{"id":12409,"date":"2021-04-25T08:00:47","date_gmt":"2021-04-25T07:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=12409"},"modified":"2021-04-26T07:19:48","modified_gmt":"2021-04-26T06:19:48","slug":"salud-mental-y-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/salud-mental-y-pandemia\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n: Salud mental y pandemia"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 12.0pt; font-family: 'Arial',sans-serif;\">por Ander Retolaza e I\u00f1aki Markez, Psiquiatras y miembros de Osalde<\/span><\/strong><\/h3>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Tras m\u00e1s de un a\u00f1o de pandemia nos encontramos en un momento clave ante el reto, nunca antes enfrentado, de la vacunaci\u00f3n masiva de la poblaci\u00f3n en tiempo acelerado. Se evidencia desconcierto en las personas, pero tambi\u00e9n en muchas organizaciones. Persisten incertidumbres derivadas de la limitaci\u00f3n de nuestros conocimientos sobre el virus SARS-COV-2. Ante ello se hace patente la vulnerabilidad f\u00edsica y mental de las personas y tambi\u00e9n la fragilidad de las instituciones. Esto \u00faltimo se ha manifestado claramente con el desbordamiento de los sistemas sanitario y sociosanitario, focalizado este \u00faltimo en las residencias de mayores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>1.-Las variables presentes<\/h3>\n<p>En toda Europa se aprecian los l\u00edmites del estado de bienestar. En Espa\u00f1a, quiz\u00e1 de una forma m\u00e1s intensa, se evidencian las carencias de nuestros sistemas de protecci\u00f3n, de los recursos humanos y tecnol\u00f3gicos y, tambi\u00e9n, de programas asistenciales y de algunos m\u00e9todos de trabajo establecidos. Hay insuficiente inversi\u00f3n en sanidad p\u00fablica e insuficiente desarrollo del sistema de atenci\u00f3n social. Se est\u00e1 actuando tarde y con falta de previsi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las carencias est\u00e1n resultando muy caras en lo relativo a salud p\u00fablica y vigilancia epidemiol\u00f3gica, cuyos dispositivos y personal debieran de ser permanentes y no circunstanciales. Lo que est\u00e1 ocurriendo con el acoso a la Escuela Andaluza de Salud P\u00fablica, resulta ejemplar, por lo sangrante, al respecto. Lo anterior incluye una deficiente calidad del sistema de coordinaci\u00f3n de los datos sobre la pandemia que dificulta su gesti\u00f3n. Ocurre que la sanidad se ha confundido con un mero sistema de asistencia individualizada, olvidando su car\u00e1cter preventivo y rehabilitador. Desde hace tiempo se viene observando una especie de separaci\u00f3n entre la salud y la sanidad, que ahora estamos sufriendo. Para la mayor\u00eda se ha producido un olvido, una especie de ocultamiento de la realidad, referido a que la salud est\u00e1 condicionada por estilos de vida relacionados con determinantes sociales.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay que llamar la atenci\u00f3n sobre el hecho de que existen otras crisis asociadas: social, econ\u00f3mica, clim\u00e1tica\u2026, que hacen m\u00e1s graves las carencias estructurales de nuestro sistema de protecci\u00f3n, incluida la atenci\u00f3n a la salud mental. Insistamos, el transcurso de la pandemia ha hecho evidente la presencia de graves desigualdades y determinantes sociales de salud. Esto nos recuerda que ning\u00fan an\u00e1lisis y ning\u00fan sistema de atenci\u00f3n sea sanitario o social, preventivo, curativo o rehabilitador puede hacerse prescindiendo de esta evidencia a\u00fan marginada en nuestros sistemas de apoyo social.<\/p>\n<p>Aparecen grupos vulnerables: ancianos, personas que viven solas, pacientes cr\u00f3nicos y\/o con morbilidades de riesgo. Se pone de manifiesto la baja calidad de la salud asociada a la pobreza, las dificultades financieras, la mala calidad y escaso espacio de la vivienda, los trabajos insalubres, la masificaci\u00f3n del trasporte p\u00fablico y la discapacidad f\u00edsica y mental. Todos ellos son factores que, de diferentes maneras, est\u00e1n contribuyendo al contagio y extensi\u00f3n de la pandemia. En la misma l\u00ednea hay que citar el descuido y cierta criminalizaci\u00f3n de los inmigrantes o de las personas sin hogar, entre las que se conoce de antiguo la alta prevalencia de trastornos mentales y por uso de sustancias. O el agravamiento de la violencia de g\u00e9nero asociada al aislamiento en situaci\u00f3n de confinamiento. Apenas se han producido acciones espec\u00edficas para un correcto afrontamiento de la pandemia en estos grupos poblacionales.<\/p>\n<p>Otros colectivos a destacar sobre los que tampoco se ha realizado un trabajo espec\u00edfico son los m\u00e1s j\u00f3venes. En todos ellos (infancia, adolescencia, juventud) han aumentado las demandas en salud mental durante este tiempo. Se han diagnosticado m\u00e1s cuadros de trastornos alimentarios, angustia o problemas afectivos. En la mayor parte de los casos son cuadros derivadas de la situaci\u00f3n de confinamiento y limitaciones de movilidad o agrupaci\u00f3n. Y, finalmente, hay que considerar a los sanitarios. Un reciente estudio ha puesto de manifiesto que, especialmente las mujeres y los estamentos auxiliares, de m\u00e1s baja cualificaci\u00f3n y empleo precario, han presentado mayor frecuencia de problemas de ansiedad, angustia, estr\u00e9s y trastornos del humor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>2.- Consecuencias inmediatas y previsibles<\/h3>\n<p>Estamos siendo testigos de un importante ruido medi\u00e1tico y de decisiones pol\u00edticas incongruentes, poco coordinadas y no siempre adecuadas a las evidencias cient\u00edficas. En Europa, en Espa\u00f1a, en nuestras Comunidades Aut\u00f3nomas se aprecian actitudes en exceso cautelosas, muy defensivas y temerosas ante posibles errores por parte de las administraciones y responsables pol\u00edticos (vacunas, rastreos, confinamientos\u2026). Lo que interesa es vacunar cuanto antes, pero no siempre se act\u00faa en consecuencia. Hay sectores de poblaci\u00f3n que tampoco lo hacen de modo adecuado. Un buen n\u00famero de investigadores coinciden en que las inmediatas fuentes de estr\u00e9s vendr\u00e1n condicionadas por las p\u00e9rdidas econ\u00f3micas y, en algunos grupos sociales, por el estigma de un posible contacto con el virus.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la salud mental hay que considerar dos grupos. Los casos nuevos que se han producido, y seguir\u00e1n haci\u00e9ndolo durante tiempo, derivados de las consecuencias psicol\u00f3gicas del propio confinamiento. Lo caracter\u00edstico es la presencia de s\u00edntomas con frecuencia leves, pero disruptivos, como son los temores hipocondr\u00edacos, la ansiedad, un humor deprimido o un sentimiento de irrealidad, de vac\u00edo y detenci\u00f3n del tiempo. Tambi\u00e9n problemas de sue\u00f1o, duelos irresueltos, s\u00edntomas de estr\u00e9s postraum\u00e1tico (en personas vulnerables y sometidas a vivencias de enorme dureza), somatizaciones con s\u00edntomas miscel\u00e1neos y diversos malestares psicol\u00f3gicos, la mayor\u00eda inespec\u00edficos, derivados de adversidades familiares, econ\u00f3micas, laborales etc. asociadas a la pandemia.<\/p>\n<p>Y, en segundo lugar, est\u00e1n los casos de personas que ya antes padec\u00edan un trastorno mental y que, con el estr\u00e9s vivido, pueden ver agravado el mismo, algo que puede ser relevante en pacientes psiqui\u00e1tricos graves. La experiencia acumulada en los servicios tanto hospitalarios como comunitarios de salud mental se\u00f1ala que los pacientes graves no han precisado m\u00e1s consultas o ingresos de lo habitual \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n estos casos graves? La inmensa mayor\u00eda en sus domicilios, solos o con sus familias. La condici\u00f3n de aislamiento y dificultad de relaci\u00f3n social asociada con los s\u00edntomas cr\u00f3nicos, que muchos de ellos padecen, no excluye la posibilidad de que hayan realizado una buena adaptaci\u00f3n a la crisis, pero tampoco que puedan manifestar recidivas con posterioridad a la misma.<\/p>\n<p>La mayor parte de los s\u00edntomas psicol\u00f3gicos que se est\u00e1n observando en los servicios no resultan (al menos de inicio) etiquetables si manejamos un criterio diagn\u00f3stico riguroso. No deben de ser por lo tanto medicalizados, ni siquiera psicologizados. Lo que corresponde es una actitud de vigilancia (\u201cesperar y ver\u201d) por parte de los profesionales de salud mental y, especialmente, de atenci\u00f3n primaria. La tarea es la de acompa\u00f1ar, apoyar, aclarar y ubicar los diversos grados de sufrimiento y estr\u00e9s en el lugar que les corresponde, proporcionando a pacientes y familias instrumentos para abordar, por sus propios medios, los problemas y facilitando su resiliencia. Si se mantiene en el tiempo la vigilancia y las antenas adecuadas, habr\u00e1 tiempo para diagnosticar y tratar los casos de mala evoluci\u00f3n. Hay que evitar convertir el malestar social en patolog\u00eda psiqui\u00e1trica. Ya se empiezan a observar mensajes referidos a una ola de trastornos psiqui\u00e1tricos de gran magnitud, tras la que no es dif\u00edcil observar el inter\u00e9s de la industria farmac\u00e9utica. Hoy por hoy no existen pruebas de tal ola. Incluso se ha publicado con datos rigurosos que la tasa de suicidio no ha aumentado durante los primeros meses de pandemia (<em>The Lancet<\/em>. Abril, 2021, con datos de 21 pa\u00edses con ingresos altos, medios y bajos).<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que, como se ha observado en otras pandemias y situaciones de confinamiento, es muy posible que tras un lapso de tiempo se produzcan las condiciones para que aumenten la demanda y la patolog\u00eda psiqui\u00e1trica. Esto nos obliga a los profesionales a estar disponibles para prevenir, afrontar y tratar a las personas vulnerables. Pero asumiendo que el apoyo emocional cercano proporcionado por familiares y entorno relacional, as\u00ed como otras iniciativas comunitarias son, cuando existen, las mejores herramientas de cuidado y resoluci\u00f3n. Nuestra ciudadan\u00eda y nosotros mismos somos m\u00e1s resilientes de lo que muchos medios de comunicaci\u00f3n nos dan a entender. Lo m\u00e1s probable es que la mayor\u00eda superemos esta pandemia sin padecer especiales problemas psicol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>3.-Salud mental comunitaria: aprender y apoyar<\/h3>\n<p>Las adversidades no se afrontan con psicoterapia, antidepresivos o ansiol\u00edticos. Estas t\u00e9cnicas son \u00fatiles (y con limitaciones) para los trastornos mentales establecidos. Las adversidades se afrontan con el apoyo del entorno de las personas y las medidas que gobiernos y administradores sean capaces de arbitrar para atenuar el impacto social y econ\u00f3mico de situaciones tan cr\u00edticas, como lo es la presente pandemia.<\/p>\n<p>Profesionales, sociedad y administradores de lo p\u00fablico estamos obligados a aprender de esta pandemia. Resulta esencial reconocer la vulnerabilidad de cada uno de nosotros como personas, as\u00ed como la del sistema de convivencia que compartimos. Y tambi\u00e9n la fragilidad de nuestras instituciones democr\u00e1ticas, con especial \u00e9nfasis, como hemos se\u00f1alado, en los sistemas de ayuda y protecci\u00f3n social. Quienes estamos convencidos de su relevancia para un futuro mejor, tenemos que intentar crear las condiciones para fortalecer la salud comunitaria. Hay quienes no conf\u00edan en el lazo social cooperativo, sino solo en una competencia individual descarnada. Estas personas y colectivos son poderosos y, lo estamos viendo, no solo desconf\u00edan, sino que menosprecian y maltratan todo que tenga que ver con instituciones p\u00fablicas y compartidas. Existen fuertes intereses econ\u00f3micos detr\u00e1s de ellos que nos incitan a la tentaci\u00f3n de creer que s\u00f3lo las intervenciones tecnol\u00f3gicas y econ\u00f3micamente productivas rinden fruto tambi\u00e9n en el campo de la salud. Nosotros sabemos que la insistencia en medicalizar y psiquiatrizar todo malestar psicol\u00f3gico y los problemas de la vida no solo deja irresueltos los malestares de las personas, sino que los agrava, porque les hace inhibirse de ser actores de sus propias vidas y buscar por s\u00ed mismos la manera de afrontar y superar las vicisitudes de las mismas. Tambi\u00e9n es m\u00e1s caro para los pa\u00edses.<\/p>\n<p>Es el momento de exigir el fortalecimiento de equipos sanitarios y sociales, especialmente la atenci\u00f3n primaria y ese amplio campo de lo sociosanitario. La actual crisis nos ha colocado frente a una ventana de oportunidad que no durar\u00e1 indefinidamente. En nuestro pa\u00eds la Salud mental est\u00e1 infradotada y tiene una presencia muy desigual entre los diversos territorios y Comunidades Aut\u00f3nomas. No s\u00f3lo necesitamos mayor inversi\u00f3n, sino tambi\u00e9n conocer qu\u00e9 porcentaje del gasto sanitario se dedica a la salud mental. No se trata solo de m\u00e1s recursos, sino tambi\u00e9n de mejor estructuraci\u00f3n de servicios, especialmente los comunitarios (los que est\u00e1n fuera de los hospitales), mejor coordinaci\u00f3n, mejor organizaci\u00f3n y formaci\u00f3n de todos los sectores profesionales implicados. Y, cuando se necesite para facilitar la accesibilidad, hay que empezar a utilizar nuevas tecnolog\u00edas que la pandemia ha puesto en nuestras manos. Es el caso de la teleasistencia o la v\u00eddeo-consulta, que suponen algo m\u00e1s que una mera llamada telef\u00f3nica.<\/p>\n<p>Hay que disponer de recursos en las redes sociales, que constituyen una importante ayuda para algunos grupos de poblaci\u00f3n, entre los que est\u00e1n las j\u00f3venes generaciones o las personas que viven en zonas alejadas y desabastecidas de todo tipo de servicios, incluidos los sanitarios. Tambi\u00e9n, como ya lo piden ellos mismos, hay que apoyar este acceso ubic\u00e1ndolo centros p\u00fablicos para los muchos que, en el presente, est\u00e1n desconectados. Debemos mejorar la calidad de la atenci\u00f3n a la salud, incluida la salud mental, sin olvidar potenciar las iniciativas sociales.<\/p>\n<p>Una mejor salud mental precisa de dispositivos de atenci\u00f3n psicoterap\u00e9utica, inclusi\u00f3n de los usuarios, buena coordinaci\u00f3n con asociaciones de familiares y grupos de ayuda mutua con mayor acento comunitario. Nuestras grandes herramientas son la escucha y el acompa\u00f1amiento, sin despreciar las formas del saber propio de quienes conviven con la angustia y los conflictos. La salud mental empieza por el apoyo afectivo y la cercan\u00eda social. No ser\u00e1 posible si crece a\u00fan m\u00e1s la distancia social y afectiva en nuestro entorno.<\/p>\n<p>Estamos en medio de un escenario complejo y pleno de incertidumbres. Pero tambi\u00e9n surgen nuevas opciones esperanzadoras con las campa\u00f1as de vacunaci\u00f3n y nuevos tratamientos para las complicaciones cl\u00ednicas. Ser\u00e1 importante dar sentido a lo que pueda venir como son los posibles escenarios de oleadas de diverso cariz. Pero lo que muy pocas veces se ha hecho tan visible como ahora, es la evidencia con la que los determinantes sociales y de g\u00e9nero impactan sobre la salud y la enfermedad. De ah\u00ed la trascendencia de proponer como ineludible la dimensi\u00f3n social de la psiquiatr\u00eda y la psicolog\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Ander Retolaza e I\u00f1aki Markez, Psiquiatras y miembros de Osalde<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":12411,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1344,1284,1321,759,795],"tags":[],"class_list":["post-12409","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1344","category-ano","category-colaboracion","category-memoria","category-salud-mental"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12409","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12409"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12409\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12424,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12409\/revisions\/12424"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12411"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}