{"id":10322,"date":"2020-06-02T07:26:14","date_gmt":"2020-06-02T06:26:14","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=10322"},"modified":"2020-06-02T07:26:55","modified_gmt":"2020-06-02T06:26:55","slug":"virus-y-contravirus-por-pedro-ibarra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/virus-y-contravirus-por-pedro-ibarra\/","title":{"rendered":"Virus y contravirus, por Pedro Ibarra"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fuente:<\/strong> <strong><a href=\"http:\/\/Pandemia Virus y contravirus 26\/05\/2020 | Pedro Ibarra\">VientoSur.info\u00a0<\/a>26\/2\/2020 Pedro Ibarra.\u00a0<\/strong><!--more--><\/p>\n<p>La pandemia aparece como un escenario de desolaci\u00f3n. Al mismo tiempo, la pandemia elabora y nos env\u00eda diversos virus que impactan en nuestras vidas, en la enfermedad y la muerte, y tambi\u00e9n en nuestras conductas. Son virus que refuerzan y extienden los valores y actitudes individualistas de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El virus del miedo refuerza las conductas ligadas a la inseguridad, conduce a la pasividad y, por supuesto, en ning\u00fan caso tolera que tomemos decisiones que impliquen solidaridad y compartir con otros. El miedo provoca la soledad y el rechazo a la dependencia de los otros. El miedo solo nos permite esperar que el Estado \u2013a cambio de nada\u2013, solucione no los problemas de la poblaci\u00f3n, sino\u00a0<em>mis<\/em>\u00a0problemas.<\/p>\n<p>El virus de la inseguridad es el hermano \u2013quiz\u00e1s el padre\u2013 del virus del miedo. Incrementa la incertidumbre sobre lo que est\u00e1 pasando e impide comprender y articular soluciones respecto al futuro. La incertidumbre autolegitima la soledad, s\u00f3lo conectada con el exterior a trav\u00e9s de la desesperanzada esperanza de que el gran Otro \u2013el Estado\u2013 conceda paz a nuestro desaliento.<\/p>\n<p>Uno m\u00e1s. El duro virus que, surgido desde la pandemia, tiene origen en los principios que rigen el sistema econ\u00f3mico. Su ADN es colonizar la vida con la l\u00f3gica del mercado, y as\u00ed reducir nuestra acci\u00f3n a una mera individualidad aislada, guiada por los principios del gen ego\u00edsta. Junto con sus hermanos \u2013el virus de la incertidumbre y el miedo\u2013, conduce a la desconfianza radical en las soluciones colectivas, a creer que s\u00f3lo lo impuesto por el Poder, mejor, por la Autoridad, resuelve los \u2013<em>mis\u2013<\/em>problemas.<\/p>\n<p>Esta coyuntura pand\u00e9mica tambi\u00e9n ha incrementado la producci\u00f3n del virus de la estupidez. Un virus m\u00e1s de la\u00a0<em>red pand\u00e9mica<\/em>\u00a0con el que se retroalimentan, conducen\u00a0<em>y\u00a0<\/em>protegen las actitudes antes descritas. \u00bfC\u00f3mo opera el virus de la estupidez? Una conducta frecuente: gentes en la calle exigiendo libertad para no estar confinados, para hacer la vida social o el ocio que les d\u00e9 la gana, y, por tanto, exigiendo libertad para poder contaminar a los otros y a ellos mismos. Habr\u00eda que dar por supuesto que no son gentes partidarias de liquidar, a trav\u00e9s de la contaminaci\u00f3n, a sus semejantes, aun cuando los consideren semejantes inferiores. Por tanto, hay que interpretar que son tan ignorantes que no se dan cuenta de algo tan obvio como que el ejercicio la libertad que ellos demandan conduce a la liquidaci\u00f3n de los otros. Hay que ser muy est\u00fapido para no darse cuenta de tan objetiva y contundente relaci\u00f3n de causa y efecto. Pero parece que este virus es suficientemente poderoso, tanto para generar y disimular estas conductas, como para alimentar las infecciones de individualismo, ego\u00edsmo y desprecio a los otros, generadas por los otros virus mencionados. Tambi\u00e9n se puede considerar que, al darles la posibilidad de la acci\u00f3n exterior, su funci\u00f3n ser\u00e1 la de aliviar sus soledades. Un invento idiota, pero que por lo que parece consuela<\/p>\n<p>No es cuesti\u00f3n ahora de poner nombres a los laboratorios que producen estos virus. Son muy conocidos. Lo que s\u00ed ha de resaltarse es que la coyuntura pand\u00e9mica favorece su extensi\u00f3n. Y que son recibidos no con resignaci\u00f3n, sino en muchos casos hasta con entusiasmo por parte de relevantes sectores de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n<strong>,\u00a0<\/strong>afortunadamente, se ha dado \u2013se est\u00e1 dando\u2013 el proceso inverso. A trav\u00e9s de la aparici\u00f3n de diversas redes de solidaridad, la epidemia ha demostrado que existe una cultura solidaria. La que proviene de nuestra naturaleza emp\u00e1tica y social que es capaz de ponerse en marcha en momentos de crisis, en coyunturas como las que estamos viviendo que evidencian la necesidad de respuestas colectivas dirigidas a cambios sist\u00e9micos marcados por el establecimiento de la igualdad solidaria.<\/p>\n<p>Surge un sentimiento intuitivo \u2013m\u00e1s emotivo que racional\u2013, en muchos sectores y clases de la sociedad que se expresa en una pregunta clara -\u00bfqu\u00e9 es lo que nos ha ocurrido?- y en una respuesta intuitiva: Lo que nos ha pasado tendr\u00eda que hacernos pensar que deber\u00edamos vivir de forma distinta frente al consumo, frente a la naturaleza, frente a la relaci\u00f3n con los otros, frente a lo com\u00fan. Son intuiciones que no tienen por qu\u00e9 derivar hacia alternativas racionales. Sin embargo, con las mismas se hacen m\u00e1s comprensibles, m\u00e1s cercanas y a\u00fan m\u00e1s merecedoras de apoyo las propuestas de movimientos y organizaciones que formulan \u2013ahora ya con razones concretas\u2013 modos de vivir en y desde lo com\u00fan.<\/p>\n<p>La crisis pand\u00e9mica ha generado en distintos grupos sociales una reorientaci\u00f3n o, al menos, un autocuestionamiento de su cultura anterior. Una distinta actitud frente al Otro, frente a los otros. Una actitud m\u00e1s solidaria, m\u00e1s compartida. Sin duda, la presencia de estos cambios y su intensidad var\u00edan dependiendo del sector social. Esas distintas condiciones sociales tambi\u00e9n han influido en la intensidad del deseo y en la mayor o menor radicalidad de cambio del horizonte, de lo que debe hacerse a partir de esa nueva visi\u00f3n\u00a0<em>sobre los otros.<\/em><\/p>\n<p>Parece probable que se activen nuevos movimientos o viejos transformados que exijan\u00a0<em>ya<\/em>un conjunto de transformaciones sist\u00e9micas que se expresen en un sustancial protagonismo del inter\u00e9s p\u00fablico, en la extensi\u00f3n de la igualdad, en la defensa del bienestar com\u00fan y en la gesti\u00f3n comunitaria de las cuestiones medioambientales, alimentarias y, por supuesto, en las decisiones que afectan a las estructuras del sistema econ\u00f3mico. Son movimientos que podr\u00edan lograr el respaldo de aquellos grupos sociales que, a partir de esas intuiciones y experiencias comunitarias y solidarias, asumir\u00edan reivindicaciones tejidas con los valores de lo solidario, lo com\u00fan y lo p\u00fablico. Este apoyo ciudadano est\u00e1 animado por el sentimiento \u2013cruzado por el coraje y la esperanza\u2013de que no tiene sentido seguir viviendo as\u00ed, de que hay que transformar nuestras formas de vida. Y sabe tambi\u00e9n que hacer posible esa otra vida exige una movilizaci\u00f3n dirigida a transformar los sistemas y contextos en los que vivimos. Que as\u00ed sea.<\/p>\n<p><em>Pedro Ibarra<\/em>\u00a0es catedr\u00e1tico de Ciencia Pol\u00edtica jubilado y miembro del Consejo Asesor de viento sur<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: VientoSur.info\u00a026\/2\/2020 Pedro Ibarra.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10323,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1287,1284,104,885],"tags":[1312,455,350],"class_list":["post-10322","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1287","category-ano","category-entrada-del-blog","category-opiniones","tag-coronavirus","tag-derechos-humanos","tag-salud-comunitaria"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10322","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10322"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10322\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10323"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10322"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10322"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10322"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}