{"id":10362,"date":"2020-05-24T12:28:01","date_gmt":"2020-05-24T11:28:01","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=10362"},"modified":"2020-06-06T12:30:46","modified_gmt":"2020-06-06T11:30:46","slug":"10362","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/10362\/","title":{"rendered":"La Salud Mental tras el COVID-19: Prevenir y Cuidar."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Por <strong>Ander Retolaza<\/strong>, Psiquiatra, miembro de OSALDE y OME<br \/>\n<!--more--><\/p>\n<p>En efecto, nadie estaba preparado para este Tsunami. Antecedente 1: la pandemia de Gripe A (H1N1) (2009-2010) en la que la OMS fue acusada de alarmismo innecesario, dado que la mortalidad del virus result\u00f3 menor que la de la gripe com\u00fan. Antecedente 2: el esc\u00e1ndalo a\u00f1adido del Tamifl\u00fa (Oseltamivir), ofrecido como panacea para el tratamiento de aqu\u00e9lla, y del que se aprovisionaran muchos gobiernos pagando altos precios, cuando finalmente solo sirvi\u00f3 para producir una peque\u00f1a reducci\u00f3n de la duraci\u00f3n de los s\u00edntomas. Tras esta experiencia parec\u00eda que el coronavirus de Wuhan, despu\u00e9s denominado oficialmente SARS-CoV-2, pod\u00eda ser una continuaci\u00f3n de la misma secuencia, por lo que casi todos los actores influyentes, empezando por la OMS, se tentaron la ropa antes de hacer saltar las alarmas. Pero, como bien sabemos, esta vez no ha sido as\u00ed. Y la acusaci\u00f3n que quedar\u00e1 para muchos gobiernos y sistemas sanitarios es exactamente la contraria: llegar tarde y no estar preparado. As\u00ed, tras m\u00e1s de 40 d\u00edas de estado de alerta sanitaria y confinamiento en nuestro pa\u00eds, por no hablar de la mayor\u00eda de los de nuestro entorno desarrollado, tenemos que decir que ahora s\u00ed que estamos avisados.<\/p>\n<p>Se puede hablar, y de hecho se est\u00e1 haciendo de manera profusa, desde muchas perspectivas, sobre las consecuencias sanitarias, sociales, pol\u00edticas o econ\u00f3micas de esta inesperada pandemia. Pero en estas pocas p\u00e1ginas solo quiero destacar algunas de las consecuencias para la Salud Mental (SM) de la situaci\u00f3n que estamos padeciendo. Por volver a la OMS. Estos d\u00edas ha aparecido en algunos medios de comunicaci\u00f3n un aviso de la organizaci\u00f3n alertando de que la cuarentena obligada y el duelo asociado multiplicar\u00e1n por dos la incidencia de problemas psicol\u00f3gicos. Otra noticia de actualidad, entre tantas, ser\u00eda la de que el Ayuntamiento de Donostia-San Sebasti\u00e1n ha realizado en las \u00faltimas semanas llamadas telef\u00f3nicas a unas 23.000 personas mayores de 65 a\u00f1os que viven solas, encontrando que muchas de ellas, adem\u00e1s de pedir apoyo para las tareas dom\u00e9sticas, informan de padecer angustia, tristeza y temor ante lo sucedido en las \u00faltimas semanas y sus consecuencias venideras.<\/p>\n<p>Las alertas de esta pandemia para la SM podr\u00edan clasificarse en dos grandes grupos. Uno es el de aquellas personas con afecciones mentales directamente derivadas del COVID-19, es decir, los casos nuevos que est\u00e1n apareciendo y aparecer\u00e1n con el virus como causa principal (por ejemplo en sanitarios y otras profesiones expuestas, o en familiares de personas muertas durante la pandemia o, simplemente, derivados de los efectos de la larga cuarentena en personas vulnerables). El otro es el de las personas que ya antes padec\u00edan un trastorno mental y que, a consecuencia del estr\u00e9s vivido, pueden padecer un agravamiento o complicaci\u00f3n del mismo. Esto \u00faltimo tiene especial relevancia (como ya estamos empezando a ver) en el caso de los pacientes psiqui\u00e1tricos m\u00e1s graves (1).<\/p>\n<p>Una muestra de las muchas publicaciones aparecidas en las \u00faltimas semanas respecto a estas cuestiones, nos proporciona una evidencia clara. Una encuesta realizada por expertos de la Universidad de Pek\u00edn (2), ha encontrado que un tercio de los profesionales que trabajaban en primera l\u00ednea con el COVID sufri\u00f3 alg\u00fan tipo de problema psicol\u00f3gico. Otro estudio, \u00e9ste de la Sociedad China de Psicolog\u00eda (2), ha encontrado que un 42,6% de 18.000 ciudadanos chinos analizados dieron s\u00edntomas de ansiedad relacionados con el coronavirus y un 16,6%, de 14.000 examinados, mostraron indicios de depresi\u00f3n en distintos niveles de gravedad. Otro interesante estudio, publicado en el BMJ el pasado Marzo (3), alerta sobre los riesgos psicol\u00f3gicos de la Injuria Moral. Este t\u00e9rmino, de origen militar, hace referencia al distr\u00e9s psicol\u00f3gico derivado de acciones (u omisi\u00f3n de las mismas) que violan el c\u00f3digo \u00e9tico de quien se ve obligado a ejecutarlas, o bien por orden superior, o bien por exigencia de circunstancias extremas. Se producen en las personas afectadas pensamientos denigrantes respecto a uno mismo y\/o hacia terceros, as\u00ed como sentimientos de culpa y de verg\u00fcenza que pueden acabar en depresi\u00f3n cl\u00ednica, ideaci\u00f3n suicida o trastorno por estr\u00e9s postraum\u00e1tico (TEP).<\/p>\n<p>Sea como sea, lo que a buen seguro nos vamos a encontrar en las pr\u00f3ximas semanas y meses es un aumento claro de la demanda asistencial en SM, con efectos tanto cuantitativos como cualitativos sobre la misma. Siguiendo con el TEP, una revisi\u00f3n de 24 estudios sobre la psicolog\u00eda de las cuarentenas, realizada por el King\u00b4s College y publicada en The Lancet (4), encuentra que incluso 3 a\u00f1os despu\u00e9s se reportan episodios de este trastorno.<\/p>\n<p>Frente a esto no hay noticia que nuestras redes de SM se est\u00e9n preparando lo suficiente para el muy probable impacto de la pandemia en uno de los pa\u00edses m\u00e1s golpeados por la misma como es Espa\u00f1a. En todo caso est\u00e1n apareciendo iniciativas interesantes, pero voluntaristas, de colectivos profesionales, poco coordinadas y de dudosa duraci\u00f3n en el tiempo una vez que se supere la fase aguda de la crisis. Como es sabido, nuestras ratios de profesionales, especialmente en el caso de la psicolog\u00eda y la enfermer\u00eda (por no hablar de otras profesiones de la red socio-sanitaria) siguen siendo excesivamente bajas. Y en nuestra estructura asistencial persisten deficiencias y problemas, especialmente (aunque no solo), en el lado no hospitalario de la atenci\u00f3n, que en teor\u00eda es el m\u00e1s cercano a la comunidad.<\/p>\n<p>La pandemia nos est\u00e1 mostrando algo que ya sab\u00edamos. Necesitamos reestructurar nuestros servicios de SM para mejorar nuestros programas y prestaciones asistenciales. La creciente presi\u00f3n (que tambi\u00e9n expresa una necesidad durante la fase aguda de la epidemia) para desplegar sistemas basados en la Telepsiquiatr\u00eda, el uso de Internet y otras tecnolog\u00edas en la cl\u00ednica, que ya hemos empezado a poner en marcha estos d\u00edas, en breve puede resultar abrumadora (5). Por otro lado, y a efectos de reordenar el trabajo en la asistencia p\u00fablica (que es la \u00fanica al alcance de la mayor\u00eda de los ciudadanos), resulta imperioso tratar a cada paciente con una intensidad (cl\u00ednica y de gasto) proporcional a la gravedad de su trastorno. Y un mayoritario grupo de los que atendemos fuera de los hospitales son casos leves o moderados, pero tambi\u00e9n cronificados en sus carencias y demandas sociales no satisfechas. Para ellos es m\u00e1s importante el trabajo social que el psiqui\u00e1trico, pero no vamos a conseguir sacarlos de los centros de salud mental solo por eso. Tampoco debemos hacerlo. Son pacientes que tenemos al menos que identificar y tener en antena para trabajar mejor con Atenci\u00f3n Primaria, con Servicios Sociales y con otros en la comunidad a fin de mejorar sus bajos niveles de salud (incluida la mental), de protecci\u00f3n social y de calidad de vida.<\/p>\n<p>Vivimos en un pa\u00eds que ya fue golpeado duramente por la Gran Recesi\u00f3n de 2008, cuyas consecuencias a\u00fan est\u00e1n pagando muchos de nuestros conciudadanos. A resultas de ello los servicios asistenciales (incluidos los de SM) vienen sufriendo importantes carencias en estos a\u00f1os de deuda p\u00fablica acumulada. Frente a un Estado deficitario en cuanto a la protecci\u00f3n que nos ofrece, nos encontramos con una poblaci\u00f3n cuya estructura familiar y social, y cuyos h\u00e1bitos de contacto comunitario, constituyen un potente factor de apoyo ante la adversidad. Este aspecto, que nos diferencia de otros pa\u00edses de nuestro entorno m\u00e1s ricos y desarrollados, constituye un valor de primer orden que no sabemos si se mantendr\u00e1 en un pr\u00f3ximo futuro. Algunos consideran probable que estos h\u00e1bitos de cercan\u00eda (por contraste a la distancia social que se nos impone durante la cuarentena) hayan sido una de las causas de la f\u00e1cil propagaci\u00f3n y letalidad del virus en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n los cambios, que de cualquier forma nos esperan, deben estar guiados por los principios b\u00e1sicos de la psiquiatr\u00eda comunitaria (que siempre es m\u00e1s extrahospitalaria que lo contrario) y que hay que poner al d\u00eda. De una manera ideal ello exige participaci\u00f3n y control (junto a gestores y profesionales) por parte la ciudadan\u00eda y de sus representantes (partidos pol\u00edticos, sindicatos, asociaciones civiles, de usuarios\u2026) en lo referente al despliegue, estructuraci\u00f3n y resultados finales de nuestros servicios. Por lejos que estemos de este objetivo, lo correcto ser\u00eda moverse en esa direcci\u00f3n o, al menos, utilizarla como br\u00fajula para no perdernos en el camino. Tambi\u00e9n hay que pensar en la perentoria necesidad de profesionales no psiquiatras en nuestras redes asistenciales (psic\u00f3logos, personal de enfermer\u00eda, trabajadores sociales, etc\u2026), sin olvidar el mencionado uso de nuevas tecnolog\u00edas, que no son una panacea, pero que pueden resultar bastante \u00fatiles en la tarea de reordenar y modernizar nuestra atenci\u00f3n a la SM (6). Se trata de reestructurar las prestaciones y programas desde una perspectiva m\u00e1s preventiva, m\u00e1s rehabilitadora y orientada desde principios de salud p\u00fablica. En lo inmediato se va a abrir una ventana de oportunidad a favor de la Sanidad P\u00fablica que es probable que no dure mucho. Debi\u00e9ramos aprovecharla para mejorar nuestro sistema de salud que (a pesar de las necesidades urgentes para abordar procesos agudos en la que nos ha colocado la epidemia) debe virar hacia una mejor atenci\u00f3n a los pacientes cr\u00f3nicos, que son la mayor\u00eda. Esto incluye a ancianos y personas con trastorno mental, dos colectivos bastante castigados por esta pandemia. En palabras de Rafael Bengoa (7): \u201cla integraci\u00f3n de la sanidad y los servicios sociales o cuando menos una estricta coordinaci\u00f3n ser\u00e1 un elemento clave en el modelo de bienestar futuro\u201d.<\/p>\n<h2>Referencias:<\/h2>\n<p>1.-Pauline Anderson: COVID-19: Psychiatric Patients May Be Among the Hardest Hit. Medscape. April 09, 2020.<\/p>\n<p>2.-Macarena Vidal Liy. Wuhan (China). 10 Abr. 2020. Para El Pa\u00eds, 13-04-2020.<\/p>\n<p>3.-Greenberg N, Docherty M et al.: Managing mental health challenges faced by healthcare workers during covid-19 pandemic. BMJ 2020; 368 doi:https:\/\/doi.org\/10.1136\/bmj.m1211 (Published 26 March 2020).<\/p>\n<p>4.- Brooks S; Webster R et al.: The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. The Lancet, Vol 395, Issue 10227, P912-920. March 14, 2020.<\/p>\n<p>5.-Deborah Brauser: COVID-19: Dramatic Changes to Telepsychiatry Rules and Regs. Medscape. March 26, 2020.<\/p>\n<p>6.-Randy Dotinga : COVID-19: A Guide to Making Telepsychiatry Work. Medscape. April 13, 2020.<\/p>\n<p>7.-Rafael Bengoa: Una oportunidad para mejorar el sistema de salud. El Pa\u00eds, 22 de Abril 2020.<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ander Retolaza, Psiquiatra, miembro de OSALDE y OME<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10250,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1287,1284,1161,104,759,795],"tags":[],"class_list":["post-10362","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1287","category-ano","category-editorial","category-entrada-del-blog","category-memoria","category-salud-mental"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10362","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10362"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10362\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10250"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10362"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10362"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10362"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}