{"id":7949,"date":"2019-05-19T07:48:54","date_gmt":"2019-05-19T06:48:54","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=7949"},"modified":"2019-05-20T09:09:41","modified_gmt":"2019-05-20T08:09:41","slug":"editorial-semana_21-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/editorial-semana_21-2019\/","title":{"rendered":"Editorial: Derecho a la salud tambi\u00e9n en las c\u00e1rceles"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><i>Por I\u00f1aki M\u00e1rkez (OME, Osalde) y Jorge Barr\u00f3n (Osalde)\u00a0<\/i><\/strong><i><\/i><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una mirada al contexto en estos comienzos del siglo XXI exige entender mejor el problema social, jurisdiccional y sociosanitario en nuestra sociedad. Con su individualismo competitivo y consumista, el declive del Estado de Bienestar, con el empuje neoliberal, descr\u00e9dito de las pol\u00edticas p\u00fablicas y, con ello, de los servicios p\u00fablicos, todo en un clima de inseguridad y miedo que reclama mayor protecci\u00f3n, ley orden, polic\u00eda y jueces, control y, si es preciso, c\u00e1rcel. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La instituci\u00f3n del Ararteko, a\u00f1o tras a\u00f1o y desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, ha presentado importantes documentos <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">sobre diversos colectivos sociales, las personas en prisi\u00f3n entre ellos.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> O las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cL\u00edneas generales de Pol\u00edtica de Ejecuci\u00f3n Penal y Penitenciaria\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del Gobierno Vasco, y otros documentos m\u00e1s recientes. Sin dejar de lado propuestas planteadas desde colectivos sociales que trabajan con la mirada puesta en las personas en prisi\u00f3n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">cuando no las familias o las propias personas afectadas. Si se aplicara lo reflejado por estas instituciones dar\u00edamos grandes pasos adelante sobre la situaci\u00f3n actual. Sin embargo, seguimos a\u00fan lejos de una pol\u00edtica penitenciaria que tenga en cuenta los derechos y dignidad de las personas, las de dentro y fuera de las c\u00e1rceles. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Contamos con una tasa de encarcelamiento en torno a 60 personas\/100.000 hab., que llegar\u00edan a unas 95 si se contaran quienes teniendo residencia administrativa en la CAPV, est\u00e1n en otros C.P. fuera de la misma. Hay casi 1.400 personas recuidas con residencia en la CAPV, siendo un 6-8% mujeres, y un 25% personas extranjeras. Recordemos que la tasa de encarcelamiento espa\u00f1ola (de 120 reclusos por 100.000 habitantes) es muy superior a la media europea a pesar de que la tasa de criminalidad es baja. Si la tasa de encarcelamiento se acomodara a la de criminalidad, esta cifra se reducir\u00eda y &#8220;un 50% de personas encarceladas estar\u00eda en libertad&#8221;, seg\u00fan la Red de Organizaciones Sociales del Entorno Penitenciario, Rosep. <\/span><\/p>\n<p><b>Enfermedad mental Penitenciaria<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan Informes del Ararteko o las memorias de Instituciones Penitenciarias, en las c\u00e1rceles vascas y en las espa\u00f1olas, hay un porcentaje de reclusos con problemas mentales desproporcionadamente mayor que el de la poblaci\u00f3n general, con una atenci\u00f3n inadecuada. No obstante, las resistencias pol\u00edticas y judiciales han estado excesivamente presentes. Los prejuicios, el estigma y la discriminaci\u00f3n con esta poblaci\u00f3n tan vulnerable y la no consideraci\u00f3n de las cartas magnas ni de las declaraciones de derechos humanos formalmente aceptadas, hacen que siga pendiente asumir las recomendaciones de los organismos internacionales para proteger los derechos de las personas con enfermedad mental.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ya la D.G.II.PP., ha se\u00f1alado en diferentes trabajos, cifras de personas con enfermedad mental en torno a 1\/3 o 1\/4 de las ingresadas en prisi\u00f3n. A nivel estatal solo existen tres hospitales psiqui\u00e1tricos penitenciarios, en Alicante, Sevilla y Barcelona, donde est\u00e1n ingresadas aquellas personas declaradas inimputables y que han de cumplir una medida de seguridad para tratamiento m\u00e9dico. As\u00ed, unos pocos cientos de enfermos mentales son trasladados a muchos kil\u00f3metros de su red de apoyo social. En nuestro caso se produce el traslado si est\u00e1 descompensado al Pabell\u00f3n Jado del Hospital de Basurto, Hospital de Aita Menni en Arrasate o al Hospital Universitario de \u00c1lava hasta que se estabilice. Si es un paciente diagnosticado de trastorno mental grave, puede ser trasladado a otra c\u00e1rcel de cumplimiento, a Palencia si no tienen arraigo familiar, a Burgos o quedan en el C.P. de Zaballa. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la c\u00e1rcel, patog\u00e9nica en s\u00ed misma, los elementos cr\u00edticos se acumulan: desarraigo, distancia, aislamiento, contenciones, r\u00e9gimen cerrados, etc. Muchas voces e instituciones autorizadas claman contra el hecho de que la c\u00e1rcel sea un lugar apropiado para los enfermos mentales, haciendo valer la necesidad y el derecho de los pacientes de recibir un adecuado tratamiento en un entorno terap\u00e9utico, que no puede proporcionar la prisi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los tres problemas de salud en el medio penitenciario son las enfermedades mentales (6-8% trastornos psic\u00f3ticos o trastornos mentales graves, m\u00e1s de 100 personas en la CAPV), las drogodependencias (afectados m\u00e1s del 50%) y las enfermedades infecciosas (en torno a la mitad asociadas al uso de t\u00f3xicos). Es la in-salud en prisi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La prevalencia en las prisiones es seis veces mayor que en la poblaci\u00f3n general, afectando a nueve de cada diez internos. Al menos uno de cada cuatro, el 25% padece una enfermedad mental seg\u00fan II.PP., sin considerar los trastornos asociados al uso de drogas. La probabilidad de sufrir un trastorno psic\u00f3tico o\/y una depresi\u00f3n severa es entre 4 y 6 veces m\u00e1s que la poblaci\u00f3n general;<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> o <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">5 a 8 veces m\u00e1s frecuentes el suicidio, con absoluto fracaso de los protocolos existentes. Esto convierte a los trastornos mentales en un grave problema de salud p\u00fablica. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Enfermedades y episodios favorecidos por la realidad carcelaria actual: aislamiento, separaci\u00f3n del entorno familiar y social, falta de privacidad y de autonom\u00eda, largos periodos de reclusi\u00f3n, inactividad, hacinamiento, o r\u00e9gimen basado en la seguridad y el castigo. <\/span><\/p>\n<p><b>T<\/b><b>ratamientos de personas penadas <\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hay experiencias que demuestran que modalidades de intervenci\u00f3n proactivas (programas activos o de tratamiento comunitario asertivo) con acercamiento a los pacientes, y alianzas terap\u00e9uticas, con metodolog\u00eda comunitaria que no se aplican, ni se plantean. En la pr\u00e1ctica, las intervenciones psiqui\u00e1tricas y psicol\u00f3gicas comunitarias est\u00e1n \u201ca la baja\u201d por razones ideol\u00f3gicas, no sanitarias. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin considerar medidas de seguridad sustitutorias, alternativas al ingreso en prisi\u00f3n mediante tratamientos ambulatorios, comunidades terap\u00e9uticas o en centro especializado, lo que ser\u00eda un avance socio-sanitario. Si una de las banderas es la desinstitucionalizaci\u00f3n psiqui\u00e1trica, ante la inexistencia de hospitales psiqui\u00e1tricos no hemos de solicitar la creaci\u00f3n de hospitales psiqui\u00e1tricos penitenciarios. S\u00ed la creaci\u00f3n de Unidades anexas a los actuales hospitales generales o a los hospitales psiqui\u00e1tricos de la CAPV. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Llegan propuestas, con frecuencia se\u00f1aladas desde colectivos de familiares y enfermos ps\u00edquicos, as\u00ed como por profesionales de la Salud Mental, integrados en el Tercer Sector y tambi\u00e9n en la Sanidad P\u00fablica, en Osakidetza. Oigamoslas. La mejor forma de responder a la enfermedad mental y a las adicciones y, ni que decir cuando se combinan, es en medio abierto, buscando sustituir medidas de reclusi\u00f3n por programas comunitarios y socio-sanitarios extracarcelarios. El \u00e9xito de los mismos ha sido ampliamente demostrado en iniciativas en los pa\u00edses desarrollados de nuestro entorno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Existen alternativas a la c\u00e1rcel, aunque no suelen aplicarse. Son necesarios jueces que conmuten penas de prisi\u00f3n por medidas de seguridad orientadas a realizar tratamientos eficaces, terminando con la excepcionalidad del viejo Derecho Penal, coordinados con las redes de Salud mental dotadas de recursos, profesionales y de alojamiento, si est\u00e1n dispuestos a asumir retos de descongestionar la c\u00e1rcel de casos psiqui\u00e1tricos. Para ello es preciso que las competencias pendientes en este campo sean gestionadas desde la Administraci\u00f3n p\u00fablica auton\u00f3mica con la participaci\u00f3n de la sociedad civil organizada y los profesionales comprometidos. Con el derecho a la salud como bandera, que no debe perecer por cuestiones regimentales, con la observancia de profesionales sanitarios y juristas, reforzando los itinerarios de inserci\u00f3n sociolaboral. Una cuesti\u00f3n de respeto y responsabilidad social, en suma.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7952 aligncenter\" src=\"https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Logo-Osalde-OME-300x107.png\" alt=\"\" width=\"209\" height=\"74\" srcset=\"https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Logo-Osalde-OME-300x107.png 300w, https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Logo-Osalde-OME-600x214.png 600w, https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Logo-Osalde-OME-768x275.png 768w, https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Logo-Osalde-OME-1024x366.png 1024w, https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Logo-Osalde-OME.png 1340w\" sizes=\"auto, (max-width: 209px) 100vw, 209px\" \/><br \/>\n<!--more--><br \/>\n<a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc\/4.0\/\" rel=\"license\"><img decoding=\"async\" style=\"border-width: 0;\" src=\"https:\/\/i.creativecommons.org\/l\/by-nc\/4.0\/88x31.png\" alt=\"Licencia de Creative Commons\" \/><\/a>\u00a0 Este obra est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc\/4.0\/\" rel=\"license\">licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Fotos:\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/osalde.org\/team\/ander-retolaza-balsategui\/\">Ander Retolaza<\/a> (Osalde)<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por I\u00f1aki M\u00e1rkez (OME, Osalde) y Jorge Barr\u00f3n (Osalde)\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7954,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[758,1161,66,759,794],"tags":[1193],"class_list":["post-7949","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documento-osalde","category-editorial","category-libros-osalde","category-memoria","category-salud-ambiental","tag-salud-y-prision"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7949","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7949"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7949\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7954"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7949"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7949"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7949"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}