{"id":10223,"date":"2020-05-04T19:39:51","date_gmt":"2020-05-04T18:39:51","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=10223"},"modified":"2020-05-05T09:12:48","modified_gmt":"2020-05-05T08:12:48","slug":"tras-el-confinamiento-y-el-estado-de-alerta-que-nos-espera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/tras-el-confinamiento-y-el-estado-de-alerta-que-nos-espera\/","title":{"rendered":"Tras el confinamiento y el estado de alerta \u00bfqu\u00e9 nos queda?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Por I\u00f1aki M\u00e1rkez, Psiquiatra y miembro de OME y Osalde<!--more--><\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-10232 aligncenter\" src=\"https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Logo-OSALDE-OME-separados-2-300x73.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"73\" srcset=\"https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Logo-OSALDE-OME-separados-2-300x73.png 300w, https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Logo-OSALDE-OME-separados-2-600x146.png 600w, https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Logo-OSALDE-OME-separados-2-768x187.png 768w, https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Logo-OSALDE-OME-separados-2-1024x250.png 1024w, https:\/\/osalde.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Logo-OSALDE-OME-separados-2.png 1584w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Tras el confinamiento y el estado de alerta \u00bfqu\u00e9 nos queda?<\/strong><\/h3>\n<p>La larga cuarentena ha sido la respuesta m\u00e1s o menos uniforme de los pa\u00edses afectados por la pandemia del coronavirus de quien tanto desconocemos salvo que puede provocar diferentes complicaciones m\u00e9dicas. Es m\u00e1s, podemos adelantar que es complicado saber qu\u00e9 impacto psicol\u00f3gico tendr\u00e1 la covid-19 en los pr\u00f3ximos meses, incluso a\u00f1os,\u00a0aunque nos situemos con un estr\u00e9s prolongado.<br \/>\nAdem\u00e1s, en el periodo de aislamiento &#8211;<em>el confinamiento<\/em>&#8211; las respuestas emocionales\u00a0m\u00e1s habituales son de ansiedad, estr\u00e9s y tristeza, junto a dificultades en la esfera del sue\u00f1o, cuadros de abstinencia en personas dependientes de diferentes sustancias, etc.\u00a0 Con respuestas adaptativas frente a los factores de alarma propios de la cuarentena. Los miedos a la infecci\u00f3n, a la insuficiencia de medios de protecci\u00f3n, las informaciones\u00a0contradictorias, el aburrimiento, la frustraci\u00f3n y el tiempo prolongado en este tiempo de\u00a0aislamiento han estado presentes o a que alguien me contagie. Son emociones negativas\u00a0pero \u00fatiles pues alertan del riesgo y ayudan a evitarlas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos va a ocurrir tras el estado de alarma? \u00bfO tras la pos-cuarentena? Es la\u00a0pregunta que revolotea entre periodistas, tertulianos, algunos desde la pol\u00edtica\u2026\u00a0Mientras, nos van generando opiniones sesgadas y de escaso rigor, tanto que en\u00a0ocasiones cambian de una semana a otra. Investigadores coinciden en que las fuentes de\u00a0estr\u00e9s vendr\u00e1n de las p\u00e9rdidas econ\u00f3micas y del estigma de haber estado en contacto\u00a0con el virus. Habr\u00e1 que a\u00f1adir que tambi\u00e9n del propio confinamiento pues, una\u00a0situaci\u00f3n de aislamiento social prolongado ocasiona no pocos s\u00edntomas: ansiedad,\u00a0cuadros depresivos, trastornos del sue\u00f1o, duelos inadecuados que no pudieron iniciarse\u00a0adecuadamente tras las p\u00e9rdidas, trastornos de estr\u00e9s postraum\u00e1tico en muchos\u00a0profesionales que han estado de modo continuado ante vivencias tan angustiantes y de\u00a0enorme dureza, o diversos malestares psicol\u00f3gicos derivados de las consecuencias\u00a0laborales ante la crisis social y econ\u00f3mica.\u00a0Tras el periodo del estado de alarma es posible que en el Estado espa\u00f1ol se hayan\u00a0superado los 27 mil, o en torno a los 30 mil, fallecimientos oficiales por COVID-19.\u00a0Esto significar\u00e1 que entre 100 y 150.000 personas podr\u00edan sufrir las consecuencias\u00a0directas relacionadas con no haber podido iniciar adecuadamente el proceso del duelo,\u00a0incluidos sus rituales y relaciones interpersonales, algo muy arraigado en nuestro medio.<\/p>\n<p>No est\u00e1n probados los beneficios de la intervenci\u00f3n psicol\u00f3gica temprana en sea combinaci\u00f3n de estrategias para afrontarnos un trauma, ante los s\u00edntomas de\u00a0estr\u00e9s. Algunas gentes desarrollar\u00e1n cuadros cl\u00ednicos complejos con mucho sufrimiento.\u00a0Habr\u00e1 muchas situaciones de inadaptaci\u00f3n a cuestiones que no conoc\u00edamos y que desde las ciencias de la salud mental hay una d\u00e9bil formaci\u00f3n. Profesionales de la psicolog\u00eda y\u00a0la psiquiatr\u00eda, y la sociedad en su conjunto, tendr\u00e1n que aprender de esta pandemia, sobre\u00a0todo la necesidad de atender, colectivamente, a sus gentes, a los grupos de riesgo como\u00a0las personas mayores, personas con enfermedades cr\u00f3nicas o en situaciones de\u00a0exclusi\u00f3n. Junto con los equipos de Atenci\u00f3n Primaria y colectivos sociales muy\u00a0diversos para fortalecer la salud comunitaria. A considerar que habr\u00e1 una tentaci\u00f3n,\u00a0existente ya en la actualidad, de medicalizar y psiquiatrizar el malestar psicol\u00f3gico y otros malestares comportamentales, algo que no es la soluci\u00f3n a estos problemas. Ser\u00eda una\u00a0inadecuada decisi\u00f3n ante esos malestares del confinamiento y de la desescalada de la\u00a0cuarentena.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n se sorprender\u00eda si su m\u00e9dico le prescribiera sedantes para combatir las\u00a0dificultades para conciliar el sue\u00f1o o para sobrellevar las preocupaciones por el\u00a0negarse a pautarle esas medicaciones, o que se negase a derivarlo al equipo de salud\u00a0mental. Si caemos en el error de medicalizar los malestares de nuestra sociedad, las\u00a0consecuencias pueden ser a\u00fan m\u00e1s da\u00f1inas que las de la propia pandemia. Corremos el riesgo de que el malestar se cronifique. Con frecuencia estar\u00e1 asociado a lo existencial,\u00a0cuestiones funcionales propias de nuestra vida cotidiana, y eso no tiene raz\u00f3n de asociarse a algo enfermizo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tenemos que hacer frente a algunos de nuestros peque\u00f1os monstruos: las\u00a0nuevas situaciones, quiz\u00e1 unidas a p\u00e9rdidas de personas queridas, trabajo, v\u00ednculos\u00a0sociales, opciones de ocio, etc., que pueden favorecer la extensi\u00f3n del ego\u00edsmo, el racismo,\u00a0actitudes estigmatizantes hacia ciertas personas, envidias\u2026 en suma lo contrario a\u00a0comportamientos unitarios, solidarios y participativos. Hemos o\u00eddo comentarios como \u201cyo necesito m\u00e1s ayuda que\u00a0ese\u2026\u201d o eso de \u201cesta sanidad es para los de aqu\u00ed\u201d as\u00ed como las ayudas sociales y otras\u00a0aportaciones que en situaciones no cr\u00edticas no ser\u00edan cuestionadas.<\/p>\n<p>No todo es negativo y se trata de aprender a construir en las nuevas situaciones. Tras\u00a0una situaci\u00f3n de crisis como la que estamos viviendo muchos otros pa\u00edses, tenemos que ser\u00a0capaces de lograr experiencias propias o ajenas que nos encaminen hacia cambios en la\u00a0manera de vernos, a nosotros mismos y a nuestro entorno. Eso ser\u00e1 parte del llamado\u00a0\u201ccrecimiento postraum\u00e1tico\u201d.\u00a0Donde no todo pasa por una respuesta sanitaria, o social, aunque debemos evitar\u00a0iniciativas que vayan contra la salud o contra ciertos sectores de poblaci\u00f3n. Es el\u00a0momento de exigir el fortalecimiento de los equipos sanitarios y sociales, especialmente\u00a0la Atenci\u00f3n Primaria y ese amplio campo de lo socio-sanitario.<\/p>\n<p>Debemos mejorar la calidad de la atenci\u00f3n a la salud, tambi\u00e9n en los centros sociosanitarios, donde las residencias de mayores han sido lo m\u00e1s visualizado. Deber\u00e1 ser uno de los aprendizajes tras esta pandemia en la que precisamente por recortes previos en lo sanitario y lo social hemos padecido la envergadura de semejante tragedia. Sin olvidarnos de potenciar las iniciativas de los Servicios sociales. Ser\u00e1 imprescindible, caso de posibles intervenciones psicol\u00f3gicas o m\u00e9dicas, que se vean acompa\u00f1adas de la red de salud\u00a0p\u00fablica y acompa\u00f1adas del crecimiento de los recursos sociales.<br \/>\nNo ser\u00e1 una tarea f\u00e1cil, como tampoco lo ser\u00e1 evitar el recurso a los tranquilizantes o antidepresivos para afrontar los problemas de sue\u00f1o, o de ansiedad y preocupaci\u00f3n. Nos conduce a debilitar la capacidad de respuesta de quienes consultan, que preferir\u00e1n refugiarse en la condici\u00f3n de \u201cenfermo\u201d y no afrontar sus problemas. El colapso tambi\u00e9n podr\u00eda poner en riesgo la calidad de la atenci\u00f3n a los pacientes diagnosticados de un trastorno mental grave.<\/p>\n<p>No obstante, recuperar v\u00ednculos no ser\u00e1 sencillo. V\u00ednculos inter e intrageneracionales. No por obligada responsabilidad con la infancia o por mala conciencia con mayores y gentes con enfermedades cr\u00f3nicas. Ni romper el v\u00ednculo con el pasado -nuestras personas mayores- ni con el futuro, las j\u00f3venes generaciones, de quienes decimos que \u201cson el futuro\u201d y al tiempo, deterioramos el medio ambiente en el que han de vivir. En esta llamada nueva normalidad tenemos una deuda \u00e9tica por clarificar entre las diferentes generaciones, si deseamos aspirar a un presente y futuro prometedores.<br \/>\nNos toca valorar lo posible, lo necesario y lo accesible con unos par\u00e1metros que se han alterado. Esta pandemia nos ha orientado las miradas hacia nuestra fragilidad y hacia la obligada necesidad de tener un s\u00f3lido sistema de salud p\u00fablica que salve la vida a todos, a la inmensa mayor\u00eda, al margen de edades, credos, clases sociales, or\u00edgenes, o situaci\u00f3n<br \/>\ncultural y econ\u00f3mica. Hemos observado que \u00edbamos por caminos equivocados, basados en la corrupci\u00f3n, competitividad y destrucci\u00f3n del planeta a costa de cualquier cosa.<\/p>\n<p>Puede que vayamos hacia esa llamada \u201cnueva normalidad\u201d, que suena a t\u00e9rmino ret\u00f3rico y enga\u00f1oso, sin duda actuando con otras formas de poder actuando, con un gran hermano que todo quiere ver, y controlar. Puede que al salir de esta situaci\u00f3n nos planteemos escapar de otros muchos confinamientos previos que ten\u00edamos asumidos: la familia, la sexualidad, tareas en el domicilio, opciones creativas, el brutal consumismo, los modos de relaci\u00f3n social, las formas de trabajar, el tipo de transporte y traslados, ciertos tipos de ocio o lo que llamamos vacaciones, etc., etc. Muchos cambios son posibles, quiz\u00e1 necesarios y obligados, aunque tambi\u00e9n es posible que amplios sectores no hayamos aprendido en esta oportunidad. Nuestra vida cotidiana, la del hiperconsumo, cuyos h\u00e1bitos se han visto trastocados por esta pandemia y por las medidas frente a ella, nos ha de obligar a determinar muchas renuncias. No estamos acostumbrados, por eso tenemos mucho camino por aprender.<\/p>\n<p>I\u00f1aki Markez<br \/>\nPsiquiatra. Miembro de OME y Osalde<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por I\u00f1aki M\u00e1rkez, Psiquiatra y miembro de OME y Osalde<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10226,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1287,1284,1271,66,759,885,807,1],"tags":[],"class_list":["post-10223","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1287","category-ano","category-articulo-osalde","category-libros-osalde","category-memoria","category-opiniones","category-salud-publica","category-sin-categorizar"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10223","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10223"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10223\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}