{"id":10891,"date":"2020-09-17T11:25:12","date_gmt":"2020-09-17T10:25:12","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=10891"},"modified":"2020-09-17T11:31:40","modified_gmt":"2020-09-17T10:31:40","slug":"de-la-penicilina-a-la-covid-19-el-vital-y-poco-reconocido-papel-de-las-microbiologas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/de-la-penicilina-a-la-covid-19-el-vital-y-poco-reconocido-papel-de-las-microbiologas\/","title":{"rendered":"De la penicilina a la COVID-19: el vital y poco reconocido papel de las microbi\u00f3logas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fuente:\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/theconversation.com\/de-la-penicilina-a-la-covid-19-el-vital-y-poco-reconocido-papel-de-las-microbiologas-146043\">theconversation.com<\/a>\u00a0<strong>Foto:<\/strong>\u00a0<span class=\"caption\">Alice Catherine Evans alrededor de 1910.<\/span>\u00a0<span class=\"attribution\">Wikimedia Commons<\/span><!--more--><\/p>\n<p>La historia del descubrimiento de la penicilina es digna de una pel\u00edcula. En 1928, un cient\u00edfico llamado Fleming, con una gran curiosidad y partiendo de un hallazgo casual, llega a una de las aportaciones m\u00e1s importante en la lucha contra las enfermedades.<\/p>\n<p>La \u00fanica pega fue que el compuesto era poco estable. Y hubo que esperar m\u00e1s de 10 a\u00f1os hasta que Florey y Chain lograron purificarla. Una vez cristalizada y purificada, la penicilina se pudo producir en cantidad suficiente para salvar, entre otros, a los soldados heridos en la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<h3>\u00bfNo hay papeles femeninos en esta pel\u00edcula?<\/h3>\n<p>Si leemos la mayor\u00eda de los art\u00edculos sobre este tema, en pocos se hace menci\u00f3n a Mary Hunt. Ella era una experta en hongos de un laboratorio de Estados Unidos. El hongo con el que Fleming realiz\u00f3 su descubrimiento produc\u00eda una cantidad muy baja de penicilina. Mary Hunt encontr\u00f3 la cepa que permiti\u00f3 la producci\u00f3n masiva de este antibi\u00f3tico.<\/p>\n<p>Amalia Koutsouri-Vourekas\u00a0se uni\u00f3 al laboratorio de Sir Alexander Fleming en 1946. Investigaba en resistencia a antibi\u00f3ticos y tambi\u00e9n desarroll\u00f3 nuevas t\u00e9cnicas de laboratorio. Public\u00f3 numerosos art\u00edculos, varios como \u00fanica autora y otros como primera firmante. En 1953 se casaron, y ella pas\u00f3 a ser conocida como Lady Amalia Fleming.<\/p>\n<h3>Otras microbi\u00f3logas que contribuyeron al \u00e9xito de los antibi\u00f3ticos<\/h3>\n<p>Los nombres femeninos afloran all\u00ed donde miremos. Elizabeth Bugie, por ejemplo, particip\u00f3 en el descubrimiento de la estreptomicina, el primer antibi\u00f3tico eficaz frente a la tuberculosis. Sin embargo, sus compa\u00f1eros varones decidieron no incluir su nombre en la patente del antibi\u00f3tico, a pesar de que ella era una de las autoras del\u00a0art\u00edculo en el que describ\u00edan este f\u00e1rmaco.<\/p>\n<h3>Dos \u201cgigantes\u201d de la microbiolog\u00eda<\/h3>\n<p>Otro persona a recordar es\u00a0Alice Evans. En 1918 public\u00f3 un importante art\u00edculo en el que explicaba que la causa de una enfermedad humana, la brucelosis, era la ingesti\u00f3n de leche de vacas enfermas. Aunque inicialmente no le hicieron demasiado caso, su descubrimiento fue confirmado pronto por otros cient\u00edficos. Propuso adem\u00e1s la soluci\u00f3n al problema, consiguiendo cambiar la ley para que fuera obligatorio pasteurizar la leche. Fue nombrada presidenta de la Sociedad Americana de Bacteriolog\u00eda en 1928, todo un logro para una mujer en esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>La segunda mujer al frente de la Sociedad Americana de Bacteriolog\u00eda fue\u00a0Rebecca Lancefield, en 1943. Su art\u00edculo proponiendo un sistema de clasificaci\u00f3n de los estreptococos fue publicado en 1933. Esta clasificaci\u00f3n es muy \u00fatil para el diagn\u00f3stico de diversas enfermedades humanas y animales. Su sistema sigue vigente en la actualidad.<\/p>\n<h3>Malaria, insulina y microbioma<\/h3>\n<p>La lista no acaba aqu\u00ed. A pesar de ser seres unicelulares, las bacterias se comunican entre si y pueden coordinarse para actuar. Este ha sido el campo de investigaci\u00f3n de la Dra. Bonnie Bassler. Esta cient\u00edfica estadounidense, nacida en 1962, propuso la idea de que interrumpir la comunicaci\u00f3n entre las bacterias puede contribuir a la lucha contra las infecciones.<\/p>\n<figure class=\"align-right zoomable\">\n<div class=\"enlarge_hint\"><\/div>\n<\/figure>\n<p>En 2015, el\u00a0Premio Nobel de Fisiolog\u00eda o Medicina\u00a0fue concedido a Tu Youyou, una cient\u00edfica que en los a\u00f1os 70 descubri\u00f3 la artemisina. Los medicamentos basados en esta sustancia se usan para el tratamiento de la malaria y han salvado millones de vidas.<\/p>\n<p>Los tratamientos para otra grave enfermedad, la diabetes, se vieron favorecidos por el trabajo de\u00a0Lydia Villa-Komaroff. En 1978, consigui\u00f3 producir insulina humana utilizando bacterias modificadas. De este modo, se pod\u00eda obtener gran cantidad de insulina en poco tiempo y con un coste econ\u00f3mico razonable.<\/p>\n<p>La Dra.\u00a0Abigail Salyers\u00a0es conocida por sus estudios pioneros sobre el\u00a0microbioma. Actualmente se considera al microbioma como un \u201c\u00f3rgano\u201d m\u00e1s, que si se altera puede desencadenar diversas enfermedades. Adem\u00e1s de art\u00edculos cient\u00edficos, Salyers escribi\u00f3 numerosos libros de divulgaci\u00f3n. El m\u00e1s conocido,\u00a0<em>La venganza de los microbios<\/em>, explica la resistencia a antibi\u00f3ticos.<\/p>\n<p>El sistema bacteriano CRISPR\/Cas9, conocido como \u201ctijeras gen\u00e9ticas\u201d, permite editar el ADN de forma sencilla. Numerosos investigadores lo utilizan para modificar genes de plantas, insectos y animales. Ha supuesto un importante avance en la investigaci\u00f3n de enfermedades causadas por defectos gen\u00e9ticos. Por este descubrimiento, Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier obtuvieron el Premio Princesa de Asturias en 2015 as\u00ed como otros numerosos premios y distinciones.<\/p>\n<h3>COVID-19 con nombre de mujer<\/h3>\n<blockquote><p>Recientemente, Maria Rosaria Capobianchi, Concetta Castilletti y Francesca Colavita consiguieron aislar el coronavirus que est\u00e1 causando la pandemia de COVID-19. Algunos periodistas\u00a0se refirieron a ellas usando solo su nombre, sin apellido. Adem\u00e1s las denominaban \u201c\u00e1ngeles de la investigaci\u00f3n\u201d. Es poco probable que un grupo de cient\u00edficos varones recibiera un trato parecido.<\/p><\/blockquote>\n<p>A esto se suma que la primera persona que obtuvo im\u00e1genes de un coronavirus humano fue otra mujer,\u00a0June Almeida, en 1964. Junto a David Tyrrell demostr\u00f3 que estos virus causan infecciones respiratorias agudas en humanos. Tambi\u00e9n fue la primera en obtener im\u00e1genes del virus de la rubeola. A finales de los a\u00f1os 80, ya jubilada, public\u00f3 junto a otros colegas las primeras im\u00e1genes del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).<\/p>\n<blockquote><p>En 1976, Patricia Ann Webb\u00a0identific\u00f3 el virus \u00c9bola. Su grupo de investigaci\u00f3n desarroll\u00f3 importantes estudios sobre virus transmitidos por artr\u00f3podos. Demostraron como se transmit\u00edan y los m\u00e9todos que se deb\u00edan utilizar para su control.<\/p><\/blockquote>\n<h3>La importancia de reconocer el papel de las cient\u00edficas<\/h3>\n<p>La relaci\u00f3n de los microorganismos con su entorno ha sido un importante campo de trabajo para numerosas microbi\u00f3logas. Han investigado el papel de los microorganismos en el espacio exterior (Millicent Goldschmidt), los oc\u00e9anos (Sallie Chisholm, Carol D. Litchfield) o en diversos ecosistemas terrestres (Mary Firestone, Katrina Edwards).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las citadas, muchas otras mujeres han realizado aportaciones importantes a la Microbiolog\u00eda. Fanny Hesse, que sugiri\u00f3 a su marido que usara agar para cultivar bacterias. Esther Lederberg, que no fue incluida en el premio Nobel a pesar de sus contribuciones a la hip\u00f3tesis \u201cun gen, una prote\u00edna\u201d. Lynn Margulis, que propuso la teor\u00eda del endosimbionte para explicar el origen de las c\u00e9lulas eucariotas. La lista es enorme.<\/p>\n<p>Todas ellas merecen que se reconozca su trabajo, a pesar de los a\u00f1os que puedan haber transcurrido desde que realizaron sus descubrimientos.<\/p>\n<p>Aun hoy en d\u00eda, hay pa\u00edses en los que ni siquiera se permite estudiar a las mujeres y, mucho menos, carreras de ciencias o tecnolog\u00eda. Podemos afirmar que a\u00fan hoy\u00a0las mujeres no tienen las mismas oportunidades\u00a0que los hombres en la ciencia. En muchos pa\u00edses, a pesar de que son mayor\u00eda entre los estudiantes de Biolog\u00eda, Medicina o Veterinaria, a medida que se avanza en el escalaf\u00f3n, la proporci\u00f3n de mujeres desciende bruscamente.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s se deba a que existen\u00a0muchos prejuicios\u00a0sobre la capacidad cient\u00edfica de las mujeres. Pero adem\u00e1s de causas externas,\u00a0la decisi\u00f3n de formar una familia puede influir en estos datos, ya que la investigaci\u00f3n requiere tiempo y dedicaci\u00f3n. Curiosamente, eso no parece influir en los cient\u00edficos varones.<\/p>\n<p>Es necesario que\u00a0existan referentes\u00a0para las alumnas de carreras de ciencias, dado que contribuye a que las j\u00f3venes estudiantes vean hasta d\u00f3nde pueden llegar. Conocer los logros de estas cient\u00edficas puede ayudar a que las nuevas generaciones de microbi\u00f3logas decidan dedicarse profesionalmente a la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0theconversation.com\u00a0Foto:\u00a0Alice Catherine Evans alrededor de 1910.\u00a0Wikimedia Commons<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10892,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1287,1284,104],"tags":[],"class_list":["post-10891","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1287","category-ano","category-entrada-del-blog"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10891","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10891"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10891\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10897,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10891\/revisions\/10897"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10892"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10891"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10891"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10891"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}