantearnos seriamente un cambio en profundidad.<\/p>\n<p>De todas maneras hay que tener cuidado con los mensajes que se centran en las conductas individuales porque encubren los potentes intereses econ\u00f3micos que favorecen esta situaci\u00f3n y que hacen que la denominada \u201ccomida basura\u201d se generalice y sea mas barata con lo que a veces acaba siendo la \u00fanica opci\u00f3n de alimentaci\u00f3n para las personas con bajos ingresos.<\/p>\n<p>Un ejemplo de esta pol\u00edtica de encubrimiento esta por ejemplo en los datos que se ofrecen sobre comida desperdiciada en Espa\u00f1a seg\u00fan clase social, as\u00ed se dice que la\u00a0<em>clase alta y media alta desperdicia 242 millones de kg en 2018, la media 400, la media baja 305 y la baja 180<\/em>, ahora bien si tenemos en cuenta el porcentaje de poblaci\u00f3n de cada una veremos que cada 1% de poblaci\u00f3n que pertenece la clase alta y media alta desperdicia un 2,14% del total, 1,18% la clase media, 0,33% la media baja y 0,2% la baja, lo que evidencia, como era de esperar, que quienes desperdician comida son sobre todo los ricos y que existe un gradiente en relaci\u00f3n a la renta (cuanto mas pobre menos se desperdicia).<\/p>\n<p>Actuar es necesario y hay que hacerlo a nivel individual, concienci\u00e1ndonos del problema, siguiendo las recomendaciones de la OMS, minimizando el desperdicio de alimentos y consumiendo productos locales, pero sobre todo a trav\u00e9s de pol\u00edticas p\u00fablicas porque la industrializaci\u00f3n agroalimentaria est\u00e1 fomentando el consumo de alimentos peligrosos para la salud, y las pol\u00edticas de precios favorecen el consumo de estos alimentos, que (el estudio no lo analiza) que son las que tienen mayor impacto sobre los grupos social, econ\u00f3mica y culturalmente m\u00e1s desfavorecidos.<\/p>\n<p>Debemos reclamar con m\u00e1s fuerza unas pol\u00edticas que fomenten una alimentaci\u00f3n saludable y favorezcan el consumo de frutas y vegetales, y eso se hace desde la informaci\u00f3n, educaci\u00f3n para la salud, la promoci\u00f3n, la regulaci\u00f3n de la cantidad de sal o grasas trans que llevan los alimentos, y las pol\u00edticas fiscales (bajando o quitando el IVA a los alimentos sanos y aument\u00e1ndoselo a los que no lo son). \u00a0Para eso tambi\u00e9n necesitamos un gobierno que se preocupe de los intereses de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n y no de los beneficios de las multinacionales.<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0Por\u00a0Carlos S\u00e1nchez Fern\u00e1ndez\u00a0Miembro de la\u00a0Federaci\u00f3n de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad P\u00fablica En: FADSP y Nueva Revoluci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8562,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[784,104,985,66,794],"tags":[1181,176],"class_list":["post-8561","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos-fadsp","category-entrada-del-blog","category-habitos-saludables","category-libros-osalde","category-salud-ambiental","tag-alimentacion","tag-cambio-climatico"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8561"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8561\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8562"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}