Cómo el neoliberalismo perjudica la salud ambiental

Cómo el neoliberalismo perjudica la salud ambiental

Los riesgos de la salud ambiental son claros indicadores del modelo capitalista neoliberal que implica grande desigualdades e incide muy negativamente en la seguridad de la ciudadanía.

Fuente: nuevatribuna.es

El modelo productivo neoliberal actual está basado en el único paradigma del crecimiento, sin tener en cuenta sus efectos ecológicos ni en el estado sanitario de la población humana, lo que denominamos salud ambiental.

La salud ambiental es la disciplina que estudia la influencia del ambiente sobre la salud. Evalúa, corrige, controla y prevé los factores en el medio ambiente que puedan afectar adversamente la salud de las actuales y futuras generaciones.

La salud ambiental se ha vinculado a eventos concretos de contaminación o relacionada con ciertas profesiones de riesgo, sin embargo hoy hay una conciencia creciente de que un medio ambiente deteriorado causa enfermedades y deteriora el bienestar de la población.

Como muestra, la contaminación es la causa ambiental más importante de enfermedad y muerte prematura en el mundo de hoy, estimando que supone un 16% del total de muertes en el mundo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que se podrían evitar hasta 13 millones de defunciones al año (casi una cuarta parte del total mundial en 2012) si el medio ambiente fuera más saludable.

Los grandes problemas globales como el cambio climático, la gestión de residuos, la calidad del agua y otros, sumados a la pobreza y la marginación, ofrecen un panorama complejo que afecta a la salud pública. La contaminación causa más muertes en los individuos pobres y vulnerables, pues casi el 92% de las muertes relacionadas con la contaminación se dan en los países de ingresos bajos.

  • Algunos Indicadores de los impactos ambientales en salud

La salud ambiental está relacionada con todos los factores físicos, químicos, biológicos y sociales que rodean a las personas, por lo que hace hincapié en un enfoque integrado de la producción de energía, utilización de recursos, y gestión de residuos. Los aspectos más importantes a tener en cuenta los podemos repartir en seis grandes áreas:

Contaminación atmosférica y calidad del aire.

La importancia de la calidad del aire en la salud de las personas es vital. En el año 2014 la OMS alertaba de que unos 3,7 millones de muertes en el mundo se podían atribuir a la contaminación atmosférica. La mayor parte de ésas se produjeron en los llamados países en vías de desarrollo. En Europa se calcula que el 95% de la población urbana respira aire que rebasa los límites aceptables marcados por la OMS, lo que es causa de 520.000 muertes prematuras al año en las ciudades, según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).

La contaminación causa más muertes en los individuos pobres y vulnerables, pues casi el 92% de las muertes relacionadas con la contaminación se dan en los países de ingresos bajos

La principal causa de contaminación atmosférica en ambientes urbanos es el tráfico. El 50% de las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) en zonas urbanas son producidas por los vehículos de combustión, influyendo en los niveles de ozono, lo que permite la entrada de radiaciones ultravioleta a la troposfera que si hay exposición excesiva puede tener efectos agudos y crónicos en la piel, los ojos y el sistema inmunitario.

Acceso y calidad del agua.

Alrededor de 3 de cada 10 personas en el planeta carecen de acceso a agua potable, y 6 de cada 10 (4.500 millones), carecen de un saneamiento seguro en todo el mundo según la OMS y UNICEF. Los grandes problemas vienen de la contaminación por desechos orgánicos que no se depuran bien, que es fundamental para proteger la calidad del agua, evitar enfermedades infecciosas y hacerla accesible a todo el mundo.

Por otra parte, la presencia de productos químicos en el agua potable es un grave problema. Suelen provenir de la industria, pero en países desarrollados además surge el problema de la presencia de productos farmacéuticos derivados de tratamientos médicos.

Contaminación química.

Desde 1950 la industria ha sintetizado más de 140.000 nuevas sustancias químicas y plaguicidas, para las que la naturaleza, y en particular los microorganismos, no han desarrollado estrategias para su eliminación. Muchas de estas sustancias han llegado a tener una dispersión amplia en el ambiente, pudiendo llegar a incorporarse a la cadena alimenticia. De algunas de ellas además, no se conocen los efectos sobre la salud humana y el entorno. Entre los ejemplos históricos cabe citar los del plomo, el asbesto, el diclorodifeniltricloroetano (DDT), los bifenilos policlorados (PCB) y los clorofluorocarbonos (CFC) que destruyen la capa de ozono. Otros más recientes, como neurotóxicos, disruptores endocrinos, herbicidas (como el glifosato), nuevos insecticidas, residuos farmacéuticos y nanomateriales, han sido objeto de una escasa evaluación previa a la comercialización, y amenazan con repetir estos hechos.

La perdida de biodiversidad

puede ser causa de importantes consecuencias para la salud humana pues determina los servicios que nos pueden proporcionar los ecosistemas. Los cambios en los servicios de los ecosistemas afectan a los medios de generar alimentos, los ingresos y la migración local y, en ocasiones, pueden incluso causar conflictos sociales. Por ejemplo, la sobreexplotación de determinadas especies de peces en los océanos influye en su productividad y en como los pescadores se ganan la vida. El polémico uso de cultivos transgénicos puede tener un efecto beneficioso a corto plazo para la población, pero a la larga disminuye la biodiversidad. Por otra parte, un desequilibrio en el ecosistema también puede dar lugar a brotes infecciosos y enfermedades. Se calcula que la pérdida de biodiversidad ha supuesto la desaparición de un 30% de especies en los últimos 50 años.

Medio ambiente urbano

que incluye la salud en el ambiente de las ciudades, del hogar y del trabajo. Es esencial tener un ambiente libre de tóxicos, radiaciones o contaminación sonora. Por ejemplo, en España, una de cada cuatro personas está expuesta a altos niveles de contaminación acústica, clasificada por la OMS como el segundo factor medioambiental más perjudicial para la gente en Europa, sólo superada por la contaminación atmosférica. Tanto es así, que los científicos alertan ya de que el ruido sistemático producido por el tráfico rodado, aviones,  ruidos callejeros, conciertos, discotecas… puede acortar la vida.

El cambio climático merece punto aparte

Actualmente es uno de los mayores problemas de la humanidad, según el COP-21, y se considera la mayor amenaza para la salud global del siglo XXI como ha publicado la prestigiosa revista científico-médica The Lancet. Está demostrado científicamente que el innegable cambio climático es consecuencia de la emisión de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global. La concentración media de CO2en la atmósfera es actualmente el doble que la media de los últimos 400.000 años. Esto ha provocado un aumento de las temperaturas medias globales del aire y los océanos que se materializa a su vez en una subida del nivel de los mares. La mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero se producen por la quema de combustibles fósiles en los coches, en las fábricas y en la producción de electricidad. Se prevé que las emisiones de CO2aumenten un 130% hasta el año 2050, y se calcula que además de las catástrofes naturales provocadas por el cambio climático, habrá unas 250.000 defunciones anuales más entre los años entre 2030 y 2050 por la dispersión del paludismo, las diarreas, el calor extremo, el aumento de alergias, mayor contaminación atmosférica, aumento de inundaciones y sequías que supondrán escasez de alimentos y  desplazamientos de las poblaciones más vulnerables.

Implicaciones del modelo neoliberal en la salud ambiental

Tenemos derecho a respirar un aire puro y acceder a un agua saludable. Y también tenemos derecho a la biodiversidad. Tenemos derecho a la salud, y ésta debe estar por encima de cualquier interés económico o especulativo. Sin embargo, se financiariza la naturaleza, porque las teorías económicas no tienen en cuenta la importancia de los recursos naturales, sus límites y la necesidad de producir energía limpia sin degradar el planeta y sin comprometer la seguridad alimentaria. Hay que promover un desarrollo sostenible de los recursos terrestres y marinos y del aprovechamiento de las tierras, del transporte. Más una gestión racional y ecológica de los productos químicos tóxicos, de los desechos peligrosos y de los desechos radiactivos. El modelo económico actual es incompatible con la naturaleza y con la salud. Los hechos expuestos así lo demuestran.

El modelo neoliberal prima la gestión privada frente a la pública, favoreciendo los intereses particulares a corto plazo. El actual sistema económico también nos lleva a una organización social desigual que no tiene en cuenta la salud ni el medio ambiente. El 55% de la población mundial vive en ciudades, que tienden a ser más grandes, concentrando el 85% de la actividad económica mundial. En las ciudades se concentran las personas, el consumo de energía, construcción, la industria, el tráfico y la contaminación ambiental a una escala sin precedentes en la historia. En los países desarrollados se han establecido reglamentos que obligan a mantener el aire y el agua limpios y se han reducido las formas más flagrantes de contaminación. La salud ha mejorado y las personas de esos países viven comparativamente más tiempo. Pero esos países favorecidos desplazan la producción a los países en vías de desarrollo, donde la protección de la salud pública y del medio ambiente suele ser muy  escasa. La mayor parte del crecimiento futuro de la producción química, por ejemplo, será en esos países por la presión de las grandes compañías alimentarias, petroleras, farmacéuticas, automovilísticas, manufactureras…

Desde una visión económica, las enfermedades relacionadas con la contaminación suponen considerables costes de asistencia sanitaria que equivalen al 6,2% de la producción económica mundial. La buena noticia es que gran parte de la contaminación puede ser eliminada y prevenida, y que tiene una relación costo-beneficio favorable. Se ha demostrado repetidas veces que mitigar y prevenir la contaminación aporta ganancias netas importantes, tanto para la salud humana como para la economía. Por ejemplo, en Estados Unidos, se ha obtenido un beneficio de 30 dólares por cada dólar invertido con el control de la contaminación atmosférica desde 1970, lo que supone un beneficio total de 1,9 billones de dólares con una inversión de 65.000 millones.

En definitiva, los riesgos de la salud ambiental son claros indicadores del modelo capitalista neoliberal que implica grandes desigualdades e incide muy negativamente en la seguridad de la ciudadanía.