{"id":17037,"date":"2023-08-16T08:26:44","date_gmt":"2023-08-16T07:26:44","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=17037"},"modified":"2023-08-27T18:41:26","modified_gmt":"2023-08-27T17:41:26","slug":"drogas-con-receta-opiodes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/drogas-con-receta-opiodes\/","title":{"rendered":"Drogas con receta: opiodes"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p><strong>Fuente: <\/strong><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/la-crisis-de-los-opioides-no-es-solo-culpa-de-los-sackler-hay-problemas-profundos-en-la-industria-farmaceutica-211561?utm_medium=email&amp;utm_campaign=Novedades%20del%20da%2015%20agosto%202023%20en%20The%20Conversation%20-%202709627379&amp;utm_content=Novedades%20del%20da%2015%20agosto%202023%20en%20The%20Conversation%20-%202709627379+CID_216b152e9118d8c12712558f1982f1df&amp;utm_source=campaign_monitor_es&amp;utm_term=La%20crisis%20de%20los%20opioides%20no%20es%20slo%20culpa%20de%20los%20Sackler%20hay%20problemas%20profundos%20en%20la%20industria%20farmacutica\">Theconversation.com<\/a> &#8220;La crisis de los opiodes no es solo culpa de los Sackler, hay problemas profundos en la Industria Farmace\u00fatica&#8221; por <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/profiles\/david-herzberg-886020\" rel=\"author\"><span class=\"fn author-name\">David Herzberg <\/span> <\/a>Associate Professor of History, University at Buffalo.<!--more--><\/p>\n<p>Es posible que haya o\u00eddo hablar de la familia Sackler y del papel que ellos y su empresa privada, Purdue Pharma, desempe\u00f1aron en la crisis de los opioides.<\/p>\n<blockquote><p>Purdue es tristemente c\u00e9lebre por el agresivo <em>marketing<\/em> de venta que realiz\u00f3 con su potente opioide de acci\u00f3n prolongada OxyContin. Entre sus t\u00e1cticas se encuentra la cooptaci\u00f3n de organizaciones m\u00e9dicas leg\u00edtimas para difundir mensajes que exageran la eficacia del f\u00e1rmaco y subestiman sus riesgos de adicci\u00f3n. Las ventas han hecho a sus propietarios fabulosamente ricos, construyendo lo que el periodista Patrick Radden Keefe llama memorablemente un \u201cimperio del dolor\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>La b\u00fasqueda de beneficios de Purdue se convirti\u00f3 en un modelo para otros fabricantes de medicamentos, distribuidores y cadenas de farmacias.<\/p>\n<p>El consiguiente frenes\u00ed de ventas provoc\u00f3 un aumento vertiginoso de las tasas de adicci\u00f3n a los opioides a principios de la d\u00e9cada de 2000, desembocando en la que es quiz\u00e1 la peor crisis farmac\u00e9utica de la historia de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Por eso, cuando en marzo de 2022 se revis\u00f3 el acuerdo de quiebra de Purdue Pharma para hacer pagar a la familia 6\u00a0000 millones de d\u00f3lares, en su mayor parte a los gobiernos locales y estatales, la noticia fue recibida al menos con cierta satisfacci\u00f3n. Aunque parece que ning\u00fan miembro de esa familia ir\u00e1 a la c\u00e1rcel, al menos los considerados principales villanos de la saga pagaban un precio por sus fechor\u00edas.<\/p>\n<p>Pero como historiador de f\u00e1rmacos adictivos, veo un peligro en asociar demasiado estrechamente la crisis de los opioides con la familia Sackler. Mi investigaci\u00f3n ha demostrado que la crisis no es una aberraci\u00f3n causada por las maldades de unos pocos. Castigar a quienes infringen la ley y obligar a los empresarios a pagar para reparar los da\u00f1os que han provocado sin duda ayuda. Pero tambi\u00e9n se necesitan reformas m\u00e1s amplias para evitar que se repitan desastres similares.<\/p>\n<h3 class=\"western\">\u00bfQui\u00e9nes son \u201clos Sackler\u201d?<\/h3>\n<p>A pesar de las muchas personas y empresas implicadas, los Sackler se convirtieron en la cara p\u00fablica de la crisis de los opioides. En parte, esto se debi\u00f3 a su condici\u00f3n de pioneros: fueron los primeros en hipermercadear opi\u00e1ceos potentes y culparon de la cat\u00e1strofe resultante a quienes se volvieron adictos a esos analg\u00e9sicos de venta con receta.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqui\u00e9nes son? La historia comienza con Arthur, Mortimer y Raymond Sackler, tres hermanos que amasaron una fortuna colectiva con el marketing m\u00e9dico. En 1952 adquirieron lo que entonces se llamaba Purdue Frederick Co.<\/p>\n<p>Tras la muerte de Arthur en 1987, Mortimer y Raymond compraron a su familia la participaci\u00f3n de su hermano en la empresa por 22 millones de d\u00f3lares. Por ese motivo, los herederos de Arthur Sackler no est\u00e1n implicados en el litigio relacionado con los opioides que est\u00e1 en v\u00edas de resolverse mediante el acuerdo de quiebra de Purdue.<\/p>\n<p>\u201cLos Sackler\u201d a los que me refiero aqu\u00ed son Mortimer y Raymond y sus herederos, que se beneficiaron de la m\u00e1quina de beneficios de Purdue. Muchos de ellos trabajaron all\u00ed, formaron parte de su junta directiva, o ambas cosas.<\/p>\n<p>Richard Sackler dirigi\u00f3 la empresa durante a\u00f1os y posteriormente se convirti\u00f3 en miembro del consejo de administraci\u00f3n. Su prima Kathe Sackler, otra antigua ejecutiva de Purdue, afirm\u00f3 en repetidas ocasiones que OxyContin fue idea suya, seg\u00fan ha informado Patrick Radden Keefe.<\/p>\n<blockquote><p>Es imposible determinar con exactitud cu\u00e1nto dinero extrajeron colectivamente de Purdue, pero en 2021 se estimaba que esas dos ramas de la familia Sackler pose\u00edan unos 11\u00a0000 millones de d\u00f3lares en activos.<\/p><\/blockquote>\n<p>Los Sackler utilizaron sus beneficios para proteger la reputaci\u00f3n de la familia mediante generosas donaciones ben\u00e9ficas a museos como el Guggenheim y el Louvre, y a varias universidades \u2013entre ellas Tufts y Yale\u2013.<\/p>\n<p>Su filantrop\u00eda les confer\u00eda un aura de respetabilidad, pero tambi\u00e9n les hac\u00eda muy visibles. Con el tiempo, los periodistas conectaron los puntos, lo que dio lugar a la publicaci\u00f3n de libros y cobertura de medios de comunicaci\u00f3n que trataban la crisis de los opioides y situaba a los Sackler como los responsables de los niveles hist\u00f3ricos de adicci\u00f3n y sobredosis.<\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n de los Sackler como villanos de tebeo se detecta en la interpretaci\u00f3n del actor Michael Stuhlbarg de Richard Sackler en la serie <em>Dopesick<\/em>, basada en el libro de Beth Macy del mismo nombre. La serie gan\u00f3 dos Emmy en 2022.<\/p>\n<p>Los espectadores tambi\u00e9n pueden verlo ahora en la piel de Matthew Broderick, que interpreta a Richard Sackler en <em>Medicina letal<\/em>, la serie que Netflix acaba de estrenar sobre la crisis de los opioides.<\/p>\n<h3>Las drogas del mercado blanco<\/h3>\n<p>Por muy satisfactorio que resulte, centrarse en las fechor\u00edas de los Sackler puede ocultar las causas m\u00e1s profundas de la crisis de los opioides.<\/p>\n<blockquote><p>Purdue no invent\u00f3 las t\u00e1cticas que utiliz\u00f3 para vender OxyContin. Las farmac\u00e9uticas descubren y venden productos realmente milagrosos, pero tambi\u00e9n ejercen habitualmente una influencia preocupante en cada paso de la producci\u00f3n y circulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n sobre los medicamentos, lo que puede dificultar la comprensi\u00f3n de su verdadero valor. Tambi\u00e9n supervisan la investigaci\u00f3n que demuestra la eficacia de dichos medicamentos y redactan, o ayudan a redactar, las publicaciones basadas en esta investigaci\u00f3n.Las farmac\u00e9uticas redactan o influyen en las directrices profesionales que fomentan la prescripci\u00f3n. Financian organizaciones profesionales y pagan a expertos m\u00e9dicos para que difundan su mensaje. Dan dinero y canalizan las organizaciones de defensa del paciente para que apoyen los medicamentos que fabrican.Y luego presionan para que se aprueben leyes, reglamentos y cualquier otra cosa que pueda aumentar la demanda de sus medicamentos.<\/p><\/blockquote>\n<p>Hasta que la Agencia de alimentos y medicamentos (FDA) de Estados Unidos aprob\u00f3 OxyContin en 1995, estas t\u00e9cnicas de <em>marketing<\/em> estaban prohibidas para los opioides, que las autoridades consideraban demasiado peligrosos.<\/p>\n<p>Los reguladores federales, apoyados por autoridades m\u00e9dicas prudentes, designaron a destacados farmac\u00f3logos para que comprobaran la adictividad de los nuevos opioides. Examinaron los anuncios para asegurarse de que los riesgos se transmit\u00edan de forma completa y precisa.<\/p>\n<p>Mucho antes del OxyContin, las farmac\u00e9uticas intentaron enga\u00f1ar a los organismos reguladores con un desfile de \u201copioides milagrosos\u201d ya olvidados. De hecho, uno de estos milagros no era otro que la oxicodona, el ingrediente principal de OxyContin.<\/p>\n<p>La oxicodona, descubierta en 1916, se hab\u00eda vendido en EE.\u00a0UU. durante la mayor parte del siglo XX.<\/p>\n<p>En 1949, Endo Products aleg\u00f3 que Percodan, su nuevo producto de oxicodona, no deb\u00eda someterse a estrictos controles federales porque era qu\u00edmicamente similar a la code\u00edna, un opioide relativamente d\u00e9bil utilizado en jarabes para la tos. La empresa insist\u00eda en que no creaba adicci\u00f3n si se utilizaba seg\u00fan lo prescrito.<\/p>\n<p>Los expertos farmac\u00f3logos que trabajaban con los reguladores federales se opusieron. Observando que la oxicodona produc\u00eda una adicci\u00f3n \u201cintensa\u201d, se\u00f1alaron que la gente no siempre segu\u00eda las \u00f3rdenes de los m\u00e9dicos, especialmente cuando se trataba de medicamentos adictivos.<\/p>\n<p>La verdadera innovaci\u00f3n de Purdue con OxyContin fue comercial, no cient\u00edfica. La empresa fue la primera en comercializar un potente opioide utilizando las estrategias agresivas que otras empresas utilizaban habitualmente para introducir las innovaciones farmac\u00e9uticas con gran rapidez y eficacia, al tiempo que maximizaban los beneficios.<\/p>\n<p>Una vez que Purdue demostr\u00f3 que era posible, sus competidores no tardaron en seguirle. La industria sustituy\u00f3 los h\u00e1bitos centenarios de la medicina estadounidense en materia de precauciones con los opioides por un imprudente refuerzo.<\/p>\n<h3 class=\"western\">Complicidad de muchas industrias<\/h3>\n<p>Purdue no actu\u00f3 sola. Otros fabricantes de medicamentos como Endo y Janssen imitaron e incluso superaron el ejemplo de Purdue una vez roto el tab\u00fa.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, fabricantes de gen\u00e9ricos como Allergan y Teva se beneficiaron ampliando y prolongando el auge, al igual que distribuidores mayoristas de medicamentos y cadenas de farmacias minoristas. Incluso la prestigiosa consultora McKinsey entr\u00f3 en el juego, asesorando a otros sobre c\u00f3mo maximizar las ventas.<\/p>\n<blockquote><p>La complicidad de tantas industrias hace que los litigios sobre opioides sean complejos y dif\u00edciles de seguir. Ciudades, estados y otros demandantes no se limitaron a demandar a Purdue. Recurrieron al sistema legal para asegurarse de que todas las dem\u00e1s empresas pagaran para reparar los da\u00f1os que causaron al construir una crisis que deja ya m\u00e1s de 500\u00a0000 muertes por sobredosis desde 1996.<\/p><\/blockquote>\n<p>Hasta la fecha, el mayor acuerdo nacional sobre opioides se ha alcanzado con los tres principales distribuidores de opioides y Johnson &amp; Johnson, fabricante de los opioides Duragesic y Nucynta. Asciende a 26\u00a0000 millones de d\u00f3lares, bastante m\u00e1s de lo que est\u00e1n pagando Purdue y los Sackler.<\/p>\n<p>Pero los acuerdos financieros no pueden resolver todos los problemas que han hecho posible esta crisis. Purdue y sus competidores pudieron anteponer los beneficios a la seguridad de los consumidores durante tanto tiempo, en parte, porque sus estrategias de marketing se aproximaban mucho a la forma en que se venden otros medicamentos en EE.\u00a0UU.<\/p>\n<blockquote><p>En otras palabras, la crisis de los opioides puso de manifiesto de forma exagerada los problemas que prevalecen en la industria farmac\u00e9utica en general. Hasta que no se resuelvan esos problemas m\u00e1s generales, la desgraciada historia de los medicamentos adictivos seguir\u00e1 repiti\u00e9ndose.<\/p><\/blockquote>\n[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]<strong><em><span style=\"font-size: small;\">The Conversation: Instituciones fundacionales<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><span style=\"font-size: small;\">Sin el apoyo de nuestras instituciones fundacionales, The Conversation no habr\u00eda nacido. Por lo tanto, nos sentimos muy orgullosos de la implicaci\u00f3n de cada uno de ellos: Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, CRUE Universidades Espa\u00f1olas, IE University, UNIR &#8211; Universidad Internacional de La Rioja, Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, Universidad Camilo Jos\u00e9 Cela, Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello, Universidad CEU San Pablo, Universidad Complutense de Madrid, Universidad de Alcal\u00e1, Universidad de Buenos Aires, Universidad de Guadalajara, Universidad del Pa\u00eds Vasco \/ Euskal Herriko Unibertsitatea, Universidad de Navarra, Universidad de Oviedo, Universidad de Salamanca, Universidad Nebrija, Universidad Polit\u00e9cnica de Madrid y Universitat de Barcelona, porque han sabido ayudarnos a desarrollar un nuevo canal de informaci\u00f3n independiente que ofrece al mundo el talento y el conocimiento de las universidades y los centros de investigaci\u00f3n.<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p>\u00a0[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]\n<\/div><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Theconversation.com &#8220;La crisis de los opiodes no es solo culpa de los Sackler, hay problemas profundos en la Industria Farmace\u00fatica&#8221; por David Herzberg Associate Professor of History, University at Buffalo.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":17038,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1442,104],"tags":[],"class_list":["post-17037","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1442","category-entrada-del-blog"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17037","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17037"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17037\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17061,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17037\/revisions\/17061"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17038"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17037"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17037"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17037"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}