{"id":3343,"date":"2018-01-17T10:21:45","date_gmt":"2018-01-17T09:21:45","guid":{"rendered":"http:\/\/osalde.org\/?p=3343"},"modified":"2018-01-17T10:21:45","modified_gmt":"2018-01-17T09:21:45","slug":"cuando-los-algoritmos-toman-el-poder-una-distopia-clinica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/cuando-los-algoritmos-toman-el-poder-una-distopia-clinica\/","title":{"rendered":"Cuando los algoritmos toman el poder: una distop\u00eda cl\u00ednica"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\">[vc_row][vc_column][vc_column_text]Los algoritmos se convirtieron en la nueva cl\u00ednica y los m\u00e9dicos en una mera tecnolog\u00eda para aplicarlos<\/p>\n<p><strong>Fuente:\u00a0<\/strong><a href=\"http:\/\/www.intramed.net\/contenidover.asp?contenidoID=91883\">Cerebro cl\u00ednico<span class=\"texto_fecha_volanta\">\u00a0| 27 DIC 17 intramed.net<\/span><\/a>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.nogracias.eu\/2018\/01\/17\/cuando-los-algoritmos-toman-poder-una-distopia-clinica-daniel-flichtentrei\/\">nogracias.eu<\/a><\/p>\n<blockquote><p><em>\u201cLa imbecilidad es una roca inexpugnable: todo el que choca contra ella se despedaza\u201d. Gustave Flaubert.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Amanece. El Dr. Turing baja las escaleras del hospital custodiado por un robot que lo aferra del brazo. Es un artefacto antropom\u00f3rfico, blanco, met\u00e1lico. Se llama Isaac A.; se conocen. El edificio es enorme, m\u00e1s de veinte pisos. Una mole de hormig\u00f3n macizo con solo una docena de \u00a0ventanas peque\u00f1as. La arquitectura es funcional, racionalista y brutal. Antes de subir a la camioneta Turing se detiene y mira hacia atr\u00e1s. Una silueta se asoma por la ventana del \u00faltimo piso, es una sombra irreconocible. Agita algo con su brazo en alto. Turing sonr\u00ede. El robot le baja la cabeza y lo ayuda a sentarse en el interior de la camioneta. Desde el asiento delantero baja una cortina autom\u00e1tica. El supervisor gira:\u00a0<em>\u201cBienvenido doctor, ser\u00e1 trasladado a un instituto de rehabilitaci\u00f3n\u201d.<\/em>\u00a0La cortina vuelve a cerrarse. Huele a desinfectante, hace fr\u00edo.<\/p>\n<p>Isaac A. se sienta a su lado. Ejerce una presi\u00f3n calculada sobre su brazo. Debe indicar autoridad y producir sumisi\u00f3n. El sistema est\u00e1 muy bien calibrado. Los sensores t\u00e1ctiles de su mano electr\u00f3nica denominados &#8220;caja de empat\u00eda&#8221; eval\u00faan la impedancia de la piel, la temperatura, la frecuencia card\u00edaca, el sudor y, en base a esos datos, se ajusta la presi\u00f3n. El mecanismo se retroalimenta con indicadores que eval\u00faan las emociones. Debe impedir que la persona que custodia se relaje en exceso o que sienta p\u00e1nico. La medida exacta prevista en su\u00a0<em>setpoint<\/em>\u00a0autorregulable programa los ajustes necesarios. Algunos modelos m\u00e1s avanzados que Isaac A. estaban equipados con el \u201c\u00f3rgano de \u00e1nimos Penfield\u201d, una m\u00e1quina capaz de producir emociones en quienes lo utilizaban.Turing conoce aquellos dispositivos ya que los m\u00e9dicos los empleaban con sus pacientes aunque en el sentido contrario: producir confianza y serenidad. Un monitor muestra las variables emocionales y les sugiere una serie de refuerzos conductuales mediante una ayuda que aparece en pantalla: sonr\u00eda, acerque la silla, toque la mano, haga silencio, ofrezca un pa\u00f1uelo de papel y otras recomendaciones por el estilo. En general Turing prefiere evitarlo, lo ignora hasta que suena una alarma y se ve obligado a simular que le obedece.<\/p>\n<p>El veh\u00edculo recorre el camino de salida hasta la autopista a trav\u00e9s de un parque desolado. El sol dibuja una delgada l\u00ednea anaranjada en el horizonte. Un cartel luminoso con letras queda a sus espaldas:\u00a0<em>Centro M\u00e9dico Metr\u00f3polis<\/em>. Antes de salir aparece un edificio extendido en superficie de dos pisos de altura, es la\u00a0<em>\u201cUnidad de Resistencia Antibi\u00f3tica\u201d.<\/em>All\u00ed se confina a las personas que padecen cualquier clase de infecci\u00f3n: desde una simple angina estreptoc\u00f3ccica a una sepsis fulminante. Hace m\u00e1s de una d\u00e9cada que no existen antibi\u00f3ticos capaces de controlar estas enfermedades. Los pacientes reciben asistencia de soporte y se conf\u00edan a su propia inmunidad para resolver el cuadro. Los que no lo logran, mueren. Sus cad\u00e1veres son incinerados de inmediato en una c\u00e1mara de aislamiento hasta la que son transportados mediante cintas autom\u00e1ticas sin ning\u00fan contacto con el personal sanitario. El procedimiento es seguro, limpio, perfecto.<\/p>\n<p>Turing conoce el camino. No es la primera vez en que se ve obligado a internarse en el Centro de Rehabilitaci\u00f3n para Profesionales. Apoya la cabeza sobre el respaldo y rememora sus actividades del d\u00eda. Algo que no debi\u00f3 ser percibido por el sistema de control de gesti\u00f3n tiene que haber sido detectado. Es un riesgo que siempre tiene presente. Lo acepta. Lo que le espera es el precio a su conducta fuera del protocolo. Recuerda, busca identificar el momento del error.<\/p>\n<blockquote><p>&#8220;El futuro ya lleg\u00f3 hace rato, todo un palo ya lo ves&#8221;<\/p><\/blockquote>\n<p>A primera hora trabaj\u00f3 en el \u00e1rea de\u00a0<em>m\u00e9trica y datificaci\u00f3n<\/em>. Los pacientes ten\u00edan una primera consulta con un sistema experto donde, ellos mismos, cargaban sus datos personales, tildando sus s\u00edntomas y antecedentes en una planilla de autorreporte en las computadoras de admisi\u00f3n. Buscaban en un extenso men\u00fa de opciones predeterminadas aquellas que describieran lo que sent\u00edan. Se hab\u00eda eliminado la opci\u00f3n \u201ctexto libre o narrativo\u201d ya que dificultaba la codificaci\u00f3n sin aportar nada relevante para el sistema. El proceso finalizaba con una serie de indicaciones acerca de qu\u00e9 dispositivos de monitoreo y estudios complementarios deb\u00edan recomendarse. En una sala vecina, personal t\u00e9cnico les realizaba los ex\u00e1menes y les colocaba los dispositivos ambulatorios en general como aplicaciones en sus tel\u00e9fonos celulares o mediante electrodos en distintas partes del cuerpo: registro de frecuencia card\u00edaca, presi\u00f3n arterial, electroencefalograma, electrocardiograma, diario automatizado de s\u00edntomas, monitoreo continuo de glucemia implantable, registro fotogr\u00e1fico de comidas y c\u00e1lculo autom\u00e1tico de su contenido cal\u00f3rico, monitor de apneas y otros seg\u00fan el caso. Uno o dos d\u00edas m\u00e1s tarde\u00a0 se retiraban los equipos y se analizaban los registros buscando detectar patrones contrastando sus resultados con los de las gigantescas bases de datos poblacionales. Los algoritmos se hab\u00edan convertido en la nueva zona de confort m\u00e9dico. Los tranquilizaban como un narc\u00f3tico cognitivo que les permit\u00eda ignorar la inexorable incerteza cl\u00ednica.<\/p>\n<p>All\u00ed trabaj\u00f3 Turing toda la ma\u00f1ana. La sala era inmensa y pulcra. La m\u00fasica ambiental repet\u00eda incesantemente la misma canci\u00f3n\u00a0<a href=\"https:\/\/youtu.be\/yIwhx3NQSLg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Daisy Bell\u00a0<\/a>en una versi\u00f3n tecno que le resultaba especialmente insoportable. Supervis\u00f3 que estuviera completa la carga de datos y cotej\u00f3 las sugerencias que arrojaban los multiprocesadores. En general este trabajo lo aburr\u00eda. Al cabo de una hora sent\u00eda sue\u00f1o y se estimulaba discutiendo las probabilidades que le suger\u00eda el sistema inteligente. Era un enorme procesador algor\u00edtmico que se alimentaba desde los hospitales de todo el pa\u00eds. Le llamaban HAL por sus siglas en ingl\u00e9s:\u00a0<em>Heuristically Programmed Algorithmic Computer<\/em>. Sab\u00eda que no pod\u00eda modificar sus diagn\u00f3sticos a los que \u00e9l, en secreto, denominaba \u201csentencias\u201d. La lista de probabilidades inclu\u00eda tres o m\u00e1s categor\u00edas que deb\u00edan cotejarse con nuevos datos cuando era necesario. Finalmente se volv\u00eda a procesar la informaci\u00f3n hasta que la probabilidad adquir\u00eda una significaci\u00f3n estad\u00edstica que descartaba el error y eliminaba la incertidumbre. El reporte formulaba las recomendaciones de tratamiento ya sea ambulatorio o mediante la internaci\u00f3n, o el alta y el egreso del sistema. Recientemente se hab\u00eda aprobado un dispositivo de monitoreo de la adherencia a las indicaciones del sistema. Se llamaba<a href=\"https:\/\/www.fda.gov\/NewsEvents\/Newsroom\/PressAnnouncements\/ucm584933.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00a0Abilify MyCite<\/a>, consist\u00eda en un comprimido que, una vez ingerido por el paciente, habilitaba un sensor que detectaba la llegada de los f\u00e1rmacos prescriptos al est\u00f3mago y transmit\u00eda esa informaci\u00f3n a una aplicaci\u00f3n que era monitoreada desde una central \u00fanica de seguimiento. En situaciones excepcionales el profesional pod\u00eda solicitar autorizaci\u00f3n para mantener una entrevista personal con el paciente. Esto no era bien visto ya que los nuevos datos recabados a trav\u00e9s de la interacci\u00f3n humana eran considerados un mero ruido comunicacional que \u201censuciaba\u201d el procesamiento algor\u00edtmico de la informaci\u00f3n. Turing lo hac\u00eda con demasiada frecuencia lo que le hab\u00eda costado varias llamadas de atenci\u00f3n emitidas por la computadora general de control de calidad.<\/p>\n<p>Al mediod\u00eda decidi\u00f3 no ir al comedor y emplear el tiempo del almuerzo para leer en la habitaci\u00f3n de m\u00e9dicos. Guardaba algunos libros ya inhallables en ediciones del siglo pasado. Leer lo liberaba durante un rato del hast\u00edo y de la asfixia. Qued\u00f3 conmovido por la lectura que conoc\u00eda pero casi hab\u00eda olvidado. Por la tarde cumpli\u00f3 con su turno semanal de docencia con alumnos del \u00faltimo a\u00f1o de la carrera. Las clases se hab\u00edan transformado por completo desde la \u00e9poca en la que \u00e9l hab\u00eda estudiado. La exposici\u00f3n y la discusi\u00f3n cr\u00edtica ahora hab\u00edan sido reemplazadas por dispositivos de motivaci\u00f3n y formaci\u00f3n de h\u00e1bitos. Todo estaba reglado seg\u00fan los fundamentos de una pedagog\u00eda basada en la utilidad y organizado mediante una serie de estrategias did\u00e1cticas r\u00edgidas basadas en la evidencia de sus resultados conductuales espec\u00edficos. Turing se hab\u00eda opuesto a esta metodolog\u00eda lo que le cost\u00f3 su primera internaci\u00f3n en el Instituto de Rehabilitaci\u00f3n para Profesionales (IRP). La estructura b\u00e1sica era en un modelo denominado Hook del que era imposible alejarse. Consist\u00eda en generar desencadenantes o motivadores externos que produc\u00edan determinada conducta (acci\u00f3n) en el alumno lo que le otorgaba una recompensa variable que, a su vez, estimulaba a que el estudiante invirtiera cierto trabajo o acci\u00f3n con lo que constitu\u00eda su capital acumulado y se comportaba como un desencadenante interno para un nuevo ciclo de est\u00edmulo y respuesta. El objetivo final era la formaci\u00f3n de h\u00e1bitos permanentes que se auto-perpetuaran en respuestas estereotipadas almacenadas en la memoria activ\u00e1ndose cada vez que el est\u00edmulo fuera un patr\u00f3n reconocible. La obtenci\u00f3n de este automatismo se consideraba un logro de aprendizaje. Los cursos de formaci\u00f3n docente consist\u00edan exclusivamente en la adquisici\u00f3n de habilidades en el uso del modelo que se aplicaba a cualquier contenido a \u201cense\u00f1ar\u201d. Toda otra pedagog\u00eda hab\u00eda sido eliminada por carecer de evidencias mensurables en la conducta y se la consideraba un ejercicio trivial y arcaico de una verborragia insustancial.<\/p>\n<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.intramed.net\/UserFiles\/2017\/images\/HookJ.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"437\" \/><\/p>\n<p>Esa tarde decidi\u00f3 romper la rutina de la estrategia Hook y de su rol de \u201cfacilitador\u201d como denominaban ahora al docente. Mir\u00f3 en silencio a los alumnos, uno veinte j\u00f3venes sentados en c\u00edrculo con sus dispositivos m\u00f3viles y auriculares dispuestos a practicar los ejercicios de condicionamiento operante. Esperaban atentos el primer est\u00edmulo y la recompensa variable que premiar\u00eda su respuesta. Turing les pidi\u00f3 que apagaran sus tel\u00e9fonos y tablets. Algunos lo hicieron pero otros solo los pusieron en modo silencio. No soportaban separarse por completo de sus pantallas. \u201cHoy vamos a leer\u201d, dijo con tono sereno pero firme. Extrajo de su bolso de mano un ejemplar viejo y repleto de anotaciones de \u201cUn hombre afortunado\u201d de John Berger. Ley\u00f3. La mayor\u00eda se sorprendi\u00f3 al principio pero luego lo miraban ausentes con una expresi\u00f3n bovina y sin inter\u00e9s. Otros escond\u00edan sus manos debajo de la mesa para operar sus tel\u00e9fonos con disimulo. Al cabo de unos quince minutos, Turing cerr\u00f3 el libro y mir\u00f3 a los estudiantes. Nadie parec\u00eda haber comprendido nada. Nada. Esperaban un est\u00edmulo que no encontraban en el texto. Desde la \u00faltima fila de asientos se levant\u00f3 una joven pelirroja. Delgada, con la piel de un color an\u00e9mico y la mirada absorta. Se acerc\u00f3 a Turing con pasos largos y decididos. \u00bfQu\u00e9 es eso?, pregunt\u00f3. \u201cUn viejo libro que me hizo estudiar medicina\u201d, respondi\u00f3 Turing. La joven mostraba un min\u00fasculo temblor en el labio inferior y cierta humedad en los ojos. \u201cQuiero ese libro\u201d, dijo mir\u00e1ndolo fijamente. Turing extrajo algunos papeles intercalados entre las p\u00e1ginas y se lo entreg\u00f3: \u201cahora es tuyo\u201d, dijo con el brazo extendido. La joven lo guard\u00f3 y regres\u00f3 a su asiento sin otro comentario.<\/p>\n<p>Al rememorar esa escena Turing sinti\u00f3 en el cuerpo el estremecimiento de la revelaci\u00f3n: \u00a1era eso! Alguien debi\u00f3 detectar su transgresi\u00f3n a los protocolos de ense\u00f1anza en el aula. Esa falta sumada a las numerosas advertencias que recib\u00eda casi a diario hab\u00eda colmado la medida. Sin embargo se sinti\u00f3 feliz por un instante. Isaac A. percibi\u00f3 el cambio y ajust\u00f3 la presi\u00f3n sobre su brazo. El viaje hacia el Instituto de Rehabilitaci\u00f3n Profesional avanzaba lentamente debido a la congesti\u00f3n de tr\u00e1nsito en la autopista. Hab\u00eda que atravesar la circunvalaci\u00f3n urbana de Metr\u00f3polis para alcanzar la periferia rural donde estaba el Instituto. Volvi\u00f3 a recostar la cabeza y cerr\u00f3 los ojos. Recordar lo sustra\u00eda del presente.<\/p>\n<blockquote><p>&#8220;Conozco muchas M\u00c1QUINAS que pueden pensar, pero todas son PERSONAS&#8221;. Keith Devlin<\/p><\/blockquote>\n<p>Sus alumnos deber\u00edan rendir su examen final de idoneidad muy pronto. Pero algo hab\u00eda cambiado en esa prueba de competencias. Y ese cambio lo hab\u00eda expulsado de la comunidad, lo hab\u00eda convertido en extranjero para la tribu.<\/p>\n<p>Durante la \u00e9poca dorada de su formaci\u00f3n, los m\u00e9dicos interactuaban con las primeras m\u00e1quinas de inteligencia artificial. La relaci\u00f3n era extraordinaria, las capacidades de c\u00f3mputo tan superiores a las humanas fortalec\u00edan las inferencias diagn\u00f3sticas con conclusiones m\u00e1s robustas. Cada actividad cognitiva del trabajo profesional que pod\u00eda beneficiarse del procesamiento masivo de datos se ve\u00eda enriquecida por los dispositivos. \u00c9l contribuy\u00f3 al dise\u00f1o de interfaces entre la tecnolog\u00eda, los pacientes y los m\u00e9dicos. El proceso de atenci\u00f3n no paraba de mejorar. En la investigaci\u00f3n se planteaban hip\u00f3tesis y se apelaba al Big Data para ponerlas a prueba. Las ideas brotaban creativamente de los equipos desde todas partes del mundo y se contrastaban con bases de datos internacionales. La confirmaci\u00f3n o refutaci\u00f3n de una conjetura era cada vez m\u00e1s r\u00e1pida y certera. Las correlaciones advert\u00edan a los investigadores acerca de la posibilidad de que algo nuevo y desconocido estuviera ocurriendo y ellos elaboraban nuevas teor\u00edas para explicarlo, lo que reiniciaba el ciclo. Las ideas pod\u00edan trasladarse a los pacientes con una rapidez nunca vista antes. Turing vivi\u00f3 esos a\u00f1os con una euforia l\u00facida.<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n fue vertiginosa. No hubo tiempo para adaptarse a los cambios y la fascinaci\u00f3n ciega comenz\u00f3 a sustituir a la reflexi\u00f3n y al uso cr\u00edtico de las herramientas. Surgieron fundamentalistas que propusieron la generaci\u00f3n de algoritmos para tareas que, o no los necesitaban, o no pod\u00edan reducirse a una secuencia de acciones programadas en lenguaje binario. Turing anticip\u00f3 el peligro que ello implicaba y escribi\u00f3 algunos relatos que circularon de mano en manos entre sus colegas. Contaba historias que desnudaban lo absurdo del entusiasmo a trav\u00e9s de un personaje de ficci\u00f3n que bautiz\u00f3 como\u00a0 B.E. (<em>Boludo Enf\u00e1tico<\/em>). La caracterizaci\u00f3n tuvo mucho \u00e9xito mientras sus colegas se sintieron ajenos a \u00e9l, los divert\u00eda. Pero las narraciones avanzaron hacia las escenas cotidianas y, a medida que se sintieron reflejados en lo que B.E. hac\u00eda, las simpat\u00edas terminaron de inmediato. El personaje se hizo c\u00e9lebre y \u00e9l conquist\u00f3 el rechazo generalizado de sus pares.<\/p>\n<blockquote><p>Los procedimientos superaron a los fines o, ellos mismos, se convirtieron en los fines del acto m\u00e9dico<\/p><\/blockquote>\n<p>Turing dise\u00f1\u00f3 una prueba, un test para advertir a la comunidad profesional de las diferencias entre una persona y un simple procesador y almacenador de datos y del enorme peligro de olvidarlas. Propuso que un observador evaluara las respuestas a una serie de preguntas de dos entes a quienes \u00e9l no podr\u00eda ver. El objetivo era identificar cu\u00e1l era la m\u00e1quina y cu\u00e1l humano. Los primeros resultados dejaron en claro las diferencias de modo categ\u00f3rico. Sin embargo eso no atenu\u00f3 el entusiasmo y la fascinaci\u00f3n se volvi\u00f3 un arma ciega y poderosa. Los algoritmos se convirtieron en la nueva cl\u00ednica y los m\u00e9dicos en una mera tecnolog\u00eda para aplicarlos. Los procedimientos superaron a los fines o, ellos mismos, se convirtieron en los fines del acto m\u00e9dico. La confianza de las personas en las mentes no humanas era puramente intuitiva, sobredimensionada. Una fantas\u00eda\u00a0<em>naive<\/em>\u00a0y peligrosa. Una reducci\u00f3n de lo humano a la medida del artefacto.Turing sinti\u00f3 que algo mor\u00eda en medio de una atm\u00f3sfera de entusiasmo man\u00edaco. Registr\u00f3 el desasosiego de una \u00e9poca que \u00e9l no podr\u00eda detener y que sus colegas no lograban percibir. En poco tiempo vio cumplirse, uno a uno, sus pron\u00f3sticos m\u00e1s sombr\u00edos.<\/p>\n<p>Excepto con su viejo profesor Skrabanek ya no pod\u00eda hablar con nadie. Lo buscaba en su casa los fines de semana y discut\u00edan acerca de lo que estaba ocurriendo en conversaciones interminables y profundas. El profesor no resisti\u00f3 la mediocridad que los amenazaba y decidi\u00f3 abandonar la profesi\u00f3n. Se jubil\u00f3 anticipadamente, lo que lo dej\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s solo y aislado.\u00a0<em>\u201cQuerido Turing -le dec\u00eda agobiado- estamos confundiendo a las personas con los datos que proceden de ellas. Los datos cuentan, es decir computan; pero no \u201ccuentan\u201d, es decir no narran. Sin historias no hay medicina. El padecimiento no es un algoritmo ni el consuelo una gesto sugerido por una ayuda en pantalla\u201d.<\/em>\u00a0\u00a0Skrabanek se fue callando con el paso de los a\u00f1os. Ahora vive encerrado en s\u00ed mismo y no ya puede reconocerlo cuando lo visita. Tal vez sea mejor, piensa, al volver derrotado de cada encuentro.<\/p>\n<p>El examen al que pronto deber\u00e1n someterse sus alumnos se hab\u00eda transformado en la versi\u00f3n negativa del test que Turing hab\u00eda dise\u00f1ado unos a\u00f1os antes. Un profesor (facilitador) formulaba preguntas mediante un micr\u00f3fono hacia el cuarto contiguo donde se encontraba el alumno examinado y una terminal de HAL, la supercomputadora cl\u00ednica. La evaluaci\u00f3n consist\u00eda en alcanzar el punto en el que las respuestas del procesador y las del alumno le resultaran indistinguibles al examinador. Solo cuando se daba esa situaci\u00f3n se aprobaba el examen. En su test original los procedimientos cognitivos se transfer\u00edan, en una versi\u00f3n reducida y simplificada, desde las personas a las computadoras. Ahora la transferencia se realizaba en el sentido inverso. El objetivo a alcanzar mediante la educaci\u00f3n era dotar al alumno de los modos de procesar la informaci\u00f3n de una m\u00e1quina. Eso, que la comunidad profesional y acad\u00e9mica consideraba una medida del \u00e9xito, Turing lo evaluaba como la dimensi\u00f3n de la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>La Unidad de Traslado se detuvo en la casilla de guardia del Instituto de Rehabilitaci\u00f3n Profesional. Turing se sorprendi\u00f3, sumido en sus recuerdos hab\u00eda perdido la noci\u00f3n del viaje. Mientras el supervisor e Isaac A. hac\u00edan el chequeo digital de identidad mir\u00f3 el edificio que ya conoc\u00eda. Anticip\u00f3 lo que le esperaba: interminables sesiones diarias de entrenamiento en el procedimiento Hook, reiteradas pruebas con el test de semejanza cognitiva contra la terminal HAL, ejercicios de obediencia a la significaci\u00f3n estad\u00edstica. Lo que m\u00e1s tem\u00eda era el bombardeo de est\u00edmulos con frases cortas y sin contexto que le aparecer\u00edan en todo momento y lugar con el dec\u00e1logo del Instituto y otras insensateces por el estilo que pod\u00eda recordar de sus internaciones anteriores. El m\u00e9todo se parec\u00eda m\u00e1s al del entrenamiento canino que a la educaci\u00f3n tal como \u00e9l la entend\u00eda.<\/p>\n<table cellspacing=\"1\" cellpadding=\"1\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><strong>Dec\u00e1logo del Instituto de Rehabilitaci\u00f3n Profesional<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li value=\"NaN\">La realidad es un conjunto de datos.<\/li>\n<li value=\"NaN\">Los datos son hechos.<\/li>\n<li value=\"NaN\">Los datos hablan por s\u00ed mismos.<\/li>\n<li value=\"NaN\">La teor\u00eda es innecesaria cuando abundan los datos.<\/li>\n<li value=\"NaN\">Las hip\u00f3tesis no se corroboran con los datos, nacen de ellos.<\/li>\n<li value=\"NaN\">El conocimiento surge de la correlaci\u00f3n y la inducci\u00f3n.<\/li>\n<li value=\"NaN\">Saber es saber reconocer patrones.<\/li>\n<li value=\"NaN\">Las m\u00e9tricas cl\u00ednicas salvar\u00e1n a los m\u00e9dicos de s\u00ed mismos.<\/li>\n<li value=\"NaN\">La creatividad es una forma de c\u00e1lculo.<\/li>\n<li value=\"NaN\">Los que dudan o son esc\u00e9pticos no son m\u00e1s que &#8220;mecanismos fallidos&#8221;.<\/li>\n<\/ol>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Isaac A. abri\u00f3 la puerta y lo invit\u00f3 a bajar. Lo deslumbr\u00f3 el sol del mediod\u00eda. Volvi\u00f3 a ver en un destello de su memoria la imagen en la ventana del \u00faltimo piso al salir del hospital. Una silueta agitando su brazo en alto. Ahora reconoci\u00f3 a la joven pelirroja mostr\u00e1ndole el libro que Turing le hab\u00eda regalado. La imagin\u00f3 leyendo durante la noche entera. Le pareci\u00f3 que su exclusi\u00f3n y su aislamiento val\u00edan la pena. Se sinti\u00f3 menos solo en su naufragio. Pens\u00f3 que no sab\u00eda su nombre. Decidi\u00f3 llamarla \u201cViernes\u201d.<\/p>\n<p align=\"right\">Daniel Flichtentrei<\/p>\n<hr \/>\n<p>*Este texto es un homenaje (y un robo) a la gente que admiro: George Orwell, Alan Turing, Isaac Asimov,\u00a0Philip K. Dick, Fritz Lang, John Berger, Arthur C. Clarke, Stanly Kubrick, Petr Skrabanek,\u00a0Daniel Defoe[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=&#8221;https:\/\/youtu.be\/6ORbqtsNXCk&#8221; title=&#8221;La verdad y otras mentiras. Por Daniel Flichtentrei&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]\n<\/div><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]Los algoritmos se convirtieron en la nueva cl\u00ednica y los m\u00e9dicos en una mera tecnolog\u00eda para aplicarlos Fuente:\u00a0Cerebro cl\u00ednico\u00a0| 27 DIC 17 intramed.net\u00a0nogracias.eu \u201cLa imbecilidad es una roca inexpugnable: todo el que choca contra ella se despedaza\u201d. Gustave Flaubert. Amanece. El Dr. Turing baja las escaleras del hospital custodiado por un robot que lo aferra del brazo. Es un artefacto antropom\u00f3rfico, blanco, met\u00e1lico. Se llama Isaac A.; se conocen. El edificio es enorme, m\u00e1s de veinte pisos. Una mole de hormig\u00f3n macizo con solo una docena de \u00a0ventanas peque\u00f1as. La arquitectura es funcional, racionalista y brutal. Antes de subir a la camioneta Turing se detiene y mira hacia atr\u00e1s. Una silueta se asoma por la ventana del \u00faltimo piso, es una sombra irreconocible. Agita algo con su brazo en alto. Turing sonr\u00ede. El robot le baja la cabeza y lo ayuda a sentarse en el interior de la camioneta. Desde el asiento delantero baja una cortina autom\u00e1tica. El supervisor gira:\u00a0\u201cBienvenido doctor, ser\u00e1 trasladado a un instituto de rehabilitaci\u00f3n\u201d.\u00a0La cortina vuelve a cerrarse. Huele a desinfectante, hace fr\u00edo. Isaac A. se sienta a su lado. Ejerce una presi\u00f3n calculada sobre su brazo. Debe indicar autoridad y producir sumisi\u00f3n. El sistema est\u00e1 muy bien calibrado. Los sensores t\u00e1ctiles de su mano electr\u00f3nica denominados &#8220;caja de empat\u00eda&#8221; eval\u00faan la impedancia de la piel, la temperatura, la frecuencia card\u00edaca, el sudor y, en base a esos datos, se ajusta la presi\u00f3n. El mecanismo se retroalimenta con indicadores que eval\u00faan las emociones. Debe impedir que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3344,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[104,66],"tags":[500,501,502],"class_list":["post-3343","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrada-del-blog","category-libros-osalde","tag-algoritmos","tag-big-data","tag-robotica"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3343","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3343"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3343\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3344"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3343"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3343"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3343"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}