{"id":13219,"date":"2021-07-25T20:06:08","date_gmt":"2021-07-25T19:06:08","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=13219"},"modified":"2021-07-25T20:12:44","modified_gmt":"2021-07-25T19:12:44","slug":"salud-mental-y-atencion-primaria-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/salud-mental-y-atencion-primaria-2\/","title":{"rendered":"Salud mental y Atenci\u00f3n Primaria"},"content":{"rendered":"<p>por <strong>Ander Retolaza<\/strong>. En &#8220;Salud mental y Atenci\u00f3n Primaria&#8221; Entender el malestar&#8221;. Colecci\u00f3n Salud Mental Colectiva n\u00ba2, dirigida por <strong>Manuel Desviat<\/strong>. Grupo 5<!--more--><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/SALUD-MENTAL-Y-ATENCION-AF-NOVIEMBRE-2013.pdf\">El libro se puede descargar aqu\u00ed<\/a><\/h3>\n<p><strong>Iniciar la lectura&#8230;<\/strong><\/p>\n<p><strong>PRIMERA APROXIMACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>En el verano de 1939, poco antes de su muerte en el exilio londinense, un periodista se dirigi\u00f3 a Freud pregunt\u00e1ndole qu\u00e9 entend\u00eda \u00e9l por una persona sana, madura e integrada socialmente. La brevedad de la respuesta sorprendi\u00f3 al cronista: \u201camigo m\u00edo, cualquier persona capaz de amar y trabajar\u201d. Desde entonces este sencillo y condensado dictamen, amar y trabajar, se ha utilizado muchas veces como sin\u00f3nimo o met\u00e1fora de salud mental. <em>Lieben und arbeit<\/em>, en la versi\u00f3n original en lengua alemana; expresi\u00f3n que debemos entender como totalmente opuesta a su coet\u00e1nea <em>arbeit macht frei<\/em> (el trabajo te hace libre) inscrita en los p\u00f3rticos de entrada de los campos de trabajo y concentraci\u00f3n nazis.<\/p>\n<p>En un pasaje de su conocida novela, La peste, Albert Camus pone en boca de uno de los personajes la siguiente frase: \u201c\u00a1Ah!, ya s\u00e9, va usted a hablarme del servicio p\u00fablico. Pero el bienestar p\u00fablico se hace con la felicidad de cada uno\u201d. El propio Freud mantuvo la tesis de que individuo y sociedad est\u00e1n en permanente conflicto. Estaba convencido de que las ventajas de la vida colectiva s\u00f3lo se pueden obtener al precio de importantes renuncias de cada persona concreta. Se trata, seg\u00fan \u00e9l, de una doble renuncia: renuncia libidinal, o sea sexual, y renuncia agresiva. Para vivir en sociedad no podemos dar rienda suelta a ninguna de estas dos pulsiones b\u00e1sicas. Debemos inhibir y encauzar deforma civilizada muchos registros de nuestra sexualidad y, todav\u00eda m\u00e1s, de nuestra agresividad. Freud supon\u00eda que este procedimiento limitativo se hab\u00eda gestado muy lentamente, a trav\u00e9s de la historia de la civilizaci\u00f3n que nos aleja progresivamente del reino animal. A partir de esta limitaci\u00f3n de nuestras pulsiones elementales, o represi\u00f3n en t\u00e9rminos freudianos, se conseguir\u00eda reservar y dirigir la necesaria energ\u00eda para las tareas del bienestar colectivo, esencialmente para el trabajo productivo.<\/p>\n<p>Pero para cada individuo concreto hay un costo importante en este proceso. El precio a pagar es la infelicidad. El conflicto puede tener mayor o menor intensidad en diferentes personas o en diferentes \u00e9pocas, pero en su forma esencial siempre est\u00e1 presente: \u201c\u00a1cu\u00e1n poderoso obst\u00e1culo cultural debe ser la agresividad si su rechazo puede hacernos tan infelices como su realizaci\u00f3n!\u201d. Para el creador del psicoan\u00e1lisis, uno de los padres de nuestra cultura postmoderna, se trata, como vemos, de un conflicto radical, ubicado en la misma ra\u00edz de lo que a cada uno nos importa: \u201cLa cultura est\u00e1 ligada indisolublemente con una exaltaci\u00f3n del sentimiento de culpabilidad, que quiz\u00e1 llegue a alcanzar un grado dif\u00edcilmente soportable para el individuo\u201d. Se comparta o no este an\u00e1lisis, lo que no se le puede negar es que proporciona una explicaci\u00f3n plausible a uno de los m\u00e1s persistentes problemas de cualquier forma de civilizaci\u00f3n conocida hasta la fecha. Se trata del conflicto que, tarde o temprano, surge entre el inter\u00e9s o deseo de los particulares frente a las exigencias de los dem\u00e1s, sean \u00e9stos, la comunidad de vecinos, la empresa que nos da trabajo, o, incluso, el propio n\u00facleo familiar. Lo grave del veredicto freudiano es que \u2212como parece dar a entender\u2212 considera que esta tensi\u00f3n tiene un gradiente temporal de curso ascendente: a mayor grado de civilizaci\u00f3n, mayor grado de renuncia; con la consiguiente pregunta final sobre los l\u00edmites y la posibilidad de esa renuncia. Para ir introduci\u00e9ndonos en el tema repasaremos a continuaci\u00f3n algunos datos miscel\u00e1neos que nos permitir\u00e1n entender el alcance de los problemas asociados al malestar psicol\u00f3gico y los ocasionales trastornos psiqui\u00e1tricos asociados al mismo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n expondremos algunos ejemplos que nos ayudar\u00e1n a comprender la gran aceptaci\u00f3n social que tienen las propuestas deayuda basadas en planteamientos de tipo psicol\u00f3gico y su gran extensi\u00f3n en una multitud de dominios. Seg\u00fan la \u00faltima Encuesta sobre Alcohol y Drogas en Poblaci\u00f3n General Espa\u00f1ola (EDADES) del Ministerio de Sanidad, el consumo de hipnosedantes se ha disparado en Espa\u00f1a durante los a\u00f1os de la crisis. El porcentaje de personas que est\u00e1 tomando este tipo de f\u00e1rmacos estaba en 2011, y seg\u00fan estos datos, en el 11,4%, frente al 5,1% en el a\u00f1o 2005. La encuesta detalla que el consumo de estas sustancias, todas ellas de tr\u00e1fico legal y en su mayor parte suministradas mediante recetas, est\u00e1 por encima del de cannabis, solo superado por el alcohol y tabaco. Adem\u00e1s son el \u00fanico grupo de sustancias cuyo consumo aumenta. Y solo el 1,2% de la poblaci\u00f3n las toma sin prescripci\u00f3n m\u00e9dica. Esta encuesta analiz\u00f3 las respuestas de 22.180 personas, de edades comprendidas entre los 15 y los 64 a\u00f1os de edad. Hay que destacar que el abuso de tranquilizantes y pastillas para dormir rompe el patr\u00f3n de consumo del resto de sustancias, cuya utilizaci\u00f3n es mayor en j\u00f3venes y en varones. En este caso se dispara a partir de los 35 a\u00f1os y el porcentaje de usuarios es mayor entre las mujeres, de las que el 15,3% ha consumido hipnosedantes en el \u00faltimo a\u00f1o, frente al 7,6% de los hombres. Esta diferencia se suele explicar por la alta prevalencia en poblaci\u00f3n general de s\u00edntomas tipo ansiedad y depresi\u00f3n, cuya frecuencia es mucho mayor (casi el doble) en las mujeres en todo el mundo. Adem\u00e1s \u00e9stas acuden al m\u00e9dico y piden asesor\u00eda para este tipo de problemas con mayor asiduidad. Los expertos opinan que existe una cierta inercia terap\u00e9utica por parte de los m\u00e9dicos, al prescribir este tipo de productos. La gente solicita ayuda para sus problemas de estr\u00e9s (en una gran parte de los casos no existe un trastorno mental evidente) y, ante la falta de tiempo de los profesionales para enfocar la demanda de otra manera, recibe un f\u00e1rmaco como respuesta. Pero esto no resuelve los problemas y el consumo tiende a cronificarse, ya que, salvo en el caso de los antidepresivos, se trata de productos que generan dependencia. Sin embargo no existe una conciencia social de este riesgo. La gente no considera a estas sustancias como una droga y no presta atenci\u00f3n al potencial peligro que corren sus consumidores de largo recorrido. Dejarlas, sin m\u00e1s, puede producir un s\u00edndrome de abstinencia.<\/p>\n<p>Si miramos a la escena internacional nos podemos consolar con los Estados Unidos, donde la poblaci\u00f3n consumidora de estos productos dobla a la espa\u00f1ola. Sin embargo Espa\u00f1a es l\u00edder en un amplio grupo de pa\u00edses de la OCDE en el consumo de somn\u00edferos y tranquilizantes. Consumimos 51,9 dosis diarias de ansiol\u00edticos por cada mil habitantes, frente al promedio de 24,1 de la media de 18 pa\u00edses estudiados. Adem\u00e1s 26,8 dosis diarias de pastillas para dormir por cada mil habitantes, frente a las 24,9 de media del mismo grupo de pa\u00edses. Y las cifras no han hecho sino aumentar en la \u00faltima d\u00e9cada. Pero hay estad\u00edsticas a\u00fan peores. Existen estudios que calculan que, en los \u00faltimos a\u00f1os, hasta un 15,5% de la poblaci\u00f3n general espa\u00f1ola viene tomando ansiol\u00edticos de forma regular, porcentaje alarmante que la Sociedad Espa\u00f1ola para el Estudio de la Ansiedad y el Estr\u00e9s (SEAS) denuncia en un art\u00edculo en su d\u00eda publicado por la Agencia EFE. Espa\u00f1a se encuentra tres puntos por encima respecto a la media europea en el consumo de ansiol\u00edticos (12,3%), y duplica el consumo medio de otros pa\u00edses como Holanda (7,4%) y Alemania (5,9%), siendo \u00fanicamente superada por Francia (19,2%). Y todos estos datos son anteriores a la \u00e9poca en la que los efectos de la crisis se han hecho notar en toda su extensi\u00f3n. Otros estudios (P\u00e9rez Cuadrado y cols., 2009) muestran que en Espa\u00f1a el 24% de las mujeres consume antidepresivos y el 30,6%, benzodiacepinas, que en algunos casos tambi\u00e9n se utilizan para dormir.<\/p>\n<p>El origen de la prescripci\u00f3n es la consulta de atenci\u00f3n primaria en el 78,6% de los casos. En el 64,5% de los mismos, el diagn\u00f3stico est\u00e1 registrado en la historia cl\u00ednica, siendo los principales entre \u00e9stos la depresi\u00f3n (11,6%), la ansiedad (9,9%) y el insomnio (3,3%). En l\u00edneas generales estas cifras coinciden con las de una reciente encuesta de la Organizaci\u00f3n de Consumidores y Usuarios (OCU) realizada en 2013. Seg\u00fan la misma las principales razones alegadas para tomar estos medicamentos son la dificultad para conciliar el sue\u00f1o (32%), los problemas laborales (30%), sucesos traum\u00e1ticos (29%) y causas econ\u00f3micas (17%). El perfil del usuario habitual de ansiol\u00edticos es el de una mujer mayor de 34 a\u00f1os, con nivel de estudios medio-bajo y en desempleo o situaci\u00f3n econ\u00f3mica dif\u00edcil. Al analizarel uso de benzodiacepinas respecto a la edad, se ha detectado un mayor consumo a mayor edad. Sin embargo, no es as\u00ed en el caso de los antidepresivos. Por otro lado existen evidentes problemas para conseguir dejar este tipo de productos: un 38% de las personas presenta dificultades para dormir tras abandonarlos y a un 37% de los consumidores que lo dejan les aumenta la ansiedad. Entre quienes toman antidepresivos se observa que en un 22% aparece irritabilidad tras su abandono. M\u00e1s datos, \u00e9stos procedentes de la Encuesta Nacional de Salud de un a\u00f1o tipo anterior a la crisis como es el 2006:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2022 El 30% de las mujeres y el 16% de los varones mayores de 65 a\u00f1os han tomado tranquilizantes o pastillas para dormir en las dos \u00faltimas semanas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2022 El 13,36% de los parados y el 21,20% de las amas de casa han tomado tranquilizantes o pastillas para dormir en las dos \u00faltimas semanas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2022 El 11% de los parados y el 12% de las amas de casa han tomado antidepresivos en las dos \u00faltimas semanas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2022 El 15% de los trabajadores no cualificados han tomado tranquilizantes o pastillas para dormir en las dos \u00faltimas semanas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2022 El 9% entre los comprendidos entre los 25 y los 44 a\u00f1os est\u00e1n en la misma situaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2022 El 14% de las mujeres y el 5,18% de los varones de m\u00e1s de 65 a\u00f1os han tomado antidepresivos en las dos \u00faltimas semanas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2022 El 10% de los trabajadores no cualificados han tomado antidepresivos en las dos \u00faltimas semanas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2022 Casi un 12% de personas en paro encuentran sus actividades de la vida cotidiana limitadas por problemas de tipo mental. Finalmente la tabla siguiente compara la frecuencia de este tipo de situaciones con otros problemas de salud tambi\u00e9n muyfrecuentes entre la poblaci\u00f3n. Como vemos, entre los parados, los s\u00edntomas de depresi\u00f3n y ansiedad est\u00e1n por encima del resto y en la poblaci\u00f3n ocupada casi al mismo nivel que la hipertensi\u00f3n arterial (HTA) o la hipercolesterolemia.<\/p>\n[vc_single_image image=&#8221;13221&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][vc_column_text]Daremos ahora alguna referencia sobre lo extendidas y aceptadas que est\u00e1n en nuestra sociedad las ayudas de tipo psicol\u00f3gico basadas en alguna forma de terapia u oferta de apoyo derivada de las mismas. Ejemplos de cursos ofrecidos por C\u00e1ritas Diocesana en el entorno urbano de Bilbao en al a\u00f1o 2012: sobre un total de 16 barrios populares con diversas ofertas de cursos en el programa llamado Familia e Inclusi\u00f3n Social, se encontraron cursos de autoestima en cuatro barrios, sesiones de relajaci\u00f3n, para controlar y disminuir el estr\u00e9s y la ansiedad, en otros cuatro y en uno de los barrios se ofrec\u00eda un curso de expresi\u00f3n emocional. Como en cualquier otro lugar de nuestras sociedades desarrolladas, la popularidad, especialmente entre las mujeres, de este tipo de iniciativas es enorme. Esta clase de cursos se ofrecen junto con otros centrados, por ejemplo, en temas de cocina, costura, organizaci\u00f3n de visitas a museos o salidas en grupo. De una manera sistem\u00e1tica C\u00e1ritas env\u00eda esta informaci\u00f3n a los diversos Centros de Salud Mental de la red p\u00fablica de Osakidetzaal objeto de que, como efectivamente se hace, sean ofrecidos a los pacientes que acuden a ellos, para muchos de los cuales suponen alternativas o complementos interesantes al tratamiento que all\u00ed se les ofrece. Veamos ahora un ejemplo sacado de Internet en fechas recientes. Aunque no se trata exactamente de una terapia, se ofrece un estudio de carta astral para ayudar a superar las dificultades en la vida de pareja. Detr\u00e1s del lenguaje psicologicista del texto se observar\u00e1 la superficialidad con la que se trata el tema y, sobre todo, el enfoque de las posibles soluciones desde una perspectiva falsamente hedonista y estrictamente individualizada. A pesar de todo ello, este tipo de ofertas tiene gran aceptaci\u00f3n en el supermercado espiritual contempor\u00e1neo y sus clientes, al menos entre las clases populares, suelen ser los mismos que acuden a los centros de salud mental con iguales o parecidas demandas. El texto dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00bfSomos compatibles como pareja? Todos sabemos lo dif\u00edcil que es hoy en d\u00eda el mundo de las relaciones. Los miedos nos mantienen bloqueados de forma que cuesta dejar fluir con plena confianza nuestros sentimientos y entregarlos. Yo os invito a que pens\u00e9is en el Amor como si \u00e9ste fuera una caja de bombones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Cuando tenemos una caja de bombones delante de nosotros, y la estamos degustando, s\u00f3lo disfrutamos. Si un bomb\u00f3n no nos gusta demasiado, no pasa nada, no sufrimos, simplemente buscamos el que nos gusta. Mientras vamos degustando sin pensar que la caja se pudiera quedar vac\u00eda, no pensamos en si la caja de bombones se pueda estar terminando, simplemente seguimos disfrutando y saboreando. Cuando por fin la caja se ha terminado, ni siquiera sufrimos porque se acab\u00f3, al contrario, nuestro pensamiento es para sentir lo buen\u00edsimos que estaban los bombones.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Nuestras perspectivas con respecto al Amor, con todo mi respeto por \u00e9ste, pienso que deber\u00edan ser como con la caja de bombones: no sufrir por pensar si se puede llegar a terminar, pues al pensar esto ya estamos sufriendo de antemano una separaci\u00f3n, que en el fondo tal vez la estamos creando con nuestro pensamiento y nuestro miedo a que se termine. Sin embargo si disfrutamos de la relaci\u00f3n sin miedo a que se acabe por cualquier raz\u00f3n, estaremos sintiendo tal goce que este goce contagiar\u00e1 tambi\u00e9n a nuestra pareja, y ya sabemos que la felicidad y el bienestar solo da como resultado m\u00e1s de lo mismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A igual modo que si, por las circunstancias que sea, dicha relaci\u00f3n se llegara a terminar, solo deber\u00edamos pensar en lo feliz que fuimos mientras dur\u00f3. Y sin querer parecer fr\u00edvola. Cuando una caja de bombones se acaba, siempre en alg\u00fan momento alguien nos regala otra.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con todo esto parece que la sociedad contempor\u00e1nea, al menos en los pa\u00edses desarrollados, est\u00e1 llamada a la reflexi\u00f3n, que es \u2212como sabemos\u2212 un bien cada vez m\u00e1s escaso entre nosotros. Si, por un lado, y por lo menos hasta el advenimiento de la actual crisis, nos encontramos en una situaci\u00f3n incomparable con cualquiera en el pasado en cuanto a disponibilidad de bienes materiales y tecnol\u00f3gicos, por otro, y cada vez en mayor medida, la ansiedad, la depresi\u00f3n, el consumo de drogas y otros males por el estilo, tienen mayor presencia entre nosotros. A la vez que nos entregamos a un consumismo desaforado, sentimos que nuestras vidas se desenvuelven en un escenario de conflicto, donde cada uno debe velar por su bienestar psicol\u00f3gico en lucha con los elementos. La estabilidad y el equilibrio \u00edntimo parecen dif\u00edciles de lograr, cuando no inalcanzables. En torno a este tipo de asuntos, es frecuente que consideremos a gran parte del resto de nuestros conciudadanos como ego\u00edstas, irresponsables y desentendidos, mientras conservamos una imagen un poco m\u00e1s ben\u00e9vola sobre nosotros mismos. As\u00ed el malestar y la sensaci\u00f3n de desamparo que con frecuencia sentimos, a pesar de estar muy extendidos, se viven casi siempre en un \u00e1mbito estrictamente privado que nos a\u00edsla a\u00fan m\u00e1s de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Este divorcio entre bienestar material y fracaso social que se puede observar en muchos ciudadanos de pa\u00edses ricos deber\u00eda ser, a estas alturas, un aviso serio de que las cosas no funcionan demasiado bien. Derivado de ello parece que una mejora en la calidad de vida de las personas debiera centrarse, m\u00e1s de lo que lo hace, en el bienestar social del conjunto de la ciudadan\u00eda y, en gran medida y por muchos motivos, deber\u00eda ser una responsabilidad de los poderes p\u00fablicos. Pero hace tiempo que una gran parte de nuestra clase pol\u00edtica occidental parece haber renunciado a una visi\u00f3n com\u00fan de un futuro mejor para nuestras sociedades. Adem\u00e1s: \u201cEn cuanto sale a relucir la psicolog\u00eda, la discusi\u00f3n tiende a centrarse casi exclusivamente en remedios y tratamientos individuales. El pensamiento pol\u00edtico se paraliza\u201d.<\/p>\n<p>La cita pertenece a Wilkinson y Pickett, dos autores ingleses que han publicado un interesante libro (2009) en el que se desarrollan las tesis apuntadas en el p\u00e1rrafo anterior. En \u00e9l sostienen con una gran profusi\u00f3n de argumentos y datos t\u00e9cnicos, que es la desigualdad social, m\u00e1s que la pobreza o la carencia de recursos materiales, la causante de la mayor parte de estos males. Una vez salvados los casos extremos \u2013claro est\u00e1\u2013 de miseria material o social, la desigualdad, vivida por la mayor\u00eda como una manifestaci\u00f3n radical de injusticia, se mete bajo nuestra piel y nos lleva a vivir, si ello est\u00e1 a nuestro alcance, de una manera ventajista y aprovechada, para conseguir el \u00e9xito social y evitar caer en el lado de los perdedores. La consecuencia de esto es que todos los grupos sociales, incluidos los que de una manera manifiesta parecen alcanzar estos objetivos, acaban padeciendo malestares muy presentes en nuestro mundo actual, tales como mayores dosis de violencia social y c\u00e1rcel, peor rendimiento acad\u00e9mico, m\u00e1s embarazos indeseados entre los adolescentes, mayores tasas de obesidad y peor salud f\u00edsica o mental. Consecuencias directas de esta desigualdad son la escasa movilidad social y la falta de oportunidades para una gran parte de nuestros conciudadanos, las cuales conllevan muchas de estas disfunciones que nos afectan a todos. Wilkinson y Pickett aportan innumerables pruebas que les han ayudado a llegar a semejante conclusi\u00f3n. Al respecto s\u00f3lo utilizaremos alguno de los disponibles en Internet (equality.org.uk), remitiendo al lector a la citada p\u00e1gina si quiere ampliar su ilustraci\u00f3n sobre el tema.<\/p>\n<p>S\u00f3lo insistiremos en que varios de los problemas derivados de esta creciente desigualdad en nuestras sociedades, y que los autores se\u00f1alan en su libro, tienen una relaci\u00f3n directa con el tema que nos ocupa aqu\u00ed. Seg\u00fan los datos que aportan, los trastornos mentales y el consumo de drogas est\u00e1n en el centro de la cuesti\u00f3n de la desigualdad. El n\u00famero de personas que padecen trastornos mentales, especialmente los relacionados con ansiedad y depresi\u00f3n, resulta mayor en los pa\u00edses que presentan m\u00e1s desigualdad social. A mayor diferencia entre los m\u00e1s ricos y los m\u00e1s pobres, mayores tasas de enfermedad mental en esa sociedad.<\/p>\n[vc_single_image image=&#8221;13222&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]Una de las grandes cuestiones que se le plantean hoy a la asistencia psiqui\u00e1trica p\u00fablica es la de definir el l\u00edmite de sus prestaciones. \u00bfQu\u00e9 tipo de problemas deben de ser atendidos en los servicios de salud mental y cu\u00e1les otros suponen un malestar de la vida cotidiana y, por lo tanto, no debieran ser objeto de atenci\u00f3n sanitaria espec\u00edfica? \u00bfCu\u00e1les son los l\u00edmites de la enfermedad o el trastorno mental? \u00bfDebe cualquier sufrimiento psicol\u00f3gico ser objeto de atenci\u00f3n sanitaria? \u00bfCu\u00e1les son las prestaciones asistenciales que debe garantizar un sistema p\u00fablico responsable y bien organizado? Proponer estas cuestiones en el fragor de una crisis econ\u00f3mica como la actual, en la que \u2013en todas partes\u2013 el sistema sanitario p\u00fablico est\u00e1 siendo cuestionado y sometido a recortes presupuestarios y copagos, se plantea como una tarea m\u00e1s que complicada si el objetivo es resolverla con alg\u00fan \u00e9xito. Sin embargo forma una parte central del debate que debe ser planteado para ver, de la mejor manera posible, qu\u00e9 tipo de asistencia psiqui\u00e1trica se deber\u00e1 prestar en justicia por los sistemas p\u00fablicos de salud en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Los partidarios de una concepci\u00f3n biom\u00e9dica positiva lo tienen muy claro: hay que tratar s\u00f3lo aquello que es enfermedad, aquello que m\u00e9dicamente pueda ser catalogado y definido como enfermedad. Esta afirmaci\u00f3n, en principio, es inobjetable, pero saber qu\u00e9 es enfermedad y qu\u00e9 no lo es, no es siempre f\u00e1cil de discernir, especialmente en una sociedad que medicaliza el sufrimiento y las dificultades de la existencia, trasladando a la sanidad (y no s\u00f3lo a la psiquiatr\u00eda) la atenci\u00f3n y cuidado de disfunciones sociales de todo tipo. Por su parte quienes se amparan en la supuesta superioridad de los sistemas privados para equilibrar la oferta y la demanda, con la consiguiente eficiencia en la asignaci\u00f3n de recursos cuando aqu\u00e9llas s\u00f3lo se rigen por las fuerzas del mercado, no tienen este problema. Para \u00e9stos importa poco saber d\u00f3nde empieza o acaba la enfermedad. Los problemas (sean del orden que sean), si hay una t\u00e9cnica adecuada para abordarlos y un precio convenido entre las partes, se tratan o no, de acuerdo a que alguien abone el precio estipulado o deje de hacerlo.<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca el imaginario colectivo est\u00e1 impregnado de tecnolog\u00eda. La creencia compartida es que la ciencia y la t\u00e9cnica pueden explicarlo todo (o casi) y, en consecuencia, para todo debe existir una soluci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Cada \u00e9poca pone en escena sus enfermedades. Psiquiatras y psic\u00f3logos son los encargados de sostener esa narraci\u00f3n colectiva, certificando, en sus consultas, en sus publicaciones y en sus tratados qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es un trastorno mental, qui\u00e9n es y qui\u00e9n no es un caso psiqui\u00e1trico. Sin embargo, como bien iremos viendo en las pr\u00f3ximas p\u00e1ginas, a falta de un criterio objetivo al que aferrarse, definir un caso psiqui\u00e1trico viene siendo (y parece que lo ser\u00e1 a\u00fan por mucho tiempo) el resultado de un consenso profesional procedente de muchas fuentes. En primer lugar, de todo aquello que nos aportan las pruebas procedentes de la evidencia cient\u00edfica, los resultados de la experimentaci\u00f3n y el acervo de conocimiento de ello derivado. Por otro lado, en el \u00e1mbito de la salud mental (la psiquiatr\u00eda, la psicolog\u00eda) tambi\u00e9n son importantes los conocimientos emp\u00edricos, de orden pr\u00e1ctico, que permiten organizar la atenci\u00f3n y cuidado de los pacientes. Finalmente, y de una forma muy importante, este consenso tiene tambi\u00e9n que dar cuenta de todo aquello que plantea y demanda el entorno, el medio cultural y \u2013en definitiva\u2013 la mayor\u00eda social dominante. Esta dificultad para definir desde un solo plano lo sustancial de la enfermedad mental se ve acrecentada cuando pretendemos acordar qu\u00e9 es un trastorno mental com\u00fan y, especialmente, qu\u00e9 podemos hacer con aquellos casos menos graves o m\u00e1s leves. En la consulta de atenci\u00f3n primaria o especializada, en la urgencia hospitalaria se presentan personas con s\u00edntomas m\u00ednimos, a menudo persistentes, y muchas veces no encuadrables en las clasificaciones al uso. Acuden manifestando estados psicol\u00f3gicos m\u00e1s o menos habituales, que todos nosotros podemos experimentar en diversos grados de intensidad y en diferentes momentos. Estos cuadros revelan lo difuso de los l\u00edmites entre la normalidad y el trastorno mental y las dificultades de validez y fiabilidad en las que se mueven las categor\u00edas diagn\u00f3sticas que manejamos los profesionales. S\u00edntomas ansiosos de diversa magnitud o duraci\u00f3n, depresiones menores, cuadros som\u00e1ticos en el contexto de dificultades psicosociales, etc. Gran parte de las bajas laborales, incluso algunas de larga duraci\u00f3n, en los pa\u00edses desarrollados son debidas a la presencia de trastornos mentales o simples problemas psicosociales a veces de intensidad menor o fluctuante en el tiempo. Pero la cuesti\u00f3n no debe reducirse a una simple cuesti\u00f3n te\u00f3rica y tampoco se acaba con el recurso de echar la culpa a las contradicciones de una sociedad consumista. Enfermos o no, lo que importa es que este tipo de personas constituyen bastante m\u00e1s de un tercio de los pacientes en la consulta especializada. Lo que interesa es hasta d\u00f3nde se utilizan bien los recursos disponibles y hasta qu\u00e9 punto las respuestas de los profesionales de la salud mental pueden llevar a la desatenci\u00f3n de una crisis aparentemente menor, pero que puede acabar en un trastorno mayor. O, a la inversa, debe preocuparnos el celo intervencionista excesivo que lleva a proponer a alguien un estatuto de enfermo que le incapacita como persona a efectos de asumir su vida y responsabilizarse de sus actos. Se trata, como vemos, de una cuesti\u00f3n central para planificar la asistencia sanitaria en el \u00e1mbito de la salud mental y sus imprecisas fronteras con la atenci\u00f3n social, cara la organizaci\u00f3n de un modelo de sanidad comunitaria. Un modelo que debe responder a una demanda cuya magnitud impresiona cuando revisamos los datos epidemiol\u00f3gicos disponibles en lo que respecta, por ejemplo, a la presencia en nuestras sociedades de los trastornos depresivos, que vienen a constituir el territorio com\u00fan y m\u00e1s expl\u00edcito de toda esta patolog\u00eda menor. Necesitamos un tipo de organizaci\u00f3n asistencial que partiendo de la morbilidad que no se traduce en demanda (siempre presente en cualquier comunidad) establezca los niveles de atenci\u00f3n y filtros necesarios para su correcto abordaje (Goldberg, 1980). Necesitamos recuperar nociones b\u00e1sicas de salud p\u00fablica, desde la prevenci\u00f3n a la rehabilitaci\u00f3n, en un todo integrado que nos permita sortear los obst\u00e1culos que van desde un intervencionismo iatrog\u00e9nico a un abandono asistencial.<\/p>\n<p>El modelo de atenci\u00f3n a la salud mental que se implant\u00f3 en Espa\u00f1a con la Ley General de Sanidad, descansa en el \u00c1rea de Salud como espacio ordenador de la red sanitaria y tiene a la atenci\u00f3n primaria como puerta de entrada del sistema. Este modelo de salud mental se construye en base a servicios integrados en estrecha colaboraci\u00f3n con los equipos de atenci\u00f3n primaria. Servicios y equipos que, sin embargo, se encuentran hoy amenazados, de forma generalizada por recortes presupuestarios y privatizaciones que desarbolan la red p\u00fablica de atenci\u00f3n. La poblaci\u00f3n, los usuarios y los profesionales est\u00e1n en claro riesgo de caer en manos de los due\u00f1os del negocio: las empresas farmac\u00e9uticas, aseguradoras, constructoras de hospitales, etc. De todo ello solo ser\u00e1 posible defenderse desde unos servicios p\u00fablicos, universales, equitativos y accesibles, en el horizonte de un Estado de bienestar, hoy en franca agon\u00eda, es decir, en lucha por su sobrevivencia y en busca de un tama\u00f1o y dimensiones razonables para los intereses mayoritarios de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/SALUD-MENTAL-Y-ATENCION-AF-NOVIEMBRE-2013.pdf\">SEGUIR LEYENDO: Aqu\u00ed puedes descargar el libro de Ander Retolaza<\/a><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Ander Retolaza. En &#8220;Salud mental y Atenci\u00f3n Primaria&#8221; Entender el malestar&#8221;. Colecci\u00f3n Salud Mental Colectiva n\u00ba2, dirigida por Manuel Desviat. 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