{"id":15365,"date":"2022-06-06T12:11:10","date_gmt":"2022-06-06T11:11:10","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=15365"},"modified":"2022-06-06T12:11:10","modified_gmt":"2022-06-06T11:11:10","slug":"urbanismo-feminista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/urbanismo-feminista\/","title":{"rendered":"Urbanismo feminista"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fuente: <\/strong>&#8220;Urbanismo feminista interseccional contra la ciudad del capital&#8221;<a class=\"author url fn\" title=\"Entradas de Col\u00b7lectiu Punt 6\u00a0\" role=\"link\" href=\"https:\/\/vientosur.info\/author\/collectiu-punt\/\" rel=\"author\">Col\u00b7lectiu Punt 6\u00a0<\/a><span class=\"updated\"> mayo 2022<\/span><!--more--><\/p>\n<blockquote><p>Las ciudades no son espacios neutros, son una producci\u00f3n cultural y como tales reflejan los valores hegem\u00f3nicos de la sociedad en la que se sit\u00faan.<\/p><\/blockquote>\n<p>Nuestra sociedad se rige por las normas y preceptos de un sistema econ\u00f3mico capitalista y de un sistema social que es patriarcal y colonialista. Estos sistemas se retroalimentan entre s\u00ed, permeando en la configuraci\u00f3n de nuestras ciudades que se basa en la divisi\u00f3n sexual del trabajo, en la acumulaci\u00f3n de capital y en maximizar la obtenci\u00f3n de beneficios privados.<\/p>\n<p>El sistema patriarcal es universal e influye en todas las esferas y \u00e1mbitos de la sociedad y tambi\u00e9n en la producci\u00f3n del espacio. Como se\u00f1ala Jane Darke (1998):<\/p>\n<p>El patriarcado adopta muchas formas y cambia con el tiempo. Coexiste con la mayor\u00eda de los sistemas econ\u00f3micos, incluido el capitalismo, y en muchos escenarios: en la familia, en el lugar de trabajo, en el gobierno, etc. Est\u00e1 tan profundamente arraigado en las relaciones sociales que mucha gente no lo identifica y considera la dominaci\u00f3n masculina como algo natural.<\/p>\n<p>Las ciudades modernas se han dise\u00f1ado y ejecutado a partir de la divisi\u00f3n sexual del trabajo, reflejo de la naturalizaci\u00f3n del orden patriarcal y de la dicotom\u00eda p\u00fablico-privado. Esta construcci\u00f3n cultural se consolida a partir de la Revoluci\u00f3n industrial en Europa y Estados Unidos y sit\u00faa a los hombres y las actividades productivas en el espacio p\u00fablico, y a las mujeres y las actividades reproductivas y de cuidados, en el espacio dom\u00e9stico. Esta divisi\u00f3n llev\u00f3 a una delimitaci\u00f3n de \u00e1mbitos espaciales masculinos y femeninos sobre los cuales se proyect\u00f3 una serie de valores e ideolog\u00edas que han reforzado la construcci\u00f3n cultural de las categor\u00edas hombre y mujer (Fern\u00e1ndez, 1995). Seg\u00fan M\u00aa \u00c1ngeles Dur\u00e1n (1998), con la divisi\u00f3n sexual del trabajo, enmarcada en el seno de la familia, los hombres se encargan de las tareas productivas, las relacionadas con el mercado, que se dan en el \u00e1mbito de lo p\u00fablico, mientras que las mujeres son las encargadas de las tareas reproductivas, que se dan en el \u00e1mbito de lo dom\u00e9stico.<\/p>\n<p>El inicio de la Revoluci\u00f3n industrial no solo llev\u00f3 a la separaci\u00f3n del espacio p\u00fablico-privado y a la identificaci\u00f3n de lo masculino-femenino y lo productivo-reproductivo con cada uno de los espacios, sino que tambi\u00e9n deriv\u00f3 en lo que Carrasco, Borderias y Torns (2011) se\u00f1alan como la construcci\u00f3n social de la desvalorizaci\u00f3n de los trabajos dom\u00e9sticos y de cuidados que acompa\u00f1\u00f3 al desarrollo de la producci\u00f3n mercantil. La idea liberal y burguesa de familia que sit\u00faa al padre como sustentador econ\u00f3mico y a la madre como ama de casa se fue instituyendo como el modelo en el discurso dominante (Brullet, 2010).<\/p>\n<p>Muchas historiadoras, ge\u00f3grafas y urbanistas feministas han demostrado que esta dicotom\u00eda es una falacia y una noci\u00f3n profundamente euroc\u00e9ntrica y clasista basada en la experiencia de las ciudades del Norte global, puesto que las mujeres de las clases populares siempre han estado involucradas en mayor o menor medida en la esfera p\u00fablica, desempe\u00f1ando labores en las f\u00e1bricas, en el campo, como comerciantes, artesanas\u2026 Por otro lado, a partir de este dualismo se restringen las actividades relacionadas con lo reproductivo y los cuidados al \u00e1mbito dom\u00e9stico, a pesar de que hay muchas actividades de la esfera reproductiva que se realizan en el espacio p\u00fablico: comprar, llevar a ni\u00f1os y ni\u00f1as al colegio, acompa\u00f1ar a una persona enferma al m\u00e9dico, etc. Sin embargo, el hecho de que los espacios urbanos se hayan pensado desde esta concepci\u00f3n tan r\u00edgida ha provocado que en la actualidad nuestras ciudades no est\u00e9n dise\u00f1adas para apoyar y acompa\u00f1ar el desarrollo de las tareas reproductivas.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica androc\u00e9ntrica que se desprende del dualismo p\u00fablico-privado ha llevado a que determinadas actividades sean consideradas socialmente m\u00e1s importantes. Esto se materializa en ciudades que jerarquizan unos usos frente a otros, dedic\u00e1ndoles m\u00e1s espacio, mejores localizaciones y conectividad. Se priorizan las tareas vinculadas con lo productivo, adaptando espacios y tiempos para servir al capital, y el resto de actividades que realizamos en nuestro d\u00eda a d\u00eda \u2013de cuidados y afectivas, personales, comunitarias\u2013 queda relegado a un segundo plano. De manera simult\u00e1nea, las pol\u00edticas neoliberales y los recortes en gasto y servicios p\u00fablicos provocan grandes desequilibrios sociales que se concretan territorialmente en fen\u00f3menos como la mercantilizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico, la especulaci\u00f3n, la gentrificaci\u00f3n y\/o la turistificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde Col\u00b7lectiu Punt 6 criticamos el urbanismo androc\u00e9ntrico y capitalista ejercido como una ciencia de especialistas que no reconoce el conocimiento y la experiencia de las personas vecinas y est\u00e1 alejado de la realidad cotidiana del territorio y que se basa en la estandarizaci\u00f3n de necesidades a partir de un sujeto tipo universal, que es hombre, blanco y sin diversidad funcional ni personas a su cargo. El modelo de ciudad vigente promueve un crecimiento urbano sin l\u00edmites, basado en la ruptura de cualquier v\u00ednculo con el entorno natural y con un impacto directo en t\u00e9rminos medioambientales, con el agotamiento y destrucci\u00f3n de recursos energ\u00e9ticos, org\u00e1nicos y territoriales.<\/p>\n<p>Nuestra propuesta de un urbanismo feminista interseccional\u00a0y encarnado<\/p>\n<p>El urbanismo con perspectiva de g\u00e9nero ha vivido un desarrollo en los \u00faltimos a\u00f1os que se ha materializado en un aumento de las publicaciones y proyectos elaborados desde este enfoque. Sin embargo, en un contexto de crisis global de cuidados, feminizaci\u00f3n de la pobreza y violencia cotidiana hacia las mujeres, no es suficiente con acciones o miradas parciales y puntuales, sino que es fundamental un cambio de paradigma que ponga la sostenibilidad de la(s) vida(s) en el centro y cuestione los privilegios de una parte minoritaria de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde Col\u00b7lectiu Punt 6 trabajamos por repensar los espacios comunitarios, p\u00fablicos y dom\u00e9sticos y las redes de movilidad desde una perspectiva feminista interseccional. Tal como explican Patricia Hill Collins y Sirma Bilge (2019: 16-18), la interseccionalidad considera que:<\/p>\n<p>Los principales ejes de las divisiones sociales en una determinada sociedad y en un momento dado, por ejemplo, la raza, la clase, el g\u00e9nero, la sexualidad, la dis\/capacidad y la edad, no funcionan como entes independientes y mutuamente excluyentes, sino que se construyen los unos sobre los otros y act\u00faan juntos (\u2026). Tambi\u00e9n son categor\u00edas que adquieren significado a partir de las relaciones de poder del racismo, el sexismo, el heterosexismo y la explotaci\u00f3n de clase.<\/p>\n<p>Aplicamos una perspectiva feminista interseccional para no contribuir reproduciendo injusticias y desigualdades. Esta aproximaci\u00f3n nos permite visibilizar que las mujeres no somos un colectivo social homog\u00e9neo, sino que estamos atravesadas por diferentes ejes de opresi\u00f3n y privilegios.<\/p>\n<p>Desde este enfoque, para nosotras el urbanismo feminista pone la vida cotidiana de las personas en el centro de las decisiones urbanas, teniendo en cuenta la diversidad de experiencias y analizando c\u00f3mo los roles de g\u00e9nero influyen y tienen implicaciones directas en el uso y disfrute de nuestras ciudades y pueblos. Adem\u00e1s, reconoce y visibiliza que las mujeres han participado siempre de una manera u otra en la esfera p\u00fablica y reproductiva, que las tareas reproductivas y de cuidados no solo se dan en el interior del hogar, sino que se extienden al \u00e1mbito p\u00fablico; adem\u00e1s, no tienen que ser responsabilidad exclusiva de las mujeres, sino una responsabilidad social y p\u00fablica. Por \u00faltimo, desde nuestra mirada el urbanismo feminista tiene que tener una vocaci\u00f3n transformadora para construir espacios que contribuyan a eliminar las desigualdades sociales, sin discriminaciones en el uso y el acceso en los espacios urbanos.<\/p>\n<p>Identificamos tres ejes estrat\u00e9gicos que se deben trabajar en la conformaci\u00f3n de la ciudad desde el urbanismo feminista: poner los cuidados en el centro desde una perspectiva ecofeminista, trabajar la seguridad urbana desde una perspectiva comunitaria y de justicia feminista y facilitar la participaci\u00f3n de mujeres y sujetos no hegem\u00f3nicos en la toma de decisiones sobre la ciudad.<\/p>\n<ol>\n<li>\n<h3>Poner los cuidados en el centro desde una perspectiva ecofeminista<\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Para promover territorios m\u00e1s justos en t\u00e9rminos sociales y ambientales, es fundamental integrar los cuidados en el urbanismo, partiendo de que la vulnerabilidad es una caracter\u00edstica innata de las personas, que nos sit\u00faa en una relaci\u00f3n de interdependencia con otras personas. El papel de las ciudades es proporcionar un soporte f\u00edsico adecuado para satisfacer la red compleja de cuidados que es necesaria para sostener la vida.<\/p>\n<p>Este soporte se puede materializar en estructuras e infraestructuras p\u00fablicas o comunitarias que proporcionan condiciones materiales e inmateriales para el desarrollo de los cuidados favoreciendo la autonom\u00eda de las personas dependientes y apoyar a las personas cuidadoras.<\/p>\n<p>Equipamientos (ludoteca, guarder\u00edas, casales de personas mayores, centros juveniles\u2026).<\/p>\n<p>Servicios y programas (servicio de ayuda a domicilio, servicios de tiempo libre para personas cuidadoras Respira, cesi\u00f3n de elementos de apoyo a la accesibilidad\u2026).<\/p>\n<p>Elementos urbanos (bancos, lavabos p\u00fablicos, zonas de juego infantil, fuentes\u2026).<\/p>\n<p>Ayudas para la organizaci\u00f3n y gesti\u00f3n comunitaria de los cuidados (cesi\u00f3n de espacios, organizaci\u00f3n de bancos de tiempo).<\/p>\n<p>Desde el ecofeminismo tambi\u00e9n se critica, por un lado, el modelo de producci\u00f3n y consumo que vive de espaldas al equilibrio natural y al bienestar humano y, por otro, el sistema patriarcal que supedita la libertad y los derechos de la mitad de la humanidad. Ante la crisis ambiental (pico del petr\u00f3leo, crisis clim\u00e1tica, crecientes problemas de acceso al agua, las sustancias qu\u00edmicas artificiales de efectos desconocidos en los seres humanos) y la crisis de cuidados (translimitaci\u00f3n de tiempos humanos, muy especialmente de los tiempos de las mujeres) se identifica al sistema capitalista y patriarcal como productor de insostenibilidad y de injusticia y causante del deterioro de las condiciones y la calidad de vida (Grupo de Ecofeminismo, Ecologistas en Acci\u00f3n, 2011).<\/p>\n<p>En este sentido, Herrero, Pascual, Gonz\u00e1lez y Gasc\u00f3 (2018) enfatizan que la vida humana se desarrolla inserta en un medio f\u00edsico natural, del que dependemos para existir y reproducirnos, que tiene l\u00edmites f\u00edsicos y se autoorganiza en ciclos naturales y cadenas tr\u00f3ficas para poder mantenerse y perdurar.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, haciendo referencia a la noci\u00f3n de ecodependencia, es indispensable enmarcar los entornos urbanos en un contexto natural que ya ha rebasado sus l\u00edmites, por lo que planificar la ciudad incorporando los cuidados no puede basarse en el actual modelo de consumo de recursos (econ\u00f3micos, territoriales, ambientales, energ\u00e9ticos). Es necesario promover un cambio radical de modelo de ciudad que incluya los l\u00edmites naturales en aspectos como la movilidad, la infrautilizaci\u00f3n residencial, la gesti\u00f3n de residuos o la provisi\u00f3n de servicios energ\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Nuestras ciudades son la materializaci\u00f3n territorial de un modelo social y econ\u00f3micamente injusto, por lo que para acabar con las desigualdades sociales y econ\u00f3micas es imprescindible un cambio estructural de paradigma. Repensar la ciudad desde una perspectiva feminista es dejar de crear espacios con una l\u00f3gica productivista, social y pol\u00edticamente restrictiva, y empezar a pensar en entornos que prioricen a las personas que los van a utilizar.<\/p>\n<p>Poner a las personas en el centro de las decisiones urbanas significa hacer ciudades cuidadoras que tengan en cuenta la diversidad de experiencias, necesidades y deseos. Definimos la ciudad cuidadora como una ciudad que te cuida, te deja cuidarte, te permite cuidar a otras personas y cuida del entorno.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>\n<h3>La seguridad y la autonom\u00eda<\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Construir espacios y ciudades seguras para todas y todos, libres de violencias machistas y hacia las mujeres.<\/p>\n<p>La seguridad urbana en las ciudades contin\u00faa enfoc\u00e1ndose, sobre todo, en los cr\u00edmenes, excluyendo de su an\u00e1lisis la violencia machista (Wekerle y Whitzman, 1995) y sin tener en cuenta que la percepci\u00f3n de seguridad tambi\u00e9n es diferente entre mujeres y hombres. La mayor\u00eda de medidas de los gobiernos locales sobre prevenci\u00f3n y control del delito provienen del \u00e1mbito de la justicia y la criminolog\u00eda, enfocadas en estrategias restrictivas, como incrementar la presencia de la polic\u00eda y el control en el acceso a los espacios p\u00fablicos.<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n de seguridad condiciona los movimientos de las personas, y muy especialmente de las mujeres. Sentirse segura es tener autonom\u00eda y libertad para usar los espacios p\u00fablicos. Muchas veces las personas, y especialmente las mujeres, restringen sus desplazamientos cotidianos porque perciben ciertos espacios como inseguros. Esta percepci\u00f3n est\u00e1 estrechamente ligada con el proceso de socializaci\u00f3n que hemos tenido las mujeres, en el que constantemente se nos victimiza y se nos trata como sujetos fr\u00e1giles en constante situaci\u00f3n de vulnerabilidad, especialmente por la noche.<\/p>\n<p>Desde el movimiento feminista, el trabajo que se ha hecho en relaci\u00f3n a la seguridad desde la perspectiva de g\u00e9nero siempre pretende ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que se entiende por crimen, y se analiza la seguridad desde la perspectiva de g\u00e9nero diferenciando y complejizando qu\u00e9 se entiende por violencia machista, seguridad o percepci\u00f3n de inseguridad, e ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que se tipifica como crimen y, por lo tanto, de lo marcado por ley. Porque, como dice Anne Michaud (2005), si en una calle donde el 100% de las personas que viven son mujeres y a una de ellas la violan, las consecuencias no son solo sobre el 1% de la poblaci\u00f3n (la mujer violada), sino sobre el 100% de las mujeres, ya que ese hecho aumentar\u00e1 la percepci\u00f3n de inseguridad y el miedo de las mujeres que viven ah\u00ed, porque sienten que les puede pasar a ellas tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n de seguridad est\u00e1 condicionada por la diferencia que existe entre el tipo de violencia que pueden experimentar las personas dependiendo de su sexo, g\u00e9nero, edad, origen, etc. Tal como dice Teresa del Valle (2006), el miedo, lo mismo que la seguridad, tiene referentes y significados distintos para hombres y mujeres. El miedo o la percepci\u00f3n de inseguridad de las mujeres est\u00e1 marcado por la violencia ejercida sobre nuestro cuerpo sexuado y determina en gran medida c\u00f3mo las mujeres viven los diferentes espacios, ya sea dom\u00e9sticos, comunitarios o p\u00fablicos. Como se\u00f1ala Ana Fal\u00fa (2009), las violencias que se ejercen tanto en los espacios p\u00fablicos como aquellas que tienen lugar de puertas adentro avasallan los cuerpos de las mujeres. El cuerpo de las mujeres es el territorio que est\u00e1 en juego, para ser ocupado, concebido como mercanc\u00eda apropiable, percibido como disponible; pero tambi\u00e9n como categor\u00eda pol\u00edtica, como lugar para ejercer los derechos y resistir las violencias: el cuerpo como resistencia (Fal\u00fa, 2009).<\/p>\n<p>En este sentido, si bien hay mucho trabajo que hacer desde un punto de vista social, hay algunas caracter\u00edsticas f\u00edsicas que pueden mejorar la percepci\u00f3n de los espacios (Col\u00b7lectiu Punt 6, 2011):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>Espacios vitales.<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>Espacios en comunidad.<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>Espacios se\u00f1alizados.<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>Espacios equipados.<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>Espacios visibles.<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>Espacios vigilados.<\/strong><\/p>\n<p>Es imprescindible tener un enfoque integral de la seguridad. Desde el urbanismo se ha trabajado muchas veces el tema de la seguridad, pero siempre muy relacionado con todo aquello que es considerado delito por el C\u00f3digo Penal; sin embargo, otro tipo de violencias como el acoso sexual que sufren muchas mujeres en el espacio p\u00fablico, o la violencia institucional no son tenidas en cuenta. Adem\u00e1s, dentro la mayor\u00eda de los trabajos no se considera otro tipo de inseguridades como la que puede sentir una persona mayor al cruzar una calle cuando el sem\u00e1foro se pone en rojo antes de que le d\u00e9 tiempo a cruzar.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>\n<h3>La participaci\u00f3n y la experiencia de las mujeres<\/h3>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>La perspectiva de g\u00e9nero interseccional aplicada al urbanismo solo puede enfocarse desde la experiencia y, por lo tanto, desde un an\u00e1lisis de escala pr\u00f3xima a la comunidad y al barrio que permita hacer una posterior lectura anal\u00edtica interescalar (ciudad, regi\u00f3n). La experiencia de un territorio solo puede recogerse mediante la participaci\u00f3n activa de las personas que habitan una comunidad o barrio, ya que son ellas las m\u00e1ximas expertas en esos territorios y saben qu\u00e9 cosas necesitan en su d\u00eda a d\u00eda, cu\u00e1les existen y si funcionan o no. Adem\u00e1s, es a estas personas a quienes afectar\u00e1 directamente la transformaci\u00f3n (Col\u00b7lectiu Punt 6, 2019).<\/p>\n<p>A partir de estos aprendizajes Col\u00b7lectiu Punt 6 apostamos por tres estrategias para cambiar las ciudades desde la base y m\u00e1s all\u00e1 de las instituciones: desjerarquizar, despatriarcalizar y territorializar.<\/p>\n<p>Desjerarquizar, poniendo en valor el conocimiento situado y encarnado que tienen las personas vecinas de sus territorios y quebrando las fronteras del urbanismo como disciplina herm\u00e9tica. Hay que romper con la jerarqu\u00eda entre profesionales y personas vecinas, ya que son las personas que habitan un territorio las que tienen un mayor conocimiento de las din\u00e1micas que se dan y de cu\u00e1les son sus necesidades, reconociendo tambi\u00e9n que estas necesidades son heterog\u00e9neas y cambiantes. En este sentido, tambi\u00e9n es fundamental restringir el poder de las instituciones y de los lobbies econ\u00f3micos en la toma de decisiones en la ciudad y que los temas de la agenda urbana no est\u00e9n marcados por intereses partidistas o econ\u00f3micos, sino que se configuren a partir de las necesidades de las personas que habitan los territorios.<\/p>\n<p>Despatriarcalizar el urbanismo, visibilizando el papel de las mujeres en la construcci\u00f3n de las ciudades, tanto en la pr\u00e1ctica profesional como en las luchas sociales, ya que ambos han sido \u00e1mbitos muy masculinizados y han imperado las l\u00f3gicas y din\u00e1micas patriarcales. Para ello hay que incorporar las reivindicaciones feministas a las luchas y actuaciones urbanas de manera transversal, visibilizando a las mujeres y sujetos no normativos como agentes pol\u00edticos protagonistas para la transformaci\u00f3n social y valorando la reproducci\u00f3n social y la sostenibilidad de la vida.<\/p>\n<p>Territorializar, integrando el factor espacial y territorial en las luchas feministas. Las diferencias entre contextos y escalas (la urbana-rural, la de centro-periferia) son imprescindibles para comprender los distintos fen\u00f3menos sociales y c\u00f3mo se concretan en el espacio y todos los temas abordados desde el feminismo, la econom\u00eda, la salud, el ecologismo, las violencias, tienen un componente territorial. Adem\u00e1s, la misma lucha por el territorio tiene que ser una reivindicaci\u00f3n transversal del feminismo.<\/p>\n<p>El urbanismo feminista no es un tema ni un \u00e1mbito de conocimiento, es una mirada compleja hacia nuestros territorios que nos permite comprender c\u00f3mo capitalismo y patriarcado interact\u00faan generando desigualdades e injusticias en nuestros espacios cotidianos de vida. Pero el urbanismo feminista tambi\u00e9n nos proporciona criterios, estrategias y herramientas para hacer un cambio radical que ponga la vida de las personas en el centro. Porque es un mundo cada vez m\u00e1s urbano, es fundamental cambiar la ciudad para transformarlo todo.<\/p>\n<p>Col-lectiu Punt 6 est\u00e1 formado por Blanca Valdivia, Sara Ortiz Escalante, Roser Casanovas, Adriana Ciocoletto y Marta Fonseca<\/p>\n<h3>Referencias<\/h3>\n<ul>\n<li>Brullet, Cristina (2010) Temps, cura i ciutadania. Corresponsabilitats privades i publiques. Barcelona: Programa Nous Usos Socials del Temps-Ajuntament de Barcelona.<\/li>\n<li>Carrasco, Cristina; Border\u00edas, Cristina, y Torns, Teresa (2011) \u201cIntroducci\u00f3n. El trabajo de cuidados: antecedentes hist\u00f3ricos y debates actuales\u201d. En Carrasco, Cristina; Border\u00edas, Cristina, y Torns, Teresa (eds.) El trabajo de cuidados: historia, teor\u00eda y pol\u00edticas. Madrid: Catarata. Recuperado el 13 de agosto de 2018 de: https:\/\/www.fuhem.<\/li>\n<li>Col\u00b7lectiu Punt 6 (2011) \u201cConstruyendo entornos seguros desde la perspectiva de g\u00e9nero\u201d. En Mar\u00eda Freixanet (coord.) \u201cNo surtis sola\u201d. Espais p\u00fablics segurs amb perspectiva de g\u00e8nere. Barcelona: Institut de Ci\u00e8ncies Pol\u00edtiques i Socials, Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona.<\/li>\n<li>(2019) Urbanismo Feminista. Por una transformaci\u00f3n radical de nuestros espacios de vida. 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