{"id":14390,"date":"2022-01-16T10:50:57","date_gmt":"2022-01-16T09:50:57","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=14390"},"modified":"2022-01-16T10:56:44","modified_gmt":"2022-01-16T09:56:44","slug":"la-covid-ha-llegado-para-quedarse-los-paises-deben-decidir-como-adaptarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/la-covid-ha-llegado-para-quedarse-los-paises-deben-decidir-como-adaptarse\/","title":{"rendered":"La COVID ha llegado para quedarse: los pa\u00edses deben decidir c\u00f3mo adaptarse"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fuente:\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/d41586-022-00057-y\"><em>Nature<\/em> 601, 165 (2022), <\/a><span class=\"updated\">12 enero 2022<\/span><!--more--><\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la pandemia, el a\u00f1o 2022 parec\u00eda dispuesto a comenzar con una fuerte dosis de\u00a0<em>d\u00e9j\u00e0 vu<\/em>, con el aumento de casos de COVID-19 en muchos pa\u00edses en el per\u00edodo previo al nuevo a\u00f1o. Mientras tanto, una nueva variante del coronavirus parec\u00eda estar a punto de desbordar los sistemas de atenci\u00f3n sanitaria, entre los temores de que las vacunas -desde las primeras inoculaciones hasta las de refuerzo, seg\u00fan el pa\u00eds- no pudieran distribuirse con la suficiente rapidez para frenar el inminente tsunami de infecciones.<\/p>\n<p>La buena noticia de que las oleadas de la variante Omicron est\u00e1n asociadas a una enfermedad menos grave en los adultos que las variantes precedentes del SARS-CoV-2 sugiere que algunos de los peores escenarios de la pandemia no se har\u00e1n realidad. Pero la vida se ha vuelto a ver alterada. Las ausencias generalizadas debidas a las infecciones por coronavirus han dejado a los hospitales de muchos pa\u00edses sin personal suficiente, han obligado a los escolares a volver a aprender a distancia y han limitado la movilidad mundial. E incluso si un porcentaje relativamente peque\u00f1o de los infectados requiere hospitalizaci\u00f3n, las elevadas tasas de infecci\u00f3n en grandes poblaciones significan que muchas personas seguir\u00e1n enfrent\u00e1ndose a enfermedades potencialmente mortales y a discapacidades a largo plazo. Esto es especialmente cierto para los no vacunados, un grupo que incluye una gran proporci\u00f3n de la poblaci\u00f3n mundial, especialmente los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Para los que esperaban que 2021 fuera el a\u00f1o que dejara la pandemia en el pasado, fue un duro recordatorio de que todav\u00eda est\u00e1 muy presente. En lugar de hacer planes para volver a la vida\u00a0<em>normal<\/em>\u00a0que conoc\u00edamos antes de la pandemia, 2022 es el a\u00f1o en que el mundo debe aceptar el hecho de que el SRAS-CoV-2 ha llegado para quedarse.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses deben decidir c\u00f3mo van a vivir con el COVID-19, y vivir con el COVID-19 no significa ignorarlo. Cada regi\u00f3n debe encontrar la manera de equilibrar las muertes, la discapacidad y los trastornos causados por el virus con los costes financieros y sociales de las medidas utilizadas para intentar controlar el virus, como la obligaci\u00f3n de llevar m\u00e1scaras y el cierre de empresas. Este equilibrio variar\u00e1 de un lugar a otro, y con el tiempo, a medida que se disponga de m\u00e1s terapias y vacunas, y que surjan nuevas variantes.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de la variante Omicron el pasado mes de noviembre puso de manifiesto los continuos retos de la vida con el SRAS-CoV-2. Algunos pa\u00edses ya se enfrentaban a repuntes de la variante Delta, altamente transmisible, pero las vacunas y la infecci\u00f3n previa confer\u00edan niveles relativamente altos de protecci\u00f3n contra la Delta, especialmente contra la enfermedad grave. Muchos investigadores -y bastantes pol\u00edticos- esperaban que las futuras oleadas fueran menos perturbadoras, gracias a la acumulaci\u00f3n de inmunidad en las poblaciones que mantendr\u00eda controlada la circulaci\u00f3n viral y proteger\u00eda a la mayor\u00eda de las personas de las manifestaciones graves de la enfermedad que agotan los recursos sanitarios.<\/p>\n<p>Se preve\u00eda que las mutaciones del genoma v\u00edrico ir\u00edan mermando poco a poco esta inmunidad, sobre todo su capacidad para detener la transmisi\u00f3n del virus. Pero Omicron asest\u00f3 un golpe m\u00e1s r\u00e1pido y m\u00e1s grave a la inmunidad de lo previsto. Ahora est\u00e1 claro que las reinfecciones de SARS-CoV-2 son m\u00e1s comunes, y que algunas de las vacunas COVID-19 m\u00e1s utilizadas han flaqueado frente a la variante. Las vacunas existentes, desarrolladas contra una variante anterior, requieren ahora un refuerzo para proporcionar niveles sustanciales de protecci\u00f3n contra la infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero no todas las noticias son malas. Las vacunas, especialmente cuando se refuerzan, parecen seguir proporcionando una protecci\u00f3n sustancial contra la enfermedad grave y la muerte. Los primeros datos de los estudios en animales sugieren que Omicron podr\u00eda generar una patolog\u00eda diferente en comparaci\u00f3n con las variantes anteriores, provocando una mayor infecci\u00f3n del tracto respiratorio superior y una menor infecci\u00f3n en los pulmones. Los datos de varios pa\u00edses sugieren que la variante est\u00e1 asociada a una enfermedad menos grave, aunque hay que seguir estudiando si esto se debe a la propia variante o a la inmunidad preexistente generalizada.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses han trazado una variedad de cursos a trav\u00e9s de la \u00faltima oleada. Muchos de los que disponen de recursos han acelerado la distribuci\u00f3n de refuerzos de vacunas, pero muchos otros no pueden permitirse este lujo. Algunos pa\u00edses han restablecido los cierres, mientras que otros se mantienen a la espera de ver hasta qu\u00e9 punto el aumento de las tasas de infecci\u00f3n afecta a los hospitales.<\/p>\n<p>Con unas tasas de infecci\u00f3n que se disparan en todo el mundo y con muchos pa\u00edses que siguen sin poder acceder a un suministro adecuado de vacunas, seguir\u00e1n apareciendo m\u00e1s variantes de SARS-CoV-2 preocupantes. Y, como ha ilustrado Omicron, la capacidad de predecir el curso que tomar\u00e1n esas variantes se hace m\u00e1s dif\u00edcil, ya que las complejidades de la evoluci\u00f3n viral y la inmunidad preexistente complican los modelos que se han utilizado anteriormente para anticipar el curso de la pandemia. Ahora los modelizadores tienen que tener en cuenta los efectos de las vacunas, las infecciones previas, la disminuci\u00f3n de la inmunidad a lo largo del tiempo, las vacunas de refuerzo y las variantes v\u00edricas, y, a medida que avance el a\u00f1o, tambi\u00e9n tendr\u00e1n que considerar el impacto de los nuevos tratamientos antivirales.<\/p>\n<p>Pero lo que est\u00e1 claro es que la esperanza de que las vacunas y la infecci\u00f3n previa pudieran generar una inmunidad de reba\u00f1o frente al COVID-19 -una posibilidad poco probable desde el principio- pr\u00e1cticamente ha desaparecido. La opini\u00f3n generalizada es que el SARS-CoV-2 se convertir\u00e1 en end\u00e9mico en lugar de extinguirse, y que las vacunas proporcionar\u00e1n protecci\u00f3n contra la enfermedad grave y la muerte, pero no erradicar\u00e1n el virus.<\/p>\n<p>Como han demostrado Omicron y otras variantes, esto no hace sino aumentar la urgencia con la que deben distribuirse las vacunas a los pa\u00edses que actualmente carecen de suministros. Se est\u00e1n realizando esfuerzos para reforzar la producci\u00f3n de vacunas en pa\u00edses como Sud\u00e1frica, que hist\u00f3ricamente no han sido centros de fabricaci\u00f3n de vacunas. Estos y otros esfuerzos para impulsar el acceso mundial a las vacunas siguen siendo en el mejor inter\u00e9s de todos los pa\u00edses: es especialmente probable que surjan variantes devastadoras y que se produzcan brotes en regiones con bajas tasas de vacunaci\u00f3n, y su propagaci\u00f3n se agravar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s cuando tambi\u00e9n sean bajos los niveles de pruebas y vigilancia gen\u00f3mica.<\/p>\n<p>Afortunadamente, el a\u00f1o 2022 est\u00e1 preparado para aumentar nuestras defensas contra la pandemia. Las nuevas vacunas -como las basadas en prote\u00ednas, que podr\u00edan costar menos y tener requisitos de almacenamiento menos estrictos que las vacunas de ARNm actualmente- estar\u00e1n m\u00e1s disponibles. En diciembre, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud aprob\u00f3 la tan esperada vacuna proteica fabricada por Novavax en Gaithersburg, Maryland, para su uso en emergencias. Los ensayos cl\u00ednicos en curso determinar\u00e1n si las pr\u00f3ximas vacunas candidatas dirigidas a variantes espec\u00edficas del coronavirus, o que puedan inhalarse o tomarse por v\u00eda oral en lugar de inyectarse, tambi\u00e9n ser\u00e1n \u00fatiles. Hay varias candidatas nasales en fase de pruebas cl\u00ednicas, como una de CanSino en Tianjin (China) y otra desarrollada por AstraZeneca en Cambridge (Reino Unido).<\/p>\n<p>Mientras tanto, los nuevos medicamentos antivirales, formulados en comprimidos que pueden administrarse f\u00e1cilmente en las primeras fases de la infecci\u00f3n para reducir la posibilidad de que se produzca una enfermedad grave y la muerte, ofrecen otro enfoque contra el COVID-19. En los \u00faltimos meses, algunos pa\u00edses han autorizado el uso de dos de estos f\u00e1rmacos: molnupiravir, fabricado por Merck en Kenilworth (Nueva Jersey) y Ridgeback Biotherapeutics en Miami (Florida), y Paxlovid, fabricado por Pfizer, con sede en Nueva York. En el pr\u00f3ximo a\u00f1o se esperan datos de los ensayos cl\u00ednicos pivotales de otros candidatos.<\/p>\n<p>Todos ellos ampliar\u00e1n la capacidad mundial para gestionar los brotes de SRAS-CoV-2. Son motivos de esperanza y optimismo, pero con una fuerte dosis de realismo: el virus seguir\u00e1 circulando y cambiando, y los gobiernos deben seguir confiando en la orientaci\u00f3n y el asesoramiento de los cient\u00edficos. No siempre podremos predecir la trayectoria del virus, y debemos estar preparados para adaptarnos con \u00e9l.<\/p>\n<p>10\/01\/2022<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/d41586-022-00057-y\"><em>Nature<\/em>\u00a0601, 165 (2022)<\/a><\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0Nature 601, 165 (2022), 12 enero 2022<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14391,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1392,1284,104],"tags":[1323],"class_list":["post-14390","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1392","category-ano","category-entrada-del-blog","tag-covid-19"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14390"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14390\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14392,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14390\/revisions\/14392"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14391"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}