{"id":19169,"date":"2025-08-07T14:27:28","date_gmt":"2025-08-07T13:27:28","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=19169"},"modified":"2025-08-07T15:10:13","modified_gmt":"2025-08-07T14:10:13","slug":"etica-medica-y-genocidio-en-gaza-los-retos-para-los-profesionales-y-sus-organizaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/etica-medica-y-genocidio-en-gaza-los-retos-para-los-profesionales-y-sus-organizaciones\/","title":{"rendered":"\u00c9tica m\u00e9dica y genocidio en Gaza. Los retos para los profesionales y sus organizaciones"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fuente: <\/strong>Pablo Sim\u00f3n Lorda. Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria. Revista AMF No todo es cl\u00ednica. Julio-Agosto 2025<br \/>\n\u00c9tica m\u00e9dica y genocidio en Gaza. Los retos para los profesionales y sus organizaciones. DOI: 10.55783\/AMF.210703<!--more--><\/p>\n<p><strong>Puntos clave<\/strong><\/p>\n<p>El conflicto de Gaza, por su actualidad, caracter\u00edsticas y dimensi\u00f3n, pone en jaque toda la arquitectura moral y como profesionales estamos obligados a posicionarnos ante \u00e9l.<\/p>\n<p>El ejercicio \u00abprofesional\u00bb implica la adquisici\u00f3n de una serie de compromisos morales que van m\u00e1s all\u00e1 de las obligaciones morales que tenemos como personas.<\/p>\n<p>Estas exigencias morales incluyen la defensa de lo establecido por la Carta Internacional de Derechos Humanos y por el Derecho Internacional Humanitario, contenidos que se han incorporado al acervo de los c\u00f3digos deontol\u00f3gicos de la medicina moderna.<\/p>\n<p>El genocidio que est\u00e1 llevando a cabo el gobierno israel\u00ed en la Franja de Gaza y la violaci\u00f3n abierta, p\u00fablica, expl\u00edcita e impune de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario llevada a cabo por Israel son de tal gravedad que no pueden dejar indiferentes a las y los profesionales de la salud.<\/p>\n<p>Las sociedades cient\u00edficas y los colegios de m\u00e9dicos no est\u00e1n al margen de obligaciones morales a este respecto, que deben satisfacer de una forma proactiva y continuada. El genocidio que est\u00e1 llevando a cabo el gobierno de Israel en Gaza constituye el principal drama moral de nuestro tiempo. Lo es para la humanidad en general y lo es, de forma a\u00fan m\u00e1s especial, para los y las profesionales de la salud.<\/p>\n<p>El objetivo del presente trabajo es contextualizar este conflicto y se\u00f1alar sus consecuencias para la \u00e9tica global y para la \u00e9tica sanitaria, incluyendo las obligaciones morales para nuestro comportamiento como profesionales. En el trabajo se citan otros conflictos, recientes y pasados, que tienen las caracter\u00edsticas de genocidios y merecen la misma reprobaci\u00f3n moral que el actual conflicto de Gaza. Sin embargo, el texto se refiere de forma directa a Gaza por su actualidad y por determinadas caracter\u00edsticas que convierten la situaci\u00f3n en especialmente grave, al poner en peligro el consenso moral internacional que se logr\u00f3 tras la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de ocuparme de lo que pasa en Gaza? Quiz\u00e1s uno de los hechos m\u00e1s preocupantes de nuestro tiempo es que la adi\u00e1fora parece constituir nuestro modo principal de situarnos ante la realidad. Adi\u00e1fora significa apat\u00eda moral ante lo que sucede en el mundo, porque no merece nuestra aprobaci\u00f3n o reprobaci\u00f3n moral, nos resulta indiferente.<\/p>\n<p>Han sido Bauman y Donskis los que han recuperado este antiguo t\u00e9rmino filos\u00f3fico para describir el drama de la insensibilidad moral en las sociedades del capitalismo avanzado<\/p>\n<p>1. Los individuos, atomizados, aislados, desconectados de la realidad, a pesar de estar siendo permanentemente bombardeados por todo tipo de est\u00edmulos e informaciones, acaban generando resistencias a la estimaci\u00f3n y el juicio morales, desarrollan una \u00abceguera moral\u00bb. No es infrecuente encontrarse con personas que ni se inmutan ante el horror de lo que sucede en Palestina, vivi\u00e9ndolo como algo ajeno, sin inter\u00e9s. Otras personas no niegan la gravedad moral de lo que sucede en Gaza, pero dicen no tener responsabilidad alguna al respecto. La fil\u00f3sofa estadounidense Iris Marion Young ha desgranado los cuatro razonamientos utilizados para justificarlo<\/p>\n<p>2. Todos se basan en la idea de que \u00absomos gente honrada y trabajadora que paga sus impuestos\u00bb y \u00abno somos culpables del mal del mundo\u00bb. El primero es la \u00abreificaci\u00f3n\u00bb, la idea de que el mundo es tal como es y nada puede cambiarlo, igual que no podemos cambiar las leyes de la naturaleza. \u00abEs m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo\u00bb, como dec\u00eda Fredric Jameson en una frase que populariz\u00f3 Mark Fisher en su Realismo capitalista<\/p>\n<p>3. El segundo sigue la l\u00ednea de la distancia: podemos quiz\u00e1s tener alguna responsabilidad hacia las personas cercanas, pero desaparece a medida que la distancia aumenta. Es decir, puedo tener alg\u00fan tipo de obligaci\u00f3n hacia mi vecino del quinto, pero no es nada claro que tenga alguna responsabilidad hacia una criatura de Gaza. El tercero afirma que, en cualquier caso, podemos hacer poco, no tenemos ni tiempo, ni fuerzas, ni recursos para \u00absalvar a la humanidad\u00bb, as\u00ed que habremos de invertirlos en las personas m\u00e1s cercanas. El \u00faltimo tiene que ver con la ausencia de culpa: \u00abNo es cosa m\u00eda; yo no hice el mundo as\u00ed; no es mi responsabilidad arreglarlo, que lo hagan los pol\u00edticos\u00bb. Tiende, por tanto, a descargar toda la responsabilidad en el Estado, difuminando la responsabilidad personal. Esos cuatro argumentos tienen su parte comprensible, pero necesitan matizarse. Es razonable decir que tengo m\u00e1s obligaci\u00f3n moral hacia mi vecino que hacia una ni\u00f1a de Gaza o de Mali y que, por tanto, debo dedicar mis recursos m\u00e1s a la primera que a la segunda. Pero eso no indica que no tenga \u00abninguna\u00bb obligaci\u00f3n hacia la segunda. Primero, por una raz\u00f3n moral b\u00e1sica: \u00abNada de cuanto es humano nos es ajeno\u00bb (Publio Terencio Africano). El rostro del otro se alza ante nosotros, nos interpela y nos carga de una responsabilidad infinita, esencial y existencial, de la que no podemos evadirnos, salvo que hagamos desaparecer en nuestras personas todo vestigio de humanidad<\/p>\n<p>4. Hay una segunda raz\u00f3n: la situaci\u00f3n de la ni\u00f1a de Gaza o de Mali es tambi\u00e9n producto directo de un sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico internacional que la coloca a ella en ese lugar&#8230;, y a nosotras en el nuestro, en el del Occidente rico. Iris Marion Young insiste en que \u00abla forma en que se definen los roles y las posiciones existentes permite que los actores sociales contribuyan a la injusticia incluso cuando no lo saben ni lo pretenden\u00bb. As\u00ed, nuestro bienestar no est\u00e1 desconectado causalmente del sufrimiento de las v\u00edctimas de los conflictos armados all\u00e1 donde se produzcan y eso nos genera cierta obligaci\u00f3n de reparaci\u00f3n. Y es una responsabilidad pol\u00edtica que forma parte de nuestra estructura moral personal. As\u00ed, lo que les pase a las v\u00edctimas de conflictos lejanos, quer\u00e1moslo o no, nos importa. La \u00e9tica m\u00e9dica: un nivel adicional de obligaci\u00f3n moral Es posible que los y las profesionales de la salud utilicen, en tanto que tales, alguna de las cuatro v\u00edas de escape antes descritas o las cuatro a la vez, para descargar sus responsabilidades respecto al funcionamiento del mundo fuera de lo que acontece en su propia consulta. Pero lo cierto es que sus obligaciones morales son bastante exigentes. El concepto de profesi\u00f3n Ser \u00abprofesional\u00bb es algo m\u00e1s complejo que ser \u00abtrabajador o trabajadora cualificada en un \u00e1rea espec\u00edfica de conocimiento\u00bb. El concepto de profesi\u00f3n hunde sus ra\u00edces en las tradiciones griega y romana<\/p>\n<p>5. Como se\u00f1ala Diego Gracia, las profesiones han sido hist\u00f3ricamente, en realidad, tan solo tres: el sacerdote, el gobernante\/juez\/militar y el m\u00e9dico. Han sido ellos los llamados a garantizar el orden en el \u00e1mbito de la naturaleza, del cuerpo social, la polis, y del cuerpo f\u00edsico. Formalizaban para ello un contrato social t\u00e1cito con el resto de la sociedad de proteger la estabilidad del orden natural, social y corporal y de recuperarlo cuando se pierda. Ellos han encarnado la Verdad; el resto del pueblo, la ignorancia. El modelo de relaci\u00f3n que se generaba en ese contrato era el del buen padre que cuida de sus peque\u00f1os hijos obedientes e incapaces de cuidar de s\u00ed mismos. El resultado ha sido hist\u00f3ricamente una relaci\u00f3n paternalista en el \u00e1mbito de las creencias, de la organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica colectiva y de la salud y enfermedad individual. Este ha sido el modelo que ha dominado la historia humana de Occidente hasta bien entrado el siglo xviii. Este elevado estatus requer\u00eda determinadas caracter\u00edsticas espec\u00edficas que diferenciaba a los profesionales de los artesanos o trabajadores (tabla 1).\u00a0De todas las caracter\u00edsticas de las profesiones, que han ido evolucionando y transform\u00e1ndose con el tiempo, las m\u00e1s interesantes aqu\u00ed son las del \u00e1mbito moral. Un profesional posee dos niveles de obligaci\u00f3n moral. Las obligaciones morales de las y los profesionales de la salud en tanto que personas Nuestras obligaciones morales personales han ido cambiando a lo largo del tiempo, configurando as\u00ed la misma historia de la filosof\u00eda moral, de la \u00e9tica. Actualmente, estas obligaciones morales generales se anclan en la Carta Internacional de Derechos Humanos.\u00a0La derrota de la Alemania nazi en mayo de 1945 por los ej\u00e9rcitos de los Aliados permiti\u00f3 destapar el nivel de barbarie y crueldad alcanzado por el proyecto de exterminio de jud\u00edos, gitanos, serbios y otros \u00abindeseables\u00bb. Los Juicios de N\u00faremberg (1945-1946) contra los principales jerarcas nazis supusieron un aldabonazo a la comunidad internacional ante la necesidad urgente de establecer mecanismos y compromisos que impidieran la repetici\u00f3n de tal disparate s\u00e1dico en tiempo de paz.\u00a0Una de las primeras medidas que adopt\u00f3 la reci\u00e9n creada Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (1945) fue poner en marcha la redacci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos (DUDH), que fue aprobada el 10 de diciembre de 1948. Esta primera declaraci\u00f3n ten\u00eda un cierto resabio liberal y no insist\u00eda en una idea que ya puede rastrearse en el mismo Contrato social de Rousseau, a saber, que el ejercicio de estos derechos y libertades es imposible sin la existencia de una arquitectura social, econ\u00f3mica, cultural y pol\u00edtica que lo facilite positivamente.<\/p>\n<p>Los derechos humanos suenan a vac\u00edo invento burgu\u00e9s en los o\u00eddos de la mayor\u00eda de los despose\u00eddos de la Tierra. Esta idea, defendida con fuerza por muchos pa\u00edses de la \u00f3rbita sovi\u00e9tica, consigui\u00f3 avanzar lentamente en medio de la Guerra Fr\u00eda, hasta lograr la aprobaci\u00f3n del Pacto Internacional de Derechos Econ\u00f3micos, Sociales y Culturales por la Asamblea General de la ONU, el 16 de diciembre de 1966 y en vigor desde 1976. Junto con \u00e9l se aprob\u00f3 el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol\u00edticos que concretaba m\u00e1s los derechos reconocidos en la DUDH. Los tres documentos conforman la Carta Internacional de Derechos Humanos (CIDH), la gu\u00eda \u00e9tica que establece cu\u00e1les son los derechos b\u00e1sicos de las personas humanas en cualquier punto del planeta<\/p>\n<p>6. Estos contenidos morales constituyen la especificaci\u00f3n material moderna de la idea formal kantiana del obligado respeto a la dignidad de todo ser humano. En la medida en la que estos derechos b\u00e1sicos est\u00e9n conculcados en cualquier pa\u00eds del mundo, los profesionales sanitarios, como cualquier persona, est\u00e1n obligados moralmente a denunciarlo y a hacer cuanto puedan para corregir esa situaci\u00f3n. No cabe, pues, la insensible adi\u00e1fora.<\/p>\n<p>Las obligaciones morales de las y los profesionales de la salud en tanto que profesionales. Pero es que los y las profesionales de la salud tienen, adem\u00e1s, un segundo nivel de obligaci\u00f3n moral: el que deriva de su condici\u00f3n de profesionales, tal y como refleja la tabla 1. Los contenidos morales de este compromiso profesional tambi\u00e9n han ido variando y evolucionando con el tiempo, configurando as\u00ed la historia de la \u00e9tica m\u00e9dica y, m\u00e1s recientemente, de la bio\u00e9tica<\/p>\n<p>7. Uno de los cambios fundamentales tiene que ver con el paso de un c\u00f3digo moral interno, autodefinido y autorregulado de manera exclusiva y unilateral por los propios profesionales, a un c\u00f3digo de comportamiento que incorpora las exigencias del mundo social externo al propio grupo profesional. El aterrizaje del principio liberal de autonom\u00eda, proveniente de la filosof\u00eda, la pol\u00edtica y el derecho supuso una ruptura muy marcada con el paternalismo cl\u00e1sico y con la manera de entender las obligaciones morales de las profesiones sanitarias. Este principio proclama el derecho de todas las personas a decidir en todos los \u00e1mbitos de la existencia, tambi\u00e9n en el de la salud y la enfermedad, y opera mediante el \u00abconsentimiento informado\u00bb<\/p>\n<p>8. Igual procedencia \u00abexterna\u00bb tienen los contenidos tra\u00eddos directamente de la Carta Internacional de Derechos Humanos o de otros contenidos jur\u00eddico-morales internacionales, como, por ejemplo, el Derecho Internacional Humanitario (DIH), que regula los conflictos en tiempos de guerra, o la regulaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n con seres humanos, que arranca tambi\u00e9n con los Juicios de N\u00faremberg a los m\u00e9dicos nazis. El DIH tiene especial relevancia en el caso que nos ocupa. La base moderna del DIH se sit\u00faa en el llamado Primer Convenio de Ginebra, firmado en 1864 por 16 naciones europeas siguiendo las propuestas de Henri Dunant, que ya hab\u00eda inducido la constituci\u00f3n del Comit\u00e9 Internacional de la Cruz Roja. Pero las dos guerras mundiales mostraron la necesidad de ampliarlo y completarlo con otros tres convenios m\u00e1s, conformando lo que se conoce como Derecho de Ginebra o Convenciones de Ginebra (CGI, CGII, CGIII y CGIV)<\/p>\n<p>9. La redacci\u00f3n revisada en 1949 es la que se toma actualmente como base jur\u00eddica del DIH. Posteriormente, en 1977, tras el fin de la guerra de Vietnam (1975), se introdujeron dos protocolos complementarios (PI y PII) y, ya en 2005, se estableci\u00f3 un tercer protocolo (PIII). No es posible una exposici\u00f3n pormenorizada de todas las implicaciones que tienen para el ejercicio de la medicina en tiempo de guerra, pero en la tabla 2 se encuentran los contenidos m\u00e1s relevantes que atraviesan todo el Derecho de Ginebra y que impactan directamente en las obligaciones \u00e9ticas del personal sanitario que est\u00e9 involucrado en un conflicto b\u00e9lico y, de forma extensiva, en cualquier profesional sanitario. Tambi\u00e9n es importante se\u00f1alar que el DIH establece fuertes medidas de protecci\u00f3n a los edificios, equipamientos y transportes sanitarios, que solo bajo circunstancias extremas y muy acreditadas pueden perder esa inviolabilidad (Art. 21 de la CGI). A partir de la d\u00e9cada de 1980, todos los grandes c\u00f3digos \u00e9ticos y deontol\u00f3gicos, todas las declaraciones morales sucesivas en los diferentes campos de la medicina, asumieron estos nuevos paradigmas, tanto los derivados del DIH, como de la teor\u00eda de los derechos humanos, como de la moderna bio\u00e9tica. As\u00ed, en el vigente C\u00f3digo Internacional de \u00c9tica M\u00e9dica de la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica Mundial, pueden rastrearse diferentes contenidos herederos directos de estas l\u00edneas modernas de pensamiento<\/p>\n<p>10. Entre ellos, por ejemplo, la obligaci\u00f3n de \u00abno participar o facilitar actos de tortura, castigos u otras pr\u00e1cticas crueles, inhumanas o degradantes\u00bb (Art. 10) o contenidos tan relevantes para lo que nos ocupa como este: (Art. 32) El m\u00e9dico debe informar a las autoridades correspondientes sobre las condiciones o circunstancias que impidan al m\u00e9dico u otros profesionales de la salud prestar una atenci\u00f3n de la m\u00e1s alta calidad o que impidan respetar los principios de este C\u00f3digo, incluida cualquier forma de abuso o violencia contra los m\u00e9dicos y otro personal de la salud, las condiciones de trabajo inadecuadas u otras circunstancias que producen niveles excesivos y sostenibles de estr\u00e9s. Los diferentes c\u00f3digos deontol\u00f3gicos de los distintos pa\u00edses no pueden sino estar en sinton\u00eda con este planteamiento. Forman as\u00ed, en su conjunto, la arquitectura mundial de la \u00e9tica m\u00e9dica. Estos c\u00f3digos establecen obligaciones morales fuertes, que nos vinculan a lo largo y ancho del planeta; es decir, que nos acortan la distancia de la obligaci\u00f3n moral. Quiz\u00e1s un ciudadano o una ciudadana espa\u00f1ola pueda tener m\u00e1s o menos dificultad para percibir obligaciones morales concretas hacia una criatura amputada por un misil en Gaza o hacia un o una reh\u00e9n israel\u00ed en manos de Ham\u00e1s, por la distancia geogr\u00e1fica que los separa, pero eso no puede suceder en el caso de profesionales de la salud. Por tanto, no cabe aqu\u00ed tampoco, la insensible adi\u00e1fora. El reto moral de Gaza La historia de las obligaciones morales de la humanidad tiene, como ya se ha se\u00f1alado, un antes y un despu\u00e9s en la experiencia del Holocausto a manos de la Alemania nazi. En torno a 6 millones de jud\u00edos fueron asesinados en esa barbarie. Los marcos \u00e9ticos y jur\u00eddicos, CIDH y DIH y muchas otras disposiciones que nos dimos como humanidad tras ese horror, nacieron para evitar la repetici\u00f3n de este desastre. Sin embargo, nuestro \u00e9xito dista mucho de haber sido completo. Desde la aprobaci\u00f3n de la CIDH y del DIH se han producido innumerables guerras y matanzas en el mundo. En el drama terrible de la guerra de Ucrania, hasta febrero de 2025 se ha confirmado la muerte de m\u00e1s de 12.600 civiles y m\u00e1s de 29.000 heridos, y entre las v\u00edctimas hay al menos 2.400 criaturas<\/p>\n<p>11. Pero hay otros conflictos incluso mucho m\u00e1s sanguinarios, aunque menos conocidos. Por ejemplo, en la guerra de la regi\u00f3n de Tigray, en el norte de Etiop\u00eda, entre 2020 y 2022, se calcula que hubo entre 80.000 y 100.000 muertes, seg\u00fan la Administraci\u00f3n et\u00edope, o entre 162.000 y 600.000, muchas de ellas por la hambruna secundaria al conflicto, seg\u00fan otras fuentes independientes<\/p>\n<p>12. \u00bfPor qu\u00e9 tanto revuelo entonces con Gaza? \u00bfNo es acaso otra matanza m\u00e1s? Obviamente, todas las matanzas y guerras antes citadas son moralmente reprobables, pero hay dos motivos que hacen que Gaza sea muy diferente a lo que hasta ahora hab\u00edamos visto. Genocidio Aunque hay que contextualizar la actual \u00abguerra de Gaza\u00bb en el marco de la historia de la abierta ocupaci\u00f3n y colonizaci\u00f3n de la Tierra Palestina por la poblaci\u00f3n israel\u00ed, iniciada en 1948, lo cierto es que el conflicto ahora en curso es el resultado inmediato de un ataque de Ham\u00e1s al Estado de Israel el 7 de octubre de 2023, que dej\u00f3 1.200 muertos israel\u00edes y 251 rehenes. El problema es que la respuesta israel\u00ed a esa agresi\u00f3n desbord\u00f3 r\u00e1pidamente el \u00e1mbito del tradicional \u00abderecho a defenderse\u00bb en un marco de \u00abguerra convencional\u00bb, para convertirse en un proceso de limpieza \u00e9tnica y aniquilaci\u00f3n completa de cuanto existe y vive en la Franja, en un genocidio. Gaza ha sido ya completamente arrasada y su poblaci\u00f3n hostigada y asesinada de todas las formas imaginables. El sistema sanitario gazat\u00ed ha sido totalmente destruido y m\u00e1s de 1.400 profesionales sanitarios han sido ya asesinados<\/p>\n<p>13. Israel ha hecho miles de rehenes civiles, a los que ha torturado y, en muchas ocasiones, asesinado sin piedad<\/p>\n<p>14. No es, por tanto, la clave principal el n\u00famero de muertos, aunque este sea importante, sino el objetivo final y el modo de actuaci\u00f3n de Israel. No resulta aceptable que, por la culpa de un grupo (Ham\u00e1s), se castigue de esta forma a m\u00e1s de 2 millones de personas, las residentes en la Franja de Gaza, muchas de ellas menores de edad, asumiendo de forma gratuita que \u00abtodas son de Ham\u00e1s\u00bb. El delito de genocidio viene definido en el art\u00edculo 2 de la Convenci\u00f3n para la prevenci\u00f3n y la sanci\u00f3n del delito de genocidio de la ONU (1948)<\/p>\n<p>15. Existen argumentos muy s\u00f3lidos para aplicar este t\u00e9rmino a lo que hace Israel. Desde los informes de la relatora de la ONU, Francesca Albanese, a los de organizaciones como Amnist\u00eda Internacional o Humans Rights Watch, pasando por las disposiciones de la Corte Internacional de Justicia o de la Corte Penal Internacional, el despliegue de argumentos es demoledor<\/p>\n<p>16-20. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial no se hab\u00eda visto tal sistematicidad y tal brutalidad, menos a\u00fan ejecutada por una presunta democracia occidental y moderna. Ni el genocidio de Ruanda (1994), ni el de Srebrenica (1995), ni el del pueblo yazid\u00ed (2014) fueron llevados a cabo con tal minuciosidad. No es de extra\u00f1ar que se hayan alzado voces diciendo que tal irracionalidad perfectamente planificada y ejecutada recuerde tristemente a la que el propio pueblo israel\u00ed sufri\u00f3 a manos de los criminales nazis. Esto es lo que hace que el actual conflicto de Gaza exija de las profesiones sanitarias una especial sensibilidad y compromiso moral en la denuncia de esta situaci\u00f3n, tal y como se\u00f1alan nuestros c\u00f3digos deontol\u00f3gicos de \u00e9tica m\u00e9dica. La destrucci\u00f3n del marco \u00e9tico y jur\u00eddico internacional Hasta 2023, los actos de violaci\u00f3n de la CIDH y del DIH se consideraban, en general, vergonzantes. Los gobiernos, los ej\u00e9rcitos, los cuerpos de seguridad o los grupos armados que los llevaban a cabo, lo hac\u00edan de manera clandestina. Trataban de justificarlos siguiendo diversas estrategias de comunicaci\u00f3n pol\u00edtica o de encubrirlos mediante el franco secreto. Se sab\u00eda que, si llegaban a la opini\u00f3n p\u00fablica, el juicio moral ser\u00eda negativo y seguramente tendr\u00eda un coste pol\u00edtico elevado. Pero ya no. El gobierno israel\u00ed ha inaugurado la era de la publicidad abierta de las violaciones de los derechos humanos, retransmiti\u00e9ndolos incluso en directo, como si de un simple videojuego se tratara. La clase pol\u00edtica israel\u00ed, casi en su totalidad, ha aplaudido y alentado p\u00fablicamente el genocidio, que ha sido apoyado tambi\u00e9n por buena parte de la poblaci\u00f3n, clase m\u00e9dica incluida, aunque no toda. As\u00ed, ha reforzado al m\u00e1ximo su estrategia gubernamental de Hasbar\u00e1, un t\u00e9rmino hebreo que se traducir\u00eda por \u00abexplicaci\u00f3n\u00bb o \u00abesclarecimiento\u00bb. Esta estrategia implica la activaci\u00f3n de una tremenda guerra informativa destinada a construir un relato totalmente justificador de sus actos, basado en determinadas afirmaciones que son repetidas hasta la saciedad (tabla 3). Estas afirmaciones inundan todos los medios de comunicaci\u00f3n occidentales y la mente de la ciudadan\u00eda, entre la que tambi\u00e9n est\u00e1 la de las y los profesionales de la salud. Puede decirse que el gobierno de Israel ha violado presuntamente casi todo el articulado de la CIDH y el DIH, de forma p\u00fablica, desafiante, sabiendo que estaba destruyendo todo lo construido desde 1950 y regresando a la impunidad de Auschwitz. Los procesos judiciales de la Corte Internacional de Justicia y de la Corte Penal Internacional han sido incapaces de parar la barbarie y han sido abiertamente impugnados e incluso ridiculizados por el gobierno israel\u00ed. El problema adicional es que no lo ha hecho solo. Sus actos han sido expl\u00edcitamente apoyados por Estados Unidos y tolerados por la mayor\u00eda de los gobiernos de los pa\u00edses occidentales. La complicidad y la servidumbre de la gran mayor\u00eda de los medios de comunicaci\u00f3n en esta tarea de blanqueamiento, manipulaci\u00f3n emocional (gaslighting), legitimaci\u00f3n de la barbarie y lavado de cerebros es clamorosa. El resultado final es que las l\u00edneas de defensa de la comunidad internacional ante todos estos hechos se han mostrado muy fr\u00e1giles. La ruptura del sistema \u00e9tico y jur\u00eddico mundial es ahora casi completa. Por eso, las consecuencias de esta debacle no van a afectar solo a lo que est\u00e1 sucediendo en Gaza. Gaza es una caja de Pandora abierta que trasciende a la propia Gaza. Lo que est\u00e1 pasando va a afectarnos a todos y todas en cualquier punto del planeta, porque nos devuelve a las puertas de Auschwitz, al mundo sin ley, sin moral y sin piedad donde todas las formas de violencia eran posibles<\/p>\n<p>21. Profesionales de la salud y sus organizaciones ante el reto moral de Gaza En esta situaci\u00f3n actual de quiebra del sistema moral internacional, las profesiones sanitarias pueden y deben constituir un punto de resistencia ante esa destrucci\u00f3n. Tambi\u00e9n lo pueden y deben ser sus organizaciones sanitarias, sus sociedades cient\u00edficas y, muy especialmente, sus colegios profesionales. Es m\u00e1s, la Medicina de Familia, con su especial enfoque biopsicosocial y su mirada altamente emp\u00e1tica y atenta a las necesidades de la salud global, est\u00e1 especialmente concernida por este conflicto, si es que quiere hacer de verdad su camino de \u00abregreso al futuro\u00bb<\/p>\n<p>22. Algunas sociedades cient\u00edficas, como las de m\u00e9dicos y m\u00e9dicas de familia, han publicado comunicados de condena23 o reflexiones \u00e9ticas24 al respecto. Pero otras, por desgracia, hasta ahora o bien han optado por el silencio o se han limitado, en todo caso, a comunicados puntuales de condena, manteniendo un perfil bajo. Para defender esta postura, se argumenta con frecuencia que su tarea es, como su propio nombre indica, la \u00abciencia, no la pol\u00edtica\u00bb. Detr\u00e1s se encuentra una idea de la ciencia como algo objetivo y totalmente neutral. Pero hoy es ampliamente discutido que exista la \u00abneutralidad axiol\u00f3gica de la ciencia\u00bb en ning\u00fan \u00e1mbito, tampoco en el de la medicina25. No hace falta bucear mucho en la historia del conocimiento m\u00e9dico para descubrir la enorme amalgama de intereses econ\u00f3micos, pol\u00edticos y sociales que se entretejen para construir tal conocimiento26. Y es que, adem\u00e1s, la medicina como pr\u00e1ctica \u00abprofesional\u00bb con alto impacto social (tabla 1) es constitutivamente pol\u00edtica, que no partidista. Por eso, siendo las sociedades cient\u00edficas asociaciones de profesionales, no parece razonable que las obligaciones morales se exijan a los profesionales, pero se rechacen para sus sociedades. Pero si esta actitud es cuestionable en las sociedades cient\u00edficas, resulta sencillamente inaceptable en el caso de los colegios profesionales, los garantes p\u00fablicos de la \u00e9tica profesional. En todo este tiempo y hasta el momento presente, desde el 7 de octubre de 2023, la Organizaci\u00f3n M\u00e9dica Colegial (OMC) de Espa\u00f1a tan solo se ha pronunciado en dos ocasiones sobre la situaci\u00f3n de Gaza, de forma muy tard\u00eda y sin entrar a valorar las ra\u00edces y las razones del conflicto (abril y mayo de 2025)27,28. M\u00e1s triste todav\u00eda es la tibia postura de la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica Mundial ante el exterminio de la poblaci\u00f3n gazat\u00ed, ante el asesinato, secuestro y tortura de profesionales de la salud gazat\u00edes y ante la m\u00e1s que evidente participaci\u00f3n de personal m\u00e9dico israel\u00ed en dichas pr\u00e1cticas de tortura29. De nuevo, el posicionamiento se reduce a ocasionales comunicados de condena, sin mayor operatividad real30,31. Todo esto contrasta con posturas valientes y comprometidas como la del editorial de Lancet del 24 de mayo de 202532. En esta situaci\u00f3n de emergencia moral mundial, que va m\u00e1s all\u00e1 de Gaza, el cuerpo de profesionales de la salud, los m\u00e9dicos y m\u00e9dicas en particular, m\u00e1s a\u00fan los m\u00e9dicos y m\u00e9dicas de familia, as\u00ed como sus sociedades cient\u00edficas y sus organizaciones profesionales, est\u00e1n llamados a convertirse en una barrera de protecci\u00f3n de las v\u00edctimas de cualquier conflicto y en una punta de lanza en la defensa de la \u00e9tica mundial, algo que tiene muchas m\u00e1s implicaciones que lo que suceda en Gaza, con todo lo grave que es33. La expresi\u00f3n jud\u00eda tikkun olam, que significa \u00abreparar el mundo herido\u00bb, constituye un concepto central del juda\u00edsmo e implica la b\u00fasqueda permanente del cuidado y de la justicia de cuantos te rodean. La expresi\u00f3n palestina sumud, que significa \u00abfirme resistencia\u00bb, invoca la fuerza de resistencia activa y pasiva del pueblo palestino, su anclaje a la tierra, ante la permanente agresi\u00f3n de la fuerza ocupante israel\u00ed. El cuerpo m\u00e9dico de familia est\u00e1 llamado a ser fuente di\u00e1fana de tikkun olam y de sumud para evitar que nuestro mundo se hunda en la adi\u00e1fora, para evitar que regresemos a Auschwitz. Resumen El genocidio actualmente en curso en Gaza supone un reto moral de primer orden. Existen diferentes actitudes posibles ante los conflictos morales: una es la negaci\u00f3n de su relevancia (adi\u00e1fora), otra es la del escape autoexculpatorio usando diferentes tipos de justificaci\u00f3n. Ninguna de estas actitudes es aceptable para el o la profesional de la salud, dada la relevancia social que tiene precisamente por su definici\u00f3n como \u00abprofesional\u00bb. Cualquier profesional de la medicina tiene, en primer lugar, las obligaciones morales que derivan de su condici\u00f3n de persona y que est\u00e1n vinculadas al respeto a la Carta Internacional de Derechos Humanos. Pero, adem\u00e1s, tiene las obligaciones espec\u00edficas derivadas de sus c\u00f3digos de \u00e9tica m\u00e9dica y deontolog\u00eda. Todas estas obligaciones han sido puestas en jaque por las actuaciones del gobierno israel\u00ed en su represi\u00f3n de la poblaci\u00f3n de Gaza tras el ataque de Ham\u00e1s del 7 de octubre de 2023. Dichas actuaciones son etiquetables como genocidio. La tolerancia que han mostrado la mayor\u00eda de los pa\u00edses occidentales ante esa b\u00e1rbara actuaci\u00f3n genera un reto moral sin precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Los m\u00e9dicos y las m\u00e9dicas, especialmente los especialistas en Medicina de Familia y Comunitaria, estamos llamados a ser un punto de resistencia ante esta grav\u00edsima situaci\u00f3n. Lecturas recomendadas Ramos Tolosa J. Una historia contempor\u00e1nea de Palestina-Israel. Madrid: Los Libros de la Catarata; 2020. El profesor Jorge Ramos Tolosa (Universidad de Valencia) es posiblemente una de las mayores autoridades espa\u00f1olas sobre el conflicto palestino-israel\u00ed. Este libro resume con enorme eficacia las claves hist\u00f3ricas m\u00e1s relevantes para desentra\u00f1ar lo que est\u00e1 sucediendo en Gaza. Jabr S. Tras los frentes. Cr\u00f3nicas de una psiquiatra y psicoterapeuta palestina bajo ocupaci\u00f3n. Granada: Hoja Monfies; 2022. Samah Jabr es una psiquiatra palestina de Jerusal\u00e9n, jefa de los Servicios de Salud Mental de Cisjordania. Este libro es una recopilaci\u00f3n de sus art\u00edculos en la prensa palestina sobre la ocupaci\u00f3n israel\u00ed y sobre sus consecuencias psicol\u00f3gicas en la poblaci\u00f3n palestina, incluida la que ha sido v\u00edctima de tortura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Pablo Sim\u00f3n Lorda. Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria. Revista AMF No todo es cl\u00ednica. Julio-Agosto 2025 \u00c9tica m\u00e9dica y genocidio en Gaza. Los retos para los profesionales y sus organizaciones. DOI: 10.55783\/AMF.210703<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":19179,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1475,1284,104,1],"tags":[],"class_list":["post-19169","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1475","category-ano","category-entrada-del-blog","category-sin-categorizar"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19169","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19169"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19169\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19180,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19169\/revisions\/19180"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19179"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19169"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19169"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19169"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}