{"id":14347,"date":"2022-01-09T09:00:21","date_gmt":"2022-01-09T08:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=14347"},"modified":"2022-01-09T09:04:43","modified_gmt":"2022-01-09T08:04:43","slug":"hacia-el-fin-de-la-excepcionalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/hacia-el-fin-de-la-excepcionalidad\/","title":{"rendered":"Hacia el fin de la excepcionalidad"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fuente:\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/amf-semfyc.com\/web\/article\/3063\">AEF SEMFYC Editorial<\/a> <!--more--><\/p>\n<div class=\"row mt-5 p-0\">\n<div class=\"col-12 text-break article-body \">\n<p>El cambio de a\u00f1o viene marcado por el sexto per\u00edodo epid\u00e9mico de COVID-19 en Espa\u00f1a. Esta ola ha sido distinta a todas las dem\u00e1s: la llegada de \u00f3micron est\u00e1 dejando una gran cantidad de infecciones con niveles m\u00e1ximos de incidencia, pero con pocos casos graves en t\u00e9rminos relativos. Seg\u00fan datos del Instituto de Salud Carlos III, actualmente la mitad de las infecciones detectadas son asintom\u00e1ticas y los indicadores de hospitalizaci\u00f3n y muerte est\u00e1n en m\u00ednimos hist\u00f3ricos<sup>1<\/sup>. Esto se debe en parte a la menor patogenicidad intr\u00ednseca de \u00f3micron respecto a variantes previas, y tambi\u00e9n a su mayor facilidad para infectar a personas con inmunidad previa (por infecci\u00f3n o por vacuna) y que, por tanto, presentan un riesgo bajo de enfermedad grave.<\/p>\n<p>La baja frecuencia de enfermedad grave, junto a la saturaci\u00f3n tanto de la Atenci\u00f3n Primaria como de Salud P\u00fablica por casos leves, nos debe llevar a replantearnos c\u00f3mo afrontar la pandemia a partir de este momento. Desde el Comit\u00e9 de Redacci\u00f3n de AMF queremos contribuir a este debate a partir de cinco ideas clave.<\/p>\n<h3>El virus no va a desaparecer<\/h3>\n<p>El escenario m\u00e1s probable es que el SARS-CoV-2 conviva con nosotros durante muchos a\u00f1os. Hasta el momento se ha presentado en forma de per\u00edodos epid\u00e9micos con alta concentraci\u00f3n de infecciones durante un per\u00edodo corto de tiempo (8-10 semanas). No sabemos si en el futuro seguir\u00e1n existiendo este tipo de olas ni con qu\u00e9 cadencia (por ejemplo, la gripe o el virus respiratorio sincitial (VRS) se presentan en una \u00fanica epidemia anual) o si entrar\u00e1 en una endemia estacional con una circulaci\u00f3n m\u00e1s o menos constante durante los meses fr\u00edos (como hacen muchos otros virus respiratorios, entre ellos los cuatro coronavirus catarrales que afectan a los humanos). Tampoco es descartable, aunque resulta poco probable, que acabe desapareciendo como sucedi\u00f3 con el SARS-CoV-1, que circul\u00f3 entre 2002 y 2004.<\/p>\n<p>Hay cuatro factores que determinan el nivel de circulaci\u00f3n de un virus respiratorio en cada momento: factores del propio microrganismo (aparici\u00f3n de mutaciones que lo hacen m\u00e1s contagioso, por ejemplo), la inmunidad desarrollada por la poblaci\u00f3n (ya sea por infecci\u00f3n previa o por vacunaci\u00f3n), la estacionalidad (cada virus tiene sus meses predilectos) y el comportamiento humano (factores no solo individuales, sino tambi\u00e9n sociales y culturales). Del equilibrio de estos factores depender\u00e1 el futuro de la epidemia.<\/p>\n<p>Los virus mutan constantemente y la selecci\u00f3n natural favorece aquellas mutaciones que devienen en una mayor contagiosidad (y, en menor medida, aquellas que provocan menos gravedad). La variante \u00f3micron cumple ambas condiciones, y podr\u00eda representar un paso en la evoluci\u00f3n de SARS-CoV-2 hacia un coronavirus catarral; solo el tiempo dir\u00e1 si es as\u00ed. En sentido inverso, los humanos nos infectamos (o m\u00e1s recientemente nos vacunamos) y en este proceso desarrollamos una respuesta inmunol\u00f3gica que nos protege de nuevas infecciones y especialmente de enfermar de forma grave en el futuro. De esta forma se llega a un equilibrio o conllevancia entre virus y humanos: infecciones leves y repetidas durante la infancia y la juventud van construyendo una buena inmunidad que nos protege de infecciones potencialmente graves en la edad avanzada.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n s\u00fabita de un nuevo microrganismo rompe temporalmente este equilibrio, ya que muchas personas sin inmunidad previa tienen su primer contacto con el virus a una edad con m\u00e1s riesgo de enfermedad grave; este hecho, junto a la gran sincronizaci\u00f3n de muchos casos iniciales por ser toda la poblaci\u00f3n susceptible, puede llevar al colapso al sistema sanitario. Por suerte, vivimos en una \u00e9poca donde las vacunas pueden simular esas infecciones leves iniciales y generar inmunidad en personas mayores sin los riesgos que representar\u00eda una infecci\u00f3n natural. Lo esperable ser\u00eda que, una vez vacunadas las personas vulnerables, todos nos contagiemos m\u00faltiples veces en nuestros repetidos contactos con el virus, y que este hecho vaya mejorando nuestra inmunidad tanto individual como colectiva. Cada nueva ola aumenta la inmunidad poblacional hasta lograr un equilibrio entre la evoluci\u00f3n del virus y la capacidad de nuestro sistema inmunitario para combatirlo.<\/p>\n<h3>Vacunaci\u00f3n basada en la evidencia y la equidad<\/h3>\n<p>Desde el principio de la pandemia sabemos que el riesgo de enfermedad grave no es homog\u00e9neo, siendo la edad avanzada el principal factor de riesgo para hospitalizaci\u00f3n y muerte. Desde finales de 2020 disponemos de varias vacunas que han demostrado ser muy efectivas para la prevenci\u00f3n de la enfermedad grave. Los ensayos cl\u00ednicos iniciales se han visto corroborados por los datos de uso en el mundo real, que han arrojado una efectividad que pocos habr\u00edamos imaginado unos meses atr\u00e1s.<\/p>\n<p>No obstante, aunque las vacunas siguen siendo muy efectivas contra la enfermedad grave, no lo son tanto contra la infecci\u00f3n y la enfermedad leve, especialmente con \u00f3micron<sup>2<\/sup>. Mientras la protecci\u00f3n contra la infecci\u00f3n, mediada por la inmunidad humoral, tiende a disminuir con el tiempo y la aparici\u00f3n de nuevas variantes, la protecci\u00f3n contra la enfermedad grave se mantiene gracias a la inmunidad celular.<\/p>\n<p>Como profesionales sanitarios, debemos intentar convencer a todas las personas de riesgo de que se vacunen, muy especialmente a aquellas que a\u00fan no se han infectado, porque estamos seguros del beneficio de las vacunas. A la gente joven y sana se les debe ofrecer la vacuna, pero vacunarlos no debe ser una prioridad del sistema de salud; en este caso hay que introducir valoraciones de beneficio-riesgo y de n\u00famero de personas a vacunar para evitar una hospitalizaci\u00f3n o muerte. En el caso particular de la poblaci\u00f3n infantil, la vacunaci\u00f3n deber\u00eda valorarse caso a caso entre la familia y su equipo de salud.<\/p>\n<p>El papel de las dosis de recuerdo debe estudiarse con m\u00e1s detalle para analizar en qu\u00e9 grupos poblaciones pueden contribuir a una disminuci\u00f3n adicional del riesgo de enfermedad grave. Necesitamos m\u00e1s estudios para aclarar a qui\u00e9n deben administrarse, cada cu\u00e1nto tiempo, y si ser\u00eda conveniente hacerlo con vacunas adaptadas a las nuevas variantes. En cualquier caso, parece claro que las dosis de recuerdo deber\u00edan reservarse para las poblaciones m\u00e1s vulnerables.<\/p>\n<p>La disminuci\u00f3n de la protecci\u00f3n contra infecci\u00f3n y enfermedad leve, especialmente con \u00f3micron, tiene implicaciones importantes para la pol\u00edtica de vacunaci\u00f3n<sup>2<\/sup>. Vacunar a toda la poblaci\u00f3n, incluyendo a la de muy bajo riesgo y la infantil, no va a evitar la circulaci\u00f3n del virus. Vacunarse o no es una decisi\u00f3n individual, y no se debe presionar a nadie para que se vacune en aras de un beneficio colectivo que no sabemos hasta qu\u00e9 punto existe y cu\u00e1nto tiempo podr\u00eda durar. No lo hemos hecho nunca antes y no debemos hacerlo ahora. Los certificados de vacunaci\u00f3n para acceder a ciertos servicios, m\u00e1s all\u00e1 de las dudas \u00e9ticas sobre su implantaci\u00f3n, carecen de evidencia cient\u00edfica sobre su utilidad en la disminuci\u00f3n de contagios y casos graves.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de la vacunaci\u00f3n a nivel mundial es profundamente inequitativa. Mientras los pa\u00edses ricos est\u00e1n vacunando a ni\u00f1os y ni\u00f1as o administrando dosis de recuerdo a gente joven, algunos pa\u00edses pobres a\u00fan no han podido completar la vacunaci\u00f3n de los mayores o los profesionales sanitarios; en \u00c1frica solo el 10% de la poblaci\u00f3n ha completado la vacunaci\u00f3n<sup>3<\/sup>. Siendo las vacunas un bien finito, entre todos tenemos el deber de racionalizar su uso en funci\u00f3n del beneficio esperado de cada dosis administrada.<\/p>\n<h3>Comunicaci\u00f3n para una sociedad adulta<\/h3>\n<p>Algunos gobiernos, \u00abexpertos\u00bb en COVID y medios de comunicaci\u00f3n siguen usando el miedo como estrategia comunicativa. Los peores escenarios y las previsiones m\u00e1s catastrofistas siempre gozan de mayor espacio comunicativo. Errar por exceso de alarma siempre penaliza menos que errar por defecto. En general, sobra alarmismo y falta an\u00e1lisis y contexto.<\/p>\n<p>Se retransmiten en directo cifras r\u00e9cord de contagios sin aclarar que la mitad son asintom\u00e1ticos y que la inmunidad conseguida y la llegada de \u00f3micron han roto por completo la relaci\u00f3n entre contagios, enfermos, ingresos y muertes. Nunca antes ha existido tanta confusi\u00f3n entre el n\u00famero de personas contagiadas, detectadas, contagiosas y enfermas. Tenemos que dejar de contar y reportar el n\u00famero de infecciones diarias, que ya no tienen ning\u00fan inter\u00e9s: la sexta ola puede haber infectado a m\u00e1s del 10% de la poblaci\u00f3n en pocas semanas, mientras que los casos graves se han mantenido en valores relativamente bajos<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>Lo importante siempre deber\u00edan haber sido las defunciones, y en este sentido nunca volveremos a la situaci\u00f3n catastr\u00f3fica de marzo y abril de 2020. En la comunicaci\u00f3n de las defunciones es importante introducir conceptos como el exceso sobre la mortalidad esperada, los a\u00f1os potenciales de vida perdidos, y distinguir si las defunciones son por COVID o con COVID. Por otro lado, tendremos que admitir como sociedad (igual que hacemos con la gripe, el tabaquismo, los suicidios o los accidentes, entre otras muchas causas) que durante los pr\u00f3ximos a\u00f1os habr\u00e1 un n\u00famero de defunciones por o con COVID que ser\u00e1n inevitables. La pandemia no acabar\u00e1 cuando no haya defunciones, sino cuando los medios y gobiernos les den el mismo tratamiento que al resto de causas.<\/p>\n<p>Se ha usado tambi\u00e9n el miedo a un posible colapso hospitalario que obligue a demorar la atenci\u00f3n a otras patolog\u00edas, como sucedi\u00f3 durante la primera ola. Esa situaci\u00f3n no se ha vuelto a producir o lo ha hecho de forma muy puntual, aunque contin\u00faa siendo cierto que una proporci\u00f3n muy peque\u00f1a de casos graves en un contexto de un n\u00famero muy grande de infecciones simult\u00e1neas puede acabar por causar un n\u00famero importante de hospitalizaciones. Habr\u00e1 que homogeneizar protocolos de ingreso tanto convencional como a unidades de cr\u00edticos, as\u00ed como distinguir si hablamos de ingresos por COVID, con COVID o de simples hallazgos casuales en las pruebas de ingreso por otros procesos o infecciones nosocomiales. Conocer la estancia media y el porcentaje de pacientes que requieren ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica tambi\u00e9n ayudar\u00edan a comprender mejor la dimensi\u00f3n del problema, as\u00ed como la ocupaci\u00f3n hospitalaria global (no solo el n\u00famero de pacientes con un test positivo). Sea como fuere, ha habido tiempo suficiente para elaborar planes de contingencia que permitan ampliar la capacidad hospitalaria del sistema p\u00fablico de forma r\u00e1pida si fuera necesario; no podemos colapsar la Atenci\u00f3n Primaria indefinidamente y seguir hipotecando la vida social y econ\u00f3mica del pa\u00eds para evitar un hipot\u00e9tico colapso hospitalario en el futuro.<\/p>\n<p>Al miedo se le une a menudo la culpabilizaci\u00f3n. Contagiarse o contagiar un virus respiratorio no es culpa de nadie. Si los casos suben, no es porque \u00abnos hayamos relajado\u00bb o porque \u00abnos portemos mal\u00bb. Como se ha visto, la din\u00e1mica de una epidemia es mucho m\u00e1s compleja y en ella influyen multitud de factores. No se pueden obviar adem\u00e1s los determinantes sociales que contribuyen a la infecci\u00f3n: imposibilidad de teletrabajar, necesidad de desplazarse en transporte p\u00fablico, hacinamiento o imposibilidad de aislarse en la vivienda, dificultad laboral para hacer aislamientos y cuarentenas, etc. Los gobiernos no pueden traspasar a los ciudadanos sus responsabilidades en estos \u00e1mbitos.<\/p>\n<h3>Recuperaci\u00f3n de la (vieja) normalidad<\/h3>\n<p>Durante 2020 y 2021 se han ensayado multitud de medidas poblacionales para tratar de reducir la interacci\u00f3n social, con la asunci\u00f3n de que eso reducir\u00eda la circulaci\u00f3n del virus y por ende las formas graves de la COVID-19. Estas medidas incluyen desde el confinamiento domiciliario inicial hasta confinamientos perimetrales, limitaci\u00f3n de aforos o cierre de negocios, toques de queda, uso obligatorio de mascarillas, educaci\u00f3n superior no presencial o limitaci\u00f3n de reuniones. Los distintos pa\u00edses y comunidades aut\u00f3nomas han ensayado varias de estas medidas en distintos momentos, sin que hasta el momento tengamos una evaluaci\u00f3n clara y rigurosa de cu\u00e1l es la efectividad de cada una de ellas en t\u00e9rminos de hospitalizaciones y defunciones, y cu\u00e1les son sus potenciales efectos nocivos: p\u00e9rdidas econ\u00f3micas y de puestos de trabajo, conculcaci\u00f3n de derechos fundamentales (circulaci\u00f3n, reuni\u00f3n, propia imagen, educaci\u00f3n), aumento de trastornos de salud mental, etc. En definitiva, ha faltado una correcta evaluaci\u00f3n de la relaci\u00f3n beneficio-riesgo de cada una de las medidas adoptadas y un verdadero debate social sobre su implantaci\u00f3n. En el momento actual ya no tiene sentido mantenerlas y debe planificarse su eliminaci\u00f3n, empezando por la absurda recuperaci\u00f3n de la obligatoriedad de la mascarilla en espacios exteriores<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>Los gobiernos deben centrar sus esfuerzos en proteger a las personas m\u00e1s vulnerables en lugar de tratar de frenar, probablemente con poco \u00e9xito, la circulaci\u00f3n del virus a nivel poblacional, circulaci\u00f3n que, por otra parte, sabemos que mejora nuestra inmunidad. Esta protecci\u00f3n focalizada se puede conseguir a partir de tres ejes: vacunaci\u00f3n de las personas de riesgo, recomendaciones espec\u00edficas para las personas vulnerables (minimizar contactos cercanos con personas con sintomatolog\u00eda respiratoria, valorar el uso de mascarillas FFP2 en situaciones de alto riesgo de contagio en momentos de incidencia elevada) y actuaciones espec\u00edficas en \u00e1mbitos como las residencias geri\u00e1tricas, que en algunas comunidades aut\u00f3nomas han concentrado m\u00e1s de la mitad de todas las defunciones por COVID-19. Cualquier pol\u00edtica de salud debe contemplar la correcta atenci\u00f3n a las residencias como una de sus prioridades.<\/p>\n<p>Debemos recuperar cuanto antes la \u00abvieja\u00bb normalidad, es decir, la vida como la conoc\u00edamos antes de marzo de 2020: sin mascarillas ni limitaciones de la interacci\u00f3n social. La prevenci\u00f3n cuaternaria tambi\u00e9n debe aplicarse a la salud p\u00fablica, y es especialmente urgente en el \u00e1mbito escolar. Sabemos que los ni\u00f1os y ni\u00f1as no sufren las formas graves de la enfermedad ni son transmisores particularmente efectivos<sup>5<\/sup>, pero a pesar de ello tuvimos las escuelas cerradas durante meses, y luego les hemos impuesto las medidas m\u00e1s severas: uso de mascarilla durante toda la jornada, prohibici\u00f3n de mezcla entre grupos y pruebas y cuarentenas cada vez que se detecta un positivo. Estas medidas provocan dificultades en el aprendizaje y la socializaci\u00f3n, adem\u00e1s de dificultar la conciliaci\u00f3n familiar al no existir ninguna ayuda para mantener las cuarentenas infantiles. El balance beneficio-riesgo es desfavorable y en estos casos la prudencia no es hacer muchas cosas, sino que, como sabemos en Atenci\u00f3n Primaria, a menudo lo prudente es no hacer nada.<\/p>\n<h3>Dejar de hacer para poder hacer<\/h3>\n<p>La mayor\u00eda de pa\u00edses, entre ellos Espa\u00f1a, han implantado un sistema de control individual de los contagios basado en el testeo de los casos sospechosos y su aislamiento domiciliario en caso de resultar positivos, junto con el rastreo y cuarentena domiciliaria de sus contactos. Este sistema consume mucho tiempo y recursos y, como se ha vuelto a demostrar en la sexta ola, cuando aumenta de forma importante el n\u00famero de casos deja de ser viable y colapsa r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, el sistema pivota sobre la Atenci\u00f3n Primaria. La detecci\u00f3n de casos, el estudio de los contactos m\u00e1s cercanos, la prescripci\u00f3n de las bajas correspondientes y la atenci\u00f3n a los enfermos de COVID-19, a\u00f1adida a la atenci\u00f3n habitual, han supuesto una carga en muchas ocasiones insoportable para los centros de salud. Esta sobrecarga, a\u00f1adida a una ya muy precaria situaci\u00f3n anterior,\u00a0ha hecho imposible mantener nuestras se\u00f1as de identidad: accesibilidad, longitudinalidad, presencialidad y equidad. Mantener el sistema de testeo y rastreo, gestionar los casos positivos por autodiagn\u00f3stico en asintom\u00e1ticos, asumir la vacunaci\u00f3n y afrontar las consecuencias de la pandemia han desplazado las actividades preventivas, el diagn\u00f3stico de nuevas enfermedades graves o el control de enfermedades cr\u00f3nicas<sup>6<\/sup>. Las consecuencias negativas de todo ello se ver\u00e1n en un futuro inmediato.<\/p>\n<p>Como apuntaba Juan Sim\u00f3 en una excelente entrada en su blog<sup>7<\/sup>, ha llegado el momento de dejar de hacer para poder hacer: dejemos de visitar y testar a personas sanas con s\u00edntomas menores, dejemos de rastrear y testar a sus contactos, abandonemos los aislamientos y las cuarentenas. Todas estas actividades, que tuvieron sentido en el pasado, se han visto superadas con la inmunidad adquirida (tanto por infecci\u00f3n como por vacunaci\u00f3n) y la llegada de \u00f3micron.<\/p>\n<p>El objetivo debe ser tratar la COVID como hacemos con la gripe: diagn\u00f3stico cl\u00ednico y recomendaciones generales sobre autocuidado y prevenci\u00f3n de contagios a personas vulnerables, reservando la atenci\u00f3n sanitaria para las personas que lo necesiten por su sintomatolog\u00eda o vulnerabilidad. Solo as\u00ed podremos atender debidamente a quien de verdad lo necesite, por COVID o por cualquier otra dolencia.<\/p>\n<p>La sexta ola y el colapso que ha producido en la Atenci\u00f3n Primaria y en Salud P\u00fablica en muchas partes del pa\u00eds nos han hecho avanzar en esta direcci\u00f3n. El Consejo Interterritorial ha propuesto medidas<sup>8<\/sup>\u00a0como establecer criterios de priorizaci\u00f3n para el testeo en funci\u00f3n de la sintomatolog\u00eda o la vulnerabilidad, la limitaci\u00f3n del rastreo a \u00e1mbitos vulnerables, el acortamiento de los aislamientos o la eliminaci\u00f3n de las cuarentenas en las personas vacunadas. Estas medidas deben consolidarse y mantenerse m\u00e1s all\u00e1 de la actual situaci\u00f3n de colapso, adem\u00e1s de establecer un calendario realista para el cese progresivo del sistema de control de contagios. Es necesario un mensaje contundente y coordinado\u00a0desde todas las instituciones para revertir la necesidad que hemos creado de realizar diagn\u00f3stico etiol\u00f3gico de las infecciones respiratorias leves, ya sea en los centros de salud o con test de autodiagn\u00f3stico; el diagn\u00f3stico etiol\u00f3gico debe reservarse solo para los sistemas centinela de vigilancia epidemiol\u00f3gica.\u00a0La incapacidad temporal merece una menci\u00f3n especial: es el momento de apostar definitivamente por las bajas autodeclaradas para la patolog\u00eda aguda leve, como ya se hace en otros estados, asegurando la equidad de acceso.<\/p>\n<p>Ni el sistema de salud ni la sociedad en su conjunto pueden permitirse continuar testando a personas asintom\u00e1ticas o con s\u00edntomas leves y aislando a todos los positivos, con las consecuencias que ello conlleva a nivel social y econ\u00f3mico por las bajas laborales masivas de personas sanas. Debemos acabar con la excepcionalidad: la COVID-19 debe ser tratada como el resto de enfermedades. La inmunidad adquirida y la llegada de \u00f3micron as\u00ed lo permiten.<\/p>\n<div class=\"bg-color-section\">En definitiva, 2022 debe ser el a\u00f1o de la recuperaci\u00f3n no solo de la Atenci\u00f3n Primaria, sino de nuestra vieja normalidad.<\/div>\n<div class=\"bg-color-section\">Feliz a\u00f1o a todos.<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"row pl-0 mt-3 mt-md-5 pt-3 px-3 py-md-4 article-extra-section\">\n<div class=\"col-12\">\n<h3 class=\"text-center font-weight-bold article-color mb-0\">Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<\/div>\n<div class=\"col-12 p-0\">\n<div class=\"col-12 px-3 pt-3 px-md-5 pt-md-4 bibliography text-break\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Instituto de Salud Carlos III.\u00a0Informes COVID-19. Disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.isciii.es\/QueHacemos\/Servicios\/VigilanciaSaludPublicaRENAVE\/EnfermedadesTransmisibles\/Paginas\/InformesCOVID-19.aspx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"color-section\">https:\/\/www.isciii.es\/QueHacemos\/Servicios\/VigilanciaSaludPublicaRENAVE\/EnfermedadesTransmisibles\/Paginas\/InformesCOVID-19.aspx<\/span><\/a><\/li>\n<li>UK Health Security Agency.\u00a0 Research and analysis COVID-19 vaccine weekly surveillance reports (weeks 39 to 51). Disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.gov.uk\/government\/publications\/covid-19-vaccine-weekly-surveillance-reports\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"color-section\">https:\/\/www.gov.uk\/government\/publications\/covid-19-vaccine-weekly-surveillance-reports<\/span><\/a><\/li>\n<li>Oxford Martin School. University of Oxford.Statistics and Research Coronavirus (COVID-19) Vaccinations. Disponible en:\u00a0\u00a0<a href=\"https:\/\/ourworldindata.org\/covid-vaccinations\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"color-section\">https:\/\/ourworldindata.org\/covid-vaccinations<\/span><\/a><\/li>\n<li>European Centre for Disease Prevention and Control. Using face masks in the community: first update &#8211; Effectiveness in reducing transmission of COVID-19\u00a0\u00a0Disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.ecdc.europa.eu\/en\/publications-data\/using-face-masks-community-reducing-covid-19-transmission\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"color-section\">https:\/\/www.ecdc.europa.eu\/en\/publications-data\/using-face-masks-community-reducing-covid-19-transmission<\/span><\/a><\/li>\n<li>Alexander\u00a0PE. 75 Studies and Articles Against COVID-19 School Closures. [24 de diciembre de 2021] Disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/brownstone.org\/articles\/75-studies-and-articles-against-covid-19-school-closures\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"color-section\">https:\/\/brownstone.org\/articles\/75-studies-and-articles-against-covid-19-school-closures\/<\/span><\/a><\/li>\n<li>Medina Peralta\u00a0M. La tercera ola y el gr\u00e1fico de Victor Tseng.\u00a0\u00a0AMF 2021; 17(11); 3048. Disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/amf-semfyc.com\/web\/article\/3048\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"color-section\">https:\/\/amf-semfyc.com\/web\/article\/3048<\/span><\/a><\/li>\n<li>Sim\u00f3 J.\u00a0!Hay que parar esto! Dejar de hacer para poder hacer. Salud, dinero y atenci\u00f3n primaria [26 de diciembre\u00a0de 2021] Disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/saludineroap.blogspot.com\/2021\/12\/hay-que-parar-esto-dejar-de-hacer-para.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"color-section\">https:\/\/saludineroap.blogspot.com\/2021\/12\/hay-que-parar-esto-dejar-de-hacer-para.html<\/span><\/a><\/li>\n<li>Consejo\u00a0 interritorial del Sistema Nacional de Salud.\u00a0Adaptaci\u00f3n de la estrategia de detecci\u00f3n precoz, vigilancia y control de COVID-19 en per\u00edodo de alta transmisi\u00f3n comunitaria.\u00a0 Comisi\u00f3n de Salud P\u00fablica. 30.12.2021\u00a0 Disponible en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.mscbs.gob.es\/profesionales\/saludPublica\/ccayes\/alertasActual\/nCov\/documentos\/Adaptacion_estrategia_vigilancia_y_control.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span class=\"color-section\">https:\/\/www.mscbs.gob.es\/profesionales\/saludPublica\/ccayes\/alertasActual\/nCov\/documentos\/Adaptacion_estrategia_vigilancia_y_control.pdf<\/span><\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"row pl-0 px-5 mb-3 mb-md-5 article-extra-section border-top\">\n<div class=\"row\">\n<div class=\"col-12 px-3 px-md-5 pt-4\">\n<p class=\"issn\">AMF 2022; (1); 4; ISSN (Papel): 1699-9029 I ISSN (Internet): 1885-2521<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0AEF SEMFYC Editorial<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14349,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1392,1284,759,885],"tags":[125,1312,1323,1304,1335],"class_list":["post-14347","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1392","category-ano","category-memoria","category-opiniones","tag-atencion-primaria","tag-coronavirus","tag-covid-19","tag-epidemias","tag-epidemiologia"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14347"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14347\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14350,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14347\/revisions\/14350"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14349"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}