{"id":10282,"date":"2020-05-23T09:18:51","date_gmt":"2020-05-23T08:18:51","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=10282"},"modified":"2020-05-23T09:30:48","modified_gmt":"2020-05-23T08:30:48","slug":"medidas-contra-el-coronavirus-nos-hemos-arrojado-al-abismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/medidas-contra-el-coronavirus-nos-hemos-arrojado-al-abismo\/","title":{"rendered":"Medidas contra el coronavirus: \u00bfNos hemos arrojado al abismo?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fuente:<\/strong>\u00a0<em>Naiz.eus\u00a0<\/em><span class=\"\"><a href=\"https:\/\/www.naiz.eus\/eu\/iritzia\/busqueda?author=Gontzal+Martinez+de+la+Hidalga&amp;query=&amp;scope=opinion\">Gontzal Martinez de la Hidalga <\/a>\u00a0<\/span><span class=\"\">Pediatra de Osakidetza, M\u00e1ster en Enfermedades Infecciosas y Medicina Tropical, Diplomado en Salud P\u00fablica<\/span><!--more--><\/p>\n<p><em>De lo que s\u00ed hay cada vez m\u00e1s evidencias es de que la reclusi\u00f3n de ni\u00f1os no ha tenido ninguna justificaci\u00f3n. As\u00ed apuntaban los estudios desde el inicio y parece confirmarse.<\/em><\/p>\n<p>2020\/05\/19<\/p>\n<p>Aunque parezca que esta crisis lleve a\u00f1os, hace menos de cinco meses que comenz\u00f3. En este corto espacio de tiempo, las vidas de la pr\u00e1ctica totalidad de la poblaci\u00f3n mundial han dado un vuelco. Una epidemia de un nuevo virus ha hecho parecer este a\u00f1o el del inicio del apocalipsis. \u00bfRealmente se trata de eso?<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 con un brote en una ciudad china y se ha extendido por el mundo provocando una pandemia. Seg\u00fan datos de la OMS a mediados de mayo de 2020 cerca de 290.000 personas han muerto con coronavirus. En ese mismo lapso de tiempo tambi\u00e9n han fallecido alrededor de 25 millones por otras causas. Aunque la palabra pandemia haya pasado a formar parte del vocabulario habitual hace poco, no es un t\u00e9rmino ni un hecho nuevo. Sufrimos pandemias desde el inicio de los tiempos. De manera estacional padecemos varias como la de la gripe, que se cobra entre 290.000 y 650.000 muertes cada a\u00f1o. As\u00ed mismo, existen otras pandemias perennes como la tuberculosis (10 millones de enfermos y 1,5 millones de fallecidos anuales), el SIDA (38 millones de infectados y un mill\u00f3n de muertos al a\u00f1o) o la malaria (casi 500.000 fallecidos, de los que dos tercios son menores de cinco a\u00f1os). Tambi\u00e9n hay otras causas de mortalidad a las que aplicamos el t\u00e9rmino de pandemia: las enfermedades cardiovasculares (18 millones de muertos), el c\u00e1ncer (10 millones de muertes) o el tabaco (9,2 millones de muertos).<\/p>\n<p>Esta nueva enfermedad, la Covid-19, afecta principalmente a la gente de m\u00e1s edad. Es un hecho evidente que las personas fallecidas en el Estado Espa\u00f1ol, seg\u00fan datos del Instituto Carlos III, son en su mayor\u00eda gente mayor (una mediana de 83 a\u00f1os) y con patolog\u00edas cr\u00f3nicas previas. Adem\u00e1s, cabe resaltar que el 67% de las muertes ha sido en personas que viv\u00edan en residencias de mayores. Quiz\u00e1s en estos casos el problema no sea \u00fanicamente el coronavirus, si no tal vez las condiciones en las que tenemos a nuestros mayores en esta sociedad: residencias privatizadas, con escasez de medios, muchas veces en malas condiciones, trabajadoras precarizadas&#8230; \u00a1Un negocio redondo para algunos!<\/p>\n<p>Las causas de esta pandemia no est\u00e1n aun claras. Podemos descartar las hip\u00f3tesis conspiran\u00f3icas que afirman que se trata de un virus creado artificialmente, pues no hay ninguna evidencia para poder afirmarlo. Nuestro modelo de explotaci\u00f3n de la naturaleza y el sistema de globalizaci\u00f3n capitalista s\u00ed parecen haber contribuido. Quiz\u00e1s sea el momento de replantear nuestro modo de vida e intentar superar el modelo actual.<\/p>\n<p>Debido al desconocimiento y al miedo que se propag\u00f3 desde un inicio, se han tomado medidas muy dr\u00e1sticas no basadas en evidencias y sin tener demasiado en cuenta sus consecuencias. La agenda de salud p\u00fablica se ha visto totalmente desbordada por miedos irracionales, falta de datos y evidencias cient\u00edficas, y presiones medi\u00e1ticas muy fuertes. En estos tiempos de afirmaciones y discursos fugaces de cara a la galer\u00eda es dudoso que sea posible hacer pol\u00edticas de salud p\u00fablica con racionalidad cient\u00edfica. Una mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n y de sus dirigentes ha sucumbido a una ola de histeria colectiva.<\/p>\n<p>Se han decretado severos confinamientos (de los que el Estado Espa\u00f1ol es un claro ejemplo), se han prohibido las relaciones sociales en persona, se han paralizado casi todas las actividades, se ha recluido a las ni\u00f1as y ni\u00f1os&#8230; Dado el desconcierto inicial, es comprensible tomar decisiones que en ocasiones no pueden ser las m\u00e1s adecuadas, pero es importante evaluarlas para superar los errores. Ahora estamos empezando a notar y a cuantificar los efectos de las medidas contra el coronavirus.<\/p>\n<p>En el plano socioecon\u00f3mico, la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, organismo de Naciones Unidas, ya espera en este trimestre una ca\u00edda del trabajo en el mundo de m\u00e1s del 10%, equivalente a la p\u00e9rdida de 300 a 365 millones de empleos. No hace falta recordar que el empobrecimiento derivado de ello acarrea enfermedades y aumento de la mortalidad.<\/p>\n<p>El Center for Economic Policy Research con sede en Washington DC calcula que un 1% de ca\u00edda en empleo provoca un aumento del 2% en enfermedades cr\u00f3nicas.<\/p>\n<p>En el plano sanitario, nuestros sistemas sanitarios se han volcado en la contenci\u00f3n de la nueva epidemia, paralizando la mayor\u00eda del resto de actividades. Se han suspendido cirug\u00edas de toda \u00edndole, incluyendo las oncol\u00f3gicas. Se han dejado de hacer seguimiento de muchas enfermedades cr\u00f3nicas, responsables de la mayor\u00eda de los fallecimientos. Se han parado todo tipo de consultas, etc.<\/p>\n<p>En muchos pa\u00edses de \u00c1frica se han suspendido las campa\u00f1as de vacunaci\u00f3n por indicaciones de organismos internacionales y por falta de abastecimiento de vacunas.<\/p>\n<p>M\u00e9dicos Sin Fronteras afirma que m\u00e1s de 117 millones de ni\u00f1os en 37 pa\u00edses se pueden quedar sin vacuna contra el sarampi\u00f3n debido, en parte, a las medidas de contenci\u00f3n contra la Covid-19. El sarampi\u00f3n es responsable de 140.000 muertes anuales, casi todas en ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Un informe de la prestigiosa Escuela de Medicina Tropical e Higiene de Londres revela que, tan solo en \u00c1frica, por cada muerte de Covid-19 que se pueda evitar se calcula que se dar\u00e1n entre 34 y hasta 1.247 muertes futuras como resultado de la suspensi\u00f3n de las vacunaciones masivas. Se atribuir\u00e1n a una variedad de enfermedades que incluyen sarampi\u00f3n, fiebre amarilla, poliomielitis, meningitis, neumon\u00eda y diarrea.<\/p>\n<p>La OMS predice que este a\u00f1o las muertes de malaria posiblemente lleguen casi a duplicarse superando los 800.000 muertos, la mayor\u00eda ni\u00f1os.<\/p>\n<p>En el plano social y humano, una gran cantidad de personas han fallecido por Covid-19 y otras causas en la m\u00e1xima soledad y abandono por las medidas estrictas de aislamiento carentes de toda l\u00f3gica humana. Por suerte, esto ha mejorado en parte a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>La manera de relacionarnos ha sufrido un duro golpe, que dejar\u00e1 sus secuelas. El confinamiento de los m\u00e1s peque\u00f1os es uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s debatidos.<\/p>\n<p>Los mecanismos de vigilancia y represi\u00f3n se han incrementado de manera exponencial instaurando un estado policial de facto con apenas oposici\u00f3n. Algunos analistas acusan al estado de haber utilizado la crisis como un laboratorio social para implementar medidas que ser\u00edan duramente rechazadas en otras condiciones. Vivimos una situaci\u00f3n dist\u00f3pica, que recuerda a la peor de las pesadillas. Hemos perdido grandes espacios de libertad y derechos que tendremos que recuperar luchando.<\/p>\n<p>Aunque los medios de comunicaci\u00f3n afirmen sin rubor que el confinamiento ha parado la epidemia, de momento no parece haber diferencias significativas en los datos de los diferentes pa\u00edses en funci\u00f3n de las medidas adoptadas. Habr\u00e1 que estudiarlo para saber si es una herramienta \u00fatil o no. Posiblemente evitar eventos masivos tenga su efecto, pero no es tan seguro con la restricci\u00f3n de los contactos m\u00e1s reducidos.<\/p>\n<p>De lo que s\u00ed hay cada vez m\u00e1s evidencias es de que la reclusi\u00f3n de ni\u00f1os no ha tenido ninguna justificaci\u00f3n. As\u00ed apuntaban los estudios desde el inicio y parece confirmarse.<\/p>\n<p>\u00bfRealmente estamos frente al apocalipsis por el coronavirus? Rotundamente no. Todos nos vamos a morir en alg\u00fan momento, pero muy pocos por el coronavirus.<\/p>\n<p>Es un problema de salud p\u00fablica importante que debe ser resuelto mediante medidas racionales basadas en evidencias cient\u00edficas y teniendo en cuenta las consecuencias de nuestras decisiones. Dado que no parece que vaya a resolverse de manera r\u00e1pida y existe la sospecha de que tambi\u00e9n pueda repetirse en el futuro, es importante desarrollar un discurso cr\u00edtico para no aceptar cualquier medida que implique perder derechos, dif\u00edciles de recuperar despu\u00e9s, y pelear para que las consecuencias econ\u00f3micas de todo esto no caigan sobre los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Tal vez sea el momento de repensar nuestra sociedad y darle un vuelco. El sistema social en que vivimos no es el mejor ni el \u00fanico posible. Adem\u00e1s, la \u00abnueva normalidad\u00bb (concepto que podr\u00edan haber acu\u00f1ado George Orwell o Aldous Huxley) no ser\u00e1 la soluci\u00f3n. Quiz\u00e1s no haya que volver a la normalidad, pues la normalidad era el problema.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0Naiz.eus\u00a0Gontzal Martinez de la Hidalga \u00a0Pediatra de Osakidetza, M\u00e1ster en Enfermedades Infecciosas y Medicina Tropical, Diplomado en Salud P\u00fablica<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9878,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1287,1284,104,806],"tags":[1312],"class_list":["post-10282","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1287","category-ano","category-entrada-del-blog","category-epidemiologia","tag-coronavirus"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10282"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10282\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9878"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}