{"id":10048,"date":"2020-04-15T08:20:07","date_gmt":"2020-04-15T07:20:07","guid":{"rendered":"https:\/\/osalde.org\/?p=10048"},"modified":"2020-04-15T11:54:24","modified_gmt":"2020-04-15T10:54:24","slug":"malestares-de-la-vida-cotidiana-en-situaciones-de-crisis-por-el-coronavirus-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/osalde.org\/eu\/malestares-de-la-vida-cotidiana-en-situaciones-de-crisis-por-el-coronavirus-2\/","title":{"rendered":"Malestares de la vida cotidiana en situaciones de crisis por el coronavirus"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fuente:\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/www.procc.org\/desarrollos\/centro-marie-langer-madrid\/\">Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria \u2018Marie Langer\u2019<\/a>\u00a0 \u00a0Diversas autoras<\/p>\n<p><a href=\"\/?p=9900\">Ver aqu\u00ed anteriores publicaciones de la serie Malestares de la vida cotidiana en situaciones de crisis por el coronavirus<\/a><!--more--><\/p>\n<h3 class=\"entry-title\">La escuela en la nube<\/h3>\n<p class=\"entry-title\">\u00a0<strong>Fuente: <a href=\"https:\/\/blogs.publico.es\/dominiopublico\/32091\/malestares-de-la-vida-cotidiana-en-situaciones-de-crisis-por-coronavirus-ix-la-escuela-en-la-nube\/\">blogs de Publico.es\u00a0<\/a>\u00a0<\/strong><a style=\"font-size: 16px;\" href=\"https:\/\/blogs.publico.es\/dominiopublico\/author\/opinion\/\">Roc\u00edo Tapiador y Susana Mart\u00ednez<\/a><span style=\"font-size: 16px;\">\u00a0\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 16px;\">Docentes, Especialistas en Metodolog\u00eda ProCC. Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria \u2018Marie Langer\u2019<\/span><\/p>\n<p>Y lleg\u00f3 el d\u00eda del cierre de las aulas cuando ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, con aparente alegr\u00eda, exclamaron: &#8220;<em>\u00a1Ma\u00f1ana no hay clase!&#8221;<\/em>. Tras una desorientaci\u00f3n y titubeo inicial, la ense\u00f1anza se reinvent\u00f3 en 24 horas. Poco despu\u00e9s, la escuela se instal\u00f3 en las casas de profesorado y alumnado. &#8220;Curso r\u00e1pido de tele-escuela&#8221;&#8230; otra exigencia m\u00e1s para la agenda docente de formaci\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n ha pasado de un escenario presencial a otro virtual, sin soluci\u00f3n de transici\u00f3n. &#8220;<em>As\u00ed, a la fuerza&#8221;,\u00a0<\/em>dice una maestra. Los y las profesionales de educaci\u00f3n, a quienes el saber se les supone, son puestos frente al teclado y la webcam por igual, ya sean de la generaci\u00f3n del baby boom o millennials. &#8220;<em>Le he tenido que pedir ayuda a mi hija para que me ponga el google meets&#8221;,\u00a0<\/em>explica un educador. Quienes mostraban gran convencimiento en las excelencias de lo telem\u00e1tico ya hab\u00edan incorporado estas herramientas en sus aulas, otros se sienten perdidos y abrumados.\u00a0<em>&#8220;\u00a1Uf! Esto de hacerme youtuber de la noche a la ma\u00f1ana lo llevo fatal&#8221;<\/em>.<\/p>\n<p>La dificultad que ya exist\u00eda en los centros para encontrar espacios de coordinaci\u00f3n de equipo se traslada a lo telem\u00e1tico, a veces dando como resultado un exceso de trabajos para el alumnado. Sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n, impotencia y sobrecarga en todas direcciones; en el alumnado, muchas tareas en la bandeja de entrada; en el profesorado, b\u00fasqueda de herramientas que permitan explicar, aclarar, mantener la relaci\u00f3n con el alumnado. &#8220;<em>Mucho esfuerzo y poca eficacia&#8221;,<\/em>\u00a0lo resume una profesora, por los intentos infructuosos de conexi\u00f3n grupal, por el curso acelerado en TICs que la crisis ha supuesto.<\/p>\n<p>La tarea de socializaci\u00f3n de la escuela no se puede sustituir por ninguna\u00a0<em>ap<\/em>\u00a0sin embargo, asumiendo lo esperado por la sociedad, los y las docentes se han puesto manos a la obra. &#8220;<em>Servimos para cualquier cosa, para cualquier situaci\u00f3n&#8221;,<\/em>\u00a0se apunta.<\/p>\n<p>Pero\u2026 \u00bfQu\u00e9 pasa al otro lado de la pantalla? \u00bfQu\u00e9 ocurre con los que no se conectan? La vulnerabilidad de muchas familias, as\u00ed como las dificultades de acceso a lo telem\u00e1tico, est\u00e1n mostrando las desigualdades instaladas. Por otra parte, el s\u00edndrome de &#8220;la hora de los deberes&#8221; se agudiza, dificultando el encuentro entre la labor de la escuela y la familia.<\/p>\n<p>Los cambios, a los que obliga el confinamiento, acent\u00faan y ponen m\u00e1s en evidencia ciertos malestares que ya exist\u00edan antes de la crisis por pandemia, por ser inherentes al sistema social en el que vivimos. Es decir, trascienden a cada escuela o docente en particular.<\/p>\n<p>En una sociedad que deposita la resoluci\u00f3n de muchas de sus contradicciones en la escuela, el rol asignado al profesorado queda cargado de omnipotencia, pues parece que todo es &#8220;cuesti\u00f3n de educaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Desde el mandato hegem\u00f3nico, ser maestro o maestra es ser alguien con muchas manos, que sabe y atiende todo, con disponibilidad absoluta y siempre con una sonrisa. Esto, unido a la falta de herramientas adecuadas (el ejercicio de la autoridad, los l\u00edmites, la dimensi\u00f3n grupal de la clase&#8230;), genera altos niveles de desgaste, que se exacerba en la situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>La tarea del aula se mete en los espacios privados, o sea, en las casas y en todos los momentos del d\u00eda. &#8220;<em>Ahora mismo estoy online con mis ocho grupos de la ESO&#8230; esto es de locos&#8221;<\/em>, expresa un profesor. Se hace dif\u00edcil mantener el l\u00edmite dentro de lo saludable y se entra en un bucle de mensajes por contestar, a cualquier hora, de estudiantes que preguntan: &#8220;<em>\u00bfQu\u00e9 hay que hacer?&#8221;\u00a0<\/em>y a quienes se les repite, individual y recurrentemente, la misma consigna que ya estaba explicada en el ejercicio. Y en este escenario, inundado por la inmediatez del hacer, la tarea educativa se empe\u00f1a en seguir el curso, como si no pasara nada.<\/p>\n<p>Frente a esta realidad, es importante tener en cuenta algunas consideraciones que puedan contribuir al verdadero sentido de la tarea educativa en estos dif\u00edciles momentos. Entendemos como necesario:<\/p>\n<ul>\n<li>No poner en el centro lo curricular, es necesario bajar exigencias. No se juega el futuro de todos los aprendizajes en los meses de confinamiento. Se juegan otras cosas.<\/li>\n<li>No intentar replicar la escuela en casa. No se trata de dar clases &#8220;presenciales a distancia&#8221;. Asumir la tolerancia a la frustraci\u00f3n, ya que se requiere un aprendizaje metodol\u00f3gico que lleva su tiempo.<\/li>\n<li>Tomar conciencia de &#8220;este parar&#8221;. Tanto el profesorado como el alumnado requieren un tiempo para elaborar lo que est\u00e1 pasando, que no se suple con trabajos escolares, como si no pasara nada. \u00a1S\u00ed pasa!<\/li>\n<li>Hablar de los sentimientos contradictorios que la realidad provoca es saludable. Es importante que el profesorado pueda hablar de estos malestares, evitando caer en la cultura de la queja o el desgaste.<\/li>\n<li>No ahondar las dificultades en la relaci\u00f3n familia-escuela. Es posible un encuentro que cuide las necesidades de ambas partes.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Estamos viviendo una situaci\u00f3n nueva en medio de un clima de incertidumbre. Es necesario ir encontrando espacios para procesar todo lo que se va sintiendo. Busquemos alternativas entre todos y todas.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h3 class=\"entry-title\">Y\u2026 \u00bfdespu\u00e9s?<\/h3>\n<div class=\"author-content\">\n<div class=\"author-item\">\n<p class=\"author\"><a href=\"https:\/\/blogs.publico.es\/dominiopublico\/author\/opinion\/\">por Mirta Cucco<\/a>\u00a0Autora de la Metodolog\u00eda ProCC. Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria &#8216;Marie Langer&#8217;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&#8220;\u00bfCu\u00e1ndo nos dejar\u00e1n salir?&#8221;, &#8220;parece que ya superamos la curva&#8221;\u2026 Son frases que se enlazan con la fantas\u00eda de que pase este evento y todo recupere su normalidad.<\/p>\n<p>En un primer momento, la mirada se centr\u00f3 en el virus, los contagios, las medidas, las marchas y contramarchas con los test, el riesgo de la saturaci\u00f3n sanitaria.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 el confinamiento, ese parar abri\u00f3 un escenario de avatares de la convivencia: la conciliaci\u00f3n con el tele-trabajo, el qu\u00e9 hacer con los ni\u00f1os y ni\u00f1as, el inventar nuevas rutinas que deb\u00edan suplir las habituales de la prisa cotidiana. Empezaron a hacerse m\u00e1s evidentes las desigualdades instaladas que se normalizan, como la diferencia de las viviendas (cuando no su ausencia), la inestabilidad de los puestos de trabajo, el paro, el papel del trabajo invisible de cuidados\u2026<\/p>\n<p>En alg\u00fan sentido tranquilizaba pensar que era un evento sanitario, pero cada noticia sanitaria que expresaba la evoluci\u00f3n de la pandemia era inmediatamente seguida de noticias sobre la situaci\u00f3n econ\u00f3mica: la incidencia en la bolsa de valores, los despidos, t\u00edmidas medidas presupuestarias m\u00e1s paliativas que estructurales, las decisiones a tomar con la situaci\u00f3n de las y los aut\u00f3nomos, los alquileres\u2026<\/p>\n<p>En este estar, un clamor que se va haciendo cada vez m\u00e1s fuerte va resonando desde el sentir colectivo, expresado en el &#8220;\u00bfy despu\u00e9s?&#8221;.<\/p>\n<p>Se abre la conciencia de que es una crisis no solo sanitaria, sino econ\u00f3mica y social. Y los hechos que se ponen de manifiesto en el afrontamiento de esta situaci\u00f3n hacen que aflore y sea m\u00e1s visible que vivimos en un sistema voraz e insaciable, que privilegia su l\u00f3gica de acumulaci\u00f3n sobre las necesidades de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A escala planetaria se discuten, con actitud fr\u00edamente calculadora, los riesgos de contagios y muertes frente a los riesgos de la econom\u00eda. Mientras tanto, las y los sanitarios de un sistema de salud recortado y entregado a los brazos del capital privado, realizan con heroicidad tit\u00e1nicos esfuerzos. Mientras tanto, la poblaci\u00f3n vela en solitario a sus seres queridos. Mientras tanto, sentimientos de soledad e indefensi\u00f3n embargan a esas personas que perdieron el trabajo y est\u00e1n aisladas.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de las grandes decisiones, en pos de peregrinas defensas de la democracia, se ponen obst\u00e1culos en lugar de jerarquizar con generosidad la uni\u00f3n para atender la necesidad y la urgencia. En muchos casos se plantea buscar f\u00f3rmulas para que el mercado laboral &#8220;no sea tan inseguro&#8221;, es decir, m\u00e1s de lo mismo.<\/p>\n<p>Va quedando claro que una pol\u00edtica neoliberal que se recuesta en los mercados, que se sostiene en una l\u00f3gica de la desigualdad y de la precarizaci\u00f3n de muchos y muchas, que exigi\u00f3 recortes en la sanidad p\u00fablica, diluyendo, as\u00ed, el papel del Estado como garante de la salud de la poblaci\u00f3n, no puede cuidar la vida, ya que eso no est\u00e1 dentro de su obscena l\u00f3gica de obtenci\u00f3n de beneficios.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, las personas tambi\u00e9n hemos sido colonizadas por esas mismas l\u00f3gicas y somos nuestro propio enemigo, cuando esperamos &#8220;a ver c\u00f3mo nos cuidan&#8221;, &#8220;a ver c\u00f3mo nos solucionan&#8221;; cuando esperamos de quien no se puede esperar; cuando el consumo hace de &#8220;b\u00e1lsamo que anestesia&#8221;. Denuncia un repartidor: &#8220;no paro de entregar en domicilios prendas de moda, productos de capricho. Acabo de recoger una devoluci\u00f3n de una camiseta que alguien pidi\u00f3\u00a0<em>online<\/em>\u00a0y ha decidido que no le queda bien. Yo tambi\u00e9n me expongo trabajando, entreguemos solo productos de primera necesidad&#8221;.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 hacer?\u2026 \u00a1Ahora es cuando!<\/h3>\n<p>Es importante unirse a las voces que abren la esperanza. Muchos hablan de la oportunidad &#8220;de no volver a ser los y las de antes&#8221;. Se perfilan vivencias de haber recuperado humanidad y conciencia de la necesidad de las dem\u00e1s personas. Se corren velos de la invenci\u00f3n capitalista y se comprende, a\u00fan m\u00e1s, que el dinero y las endiabladas transacciones financieras son una ficci\u00f3n. Real, pero ficci\u00f3n al fin, cuando son presentadas como la \u00fanica forma de organizar la sociedad.<\/p>\n<p>Como sociedad tenemos una deuda. En Historia muchas veces no se llegaba a la Segunda Guerra Mundial. Tambi\u00e9n cabe preguntarse \u00bfcu\u00e1ntos j\u00f3venes de hoy estudiaron la crisis del 2008? Se han planteado falsas neutralidades, se demoniz\u00f3 la palabra ideolog\u00eda y se expropi\u00f3 el conocimiento de los aspectos macro-sociales, que permiten que una poblaci\u00f3n incorpore la dimensi\u00f3n geopol\u00edtica en sus reflexiones cotidianas. Urge saldar esta deuda. No contar con elementos b\u00e1sicos para comprender los desplazamientos y maniobras militares en Europa en tiempos de coronavirus; no contar con elementos para explicarnos la deslocalizaci\u00f3n y feroz competencia internacional de los mercados que impiden el abastecimiento de un material sanitario, ahora imprescindible; no comprender los intereses geopol\u00edticos que generan el desplazamiento de personas que buscan refugio, encontrando indiferencia y a menudo la muerte en el Mediterr\u00e1neo\u2026 por solo poner unos ejemplos, deja sin entender la realidad que vivimos. Esta &#8220;ignorancia social planificada&#8221; hace que las personas se auto-marginen respecto a las decisiones que conciernen a los destinos sociales, y eso genera indefensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es importante recuperar el papel de un Estado que coloque la vida en el centro, que defienda el bien com\u00fan; desarrollar la participaci\u00f3n activa para el necesario control social; recuperar ese conocimiento expropiado de las determinaciones econ\u00f3mico-sociales; juntarse a pensar soluciones; muchos y muchas ya lo est\u00e1n haciendo. Se vienen tiempos dif\u00edciles solo llevaderos desde el abrazo hermanado y la fuerza colectiva capaz de instituir una sociedad m\u00e1s humana, m\u00e1s solidaria, m\u00e1s saludable. Ese &#8220;despu\u00e9s&#8221; es una construcci\u00f3n de todos y todas.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/blogs.publico.es\/dominiopublico\/31845\/malestares-de-la-vida-cotidiana-en-situaciones-de-crisis-por-el-coronavirus-viii-y-despues\/\">COMENTARIOS EN BLOG PUBLICO.ES<\/a><\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h3><a href=\"\/?p=9900\">Ver aqu\u00ed anteriores publicaciones de la serie Malestares de la vida cotidiana en situaciones de crisis por el coronavirus<\/a><\/h3>\n<h3><a href=\"https:\/\/www.procc.org\/desarrollos\/centro-marie-langer-madrid\/\">CENTRO MARIE LANGER<\/a><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente:\u00a0Centro de Desarrollo de Salud Comunitaria \u2018Marie Langer\u2019\u00a0 \u00a0Diversas autoras Ver aqu\u00ed anteriores publicaciones de la serie Malestares de la vida cotidiana en situaciones de crisis por el coronavirus<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9901,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1287,1284,750,104,806,66,874],"tags":[125,350],"class_list":["post-10048","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-1287","category-ano","category-blog-profesional","category-entrada-del-blog","category-epidemiologia","category-libros-osalde","category-salud-comunitaria","tag-atencion-primaria","tag-salud-comunitaria"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.2","language":"eu","enabled_languages":["es","eu"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"eu":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10048","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10048"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10048\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9901"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/osalde.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}